Reflexiones de un liberal sobre la televisión libre

Extracto de la conferencia pronunciada por Jürgen Kunze —del consejo de radiotelevisión de Sender Freies Berlin y portavoz del FDP (Partido Liberal) en el Senado de Berlín durante el simposio "La televisión libre en la nueva democracia española", celebrado en Madrid durante los días 6 y 7 de diciembre de 1979.

Jürgen Kunze

Televisión comercial sin trabas. La idea positiva de este modelo de televisión es básicamente que la libertad, variedad e independencia de los medios de comunicación se consigue mejor a través de un mecanismo de mercado, a través del libre juego de fuerzas.

En cierto modo, este concepto es el intento de trasladar el concepto de organización de la prensa libre a la televisión. Es evidente que desde un punto de vista liberal se simpatiza mucho con la utilización, también para la televisión, del sistema de mercado como garantía de la variedad e independencia.

Yo también comparto todas estas posiciones económicas, pero la experiencia demuestra que esta doctrina económica liberal del mecanismo de mercado no favorece los objetivos de eficacia, independencia y variedad cuando se aplica a la televisión.

Un mercado abierto donde se produzca la competencia no es posible debido a las características técnicas de la televisión. Esto significa que sólo se produciría la competencia oligopolística y además tenemos el problema de que los programas de televisión son muy caros. Esta es la otra limitación, en este caso para una televisión de cobertura nacional, ya que sólo grupos muy fuertes financieramente pueden permitirse establecer y desarrollar una televisión eficaz de carácter nacional. Ello implica la concentración de emisoras de televisión en unos pocos grupos financieros fuertes y en consecuencia existe el peligro de que la libertad de información y opinión no se garantice a través de la libre competencia, sino más bien las estructuras monopolísticas y oligopolísticas la ponen en peligro y abren el camino a la manipulación.

Una televisión puramente comercial puede convertirse simplemente en una operación de publicidad, en una operación de venta de espacios. Existe el peligro de que una empresa comercial que se financia a través de la publicidad, deje dominar sus concepciones sobre la programación por intereses publicitarios. Con ello el cometido informativo del medio se convierte en subsidiario.

Televisión estatal o gubernamental. Aquí se dan muchas variedades y no se puede suponer que un estatuto de autonomía significa que la televisión realmente es independiente de la influencia estatal. Se trata no sólo de la forma legal sino de las condiciones reales y prácticas y, cuando se conocen éstas, resulta que muchos estatutos de televisión en el mundo, que desde un punto de vista formal son muy independientes del Gobierno, en realidad resultan directamente controlados por el Gobierno.

Este tipo de televisión estatal ha resultado ser, repetidamente en la historia, como particularmente contraria y peligrosa para la democracia. La experiencia señala que en esta televisión estatal deforma el cometido de la televisión. La realidad se transmite desde el punto de vista de los gobernantes y esta deformación también se produce cuando todos los partidos, incluso los que no están en el Gobierno, participan en el control, ya que entonces existe el peligro de que un cártel de partidos controle la televisión, limitándose la realidad al punto de vista de los partidos más significativos.

Televisión pública pero independiente del Estado. Este sistema podría quizá llamarse más correctamente televisión social, ya que no es televisión estatal sino televisión en la que participa la sociedad, de constitución social.

Este modelo significa formalmente que la televisión se administra a través de una institución estatal. Pero esto es sólo una forma jurídica y no representa el contenido real del estatuto de televisión, sino que la sustancia verdadera consiste en que esta institución pública y estatal es totalmente independiente del Gobierno y que su programación no es controlada ni orientada, en ninguna forma, por el Gobierno, sino por los distintos grupos sociales representados en los consejos de radiotelevisión.

Las experiencias de la República Federal de Alemania con este estatuto de televisión son, desde un punto de vista liberal, positivas.

Combinación de televisión pública y comercial. Tiene el peligro de que el sistema de televisión pública se debilite. Significaría en la práctica que se reduciría la información política, la discusión o debate, los comentarios y la diversidad de ideas, los actos culturales. A cambio se ampliarían los espacios de entretenimiento americano, comprados a bajo coste. Todo ello conduce no a mayor variedad de programación sino al contrario. Claro que habría más programas, pero se equipararían cada vez más bajando el listón. Se tendría la posibilidad de elegir entre las películas policíacas, pero no entre una película, una ópera y un debate político. La variedad de programación se pierde si todas las cadenas producen programas de entretenimiento.

Extracto de la conferencia pronunciada por Jürgen Kunze —del consejo de radiotelevisión de Sender Freies Berlin y portavoz del FDP (Partido Liberal) en el Senado de Berlín durante el simposio La televisión libre en la nueva democracia española, celebrado en Madrid durante los días 6 y 7 de diciembre de 1979.