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Ver productos1 Sep 1990 - 3min.
Título: Una nueva ciencia de la vida. La hipótesis de la causación formativa.
Autor: Rupert Sheldrake.
Editorial: Kairós. Barcelona, 1990.
Precio: 2.500 pesetas.
El autor, Rupert Sheldrake, es un bioquímico británico de prestigio internacional, que ha sido asesor de Fisiología Vegetal en el Instituto de Investigación Agrícola de Hyderabad (India).
Las principales teorías, o mejor dicho, las únicas, que pretenden dar una explicación última de todos los fenómenos biológicos, o sea, de la vida, en suma, son: la mecanicista, la vitalista y la organicista u holística. La primera, la mecanicista, ha tenido y sigue teniendo éxitos espectaculares. Para ella, los seres vivos son máquinas fisicoquímicas y piensa que todos los fenómenos de la vida pueden ser explicados en términos físicos y químicos.
Para los vitalistas, la vida depende de un nuevo tipo de factor causal, desconocido por la Física y por la Química, pero que es capaz de interaccionar con los procesos fisicoquímicos de los seres vivos. Los organicistas, por su parte, niegan que todo pueda ser explicado a partir de lo más pequeño, o sea, según las propiedades de los átomos o de cualquier partícula subatómica. Introducen el concepto de «organismo», entendiendo por tal un sistema jerárquicamente organizado, con propiedades, que no pueden explicarse en función de las propiedades de sus partes separadas. El autor afirma, categóricamente, que las teorías vitalista y organicista han fracasado, porque han sido incapaces de originar predicciones demostrables.
El concepto de «campo morfogenético» es el más importante que ha engendrado la teoría organicista. Este concepto, según Sheldrake, es utilizado de forma ambigua, pues si bien parece señalar la existencia de un nuevo tipo de campo físico, que desempeña un papel en el desarrollo de la forma, esta idea es rechazada por otros biólogos que se niegan a sugerir la existencia de ningún tipo de campo, que no haya sido reconocido por la Física. En esta situación, interviene el autor, que sostiene la hipótesis de que «los campos morfogenéticos ejercen efectos físicos que pueden ser medidos». Y así se propone que determinados campos morfogenéticos son los «responsables de la organización y forma características de los sistemas a todos los niveles de complejidad». Es evidente que estos campos deben poseer estructuras características. Y he aquí, probablemente, lo más sugestivo de la hipótesis: estas estructuras proceden de los campos morfogenéticos asociados a sistemas similares previos. O sea, que los sistemas se organizan de una determinada forma porque, con anterioridad, sistemas similares se habían organizado de esa misma forma. Esta hipótesis se relaciona con la «repetición» de modelos de organización. «La cuestión del «origen» de estas formas y modelos queda fuera de su ámbito». Pues, esta hipótesis lleva el nombre de hipótesis de la causación formativa y pretende dar una interpretación totalmente distinta de muchos fenómenos físicos y biológicos.
El libro al que nos referimos ha sido comparado en importancia al Origen de las especies de Darwin. Por su parte, la revista Nature lo ha calificado como el mejor candidato a la hoguera en muchos años. No son de extrañar estas opiniones. La Biología «ha llegado a ser una ciencia indispensable en la discusión de todos los problemas humanos. Bien que procedan del orden social, moral o filosófico, ninguno puede abordarse sin ayuda de los conocimientos positivos que la Biología nos aporta». Estas palabras fueron escritas por Jean Rostand y reflejan el interés palpitante, que han despertado siempre y que despiertan, también hoy, las cuestiones biológicas.