Novedades discográficas

María José Fontán

«Allegro de Concierto», «Danza Lenta», «Goyescas», «El Pelele»

Título: «Encores», «Arias de ópera», «Grabaciones inéditas»
Autor: Varios autores
Solista: Elisabeth Schwarzkopf (soprano). Con G. Moore, G. Parsons, W. Gieseking.
Orquesta: Orq. Fil. Viena, Orq. Philarmonía, Orq. T. Scala de Milán.
EMI – 3 CD – CDM 763654/5/7 ADD


75.º aniversario de la incomparable Elisabeth Schwarzkopf ha servido para que su casa discográfica, EMI, a la que dedicó tanto tiempo y esfuerzo a lo largo de su carrera, le brindara un regalo-homenaje con una serie de discos que recogen lo mejor de la enorme variedad de grabaciones realizadas por ella.

Su matrimonio con Walter Legge -principal y destacadísimo productor de la EMI- dio un impulso definitivo a la carrera de la gran soprano. Cuando Legge le escuchó por primera vez la cantante tenía 31 años calificó su voz como sonriente, fresca, brillante, no grande, pero admirablemente proyectada y con deliciosos pianissimi en el registro agudo. De timbre personalísimo, poseía la capacidad de los grandes cantantes de actuar con la voz, de modo que el oyente fuera capaz de adivinar el rostro serio o sonriente de la cantante o de perfilar al personaje a través de la voz. De igual modo dominaba el uso de la media voz, esto es, de regular la intensidad de la voz a cualquier altura, otra de las facultades de gran cantante.

Era tan rigurosa en sus interpretaciones que cuidaba hasta el detalle cada nota y cada acento, bajo la atenta y estricta supervisión de su marido y consejero Walter Legge, lo que le llevaba a repetir hasta la saciedad antes de dar por buena una grabación, o a estudiar a conciencia las obras que iba a cantar ante el público. Según progresaba su carrera, está inteligente actitud le condujo a restringir poco a poco su amplio repertorio, abandonando papeles de heroínas de óperas que había interpretado muy bien, para ceñirse a aquellos que más le convenían a su voz y su estilo.

En su fructífera relación con Legge, pasaba la mayor parte de su tiempo en los estudios de la EMI. Grabar era para ella algo cotidiano. Pero muchas de aquellas grabaciones no vieron la luz en su momento y quedaron inéditas. Un material tan rico e interesante no debía permanecer desconocido.

De los cinco discos proyectados para este merecido homenaje a la cantante en su 75.º cumpleaños, tres de ellos ya han aparecido en España. «Encores», o bises de conciertos, es el más atractivo de todos y recoge una preciosa colección de canciones de distintos autores, desde Bach a Debussy, maravillosas miniaturas convertidas en pequeñas joyas sonoras en la voz de la Schwarzkopf. El disco dedicado a «Arias de ópera» contiene lo más selecto de aquellos personajes que mejor interpretaba, desde Mozart («Fiordiligi la Condesa», «Doña Elvira») hasta Straus («Mariscala», «Madeleine»). Las «Grabaciones inéditas» con las desconocidas y bellísimas canciones infantiles de Gieseking, que él mismo acompaña al piano, y los cuatro últimos Lieder de Strauss.

Esperamos con ansiedad los dos discos restantes, uno dedicado a Schubert, Schumann y Strauss y el último dedicado a canciones de Hugo Wolf, el favorito de la Schwarzkopf.

«Allegro de Concierto», «Danza Lenta», «Goyescas», «El Pelele»

Título: «Allegro de Concierto», «Danza Lenta», «Goyescas», «El Pelele»
Autor: Enrique Granados
Solista: Alicia de Larrocha (piano)
RCA/BMG. RD60408 DDD


Es indiscutible que gran parte de la popularidad alcanzada por la música española fuera de nuestras fronteras se la debemos a Alicia de Larrocha. Aunque su repertorio abarca toda la historia de la música para teclado, sus magistrales versiones de las obras para piano de Albéniz y Granados se han convertido en una especialidad obligada.

De todos los autores españoles es con Granados con quien Alicia de Larrocha se siente más identificada. Heredera en el piano y en la pedagogía pianística del camino trazado por Granados, se convirtió en directora de la Academia Frank Marshall de Barcelona, que el propio compositor fundó y que se ha ido transmitiendo de maestro a alumno, Granados-Marshall-Larrocha, en perfecta continuidad. Sus versiones de la obra pianística de Granados son verdaderamente auténticas, y así lo pone de manifiesto en este compacto que comentamos.

Páginas como Quejas o La Maja y el ruiseñor y El Amor y la Muerte, por citar nuestras predilectas, están bellísimamente interpretadas. Se incluye igualmente El Pelele, pieza independiente también inspirada en Goya, con la que Granados proyectaba completar otro cuaderno para Goyescas y que todos los pianistas suelen tocar como última página del ciclo. El romántico Allegro de concierto que Granados escribió como ejercicio académico para los alumnos del Conservatorio abre esta grabación, y Alicia de Larrocha luce todo su virtuosismo de forma muy brillante. La Danza Lenta es una bella página de enorme dulzura y sensualidad, que nuestra pianista interpreta con gran delicadeza.

Si Falla es la esencia de lo español y Albéniz el claro nacionalismo hispano y el virtuosismo pianístico, Granados es el romanticismo de la música española. Larrocha transmite un espíritu de romanticismo contenido, nunca en exceso apasionado, lo cual da a sus versiones un gran equilibrio y justeza. No es la primera vez que Alicia de Larrocha graba Goyescas, y una vez más el rigor y la riqueza expresiva conducen a una interpretación inspirada y de gran belleza.

«Las Siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz»

Título: «Las Siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz»
Autor: Franz Josef Haydn
Intérpretes: B. Valente, J. Gaetani, J. Humphrey y T. Paul
Orquesta: Cuarteto de Cuerda Juilliard
SONY CLASSICAL. SK 44914 DDD


Compuesta por encargo de un canónigo de la Catedral de Cádiz como soporte musical para los Oficios del Viernes Santo, las Siete últimas Palabras de Cristo en la Cruz es una de las obras religiosas que ha alcanzado mayor popularidad. Ya incluso en la época de Haydn (1732-1809) se interpretó con mucha frecuencia, y fue publicada en Viena, París, Londres y Amsterdam.

Haydn ideó en un principio siete movimientos lentos para cuarteto de cuerda, precedidos por una introducción. Más tarde añadió las partes vocales, que recrean una serie de poesías, cada una de las cuales sirve de meditación o de respuesta emotiva del auditor tras escuchar las palabras de Cristo. La obra termina con El Terremoto, un presto que representa el movimiento de tierra que, según San Mateo, se produjo tras la muerte de Jesús.

En esta grabación, de excelente calidad sonora, se nos presenta una reelaboración de la partitura, reduciendo las partes instrumentales a las cuatro que conforman el cuarteto de cuerda junto con las partes vocales de oratorio que contienen los textos. Es ésta una versión de una gran delicadeza. Si para Haydn supuso una gran dificultad escribir siete adagios diferentes, también para los intérpretes supone una dificultad dar a cada uno un nuevo sentido emotivo. El Cuarteto Juilliard y el cuarteto vocal que interpretan esta música consiguen ampliamente este objetivo.