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Ver productos1 May 1990 - 3min.
Se celebró el Día Mundial del Teatro con un saludo a los profesionales y aficionados a las artes de Talía y Melpémone del actor ruso Kirill Lavrov. En todos los escenarios madrileños otro actor, en nombre de Lavrov, leyó su texto, breve y conciso, del que puede destacarse una idea principal de congratulación por el proceso histórico que, según el mensaje, indica que «las esperanzas de la Humanidad comienzan a cumplirse. Al iniciar la década final de este siglo, la Humanidad efectúa un nuevo y espectacular avance hacia la libertad y la democracia con la ilusión de que los valores superiores del individuo queden, cada vez, más y mejor reconocidos. Dictaduras atroces, tanto en América como en Europa, se hunden sin ninguna posibilidad de futuro».
Que ésta y otras frases hayan sido redactadas por un actor ruso, en el corazón del imperio soviético, dan a esta conmemoración una significación más auténtica y fidedigna. No hace mucho que las vanguardias del teatro europeo estimaban que la función del teatro debería orientarse a la crítica de los excesos de los llamados regímenes burgueses, mas el 29 de marzo todos los aficionados del mundo estimaban unánimemente que evolucionar hacia el sistema de democracia formal equivale a avanzar «en libertad».
Para mejor empaparme del ambiente conmemorativo del Día Mundial del Teatro, me presenté en el Albéniz madrileño, uno de los escasos escenarios tradicionales devuelto de la cinematografía a la representación teatral, donde se representaba «un trabajo» de Francisco Nieva titulado El baile de los ardientes, cuyo texto conocen bien los aficionados por incluirse en la edición de la Trilogía italiana, a la que esta obra pertenece, de Cátedra. Nada más teatral que la labor, el estilo y el oficio de Francisco Nieva y nada más adecuado para conmemorar el teatro mismo.
Moralizador cinismo, administrado con tacto ligero. El lenguaje de Nieva es sobrio y directo. Sus recursos expresivos e imaginativos son los propios de un comediógrafo que ha aprendido el teatro experimentándolo desde dentro y su condición de autor se ha fraguado más en la proximidad a las candilejas que a los textos literarios. Nieva, que es el creador y director de la compañía que lleva su propio nombre y que está especializada en la puesta en escena de su propia obra teatral, es también corresponsable de una banda sonora, muy eficaz y graciosa.
Habilidoso ejercicio teatral cuyo mayor valor reside en la creación de un ambiente y una peripecia que permite al teatro brillar por sí mismo sin necesidad de que se le atribuyan misiones instrumentales. Es una obra ligera y menor, un «trabajo», o sea, un experimento sobre pautas ya conocidas, en el que se aprecian tonos festivos y esperpénticos, cuyo efectismo se encauza a sorprender al espectador y mantener el interés por una trama, en sí misma, grotesca y evanescente.
La profesionalidad del conjunto sobresalió por encima de algunos academicismos. El decorado elemental y desaliñado pero suficiente. El deseo de agradar, de cumplir con el oficio, de vivir el teatro como modo de compenetración con la tarea que se realiza, contribuyen a que el espectador pase un rato agradable y lamente que el mismo Día Mundial del Teatro, se convierta en una prueba más de que el teatro, en Madrid al menos, se reduzca a una afición residual, que únicamente suscite el interés de quienes ya están previamente convencidos. Un aforo diezmado descompensó el estímulo de unos aplausos reiterados y merecidos a una compañía que trabajó sobre el escenario con la ilusión de hacer teatro el mismo día en que el teatro era objeto de una singular y verbalista conmemoración.
El baile de los ardientes es una divertida farsa tragicómica, de tono festivo y desenfadado, entreverado de humor negro y moralizador cinismo, administrado con tacto ligero. El lenguaje de Nieva es sobrio y directo. Sus recursos expresivos e imaginativos son los propios de un comediógrafo que ha aprendido el teatro experimentándolo desde dentro y su condición de autor se ha fraguado más en la proximidad a las candilejas que a los textos literarios.