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Ver productos1 Ene 1992 - 5min.
Aunque sólo sea por su aparición estelar en la popularísima Corte de Faraón o por su corto e ingrato papel en el Génesis bíblico, todo Por Luis Alberto de Cuenca el mundo conoce a Putifar (o sea, Pa-di-fa-ra, «el protegido del dios Ra»), marido de la ardiente dama que quiso seducir a José. Como motivo literario, <<> se estrenó en el teatro de las letras universales con una leyenda egipcia acerca de dos hermanos, transmitida por el papiro de Orbiney (así llamado por su poseedora, la inglesa Elizabeth Orbíney), descubierto en 1852 y conservado actualmente en la Sección Egipcia del British Museum. Se trata de la historia de los hermanos Anup y Bata. Su texto original, fechable en torno a 1200 antes de Cristo, fue pulquérrimamente editado por Alan H. Gardiner en sus Late Egyptian Stories (tomo I de la <
Anup poseía una casa y una mujer, y su hermano menor, llamado Bata, vivía con él como si fuese su hijo. Le preparaba las telas para los vestidos, vigilaba el ganado, trabajaba con el arado y en la siega. Tenía, en fin, a su cargo todas las tareas agrícolas. Era un campesino muy hábil que no tenía par en el país: algo divino habitaba en él.
Durante muchos días Bata cuidó de los rebaños y de las yuntas. Todas las noches volvía a casa cargado con hortalizas y frutas del campo. Depositaba los productos delante de su hermano, que, sentado a la mesa en compañía de su esposa, comía y bebía. Luego se iba a dormir al establo, junto a los animales.
Todas las mañanas, al clarear el día, Bata iba a por los panes y se los llevaba a Anup, que le daba alimentos para que comiera en el campo. Después guiaba al rebaño hasta el prado, y, mientras caminaba detrás de los animales, éstos le decían: <<¡En tal lugar es buena la hierba!». Y él oía lo que le decían y los llevaba al lugar deseado. Así, las terneras y vacas a él confiadas medraban a ojos vistas y se multiplicaban año tras año.
En la época de la labranza Anup dijo a Bata: «Ea, preparemos los bueyes para arar, pues el campo está listo para ello tras la inundación del río (el Nilo), y es la época justa. Tráete las semillas, porque mañana al amanecer comenzaremos arar». Y el hermano menor hizo todo lo que le ordenaba el mayor. Al día siguiente, apenas clareó, fueron al campo con los animales y labraron como debe hacerse, y quedaron contentos de su trabajo…
Esta vida tranquila, remansada e idílica es turbada por la bella esposa de Anup, que se enamora de Bata, joven y fuerte, y le hace proposiciones amorosas. <
Bata, igual que hizo José con la mujer de Putifar, rechaza con desdén a su cuñada, y ella se venga acusándolo ante su marido de haber atentado contra su pudor.
Entonces el hermano mayor se enfureció como un leopardo del Alto Egipto (entonces todavía había leopardos en Nubia), afiló su puñal y, empuñándolo, se escondió detrás de la puerta del establo para matar a su hermano menor cuando, por la noche, volviera con los animales. En el instante en que el sol desapareció por el horizonte, Bata, como de costumbre, cargó con toda clase de hortalizas y frutas y volvió a casa. Cuando la primera vaca entró en el establo, dijo a su guardián: «¡Cuidado, que tu hermano mayor está ahí con un puñal, dispuesto a matarte! ¡Huye!». Y Bata oyó lo que la vaca le decía. Y la segunda vaca al entrar le dijo lo mismo. Entonces Bata miró debajo de la puerta y vio los pies de Anup. Tiró la carga y se dio a la fuga. El hermano mayor lo persiguió, blandiendo el cuchillo.
Mientras huye, Bata invoca en su ayuda a Ra-Horakhty (una de las personificaciones del dios solar, asociación de Ra con Horus), y la divinidad separa a los dos hermanos, interponiendo entre ambos un caudaloso río poblado de voraces cocodrilos. Desde una de las orillas Bata grita a su hermano su inocencia, pidiéndole que aguarde hasta que amanezca. Apenas alborea, Bata jura que es verdad cuanto dice y, para confirmarlo, se corta su miembro viril con una caña bien afilada y lo tira al agua del río, donde es devorado por un siluro. Luego cae al suelo sobre su propia sangre. (Aquí hay que recordar la leyenda frigia de Cibeles y Atis, cómo la diosa se enamora del joven, que la rechaza, y, como Bata, se mutila; también algunas de las leyendas egipcias relativas a Osiris nos hablan de mutilaciones producidas en circunstancias similares.) Ante aquel espectáculo, Anup se desespera pero sigue sin poder atravesar el río. Bata se levanta y dice a su hermano:
«Escucha, estás dispuesto a pensar que he obrado mal y, en cambio, no recuerdas el bien, todo aquello que he hecho por ti. Vuelve a casa y cuida de tus rebaños, porque yo ya no quiero vivir en tu compañía. Me voy al Valle del Pino Ouitasol. a la Siria lejana. Sólo una cosa deberás hacer por mí de ahora en adelante, y es venir en mi ayuda cuando sepas que me ha sucedido algo. He vertido un ensalmo sobre mi corazón y io he colocado encima de la flor del Pino Ouitasol. Cuando el árbol haya sido derribado, vendrás en busca de mi corazón. Acaso tardes siete años en la búsqueda, pero no te desanimes. Cuando lo encuentres ponlo en un vaso lleno de agua fresca, para que yo pueda renacer y vengarme de quien me atacó. Sabrás que algo me ha sucedido cuando te pongan en la mano un jarro de cerveza y ésta haga espuma y se derrame por los bordes del jarro. No titubees entonces. Ponte inmediatamente en camino cuando eso ocurra.
Y Bata se fue al Valle del Pino Quitasol. En cuanto a Anup, su hermano mayor, cuenta el papiro que volvió a casa desesperado y mató a su malvada esposa, arrojando su cadáver a los perros.
Hasta aquí la primera parte de la historia de los dos hermanos, precisamente la relacionada con el motivo de «Putifar», un motivo literario que, como podemos ver, echó raíces muy temprano en el Creciente Fértil. (En la mitología de un pueblo indoeuropeo como el hitita fuera, pues, del ámbito semítico, la diosa Ashertu intenta seducir al Gran Dios y, para vengarse de su rechazo, lo calumnia.) Todo el Mediterráneo Oriental supo de la pasión, no sabemos muy bien si irrefrenable o simplemente viciosa, de la mujer de Putifar, una pasión que dio desde un principio magníficos frutos en la literatura. Pero la historia de Bata y Anup no termina con el viaje de Bata a lejanas tierras y el merecido castigo de la esposa de Anup. La segunda parte del cuento girará en torno a los grandes mitos egipcios de la vida, la muerte y la resurrección.