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Ver productos1 Sep 1990 - 4min.
La designación de revistas de opinión, sobre las que versa este comentario, no aparece recogida en la Guía de los medios, el compendio que más se ha interesado por razones de utilidad directa, en ofrecer una clasificación de las publicaciones no diarias. Tampoco se recoge esta expresión en registros ni hemerotecas. Sí figuran, sin embargo, expresiones temáticas como «culturales», «literatura» y «política», que podrían coincidir, en parte, con la noción de «revistas de opinión», aunque no puedan servir estrictamente como sinónimos.
Un sinónimo, tampoco utilizado pero sí representativo y usado, sería el de revistas «de pensamiento». Esta identificación temática no podría dar cuenta de la variedad pero sí expresa un mínimo de referencia común. Aceptando este criterio podrían distinguirse dos tipos de publicaciones de periodicidad mensual o más amplia: revistas de pensamiento y culturales, cuyo conjunto podría, más o menos, quedar englobado en el ámbito de revistas de opinión aunque temáticamente la noción de «opinión» sea más próxima a la de «pensamiento» que a la de «cultura».
Habría que distinguir todavía las revistas de opinión de otras publicaciones especializadas de periodicidad similar, es decir, mensual o superior. También habría que separarlas de revistas de prestigio, cuya periodicidad las separa de las de información de actualidad, pero cuya función no se dirige a la expresión de ideas en el ámbito del pensamiento y de la cultura sino a servir de soporte publicitario y atender las necesidades de mantenimiento y renovación del liderazgo en una rama definida de la actividad empresarial, mercantil o profesional. Las principales revistas de este tipo están relacionadas con el ámbito financiero. Se pueden enumerar Futuro, Elites, Dinero, Europyme, Dirigentes, Ranking. Hay que excluirlas, a pesar de coincidir en su periodicidad y en contenidos temáticos, de las revistas de opinión.
Más próximas y, en un sentido amplio coincidentes, merecen consideración específica las «literarias y culturales». Algunas de ellas llegaron a tener cierta importancia después de la guerra. Cabría destacar Acento, y especialmente La Estafeta Literaria, de carácter oficial, en la que se publicaban comentarios ensayísticos culturales, críticos e ideológicos, aunque no políticos. Indice de artes y letras tuvo también gran interés y acogió una temática más comprometida. De vocación específicamente literaria, Insula, la revista de Enrique Canito, se distinguió por importantes contribuciones selectivas y publicación de inéditos. El panorama actual refleja una crisis en esta clase de publicaciones orientadas al comentario de las corrientes de opinión cultural y estética. Guadalimar, El Urogallo, tal vez Ajo Blanco, Quimera, El Paseante son exponentes de esa especie de revistas.
En el último año, el interés se ha desplazado a las revistas de pensamiento y cultura en sentido más estricto. Se trata de ediciones oficiales o privadas orientadas a la exposición y crítica del pensamiento político, moral y, en términos amplios, ideológico. Muchas veces vinculadas a partidos políticos, de cuyo presupuesto, bien directamente o bien a través de fundaciones, se mantienen. Junto a éstas, se pueden tratar revistas oficiales, propagandísticas, financiadas directamente por el presupuesto público de Comunidades o grandes Ayuntamientos. Prescindimos en la relación, que luego presentaremos, de estas publicaciones. No así de las que expresan ideologías partidistas.
Las más numerosas son de inspiración socialista. Sistema, Leviatán, Cuadernos de Alzate y El Socialismo del futuro, esta última de recentísima aparición, son las más afianzadas. La fundación Cánovas del Castillo edita Veintiuno, de orientación conservadora con incursiones liberales.
Las revistas independientes, o privadas, tienen su más paradigmático exponente en Revista de Occidente, editada por la fundación Ortega y Gasset y dirigida por Soledad Ortega. Ha perdido el tono que la convirtió en luminaria intelectual en su primera época, pero sigue conservando, al cabo de tres cuartos de siglo, la prestancia y seriedad de sus orígenes. Acaba de iniciar también su segunda época, Atlántida, editada por Rialp. Revista de pensamiento fundada por Pérez Embid y, actualmente, dirigida por el filósofo Ricardo Yepes. De vocación conservadora, Razón Española, no rehúye matices integristas. Cuenta y Razón dejó de aparecer en el último año después de una larga presencia. El Ciervo, dirigida por Lorenzo Gomis y Rosario Bofill, es una ya afianzada revista de pensamiento y cultura enfocada también al comentario del fenómeno religioso.
Es interesante señalar la aparición de nuevas publicaciones específicamente consagradas al ensayo y la manifestación de ideas: Claves de la razón práctica, dirigida por el filósofo Fernando Savater y el publicista Javier Pradera, y NUEVA REVISTA.
Quedan fuera de revistas de pensamiento, las publicaciones científicas, incluso las que versan sobre ciencias sociales ligadas a institutos oficiales o universidades, o las revistas especializadas en asuntos políticos, como política internacional o economía y afines.
En todo caso, se observa en la prensa semanal una considerable pérdida del contenido de opinión, cualidad que caracterizó a algunos semanarios que llegaron a alcanzar gran difusión como Triunfo, Destino, La Actualidad Española y Gaceta Ilustrada, todas ellas semanarios ilustrados de actualidad. Aunque algunos semanarios actuales acogen el comentario periodístico, la pérdida de contenido intelectual es patente.