Por qué «La Odisea» podría ser tu próxima lectura

Este poema escrito hace casi tres mil años lo tiene todo: aventura, ciencia-ficción, terror, intriga, comedia amorosa, poesía. Sea cual sea el tipo de historia que busque el lector, la encontrará en Homero

Ulises y Telémaco atacando a los pretendientes de Penélope. CC Wikimedia Commons
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Avance

El estreno de la versión cinematográfica de La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, brinda una excelente ocasión para adentrarse en la epopeya homérica, como propone el crítico A. O. Scott en un artículo publicado en The New York Times. De entrada, al lector contemporáneo le puede dar cierto respeto vérselas ante un poema de 12.000 versos compuesto hace casi tres mil años. Pero Scott lo anima con un argumento infalible: lo tiene todo. Aventura, ciencia-ficción, terror, intriga, comedia amorosa, poesía…

Se hace eco de una idea del ensayista Daniel Mendelsohn (traductor de la obra al inglés y autor de Una odisea, un padre, un hijo, una epopeya): «La Odisea legó a Occidente géneros enteros. Sea cual sea el tipo de historia que busquen, la encontrarán en Homero».

La historia ya era ampliamente conocida antes de la versión de Nolan, gracias al cine (hay un Ulises encarnado por Kirk Douglas), la televisión y las adaptaciones escolares del libro. A todos los públicos les resultan familiares Escila y Caribdis, las tormentas del Egeo que zarandean la nave del héroe, el cíclope Polifemo o el seductor canto de las sirenas. Y la cultura popular ve en el tejer y destejer de Penélope, asediada por un enjambre de pretendientes, el símbolo de la fidelidad.

Pero ahora cobra actualidad gracias al prestigioso director de Interstellar y Oppenheimer y la polémica que arrastra la película por las licencias tomadas, con Helena de Troya, en primer término, interpretada por una actriz de raza negra.

Es verdad que puede suponer una dificultad inicial el lenguaje recargado del arranque: «Háblame, oh musa, de aquel varón de multiforme ingenio que después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo». O la repetición de epítetos cada vez que comparece el héroe (Ulises, el de multiforme ingenio) o la diosa que le protege (Atenea, de ojos de lechuza); y en general, el estilo retórico de diálogos y descripciones.

Pero una vez franqueada la puerta, nos encontramos con un verdadero derroche de imaginación, de belleza y poesía. Y como ocurre con todos los clásicos griegos y romanos, aprendemos a conocernos a nosotros mismos.

El autor del artículo pone varios ejemplos de la diversidad de géneros, motivos y registros de la obra:

Aventuras marinas

«Patrick O’Brian, maestro indiscutible de la literatura náutica, no tiene nada que envidiarle a Homero». El viaje de Ulises de regreso a Ítaca lo lleva por todo el Mediterráneo, cuyas aguas se encarga de agitar el dios Poseidón, enemistado contra nuestro héroe. Homero sabe que pocas cosas son más emocionantes que la historia de un hombre y un barco a merced de los elementos.

Fantasía y ciencia ficción

El público de Homero estaba ansioso por escuchar sobre criaturas monstruosas e islas mágicas. El poema está repleto de ellas: a veces oníricas y seductoras, a veces inquietantes y violentas. Algo parecido a los planetas que la nave Enterprise solía visitar en Star Trek, una franquicia que le debe mucho a Homero, se atreve a decir Scott. En la rapsodia 10, por ejemplo, Ulises recuerda un encuentro aterrador con gigantes antropófagos llamados lestrigones.

Historia de fantasmas

El héroe navega hasta el borde del océano, una zona donde se mezclan vivos y muertos. En el inframundo se encuentra con Tiresias, un vidente ciego que predice su futuro, y con los fantasmas de su madre y de compañeros caídos en la guerra de Troya. El tono oscila entre el terror y el patetismo.

Resultan desgarradores los intentos de abrazar a su madre: «Tres veces lo intenté, / anhelando tocarla. Pero tres veces su fantasma /  se escapó de mis brazos, como sombras o como sueños».

Acción y peligros continuos

La Odisea es la secuela de la Ilíada, una epopeya de combate,  honor y traición ambientada en la guerra de Troya. Pero se asemeja más a En busca del arca perdida que a Salvar al soldado Ryan, ya que Ulises escapa de diversas amenazas, incluida la de Polifemo, el cíclope enfurecido, del que se burla gracias a su ingenio («Mi nombre es Nadie…»).

Thriller de venganza

Después de veinte años, Ulises regresa a Ítaca con sed de venganza. Los pretendientes que profanan su casa y acosan a su esposa —creyendo que es su viuda— están condenados a muerte. Los momentos culminantes del poema muestran a Ulises y su hijo Telémaco preparándose para la matanza y, finalmente, llevándola a cabo.

Es una escena de cruda violencia, en la que el héroe mata de un flechazo en la garganta a su rival Antínoo… «y la sangre del hombre brotó a borbotones por sus fosas nasales».

Sexo, amoríos y, a pesar de todo, fidelidad

Ulises pasa gran parte del poema suspirando por Penélope; pero también pasa sus buenos ratos en brazos de otras mujeres, incluida una princesa —Nausícaa— y dos diosas,—la ninfa Calipso y la maga Circe—. El héroe parece excusarse: —¡Me hechizó! ¡En serio!—. Y la obra salta de lances de acción y de aventura a situaciones de comedia de enredo.

Pero nunca deja de añorar a su esposa. La ninfa Calipso llega a retenerlo siete años en su isla, pero al final le permite regresar a Ítaca, porque él le dice: «Diosa venerable, no te irrites conmigo. Sé muy bien que la prudente Penélope no puede compararse contigo en belleza ni en estatura, pues ella es mortal y tú eres inmortal y no envejeces. Sin embargo, deseo y anhelo todos los días volver a mi casa y ver el día de mi regreso.»

Cuando llega a Ítaca, Ulises se presenta disfrazado, en parte para poner a prueba la fidelidad de Penélope, pero también para recalcar que, después de tanto tiempo, son unos extraños. Se reencuentran, se reconocen de nuevo, restablecen «los placeres del amor» y la pareja pasa la noche recitando en privado sus propias versiones del poema que hemos estado escuchando.

Más información

Traducciones al castellano:

Carlos García Gual. La Odisea. Alianza, 2021.

José Manuel Pabón. Odisea. Gredos, 2019

Traducciones al inglés:

Daniel Mendelsohn. The Odyssey.  Chicago University Press, 2025

Robert Fitzgerald. The Odyssey.  MacMillan Publishers, 2026

Emily Wilson. The Odyssey. Norton Press, 2026

Foto: Ulises y Telémaco masacran a los pretendientes de Penélope (1815). Pintura de Thomas DeGeorge. Tomada del archivo de Wikimedia Commons