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Ver productosRobert Prevost sorprende. Es mucho menos reservado y serio de lo que se piensa. Siempre bromea sobre sí mismo y es hablador.

21 de abril de 2026 - 5min.
Avance
Andreas Englisch es un periodista alemán especializado en la información vaticana. Llegó a Roma en 1987 prácticamente para quedarse. Ha acompañado a papas en sus viajes, ha publicado varios libros sobre Juan Pablo II, predijo que Benedicto XVI estaba pensando renunciar al cargo, y ha escrito biografías sobre Benedicto XVI y sobre Francisco. En 2025 publico un libro sobre León XIV y fue recibido poco después por él en el Vaticano, el primer periodista alemán recibido por León XVI, junto a su esposa y su hijo.
El 7 de enero de 2026, en el semanario alemán Die Zeit, Andreas Englisch publicó sus impresiones de la audiencia con el papa. Con motivo de la próxima visita de León XIV a España, en junio de este años, entresacamos aquí algunas de sus frases en ese artículo, traducidos del alemán, que caracterizan a León XIV y de paso lo compara con sus predecesores:
«Robert Prevost me sorprende: es mucho menos reservado y serio de lo que pensaba, y tampoco cauteloso en sus respuestas. Siempre bromea sobre sí mismo, es realmente hablador».
«Hasta ahora, pensaba que este estadounidense debía ser introvertido. Todos los que lo conocen desde hace mucho tiempo elogian su capacidad de escuchar. Yo sospechaba: ¿es alguien que tiene poco que decir? No, es diferente a como imaginaba. Habla con encanto, responde a todas las preguntas».
León XIV «podría pasar a la historia como el primer papa que conoce a la gente de la calle en varios continentes, porque ha vivido con ellos. Robert Prevost vivió en conventos de los agustinos en Nigeria y en el Congo. Como obispo en Perú, se ganó la reputación de luchador contra la pobreza y la injusticia. Entre sus amigos se encuentran sacerdotes de África, América Latina y Asia, que tienen que arreglárselas con menos de 50 dólares al mes para sobrevivir. Para no morir de hambre, algunos se ven obligados a aceptar trabajos a tiempo parcial».
«En mi conversación con Robert Prevost, me di cuenta de cómo conoce exactamente la situación a menudo precaria de las iglesias locales. Sabe que hay sacerdotes que viven con una mujer o incluso con varias. Conoce comunidades sin sacerdotes. Y conoce las comunidades cada vez menores en Occidente»
«Habla con admiración de su predecesor, el papa Francisco, para quien era importante curar «las heridas de la gente» y conocer «el olor a oveja”».
«Robert Prevost tampoco actúa como príncipe de la iglesia en el trato con mi familia. ¡Qué diferencia, me parece, con Juan Pablo II, que parecía divertirse con la gente, pero también te trataba como a un estudiante».
«En esta conversación entiendo realmente la elección del nombre de León, su cercanía a León XIII, que para su tumba en la Basílica de Letrán no quería la estatua de un ángel, sino la un trabajador. El hecho de que Robert Prevost no parezca altivo o alejado del mundo también se nota en su voz. He lidiado con obispos durante décadas, y muchos parecen no haber salido nunca de la iglesia por cómo hablan, por el tono de su voz. También hablan en privado con unción, como si no tuvieran que responder nunca a la pregunta «¿Quieres que te preste mi paraguas?», sino recitar pasajes del Evangelio».
«León XIV es diferente. Por las celebraciones litúrgicas en la Basílica de San Pedro, conozco su voz solemne. Pero en privado, el papa suena relajado, rebosante de ingenio, con un toque de humor. El contenido de sus palabras también carece de toda beatería o solemnidad. Habla como un estadounidense que permanece joven de espíritu, amigable».
«Juan Pablo II a menudo tenía algo que amonestaba porque, desde su punto de vista, nadie, ni siquiera él mismo, podía estar a la altura de lo que Dios espera».
«En el caso de Benedicto XVI, se sentía su reticencia hacia la gente, incluida su desconfianza».
«Francisco tenía sin duda un encanto especial, pero a menudo me daba la sensación de que estaba tratando de convencerme de algo. También podía ser irascible».
«León XIV no tiene nada de eso. […] Me da la sensación de que está haciendo todo lo posible para que mi familia y yo olvidemos el hecho de que nos hace un honor increíble con esta audiencia».
«Otra cosa llama la atención: se nota lo bien que conoce el Vaticano y la curia. También podría ser el primero en esto: un papa que sabe cómo funcionan las cosas en la central de la iglesia mundial, a pesar de no haber pasado la mayor parte de su vida en Italia».
«Al principio, el papa Francisco no tenía ni idea de cómo funcionaba el aparato [de la curia vaticana], tardó años en familiarizarse».
«Joseph Ratzinger era una majestad como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero casi nunca se le veía en la vida cotidiana del Vaticano».
«El polaco Juan Pablo II tampoco tenía ni idea de los procesos en Roma al principio».
«Robert Prevost conoce la vida entre bastidores del vaticano, donde un chiste estándar bajo Benedicto XVI decía: «¿Sabes lo que ha pasado esta mañana? Ratzinger ha vuelto a explicar el evangelio al buen Dios”».
«Es un deportista, un entusiasta jugador de tenis».
«Este fraile mendicante no se muestra enfáticamente humilde, sino más bien enérgico. . De su actitud habla lo que ya predicó como misionero: ¡manos a la obra!, ¡ayúdate a ti mismo! No se queja de lo malo que es el mundo, sino que hace lo que puede».
«Era un talentoso administrador eclesial al que también le gustaba cocinar para sí mismo. Como no he visto a ninguna religiosa en su apartamento, sospecho que, como papa, no quiere renunciar por completo a esta costumbre».
«Tras la elección de León XIV el 8 de mayo, solicité una conversación personal con él y me había preparado para que tardara una eternidad. Juan Pablo II me recibió con mi familia en el Palacio Apostólico en 2004, cuando ya había trabajado en el Vaticano durante 17 años, y había hablado varias veces con él en el avión. Benedicto XVI me recibió en Castel Gandolfo después de su abdicación, pero nunca en una audiencia privada. Francisco fue el primer Papa que me pidió mi número de teléfono móvil y también me llamó directamente. Pero establecer esta relación de confianza me costó muchos años».
«Robert Prevost no quiere equivocarse. Francisco odiaba leer discursos en público, le encantaba improvisar. León XIV, por otro lado, se prepara meticulosamente».
Más información:
«Okay, Mister English» (Die Zeit Nr. 02/2026) (pasajes traducidos por Nueva Revista) https://www.zeit.de/2026/02/papst-leo-xiv-robert-prevost-privataudienz-vatikan
Leo XIV.: Der leise Mönch an der Spitze der Macht. https://andreasenglisch.de/buecher?isbn=9783570105634