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Ver productos«Nadie sabe exactamente qué es la cultura», afirma Garrocho cuestionando uno de los fines de la universidad de Ortega y Gasset

4 de marzo de 2026 - 4min.
Diego S. Garrocho. Profesor titular de Ética y Filosofía Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Autor. Pronunció la conferencia «La finalidad de la universidad en Ortega y Gasset» el pasado 7 de febrero, en el marco de las jornadas Universidad, quo vadis?
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Al llegar a su facultad, en la Universidad Autónoma de Madrid, lo primero que se encuentra el profesor Diego S. Garrocho es el módulo de Clásicas. Continúa y pasa junto al Departamento de Filología Hispánica, donde hay dos miembros de la Real Academia. Llega a su departamento, el de Filosofía, donde están sus compañeros. Ese recorrido le sirve a Garrocho para lanzar una primera observación en su ponencia sobre la misión de la universidad: la generación de sus maestros es mejor que la suya. Aclara: «Para mí sería muy fácil referir cuáles son los errores que cometen otros, pero creo que lo más sano, lo más saludable y lo más cierto es empezar con mucha humildad hablando de mí mismo». Garrocho, subraya, no superará nunca a su maestro, Enrique López Castellón.
Algo ha debido ocurrir para llegar a este estado de cosas; se dan «condiciones estructurales que han dañado y que están dañando a la universidad».
José Ortega y Gasset, en una conferencia de 1930, señaló tres misiones para la universidad: 1) transmisión de la cultura; 2) enseñanza de las profesiones; 3) investigación científica y formación de nuevos científicos. La universidad debe formar profesionales, debe investigar y debe brindar una cultura común para que todos los universitarios entiendan su tiempo, independientemente de su especialidad.
Como preámbulo, Garrocho mencionó dos ideas de Ortega a las que en parte impugna: el retraso de las instituciones españolas y el hecho de que las grandes sociedades generan buenas universidades. Afirmó que hablar de las misiones de la universidad es tanto como querer explicarla por su fin o sus fines, de la misma manera que un buen cuchillo es el que corta bien.
Seguidamente, señaló algunos peligros asociados a una aplicación pura de las misiones de la universidad según Ortega, antes citadas. Por ejemplo, si se pone el acento en la idea de formar profesionales para que encuentren un empleo, una universidad se podría convertir en un conjunto de academias, al estilo de una de peluquería, otra de gastronomía, etc. Sobre la misión investigadora: no todos los buenos profesores deben ser buenos investigadores. No es fácil definir, por ejemplo en humanidades, lo que es una buena investigación. ¿Está bien que se dediquen más medios en la universidad a investigar para combatir la calvicie que para erradicar la malaria? Sobre todo en humanidades, la idea de progreso hay que entenderla adecuadamente, porque sería bastante pretencioso suponer que la arquitectura moderna es más bella que la gótica o que algún filósofo contemporáneo supere a Tomás de Aquino. Sobre qué se supone que ofrece una formación general, Garrocho lanza la pega de que «nadie sabe exactamente qué es la cultura»: ¿las series de televisión?, ¿los videojuegos? Más aún: «¿Nos hace mejores la cultura? ¿Qué debe protegerse? ¿Cuáles son los atributos de una vida humana que merecen una protección decisiva y definitiva? ¿Tenemos una idea de humanidad concreta?».
Las universidades responden a esas preguntas según sean privadas o públicas, de la Iglesia o del Estado, privadas con ánimo de lucho y sin ánimo de lucro… Hay universidades que son generalistas y otras no. Algunas más dadas a la investigación que otras. «No va a ser fácil tratar de distinguir una única misión para la universidad», concluye el profesor de la Autónoma.
Según Garrocho, buenos y malos profesores hay en casi todas las universidades. Lo que contribuye decisivamente a que una universidad destaque son «los pares, el ambiente que se crea en el aula, las habilidades que uno descubre estudiando con compañeros, trabajando con personas que no forman parte de los empleados de la universidad, pero que constituyen esa comunidad tan relevante como es la comunidad universitaria».
Más información:
Ortega y Gasset, José. (1966). Misión de la universidad (1930). En Obras completas (6.ª ed., t. IV [1929–1933], pp. 313–356). Revista de Occidente. Se puede leer online aquí: https://archive.org/details/ortega-y-gasset.-obras-completas.-tomo-iv-ocr-1966
Universidad, quo vadis?: https://www.nuevarevista.net/tag/congreso-universidad-quo-vadis/