Henry Purcell y Monteverdi

Crítica musical de dos discos. EL primero de ellos recoge la obra "Música para el Funeral de la Reina María", de Henry Purcell (1659-1695), dirigido por David Hill (ARCO 436 833-2 DDD). El segundo, de Claudio Monteverdi (1567-1643) con las obras "Il Combattimento di Tancredi e Clorinda. Lamento della Ninfa. Ogni Amante è guerrier. Mentre vaga Angioletta" dirigido por Nikolaus Harnoncourt (TELDEC 4509-92181-2 Colección Das Alte Werk. DDD).

María José Fontán

Anthems de Purcell

La Música para el Funeral de la Reina María (1695) es la menos divulgada de las obras que Purcell dedicó a su reina. La pomposa marcha fúnebre inicial, que vuelve a sonar tres números más tarde, marca el carácter de la obra. Los Anthems o himnos que se suceden son muy característicos del quehacer compositivo de Purcell. Como cantor y organista de la Capilla Real y en la Abadía de Westminster, compuso a lo largo de su vida más de sesenta anthems para estas instituciones: full-anthems polifónicos para coro con acompañamiento de órgan, verse-anthems con partes corales y voces solistas par a las estrofas, y anthems orquestales, con un conjunto instrumental, mayores proporciones y efectos dramáticos.

Algunos de los anthems de esta obra, datan de varios años antes y los aprovechó para la ocasión. Y aunque el tono de los textos es fúnebre, Purcell los trató de una manera muy imaginativa introduciendo numerosos efectos madrigalescos. Los que compuso expresamente para esta obra denota n el apenado estado de ánimo del músico. Purcell era el compositor predilecto de la joven reina María II Estuardo, y para ella había escrito con anterioridad numerosas obras festivas.

Cada año le ofrecía una Oda para celebrar su cumpleaños, siendo la de 1694 la más célebre de las seis. Así en la música que debía honrar la memoria de la reina, Purcell quiso manifestar su dolor, con páginas como la Marcha fúnebre, la Canzona, un adagio instrumental de carácter ciertamente elegiaco, y el coro Thou knowest Lord the secrets of our heart, que son intensamente breves y de gran simplicidad. No imaginaba el músico que estas misma s tres piezas serían ejecutadas de nuevo ocho meses más tarde durante las exequias del propio compositor.

La gran aportación de Purcell a la música vocal inglesa fue resolver los problemas de adecuación del ritmo de la lengua inglesa al de la música. Purcell tuvo un firme instinto en la utilización de la voz y supo crea r un arte sutil para vestir la lengua inglesa con bella s melodías que disimularan su dureza rítmica.

Muy centrada en el carácter y estilo, esta versión realizada por intérpretes ingleses en su totalidad, asegura algo muy importante en la ejecución de música vocal: una perfecta dicción. Es un gran trabajo de conjunto, muy homogéneo y rico en matices. Resulta interesante por las escasas grabaciones disponibles en el mercado de esta obra.

Madrigales de Monteverdi

Tenía setenta años Monteverdi cuando compuso el octavo libro de madrigales que tituló Madrigali guerrieri ed amorosi. Una obra perfectamente estructurada en dos partes simétricas dedicadas a cada uno de los temas y culminando cada una con piezas destinadas a ser representadas en escena. Es una obra culminante, el resumen de la forma madrigalesca, el género más privilegiado de la música de corte de su tiempo.

Junto a la Ópera y la música sacra, los ocho libros de madrigales constituyen uno de los pilares básicos de su magnífica labor creativa. A través de ellos, Monteverdi puso en práctica la primacía del texto sobre la armonía, y la conjunción del texto música, ritmo y armonía para lograr un efecto dramático que resulte conmovedor para el oyente. También la música instrumental y los efectos sonoros de las voces solistas o del coro, se hallan al servicio del sentido dramático y teatral de la obra.

Monteverdi pretendió expresar con música las pasiones y sentimientos humanos tan alejados hasta entonces del arte musical, y no sólo la humildad, la piedad, o el recogimiento de las obras religiosas, sino hasta la cólera y la violencia como parte esencial del ser humano. Y es en efecto en esta búsqueda de la expresividad donde se encuadra la obra monteverdiana.

De las piezas de este disco, la más destacada es sin duda Il Combattimento di Tancredi e Clorinda, una de las piezas destinadas a ser representadas. Es un duelo entre los personajes, y el compositor logra transmitir la agresividad de la pelea a través de un alarde de efectos especiales como el pizzicato y el descrecendo, impensables hasta entonces, o el stile concicato o estilo agitado, mediante la repetición incesante de notas.

Los madrigales que completan el disco han sido muy escogidos y se encuentran entre los más destacados. Ogni amante è guerrier concilia amor y guerra, pues es clara la proximidad entre las lides amorosas y el arte de la guerra. El Lamento della Ninfa está pensado también para ser escenificado. Según el género representativo. Y finalmente Mentre vaga Angioletta es un compendio del arte musical al estilo monteverdiano, ya que se sirve de la parábola sobre el canto de un ángel para alabar el poder expresiva de la música a través de determinados efectos.

Nikolaus Harnoncourt y el Concentus Musicus de Viena son un ejemplo del trabajo bien hecho. Ha sido, desde que se fundó el conjunto en 1953, uno de los pioneros en interpretar la música del barroco con instrumentos originales o copias de los antiguos. En esta grabación cuidan al máximo los detalles consiguiendo un resultado magnífico. El registro data de 1984 y ha sido reeditado ahora.