Novedades discográficas

María José Fontán

Autor: Modest Moussorgsky.
Obras: Cuadros de una exposición. Una Noche en el Monte Pelado.
Intérpretes: Orquesta de Filadelfia.
Director: Riccardo Muti.
Edición: Philips 432170-2 Stereo DDD.


Con su obra para piano Cuadros de una exposición, Modest Moussorgsky (1839-1881) quiso rendir un homenaje a su amigo el pintor y arquitecto Viktor Hartmann, a cuya muerte fue organizada una muestra retrospectiva de sus obras, en su mayor parte esbozos, diseños, acuarelas y proyectos arquitectónicos. No se trata de una descripción sonora exacta de aquella célebre exposición, pues algunos de los números musicales no se corresponden con el catálogo de obras expuestas publicado entonces, como El Viejo Castillo y El Mercado de Limoges, sino más bien la expresión sonora de los sentimientos y recuerdos del músico suscitados por su visita a la exposición. De cualquier manera, la música ha trascendido el motivo de su génesis para gozar de plena autonomía.

Moussorgsky era un creador constante. Según Shostakovitch constituye un caso verdaderamente trágico: tocaba y tocaba al piano y todo un caudal de música original, genial, nunca fue anotado.

La música de la obra pianística original es tan rica en sonoridades y matices, tan llena de contrastes sonoros que sugiere el sonido orquestal. Además de Ravel en 1922, han sido muchos los músicos que han llevado la partitura a la orquesta. Desde la revisión pianística realizada por Rimski-Korsakov muchos directores-compositores han intentado mejorar a su modo la obra llevándola a la orquesta. Aunque Ravel suprimió algunos compases del Paseo, su orquestación sigue siendo la mejor aceptada y la única que se interpreta.

Algo por el estilo ocurre con la Noche en el Monte Pelado, obra de la que se interpretan dos versiones: la original, más salvaje y más corta, y la reelaboración de Rimski-Korsakov a partir del material de Moussorgsky. Riccardo Muti ofrece en este disco la versión más operística, elaborada por y de mayor riqueza tímbrica elaborada por Rimsky Korsakov.

Muti no es sólo hoy uno de los grandes directores de nuestro tiempo. Sus interpretaciones en vivo y discográficas ya sea de ópera o música sinfónica gozan de la predilección de una gran mayoría de aficionados. Sus versiones son ágiles, brillantes y luminosas pero no exentas de rigor. Los Cuadros de Moussorgsky y la Noche en el Monte Pelado son partituras que necesitan ser ejecutadas recreando los ricos matices y contrastes sonoros y anímicos. Muti conjuga a la perfección la exactitud y la técnica con la fantasía y amenidad.

Rossini: Oberturas

Autor: Gioacchino Rossini.
Obras: Oberturas.
Intérpretes: Orquesta Sinfónica NBC.
Director: Arturo Toscanini.
Colección: Toscanini Collection? Volumen 47.
Grabaciones: 1945/50/51/y 53.
Edición: RCA Victor BMG. GD 60289-Mono-ADD.


Desde hace unos dos años la Colección Toscanini está presentando en compact disc, laser disc y vídeos musicales el inmenso catálogo de grabaciones discográficas y conciertos ante el público realizados por el legendario Toscanini, lo cual constituye un precioso tesoro musical. La reelaboración técnica de las cintas y discos originales han supuesto un reto para los productores, que han conseguido eliminar casi hasta la perfección los ruidos de fondo de las grabaciones antiguas originales, y en los más modernos equipos de sonido pueden escucharse estos discos con un alto nivel de calidad en la reproducción.

Arturo Toscanini (1867-1957) tuvo la suerte de coincidir en el tiempo con los primeros estadios del desarrollo de las técnicas de registro sonoro. Desde 1920 realizó grabaciones hasta 1954. Fue en el período en que Toscanini estuvo al frente de la Orquesta de la NBC norteamericana cuando llevó a cabo la mejor serie de grabaciones, y de esa época proceden las contenidas en esta colección.

Según se cuenta, Toscanini ha sido el más intransigente, el más temido y el más respetado de los directores de orquesta de su época. Era un crítico severo de sus propias grabaciones, pero había veces en que las escuchaba con placer. Cuando a los 86 años se retiró como director de orquesta, dedicó su tiempo a examinar las grabaciones que había realizado a lo largo de su carrera. Era un director muy apasionado, muy italiano en sus versiones. Es decir, aligeraba los tempi por ejemplo en las sinfonías beethovenianas, pero sus versiones eran de una gran coherencia. Después de una época en que la interpretación había llegado hasta extremos exageradamente manieristas, Toscanini significó un paso definitivo en la interpretación exigiendo fidelidad a la partitura. Y en ese sentido no cabe duda de que ha contribuido a formar el gusto del público del siglo XX.

Las Oberturas de ópera de Rossini son obras maestras. Aunque admiraba mucho a Rossini, dirigió muy poco sus óperas completas. Se limitaba a homenajearle interpretando sus Oberturas y algunos pequeños fragmentos. Según Toscanini, en esta música hay mucho sol, gran variedad y verdadera alegría. Disfrutaba dirigiéndolas y contagiaba a su orquesta el placer de tocar esta música, que no consideraba nada simple.

Prokofiev: Sinfonía nº 5 y Teniente Kijé

Autor: Serge Prokofiev.
Obras: Sinfonía nº 5 Op. 100. Teniente Kijé Op. 60.
Intérpretes: Andreas Schmidt, barítono. Orquesta Filarmónica de Berlín.
Director: Seiji Ozawa.
Edición: Deutsche Grammophon 435029-2 Stereo DDD.


Cuando Serge Prokofiev (1891-1953) decidió volver a la URSS en abril de 1933, después de haber pasado en Occidente quince años de su carrera, su obra ya había alcanzado una proyección internacional y fue recibido con todos los honores. A pesar de ello se encontró con la férrea censura estaliniana que afectaba a todos los artistas y en particular a los creadores.

Su interés primordial era llevar adelante su obra y a pesar de las imposiciones políticas vio con buenos ojos el poder dedicarse de lleno a la composición, pues la protección estatal le eximía de preocupaciones materiales. Es cierto que tuvo que renunciar a la profundización en las nuevas temáticas y nuevos desarrollos armónicos, considerados por los soviéticos como influencia occidental y por lo tanto como música en decadencia. A partir de entonces las obras de Prokofiev se hicieron algo más líricas y menos agresivas y violentas.

La Quinta Sinfonía en Si bemol Mayor Op. 100 fue escrita en 1944. Aunque no hay en ella referencias directas a la guerra, desde su estreno los críticos vieron en ella un canto a la victoria de las tropas soviéticas contra el ejército nazi. Como tantas veces ocurre en la historia de la música, el objetivo del compositor era bien distinto. Prokofiev había querido hacer, según sus propias palabras, una sinfonía sobre la grandeza del espíritu humano.

Junto a la Primera Clásica, la Quinta se encuentra entre las obras más populares de Prokofiev. El primer y tercer movimientos poseen una admirable amplitud sonora en unos tempi lentos de gran profundidad, mientras los otros dos, el segundo y el cuarto, discurren dentro de ese estilo punzante y mordaz tan característico del compositor. Él mismo decía que la composición de la Quinta coronaba un período muy importante de su trabajo. Y así es, pues, las sinfonías posteriores no aportan nada nuevo al estilo del compositor, son como una prolongación de ésta. Es una obra de gran poder expresivo.

Seiji Ozawa es un director muy brillante, que la interpreta dándole la justa medida de expresividad y emoción.

El Teniente Kijé que completa el disco es obra poco divulgada. Nació como música para la película del mismo título, que le fue encargada por los estudios Belgoskino de Leningrado, constituyendo el primer encargo de música cinematográfica que recibió. Con posterioridad escribió una Suite sinfónica en cinco movimientos, alguno de los cuales es muy conocido, como la Romanza, una balada de carácter sentimental. Se trata de una obrita viva y fresca, dentro del clásico estilo humorístico de Prokofiev, que resulta muy seductora y llena de encanto, y que en manos de Ozawa, que hace una hermosa interpretación resulta muy atractiva.