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Ver productos1 Jul 1992 - 5min.
Título: El principio del fin. Memorias.
Autor: Laureano López-Rodó.
Editorial: Plaza-Janés/Cambio 16. Madrid, 1992. 735 páginas.
Precio: 5.600 pesetas.
Laureano López Rodó culmina con su tercer tomo de Memorias una de las aportaciones documentales más serias, amplias y fiables escritas sobre los últimos años de historia en la España del general Franco. Abarca este volumen el relato de los hechos vividos por el autor desde el año 1970 a 1973, cuando el asesinato del almirante don Luis Carrero Blanco interrumpió bruscamente la normal evolución de los acontecimientos.
Aquel período fue, como bien se anota en el antetítulo, El principio del fin
, puesto que tras la muerte de Carrero ya nada podía ser igual que antes. Y mucho menos para Laureano López Rodó, uno de los hombres que con mayor dedicación y lealtad había trabajado durante muchos años a las órdenes del almirante.
Historiadores y comentaristas han recibido las Memorias de López Rodó con talante desigual. Es difícil para algunos olvidar la vinculación del autor a determinados aspectos polémicos de las líneas políticas seguidas por el régimen anterior. Otros lo consideran el representante de la tecnocracia administrativa y económica al servicio de la Dictadura. Y tampoco faltan, por último, los que prefieren olvidar cuanto antes una parte de la historia de España que consideran vergonzosa y amarga.
En todo caso, convendría separar el conocimiento de los hechos tal como sucedieron, que es oficio de historiadores y a ellos interesa, del juicio que tales hechos merezcan, que es tarea propia de analistas y críticos susceptibles a consideraciones políticas. López Rodó fue testigo presencial y muchas veces pieza decisiva de episodios trascendentales para la historia de España. Por ejemplo, su labor fue crucial en la operación política que tuvo como consecuencia, tras la aprobación de la Ley Orgánica del Estado de 1966, el nombramiento en 1969 de don Juan Carlos de Borbón como Príncipe de España y sucesor de Franco en la Jefatura del Estado a título de Rey.
Este proceso, narrado con detalle en el anterior libro de López Rodó La larga marcha hacia la monarquía, continúa presente en las actuales memorias, como no podía ser menos, dado su papel dentro de la política española. Y no es que en estas Memorias pretenda el autor exagerar su importancia en los momentos clave. Al contrario, más bien peca de modesto al referir sus actividades, limitándose a describirlas con cierta neutralidad, como si no estuviera demasiado implicado en ellas. Sólo abandona esa actitud cuando los sentimientos humanos prevalecen sobre las actividades políticas.
Tal ocurre al plantear el problema de Gibraltar, el terrorismo de ETA o la muerte del almirante Carrero, episodios en los que López Rodó descubre sin reservas su patriotismo, su indignación o su profundo dolor, según los casos.
A través de una especie de diario
, forzosamente escueto y sobrio, esboza el autor los entresijos de la política española vistos desde la altura en la que se tomaban las grandes decisiones. Aparecen escándalos utilizados para desacreditar a determinados miembros del Gobierno (caso Matesa), enfrentamientos de sectores antagónicos (Secretaría del Movimiento/Presidencia del Gobierno), relaciones con los Estados Unidos y con la Santa Sede, problema de Gibraltar, paro e inflación, dificultades pesqueras con Marruecos, falta de colaboración de Francia en la lucha contra ETA…
Como puede verse, un amplio muestrario de dificultades sospechosamente familiar a las conocidas en nuestros días, con sólo variar el nombre de personas o instituciones de entonces por las de ahora. El caso Matesa es analizado aquí con la fría objetividad que predomina en estas Memorias. Lo cierto es que no entra en el fondo de una cuestión de tan gran complejidad, aunque deja fuera de duda la honorabilidad de algunos de los implicados.
Es el caso de Mariano Navarro Rubio, de quien piensa que no se le facilitaron los medios adecuados para su defensa. Los que deseen completar este episodio deberán consultar el libro de Navarro Rubio Mis Memorias, en el que se tratan con precisión los pormenores del escándalo Matesa, aportando puntualizaciones fundamentales.
Con independencia de las numerosas anécdotas, informes privados y hasta confidenciales, datos reveladores sobre maniobras de gabinete, jugadas de corto o largo alcance, lo cierto es que López Rodó desvela el nudo de la densa madeja urdida en torno a la figura del general Franco. Al acaparar el Caudillo un ilimitado poder de decisión, las tramas de los ambiciosos se montaban en referencia a este poder. El asunto era saber aproximarse a Franco, lograr su aquiescencia y alcanzar su favor.
A través del almirante Carrero Blanco, López Rodó consiguió acceso directo al despacho de El Pardo. De este modo lograba influir en las decisiones del general cuando no inclinarlas en el sentido deseado. Por eso fue el enemigo a batir por los demás aspirantes a manejar los hilos del poder. Desde las instancias del Movimiento
, de los Sindicatos, de las Cortes, de los democristianos o de la prensa del régimen, López Rodó fue unas veces rechazado, otras odiado, y en ocasiones atacado…
Pero, al mismo tiempo, también temido por la eficiencia de su trabajo, por los éxitos como impulsor de los sucesivos Planes de Desarrollo y por su probada capacidad de convencer al almirante Carrero y al general Franco sobre el acierto de sus posiciones. Lo indudable es que Laureano López Rodó fue una figura inquietante para muchos personajes ambiciosos de la época, que veían en él un peligroso rival y, por tanto, un enemigo al que derribar. Una parte de esta realidad la cuenta ahora en el tercer volumen —y tal vez el mejor— de sus Memorias, que completa el valor documental e histórico de la obra en su conjunto, al que antes se aludía.
Si los datos recogidos por don Laureano son reveladores, minuciosos y veraces, en ocasiones uno puede tener la sensación de que el autor ha suavizado algunos aspectos más crudos de la realidad. Hasta el punto de que, llevado por ese afán, la misma realidad acaba por resultar modificada con relación al hecho, tal como se produjo dentro de su contexto. Las Memorias de Navarro Rubio ya citadas, las de Fraga Iribarne (Memoria breve de una vida pública), así como las obras de Pedro Sainz Rodríguez (Un reinado en la sombra) o de Ricardo de la Cierva (Franco), entre otras muchas disponibles sobre el tema, aportan puntos de vista diferentes sobre los mismos hechos.
En todo caso, las Memorias de López Rodó serán ya un documento de referencia imprescindible para la reconstrucción histórica de los últimos veinte años del régimen de Franco. Período de importancia fundamental porque allí se encuentran las claves que explican el desarrollo del sistema, su auge económico y su caída. Y, claro está, explican también la posterior evolución de un país que gracias al esfuerzo de muchos, dejó atrás el subdesarrollo para alcanzar las condiciones sociales y materiales de vida que han hecho posible la existencia de la democracia.