Beethoven y Mozart, grandes estrellas clásicas

María José Fontán

Obras maestras de Mozart, El Mozart esencial

Varios intérpretes.
25 compact disc.
Deutsche Grammophon, 429 800-2 ADD.


Las circunstancias que rodearon las últimas horas en la vida de Mozart y la causa definitiva de su muerte siguen siendo un enigma. Aún se preguntan los estudiosos si el final de Mozart fue causado por una enfermedad o se trató de un crimen. Los casi 200 años transcurridos desde aquel 5 de diciembre de 1791 no han servido para esclarecerlo. La falta de datos sobre su vida cotidiana, la supuesta afición al juego de Mozart, su activa pertenencia a una logia masónica y la envidia suscitada por su genialidad entre algunos músicos contemporáneos son aspectos que envuelven el caso y que apoyan una u otra hipótesis. El hecho es que Mozart murió muy joven, a los 35 años, y al parecer tampoco excesivamente enfermo, aunque sí agobiado por las deudas que no alcanzaba a saldar nunca. Este era el precio que hubo de pagar al convertirse en uno de los primeros músicos libres de la historia, esto es, renunciando al trabajo seguro al servicio de algún aristócrata o autoridad eclesiástica, y en favor de un arte más personal e independiente. La penuria económica hizo que aceptara en sus últimos meses de vida el misterioso encargo de composición de una Misa de Réquiem, que no llegaría a terminar y que se convertiría en un presagio de su propio final.

El bicentenario de su muerte, que se conmemorará el próximo año, será motivo de multitud de monografías, ediciones especiales, publicaciones, festivales, conciertos, etc. Ya comienza a surgir de forma anticipada alguna de estas iniciativas: así, esta edición de Obras maestras de Mozart, o El Mozart esencial, en 25 discos compactos, uno de cuyos mayores atractivos se encuentra en el bajo precio. Se trata de grabaciones de catálogo reprocesadas por el sistema digital en las que intervienen importantes solistas y directores.

Como en toda amplia colección, encontramos discos más atractivos que otros, pero se trata de una selección cuidada, extraída de unos importantes fondos de catálogo, con buen sonido y calidad técnica. En suma, una buena colección para iniciarse en Mozart antes del aluvión del bicentenario.

Nueve Sinfonías

Ludwig van Beethoven.
Orchestre de la Société des Concerts du Conservatoire.
Carl Schuricht.
5 compact disc.
EMI-CZS 7 62910 2. MONO ADD.


El nombre de Carl Schuricht (1880-1967) ha sido casi olvidado entre los de la ilustre generación de grandes directores austro-alemanes nacidos en el último cuarto del siglo XIX (Furtwängler, Klemperer, Kleiber, Toscanini, Bruno Walter, Knappertsbusch, etc.). La razón estriba con toda probabilidad en que no ocupó nunca cargos musicales en los puestos más importantes. Calificado como director más bien clásico, en contraposición al aliento romántico de otros directores, sus versiones se distinguían por observar un mayor rigor y huir de la vehemencia y el apasionamiento.

El repertorio de Schuricht, por su amplitud, sedujo pronto al mundo musical. Abarcaba desde los autores barrocos y clásicos hasta los últimos románticos, y no solamente alemanes, ya que dedicó conciertos monográficos a autores como Grieg. Interpretaba con frecuencia a Bruckner, ya Mahler, y a otros menos habituales como Reger, Pfitzner o Delius. Dedicó gran atención, sobre todo en los primeros años de su carrera, a los compositores de su tiempo, como Strawinsky, Hindemith, Bartok y otros.

En los albores de la fonografía, desde los años veinte, grabó sus primeros discos con algunos conjuntos berlineses y repertorio clásico y romántico.

Nacido en Dantzig (la actual Gdansk) en julio de 1880, de padre constructor de órganos y de madre pianista y cantante de cierta reputación, encaminó su formación musical, en un principio, hacia la composición. Sus primeros maestros fueron Rudorff —que había sido alumno de Clara Schumann— y Humperdinck, autor de la célebre Hänsel y Gretel. Más tarde, continuó composición con Max Reger en Leipzig, y finalmente, se decidiría por la dirección, continuando sus estudios en Wiesbaden con Mannstädt.

Como otros muchos músicos se inició como director de coros y de pequeñas agrupaciones, hasta llegar en 1912 a Wiesbaden donde, con el cargo de Generalmusikdirektor, permaneció 32 años, hasta 1944.

No simpatizaba con el nazismo, y la tensa tolerancia de un principio, fue empeorando paulatinamente. En aquel periodo provocó en más de una ocasión al régimen del III Reich incluyendo en sus programas obras de autores prohibidos por la censura, como Prokofieff, Strawinsky o Mendelssohn. En sus actuaciones como director invitado de la Filarmónica de Berlín (1933-34) llevó a cabo numerosos estrenos, y dirigió como invitado a la Orquesta de la Radio de Frankfurt y la Filarmónica de Dresde, entre otras. Hasta que en 1944 abandonó todos sus cargos en Alemania y se instaló en Suiza bajo la protección de Ernest Ansermet.

A partir de entonces, llevó una carrera de intensa actividad como invitado con orquestas de Europa y Estados Unidos.

Hasta que decidió terminar su carrera profesional en 1965 tras su participación en el Festival de Salzburgo con un programa dedicado a Mozart. Dos años más tarde, con 87 años, moría en Suiza.

Esta reedición de las Nueve Sinfonías de Beethoven por Schuricht constituye un documento de gran valor, que recupera para el estudioso de hoy el placer de escuchar a una gran figura casi legendaria, y al tiempo un concepto singular en la interpretación de la música del genio de Bonn. Schuricht era la antítesis de la espectacularidad y, al igual que Klemperer, buscaba la mayor objetividad en sus versiones. Así, el Beethoven que aquí se escucha no es grandioso y monumental, sino directo, dinámico y especialmente cálido.