Una rusa en el Madrid de la Restauración

Juan Pablo de Villanueva

Título: «Una rusa en España».
Autor: Ana de Sagrera.
Editorial: Espasa-Calpe, Madrid 1991, 439 páginas.
Precio: 2.500 pesetas.


El 23 de enero de 1874, veinte días después de la entrada de Pavía en el Congreso de los Diputados, se celebró en el palacio de Alcañices (edificio que hoy alberga al Banco de España) un importante banquete político. Los comensales -treinta hombres y una sola mujer- habían sido esnovas del Castillo pra celebrar la onomástica del Príncipe de Asturias y constituían lo más selecto de la nobleza y de la clase política que apoyaba la restauración de la Monarquía. A los postres, la señora que era la esposa del dueño de la casa levantó su copa de champán y exclamó con voz cantarina: «Señores, os doy las gracias por haber venido hoy a comer conmigo y os aseguro que el año que viene será el Rey quien os invite a su mesa». Todos aplaudieron entusiasmados el brindis de la duquesa de Sesto, aunque nadie, ni los más optimistas, podían creer aquel vaticinio.

¿Quién era aquella señora rubia, de ojos oscuros y rasgos eslavos, que hablaba con ligero acento francés y que tanto se distinguía por su activismo en pro de la causa borbónica?

Sofía Troubetzkoy, marquesa de Alcañices y duquesa to, había nacido en San Petersburgo en 1838. Educada en aquella corte imperial, era viuda del conde Auguste de Morny, cuarto hijo de la reina Hortensia y, por tanto, hermano bastardo de Napoleón III, a quien había ayudado a encumbrarse como emperador de Francia, siendo el artífice del golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851. Su vida había transcurrido entre palacios en Rusia y en Francia, antes de llegar a España como esposa de Pepe Alcañices, que años después sería popularísimo alcalde de Madrid. Y fue precisamente en Madrid donde esta rusa puso en juego todas sus enormes cualidades al servicio de la causa política de la restauración, convirtiéndose en figura social destacada durante aquellos años convulsos previos y posteriores a la proclamación de Alfonso XII.

Ana de Sagrera ha escrito la primera biografía de la duquesa de Sesto, título que a ella le gustaba emplear. Un trabajo de investigación meritorio, sugerido a la autora hace años por Melchor Fernández Almagro, cuyo Cánovas sigue siendo todavía la mejor biografía publicada hasta la fecha del artífice de la España moderna. La escritora ya era conocida por sus libros sobre La reina Mercedes, Amadeo y María Victoria, La duquesa de Madrid y Miguel Primo de Rivera.

El libro, lleno de anécdotas y fácil de leer, nos sumerge en la alta sociedad parisina del segundo imperio y en la madrileña del último tercio del siglo pasado. En suma, una obra interesante, como todas las vidas de personajes secundarios, para conocer mejor un período vital de la historia de España. Lástima que en nuestro país se prodigue tan poco este género.