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Ver productos1 Abr 1992 - 3min.
Título: Esteban Terradas.
Edición y estudio preliminar a cargo de: Antonio Roca Rosell.
Editorial: Fundación del Banco Exterior, dentro de la colección «Biblioteca de la Ciencia Española», Madrid, 1991, 352 páginas.
La colección «Biblioteca de la Ciencia Española», a cuyo cargo se encuentra el profesor José Manuel Sánchez Ron, está llevando a cabo la meritoria labor de reivindicar la figura de los científicos españoles. Hasta este momento, han aparecido ya dos volúmenes. En uno se estudia la personalidad de Pío del Río Hortega y en el otro, la de José Echegaray. Este es el tercer volumen, dedicado a Esteban Terradas.
Un estudio sobre la personalidad de Terradas, del que es autor Antoni Roca, inicia esta obra, que continúa con una serie de documentos del propio Terradas. Son ocho los documentos que se publican. Lo primero que llama la atención es lo disperso de la temática abordada. Así, por ejemplo, aparece publicado un trabajo de 1909, que lleva por título «Sobre la emisión de radiaciones por cuerpos fijos o en movimientos»; en 1922 publica otro, que titula «De ferrocarriles», y en 1938, «Hélices de avión». Todo ello mezclado con estudios sobre la constante de Avogadro-Lodschmidt, el movimiento de un hilo o las integrales de Fourier-Stieltjes. Evidentemente, no se puede pedir más en cuanto a abordar temas diferentes.
La personalidad de Terradas fue multifacética. Durante largos períodos de su vida, se dedicó a la dirección de empresas tecnológicas que van desde la Sección Técnica de Teléfonos de la Mancomunitat de Catalunya, hasta la dirección de la construcción del Metropolitano Transversal de Barcelona, pasando por dirigir la Compañía Telefónica Nacional de España. Como docente, fue profesor en la Escuela del Trabajo y en el Instituto de Electricidad y Mecánica Aplicadas, de Barcelona, y en la Escuela Superior de Aerotécnica, de Madrid. Además, fue catedrático de Física Matemática, desde 1941, en la Universidad Complutense.
En cuanto a su labor científica, o sea en el campo de la Física, son determinantes las palabras de Roca Rosell: «En las cuestiones de las que Terradas se ocupó al principio de su carrera podemos reconocer las principales inquietudes de la Física del cambio de siglo». Estas inquietudes se centraban, sobre todo, en la Teoría Cuántica y en la Relatividad. Es significativo que los primeros trabajos de Física que emprendió Terradas trataban sobre la absorción de la luz en materiales sólidos y sobre la polarización de la misma al atravesar láminas de cuarzo de distinto grosor, es decir sobre cuestiones pertenecientes a la Óptica Física. Lo realmente nuevo en la ciencia española de aquel tiempo era que estos trabajos tenían una apoyatura matemática, o lo que es lo mismo se podían considerar trabajos teóricos. Se separaba, así, Terradas de la tradición «instrumentalista», que dominaba en la Física de España. Más tarde, recibió la influencia de Poincaré y después de una reflexión profunda, se dedicó al estudio de una serie de cuestiones más relacionadas con las preocupaciones de los físicos en Europa en aquel momento. Así, se preocupó por la Atomística y, de manera especial, por los trabajos de Planck. De este modo, pudo escribir que se imponía «hacer crítica de toda hipótesis basada en la continuidad en la emisión y en la absorción de la energía radiante». Se trata de demostrar la «incompatibilidad de tal hipótesis con la ley experimental de la radiación».
La Mecánica fue otro de los campos preferentes de estudio por parte de Terradas. Tal vez, porque en el mismo podía compatibilizar sus intereses físicos con la ingeniería. En este sentido, se interesó por los problemas de Estabilidad, de gran complejidad matemática y que se encuentran en la tecnología de la construcción, tanto si es de edificios, como de túneles o barcos.
Figura compleja la de Esteban Terradas. De un lado, ingeniero y técnico. De otro, físico matemático. Fue, tal vez, como tantos españoles, un «desaprovechado en nuestra historia reciente». Quizá, ahí resida su drama como hombre. Y como una parte de España.