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Ver productos1 Nov 1991 - 3min.
Título: «Dieu et la science».
Autor: Jean Guitton.
Editorial: Grasset, París 1991, 197 pp.
Precio: 95 Ff.
El escritor Jean Guitton, miembro de la Academia Francesa, ha recogido una serie de conversaciones mantenidas con los científicos Igor y Grichka Bordanov. Guitton fue alumno de Bergson y es uno de los más eminentes filósofos de nuestro tiempo. Los hermanos Bordanov son doctores en Astrofísica y en Física teórica antiguos alumnos de Roland Barthes.
A lo largo de estas conversaciones aparece con toda claridad una idea que hoy empieza a tener cuerpo dentro del mundo científico, y es la posibilidad de establecer un diálogo entre la ciencia dura, como puede ser la Física o la Biología, y la Filosofía, e incluso la Teología. Algunos pensadores, con muchos años de antelación, habían intuido ya la posibilidad de este diálogo. Guitton escribe que, a lo largo de su vida, el problema que más le ha preocupado es el del sentido de su propia existencia y el de la muerte. Es el problema humano por antonomasia. Es el problema de la felicidad humana, que nadie puede soslayar. Y ante el mismo, sólo la religión y la ciencia pueden dar una respuesta.
Pero, en el siglo pasado, y ante los ojos de la mayor parte de los espíritus lúcidos, la ciencia y la religión se oponían. La ciencia creaba dificultades a la religión con sus descubrimientos. La religión, por su parte, ponía una barrera a la ciencia, para que no se ocupase de la Causa Primera. Pero una serie de descubrimientos, una serie de teorías, han cambiado a lo largo del siglo XX este panorama. Ello ha sido obra, principalmente, de los físicos, los teóricos del mundo, los que piensan lo real».
Pues ahora es posible vislumbrar una alianza, «una convergencia todavía oscura entre los saberes físicos y el conocimiento teológico, entre la ciencia y el misterio supremo». Fue Bergson quien tuvo la intuición de que la teoría cuántica iba a introducir una serie de cambios conceptuales de los que él fue el primero en vislumbrar. Así lo hizo constar en su testamento, dirigido a cuatro filósofos: Gabriel Marcel, Jacques Maritain, Vladimir Jankelevitch y el propio Guitton.
La Mecánica cuántica enseña que para comprender lo real hay que renunciar a la noción tradicional de materia, o sea, a la materia tangible, concreta, sólida, determinada. El espacio y el tiempo se convierten en puras ilusiones. Una partícula puede ser localizada en dos lugares distintos al mismo tiempo. Y la realidad fundamental no es cognoscible. Estos conceptos son auténticamente revolucionarios para la ciencia del siglo pasado.
Evidentemente, no existe una prueba Dios no está a las órdenes de la demostración»-, pero sí un punto de apoyo científico a las concepciones propuestas por la religión. Y es ahora cuando un verdadero diálogo entre Dios y la ciencia puede comenzar al fin».
Este libro lleva como subtítulo «hacia el metarrealismo», que es como su autor define la nueva postura. Postura en la que todo pasa como si la inmaterialidad, incluso de una trascendencia, llegase a ser uno de los objetos posibles de la Física. Como si los misterios de la Naturaleza procediesen, igualmente, de un acto de fe.