Dos películas sobre Colón

Violeta Villa Ardura

El quinto centenario del Descubrimiento de América supone o debe suponer el año de España en todo el mundo. Nunca como ahora, y es fácil imaginar que hasta dentro de mucho tiempo, nuestro país estará en el panorama de la actualidad: deportiva (Juegos Olímpicos de Barcelona), económica (Expo de Sevilla) y cultural (Madrid, capital cultural europea).

El cine se ha querido sumar a esta apoteosis de hispanidad con dos proyectos que versan sobre las andanzas de Cristóbal Colón, el enigmático descubridor.

Este peculiar «navegante» tuvo la audacia de unir dos mundos, el Viejo Mundo, Europa, y el Nuevo, América. Y ahora, estos dos mundos le rinden homenaje dando cada uno su particular visión del mítico personaje y su gran gesta, cubriendo una parcela, curiosamente, poco explorada por el cine internacional, de la historia española, que, por otro lado, siempre ha surtido al mismo de buenos temas para inventar espectáculos cinematográficos. Las dos películas que sobre Colón se ruedan en estos momentos en nuestro país obedecen a proyectos muy distintos, tanto desde el punto de vista de la producción y la dirección como de la misma concepción del guión o la propia historia. No obstante, ambas producciones tienen entidad y categoría suficiente y pueden dar lugar a dos buenos films y por ello han merecido la atención de las autoridades españolas que han dado toda clase de facilidades y han ayudado a su realización, aunque esto no debería considerarse suficiente, ya que una buena política cinematográfica —casi completamente inexistente en estos momentos— debería haber previsto y apoyado más iniciativas, también nacionales, de este tipo. A los españoles nos va mucho en qué y cómo se cuenten las andanzas de nuestros descubridores.

El gran público tenderá a identificar la película con el magnífico actor Gerard Depardieu quien dará vida al descubridor.

Co-producción internacional

Columbus, conocido como el «Colón europeo», es el título que, parece, finalmente llevará la película que dirige Ridley Scott. Cofinanciada por el Reino Unido, Francia y España, con un presupuesto de unos 4.000 millones de pesetas, 800 de los cuales aportará el Ministerio de Cultura. De estos unos 600 revertirán en nuestro país repartidos entre las ciudades de Cáceres, elegida por Scott para representar a Granada en la ficción ante la negativa del patronato de la Alhambra a permitir la entrada de las cámaras en el recinto, y Salamanca. El simple nombre de Ridley Scott es, para el buen aficionado, sinónimo de calidad e interés, no en vano se trata de uno de esos pocos directores cuyas obras no se pueden dejar de ver y cuyo trabajo no desmerecería al lado de cualquier maestro del cine. Su filmografía incluye auténticas joyas del séptimo arte y será difícil que el director de Blade Runner, Alien, La sombra del testigo, Los duelistas o Thelma y Louise, su último film ya analizado en esta sección, no consiga sacar provecho de su buceo por la personalidad del Almirante.

El gran público tenderá a identificar la película con el magnífico actor Gerard Depardieu quien dará vida al descubridor. Por lo que se sabe del guión, está escrito de antemano pensando en el actor, y éste mismo ha preparado su trabajo ciñéndose a él, sin querer ampliarlo con otros documentos o versiones históricas. La historia presentará el drama de un soñador, dotado de una fuerza desbordante, como el mismo Depardieu, que lucha por una especie de imposible que él sabe cierto, la historia de una seducción intelectual, la relación con Isabel, la Reina de Castilla —interpretada por Sigourney Weaver— a la que él convence a pesar de los problemas, porque en el fondo posee una personalidad similar, la de aquellos que no aceptan con sumisión las limitaciones que se pretenda imponer a sus proyectos. Además intervienen notables actores españoles como Fernando Rey, que esta vez no hará de Rey sino de Antonio Marchena, astrónomo de La Rábida, Ángela Molina, la amante de Colón, Fernando Guillén Cuervo, Tony Cantó, etc. Así pues, a costa de profetizar, da toda la impresión de que nos encontramos ante una película de estilo, de autor y de actores, que proporcionará una visión muy subjetiva del personaje y la historia, excesivamente marcada por la labor de Depardieu, pero que, desde luego, contará con el mayor interés.

El nombre de los Salkind está ligado a alguna de las grandes superproducciones de los últimos años como, por ejemplo, Superman

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Cine comercial

Los hermanos Ilya y Alexander Salkind son los productores que han hecho posible la otra película que se está rodando en nuestro país, concretamente en El Alcázar de Segovia y el Castillo de Sigüenza: Cristóbal Colón: el descubrimiento. Con un presupuesto de 4.500 millones de pesetas y el patrocinio del V Centenario tiene un plan de rodaje de doce semanas que continuará en Malta, las Islas Canarias y el Caribe. El nombre de los Salkind está ligado a alguna de las grandes superproducciones de los últimos años como, por ejemplo, Superman, y tal vez sean quienes mejor representen, en estos momentos, el cine como responsabilidad del productor. Para dirigirla se ha escogido a John Glen, un director, quizá poco reconocido, por ser considerado un director de encargo, pero de gran profesionalidad. En su haber está la serie reciente de películas de James Bond, Sólo para tus ojos, Octopussy, Panorama para matar, etc., en todas las cuales ha mostrado una mezcla notable de calidad y sentido comercial.

Los actores son un ejemplo perfecto del recurso al «star system»: una aparición, se supone que fugaz, del mítico Marlon Brando en el papel de Torquemada (como ocurrió ya en Superman), actor cuya presencia en nuestro país ha levantado gran expectación. Tom Selleck como el Rey Fernando el Católico (puede ser el nuevo Rett Butler-Clark Gable en la continuación de Lo que el viento se llevó que se está preparando) y la bellísima Rachel Ward —magnífica protagonista de la serie El pájaro espino— como la Reina Isabel. Resulta curioso que para interpretar a Colón se haya elegido a un actor poco conocido, cuyo nombre, George Carraface, además no se supo hasta el primer día de rodaje. Esta elección es más discutible y dada su juventud, sin duda se ha querido buscar con ella el efecto del típico héroe de aventuras, intrépido, que se ajusta poco al personaje histórico pero resulta más comercial y asequible sobre todo para el público infantil. Tendremos pues una superproducción más que una cinta de director con una visión «oficialista» o estereotipada, quizá acartonada al estilo de El Cid que protagonizaron Charlton Heston y Sofía Loren, pero si los antecedentes sirven de algo, de un interés indudable.