Miterrand y la sombra de un atentado que nunca existió

Mientras se discute la motivación del último atentado contra Donald Trump, con sospechas de todo tipo, la historia guarda algún ejemplo en el que la duda conspiranoica resultó ser una duda razonable

François Mitterrand en 1976. Autor: © Jean-Louis Debaize/CE. Licencia CC-BY-4.0. Archivo en Wikimedia Commons
Nueva Revista

Avance

Se está volviendo algo así como un ritual que tras un atentado contra el presidente de los Estados Unidos se levanten sospechas o desinformaciones que apuntan en la línea de un montaje. Ocurrió cuando Donald Trump fue atacado, mientras daba un mitin en Pensilvania el 13 de julio de 2024, por un tirador identificado luego como Thomas Matthew Crooks, que le hirió en la oreja derecha, y ha ocurrido ahora en la cena de corresponsales de la Casa Blanca. Un hombre armado, Cole Allen, irrumpió en el vestíbulo del hotel Washington Hilton con ánimo magnicida, pero no pudo llegar a la sala donde se celebraba el acto.

Entre los bulos, a las ya habituales manipulaciones de vídeo y fotos mediante herramientas de IA, se han añadido las posibilidades de traducción de ese shots que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, pronunció antes del evento. Su «There will be some shots fired tonight» se interpretó literalmente en algunos medios como un presagio del tiroteo, pero se trata de una expresión que significa «se lanzarán algunas pullas», como es el estilo habitual del presidente estadounidense.

Atentar contra uno mismo… en beneficio propio

El hecho de que el anterior atentado ocurriera en plena campaña por las presidenciales y este cuando la popularidad de Trump no está en su mejor momento, por la incertidumbre ante el devenir de la impopular guerra en Irán, ha revitalizado la teoría de un fake, un «autoatentado» dirigido a enderezar una situación política poco halagüeña. Puede ser un recurso retorcido, pero no desconocido en la política.

Encuentra un precedente en la noche del 15 al 16 de octubre de 1959, cuando el político francés François Miterrand sufrió un ataque que se conoce como el atentado del Observatorio, por producirse en la avenida parisina que lleva ese nombre. En teoría, se salvó de milagro de la ráfaga de disparos que acribilló el coche donde viajaba y del que había saltado justo a tiempo para refugiarse tras unos arbustos.

Según la versión relatada por el propio Mitterrand, esa noche venía de cenar con el también político y amigo George Dayan cuando se percató de que un vehículo lo seguía. Tras intentar despistarlo con algunas maniobras, lo que confirmó fue la persecución, de modo que abandonó su coche, saltó una verja y se refugió en los jardines cercanos. Alguien, desde el vehículo perseguidor, abrió fuego con un arma automática contra el coche vacío. Mitterrand logró escapar ileso y denunció inmediatamente a la policía haber sido víctima de un atentado. Pero, atención, lo que parecía un intento de asesinato pronto se convertiría en uno de los episodios más ambiguos y controvertidos de la V República francesa, cuando entró en escena Robert Pesquet, exdiputado gaullista con vínculos con la extrema derecha, que acusó a Mitterrand de haber orquestado este intento de asesinato simulado. El objetivo habría sido, tal y como explica RTL France, recuperar el favor público y reforzar su imagen política como opositor al régimen del general Charles de Gaulle.

Mitterrand salió a dar explicaciones y reconoció haberse reunido con Pesquet. Este le había advertido de que se estaba planeando un atentado contra él, sin decir que él mismo lo llevaría a cabo, según relató Le Monde en esta recopilación de los hechos. El día anterior a este suceso, Robert Pesquet había escrito y enviado dos cartas, donde detallaba con antelación los pormenores de la operación.

La revelación desencadenó un escándalo político monumental. La justicia abrió una investigación y el asunto pasó a los tribunales, en medio de una intensa batalla mediática y política.

A mediados de los años sesenta, la causa seguía siendo objeto de debate judicial. Sin embargo, el desenlace no aportó una verdad definitiva. En 1966, una ley de amnistía puso fin al proceso judicial, impidiendo que se establecieran responsabilidades claras.

Quien ríe el último…

Políticamente, en primera estancia el atentado del Observatorio dañó seriamente la reputación de Mitterrand, el oponente más decidido del general De Gaulle. Para la mayoría de los analistas, su carrera había terminado, pero no fue así en absoluto. En 1965, Mitterrand obligó a De Gaulle a una segunda vuelta en las primeras elecciones presidenciales por sufragio universal directo. Sin embargo, el caso del Observatorio distaba mucho de haber sido olvidado y sus oponentes lo recordaban en todos sus mítines de campaña y actos públicos.  

Con el tiempo, más que un simple hecho policial, el atentado del Observatorio permanece como un enigma político que ilustra las luchas, intrigas y ambiciones de una época decisiva en la historia contemporánea de Francia, hasta el punto de que fue tratado en el programa del periodista y guionista Patrick Pesnot en Rendez-vous avec X, un programa de radio semanal de France Inter sobre la actualidad, centrado en temas relacionados con el espionaje, en el que el conductor dialogaba con un misterioso Monsieur X. El invitado supuestamente relataba los hechos desde el punto de vista de los servicios secretos. El programa se emitió entre 1997 y 2016 y la grabación sobre el atentado del Observatorio se puede escuchar aquí.

Más allá de las coordenadas concretas de un tiempo y de un país, el caso se universaliza si se trata como un episodio más en la serie de hasta dónde está alguien dispuesto a llegar para lograr el poder o mantenerse en él. Una serie que siempre admite nuevos giros de guion y cuyo último capítulo siempre está por descubrir.

 

Aparte de en los links recogidos en el texto, se puede encontrar más información sobre el caso en los siguientes libros.
— Mathieu Delalande: François Mitterrand. L’attentat de l’Observatoire vu de l’intérieur. Les Éditions du Panthéon, 2021

— Patrice Lestrohan: L’observatoire, l’affaire qui faillit emporter François Mitterand. Scrineo, 2012

— Robert Pesquet: Mon vrai-faux attentat contre Mitterrand: La vérité sur l’affaire de l’Observatoire. M. Lafon, 1995

— Patrick Rotman (texto). Jeanne Puchol (ilustradora): Mitterrand y sus sombras. Delcourt, 2021


En la imagen, François Mitterrand en el Congreso del Movimiento de 1976. Autor: © Jean-Louis Debaize/Comunidad Europea, 1976. Licencia CC-BY-4.0. Archivo en Wikimedia Commons