Los Coira y el placer de matar

Pepe y Jorge Coira han creado series de suspense de gran éxito, como «Hierro» y «Rapa». El 14 de octubre serán los protagonistas del Foro Nueva Revista.

Darío Grandinetti y Candela Peña en la serie Hierro, de Movistar Plus+
Darío Grandinetti y Candela Peña en la serie «Hierro». @ Movistar Plus+
Federico Marín Bellón

Avance

Jorge Coira siempre cuenta que su hermano mayor, Pepe, le inoculó muy pronto el veneno del cine. Le regalaba libros y le ponía películas en su casa de Rábade, en Lugo, un sistema educativo casero que ninguna ley general podrá superar nunca. El cine según Hitchcock, de Truffaut, fue un libro de texto insustituible, por ejemplo, más útil que cualquiera de los que se recomiendan en la ESO. Décadas después, sabemos que aquellas enseñanzas germinaron con éxito. Pepe y Jorge Coira trabajan como guionista y director (por simplificar un poco su variedad de oficios) y son autores de dos de las mejores series que se han hecho en España en lo que llevamos de siglo, Hierro y Rapa.  

El cine siempre fue cosa de hermanos, de los Lumière a los Coen, pasando por los Marx y otras familias ilustres. Sin salir de España, tenemos a los Almodóvar, los Cabezudo, los Trueba… y podríamos añadir a los Álvarez Quintero si no hubieran nacido antes de tiempo. Los Coira se parecen sobre todo a Joel y Ethan Coen, salvando todas las distancias. De entrada, a los cuatro les gusta matar. Los americanos son más de sangre fácil, pero sus similitudes van mucho más allá de lo obvio.

Los Coira prefieren cometer sus crímenes de uno en uno. Cabría pensar que tienen más sentidiño y que son menos exagerados, aunque luego se plantean retos como desvelar quién es el asesino a las primeras de cambio o irse a una isla canija (preciosa, eso sí), donde encuentran criminales a pares. Lo suyo es salirse de lo convencional, plantearse retos y elaborar tramas casi inmunes a los bocazas y a los spoilers. Otra ventaja respecto a los Coen es que, quizá porque tardaron más en triunfar, saben hacer más cosas y son más versátiles. Basta el ejemplo de La canción, miniserie sobre el triunfo de Masiel en Eurovisión, un guion delicioso de Pepe que, en manos de los autores de Fargo, habría acabado con el asesinato de los personajes de Manuel Fraga y Joan Manuel Serrat, como mínimo, puede incluso que entre ellos. 

Todo esto no es más que un anticipo de la visita de Jorge y Pepe Coira al Foro Nueva Revista, el próximo 14 de octubre, a las 12:30. 

ArtÍculo

la serie más vista de Movistar en 2021 fue Hierro, contra todas las previsiones de los expertos y de la propia compañía. En un pódcast reciente, para el diario El Progreso, Pepe Coira contaba que aquel guion era su última bala. Llevaba 15 años viajando a Madrid y presentando un proyecto tras otro, todos ellos denegados. Dice que Hierro era el último que pensaba llevar, antes de dedicarse a otra cosa. Ni él sabe si es verdad, pero la investigación de una jueza desterrada a una isla remota no solo salió adelante y se produjo, sino que se convirtió en un fenómeno. Luego todo fue mucho más fácil.

Hierro fue también una creación familiar. Jorge Coira y su mujer, la guionista Araceli Gonda, pasaron un tiempo en la isla y enriquecieron el guion con esa forma de trabajar sobre el terreno que parece que solo se pueden permitir los autores pudientes, por lo general estadounidenses. Más allá de la dedicación artesanal, el mayor mérito de los Coira es haber sabido renovar un género tan trillado como el negro. La prensa guiri habla incluso de Galician noir, no solo para referirse a ellos.

No repetirse, un deber sagrado

Su sello se fundamenta en tratar de no repetirse ni copiar fórmulas. No aspiran a cambiar el mundo ni la historia del arte. Y sin embargo, a su manera pausada, logran saltarse casi todas las normas. Ahí le salen a Pepe sus comienzos como crítico, un oficio en el que tampoco se metió con ambición revolucionaria. Al principio, confiesa, solo aspiraba a ver películas gratis. Luego se tuvo que tragar tantos tópicos que quizá no llegó a arrepentirse, pero sin duda se prometió que, si alguna vez estaba al otro lado, trataría de ahorrarle al espectador semejante bochorno.

Javier Cámara y Mónica López, en «Rapa». @ Movistar Plus +
Javier Cámara y Mónica López, en «Rapa». @ Movistar Plus +

La receta funcionó, porque después de Hierro llegó la segunda parte, y no mucho más tarde trasladaron su forma de trabajar a su Galicia querida, donde no les costó encontrar escenarios fabulosos, con un punto mágico. En la Sierra de la Capelada encuentra Javier Cámara el cadáver con el que empieza una intriga fascinante, no tanto por el resultado policial, que de nuevo tienen la «chulería» de desvelar antes de tiempo, como por el cariño que el espectador siente hasta por los personajes más antipáticos. Como Candela Peña en Hierro —con Mónica López encasillada en la categoría de ser adorable—, sus personajes están creados con «la consistencia de un ser humano», apunta Pepe Coira como objetivo.

Humor, aunque sea negro

Luego, los Coira suavizan la negrura de sus tramas con una capa de humor, aunque este no aclare demasiado el tono de lo que se cuenta. También ayuda su ritmo narrativo, que puede recordar al Nordic noir por aquello de la lluvia, la niebla y los mejillones, pero que resulta mucho más entretenido, con personajes bastante más cercanos y menos propensos a la parálisis facial.

Jorge (izquierda) y Pepe Coira. @ Portocabo
Jorge (izquierda) y Pepe Coira. @ Portocabo

Porque esa es otra de las virtudes de un género que, pese a la lógica influencia estadounidense desde los tiempos de Hammet y Chandler, siempre ha sabido adaptarse a las peculiaridades de cada entorno. Hay abismos llenos de matices entre el comisario Montalbano de Andrea Camilleri y el Kostas Jaritos de Pétros Márkaris, pero entre ellos son hermanos al lado de primos tan lejanos como Philip Marlowe y Sam Spade. Cada uno es perfectamente válido y todos tienen en común que ayudan a entender sus sociedades mejor que un tratado de historia, con perdón por un tópico que los Coira quizá no sean capaces de disculpar.

De cómo todo eso que se escribe en un papel (o en una pantalla) y se convierte en imágenes sin cambiar el tono ni la mirada hablará Jorge Coira el próximo 14 de octubre, en la Universidad Villanueva, a partir de las 12:30 horas. Ya veremos si su hermano mayor lo corrige. No será la primera vez que grandes creadores de nuestra ficción pasen por el Foro Nueva Revista. Ya estuvieron Javier Olivares y Manel Santisteban. El lector vuelve a estar invitado.