Novedades discográficas

María José Fontán

«West Side Story»

Autor: Leonard Bernstein.
Título: «West Side Story» / Suite sinfónica del filme On the Waterfront.
Solistas: K. Te Kanawa, J. Carreras, T. Troyanos, K. Ollmann y M. Horne.
Orquesta: Orquesta y Coro.
Director: Leonard Bernstein.
DEUTSCHE GRAMMOPHON-415253-2. DDD.


Tras la reciente desaparición de Bernstein, uno de los más espectaculares y brillantes directores de orquesta de nuestro siglo al tiempo que controvertido compositor, el sello discográfico Deutsche Grammophon relanza al mercado español la ópera West Side Story.

La obra ha sido largamente criticada. Nacida para la escena de Broadway, no ha sido tomada en consideración por los músicos más serios, que veían en ella una obra demasiado ligera. Y, por otra parte, al público habitual de Broadway le sorprendió enormemente un argumento tan trágico, acostumbrado al género cómico o a argumentos de mayor intrascendencia. Lo cierto es que Bernstein y sus colaboradores pretendían precisamente eso: crear una obra que tuviera la magnitud y la fuerza de una ópera seria, pero con la técnica de la comedia musical americana.

La participación de cantantes de primera fila como es aquí el caso, con la colaboración de los estupendos Te Kanawa y Carreras, ha contribuido a enaltecer la obra y sacarla de los escenarios más populares para ser escuchada por públicos más exigentes.

Es cierto que la presencia de grandes cantantes se hace necesaria por la dificultad y por la extensión vocal que exigen algunas arias, pero también en una puesta en escena se necesitan actores con apariencia de jóvenes adolescentes y que además sepan algo más que unos simples pasos de baile, ya que a veces protagonizan escenas de baile de gran complejidad. Todo ello dificulta enormemente su puesta en escena.

Se trata de una versión moderna de Romeo y Julieta, una historia de amor apasionado entre dos jóvenes pertenecientes a bandas rivales que termina de forma trágica. Demasiada fuerza dramática y exceso de tragedia si lo comparamos con el repertorio habitual de Broadway, lo que sitúa a la obra a mitad de camino entre la escena seria y la comedia musical.

Sin duda, de todas las versiones conocidas de esta ópera, es la del propio compositor la que ofrece mayor atractivo, y con mayor motivo cuando intervienen solistas como en esta ocasión. La popular aria Maria resulta preciosa en la voz de Carreras, e igualmente el I feel pretty en la voz de Kiri Te Kanawa, o la escena de conjunto de America, muy popular y magníficamente interpretada.

«Sinfonía n.º 8 en Mi bemol Mayor»

Autor: Gustav Mahler.
Título: «Sinfonía n.º 8 en Mi bemol Mayor» («De los mil»).
Solistas: Sweet, Coburn, Quivar, Fassbaender, Leech, Nimsgern, Estés.
Orquesta: Orquesta Filarmónica de Viena. Coro de la Ópera del Estado de Viena, Coro Arnold Schoenberg, Coro de Niños de Viena.
Director: Lorin Maazel.
SONY CLASSICAL. S2K-45754-DDD.


Con este doble compacto se completa el ciclo integral de las sinfonías de Mahler que Lorin Maazel ha venido registrando desde 1987. Considerada por muchos y ante todo por el propio compositor como su obra más importante, es sin duda una obra verdaderamente ambiciosa. Para su montaje requiere tal número de intérpretes, entre cantantes e instrumentistas, que por ello es conocida como la «De los mil». De hecho, en su estreno, dirigido por el propio Mahler, intervinieron un total de 1.028 músicos.

En la misma línea de su Segunda Sinfonía, «Resurrección», Mahler se encaminaba hacia la Gesamtkunstwerk u obra de arte total, fundiendo en una misma obra el estilo sinfónico y el oratorio. El resultado es de gran espectacularidad, en especial en su primera parte, basada en el himno latino de Pentecostés Veni Creator Spiritus, que data del siglo IX, que en esta versión Maazel interpreta con gran sobrecogimiento. La segunda parte está inspirada en la última escena del Fausto de Goethe, a lo largo de la cual se afirma la necesidad del hombre de búsqueda del amor absoluto que en última instancia se transfigura en redención divina. Dos planos, el humano y el divino, de una misma cuestión existencial, el amor absoluto y la redención a través del amor, que ya antes que a Mahler había preocupado a los románticos, Wagner incluido.

No es fácil dar una interpretación unificada a dos partes tan incontrastadas, dado que es en su concepto filosófico donde el compositor establece la relación. Lorin Maazel, que ha logrado un gran triunfo artístico en la grabación integral de las sinfonías mahlerianas, consigue aquí una versión muy equilibrada, sin excesos de ninguna clase, con la colaboración de primeras figuras entre los solistas y un espléndido conjunto orquestal y vocal. Por último, debemos destacar como cualidad esencial de estos discos la alta calidad sonora conseguida a través de la más moderna tecnología digital que desde hace un año puso en marcha la casa Sony.