Eco-92. Gran foro ecológico en Brasil

En un año pródigo en acontecimientos importantes a nivel mundial, como la celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América o de los Juegos Olímpicos de Barcelona, de los días 3 al 14 de junio se va a celebrar en Río de Janeiro la «Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo», bajo el título de ECO-92, un encuentro que puede incluso superar en importancia a las dos celebraciones históricas citadas.

Emilio Fernández Galiano

La Conferencia, que había sido programada para comenzar dos días antes y tuvo que sufrir un reajuste de fechas por coincidir con una celebración de carácter religioso para el mundo musulmán, incluirá en su calendario el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) y reunirá unos 10.000 delegados oficiales de unos 160 países, 70 Jefes de Estado y medio centenar de organismos internacionales, entre ellos la UNESCO, que ha tenido un papel destacado en la preparación. Asistirán también numerosos representantes de Organizaciones no gubernamentales.

Antecedentes

Aun cuando los movimientos que evidenciaban la preocupación por el medio ambiente comenzaron mucho antes (a este respecto, conviene recordar la «Conferencia intergubernamental para la discusión de las bases científicas de la utilización y conservación de los recursos de la biosfera» celebrada en París en 1968), puede fijarse en 1972 el inicio del debate internacional sobre este gran problema. En ese mismo año presentó el Club de Roma su preocupante informe sobre el crecimiento de la población, la industrialización, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales; y también se celebró en Estocolmo la «Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano», que dio lugar a la creación del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente).

Pero, debido sobre todo a la recesión económica, a partir de 1972 disminuyó progresivamente la preocupación por el medio ambiente a nivel político hasta que en 1982 el PNUMA pudo revitalizarla. Más tarde, los reiterados vertidos de petróleo al mar, la catástrofe de Chernobil en 1986 y la reciente guerra del Golfo Pérsico pusieron en evidencia nuevamente el peligro que para el futuro de la humanidad representaba el grave deterioro ambiental que sufre nuestro planeta.

Se decidió, pues, convocar una gran Conferencia en Brasil, país elegido por su gran importancia ecológica, ya que representa la mayor biodiversidad del planeta, que reuniese al mayor número de países que se comprometiesen a adoptar la llamada Agenda 21 y suscribir la Declaración de Río de Janeiro, documentos ambos que se someten a la reunión para su aprobación.

La adopción de la Agenda 21 constituirá uno de los principales resultados, pues consiste en un compromiso político de alto nivel para un plan de acción con objetivos globales y específicos en varias áreas, con un calendario previamente establecido.

La Declaración de Río de Janeiro confirmará los acuerdos adoptados en la Declaración de Estocolmo de 1972, con especial atención a principios como el de precaución, quien contamina paga, participación pública, etc. Pondrá en evidencia nuestra responsabilidad ante las generaciones futuras y contemplará un nuevo esquema de colaboración entre países industrializados y países en desarrollo.

Se pretende que la ECO-92 examine el estado actual del medio ambiente y los cambios producidos después de la Conferencia de Estocolmo de 1972.

Se pretende también que la ECO-92 examine el estado actual del medio ambiente y los cambios producidos después de la Conferencia de Estocolmo de 1972; que determine estrategias a nivel nacional y mundial para los problemas ambientales en los procesos de desarrollo; que examine la relación entre la degradación ambiental y la situación económica para promover un desarrollo sostenido compatible con el medio ambiente para luchar contra la pobreza y mejorar la calidad de vida; determinar medios para promover y promocionar recursos financieros para la solución de los problemas ambientales; y adoptar medidas para proteger y mejorar el medio ambiente en la atmósfera, aguas continentales, aguas marinas, recursos terrestres, diversidad biológica, biotecnología, gestión racional de los recursos, calidad de vida y salud humana.

Preparación

Previamente a la celebración de la Conferencia se han realizado multitud de reuniones preparatorias sobre áreas específicas, organizadas por diferentes gobiernos o agencias especializadas. Las Naciones Unidas designaron un Comité Preparatorio (PREPCOM) para la organización de la ECO-92, del cual fue nombrado secretario general el canadiense Maurice Strong, que también lo fue de la Conferencia de Estocolmo de 1972. La Secretaría tiene su sede en Ginebra, y en Nueva York y en Nairobi sendas oficinas de apoyo.

En la primera reunión de la organización, celebrada en Nueva York en marzo de 1990, se eligieron el presidente de la Conferencia, 40 vicepresidentes y los vocales, pero España no obtuvo ningún representante. Después, el PREPCOM se reunió cuatro veces, en Nairobi (agosto 1990), Ginebra (abril y agosto 1991) y Nueva York (marzo 1992).

Coincidiendo con la ECO-92 se van a desarrollar otras actividades, como son la reunión de Jefes de Estado y/o de Jefes de Gobierno en Manaos, en la que participará probablemente el Jefe de Gobierno español, al cual se le concederán siete minutos para su intervención. Paralelamente se celebrará también en Río de Janeiro la Conferencia de Organizaciones No Gubernamentales; en Brasilia, la Reunión Interparlamentaria; en São Paulo se montará una Exposición de Tecnología Ambiental; y en Curitiba un Seminario de Ciencia y Tecnología.

En España, como preparación para la Conferencia, se constituyó un Comité Nacional de Coordinación con participación de los Departamentos Ministeriales relacionados con los temas a tratar en Río de Janeiro. Este Comité ha elaborado un Informe Nacional que expone los cambios experimentados por España desde 1972 en el campo del medio ambiente e incluye propuestas concretas de proyectos a ejecutar en el futuro, como aportaciones específicas a la propia Conferencia. También, la Administración ha financiado un Seminario de Organizaciones no Gubernamentales en orden a definir su aportación a la sesión paralela de la Conferencia.

Aportación de España

La aportación de España consiste en unas propuestas dentro del marco comunitario y otras mediante planteamientos diferenciados. Entre las primeras la gestión racional de los recursos como base de un desarrollo sostenido, colaboración como elemento «constructivo», revaloración de recursos naturales, principio de que quien usa los recursos paga, uso de mercado para internacionalizar los costes asociados al desarrollo y de contaminación, y necesidad de cambios en los modelos de comportamiento.

La aportación propia consiste en un documento sobre la estrategia para la revalorización de los recursos naturales, y muy orientada hacia América Latina y el área mediterránea, y la propuesta de creación de un Centro de Transferencia de Tecnología para dicha área que podría establecerse en España por ejemplo, en la ciudad de Valencia.

La aportación propia consiste en un documento sobre la estrategia para la revalorización de los recursos naturales, muy orientada hacia América Latina y el área mediterránea.

La delegación oficial española irá presidida por el presidente González. Posiblemente estará compuesta de un centenar de personas, aproximadamente. Se prevé también que acudirán a Río de Janeiro muchas otras delegaciones procedentes de las Organizaciones No Gubernamentales de nuestro país.

Resultados

Los principales resultados que se esperan de la Conferencia son la adopción de la Declaración de Río y de la Agenda 21, el establecimiento de normas para la gestión de bosques y de la desertificación y la firma de convenios sobre Biodiversidad y Cambio Climático.

Aun cuando en estos documentos se establecen principios tan importantes como la compatibilización del desarrollo con el respeto al medio ambiente, la limitación del derecho soberano de los países a la explotación de sus propios recursos para preservar el medio ambiente de las áreas circundantes, la erradicación de la pobreza, cambios en las políticas demográficas, etc., habrá que esperar a ver los resultados de la Conferencia, donde es evidente que se van a producir enfrentamientos políticos notables, en especial a cargo de los países en desarrollo cuyos puntos de vista no coinciden, en muchos casos, con los de los países industrializados.

Por otra parte, la Agenda 21 es el plan de acción a desarrollar por los diferentes gobiernos durante la última década de este siglo y principios del próximo. Los recursos financieros necesarios para desarrollar la Agenda 21 se han evaluado, aproximadamente, en 125.000 millones de dólares anuales durante 1993-2000, lo que equivale a casi 13 billones de pesetas anuales.

Los recursos financieros necesarios para desarrollar la Agenda 21 se han evaluado, aproximadamente, en 125.000 millones de dólares anuales durante el período 1993-2000.

Esta financiación lleva consigo el aumento de la ayuda al desarrollo por parte de los países desarrollados, y sin duda será objeto de un duro debate en Río de Janeiro. No obstante, muchos gobiernos serán conscientes de la importancia que tiene la ejecución de la Agenda 21, pues es la primera vez que se propone un calendario para la armonización del desarrollo económico y el medio ambiente, con objeto de alcanzar el desarrollo sostenido.

Si se cumpliesen todos los propósitos de la ECO-92, es evidente que nos encontraríamos en el umbral de una verdadera «revolución ambiental» de la que podrían esperarse grandes logros para el futuro. Pero habrá que ser cautos y esperar la terminación de la Conferencia para emitir juicios acertados sobre su utilidad. Por lo pronto, ya antes de su comienzo, diversas organizaciones ecologistas han manifestado su escepticismo sobre «el gran carnaval» que se prepara, calificando la «Cumbre de la Tierra» como «un gran intento de lavado de imagen» de los gobiernos, presionados por la opinión pública internacional, que exige soluciones urgentes al progresivo deterioro del planeta.