Mi cesta
Tu cesta está vacía, pero puedes añadir alguna de nuestras revistas o suscripciones.
Ver productos1 de marzo de 1990 - 2min.
A lo largo de los últimos meses, la reedición en discos compactos de las grabaciones históricas de Otto Klemperer está despertando un enorme interés entre los melómanos.
Debido a su longevidad, Otto Klemperer (1885-1973) conoció la técnica estereofónica y gracias a ello, las obras grabadas por él al frente de la Orquesta Philharmonia, más tarde New Philharmonia, poseen una alta calidad técnica. Otto Klemperer ha sido sin duda uno de los mejores directores de este siglo. Formaba junto a Wilhelm Furtwängler, Bruno Walter y Arturo Toscanini, entre otros, la que ha venido en llamarse generación de los últimos directores románticos. Cada uno de ellos con personalidad absolutamente propia, tenían en común, esencialmente, un estilo en la forma de trabajar.
Fue alumno de Pfikaner y luego uno de los alumnos predilectos de Mahler, a quien admiraba profundamente. Su repertorio era muy amplio: desde la Misa o La Pasión según San Mateo de Bach, Haydn y los clásicos alemanes, hasta Richard Strauss, Mahler a quien se entregó siempre con fervor y los compositores alemanes de su tiempo.
Desde 1907, año en que dirigió teatros de ópera en Alemania, y muy especialmente en el de Berlín, dedicó gran atención a la Nueva Música, motivo por el cual no sólo fue cerrada la Ópera berlinesa en 1931, sino que fue perseguido por el nazismo. En 1933 tuvo que emigrar a los Estados Unidos donde dirigió durante largo tiempo a la Orquesta de Los Ángeles.
A partir de 1939 sufrió un tumor cerebral del que fue operado. A pesar de la importante merma física que le quedó como secuela, logró recuperarse y reanudar su carrera, que se prolongaría hasta un año antes de su muerte, cuando a los 87 años decidió retirarse.
Sus versiones son notables por el rigor y la grandiosidad, huyendo de los excesos románticos de algunos de sus contemporáneos. La Misa en Si menor de Bach recién publicada, fue grabada en 1967. La música de Bach alcanza aquí verdadera autenticidad. La versión de Klemperer es profunda y transmite un hondo fervor religioso. El grupo de solistas es de primera calidad, y Klemperer hace sonar a su orquesta y coro con gran maestría.