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Francisco Fuster, profesor de la Universidad de Valencia, es el responsable de las antologías de artículos de Julio Camba publicadas por Fórcola: Caricaturas y retratos, Crónicas de Viaje y Galicia. Tras cada uno de estos títulos está Fuster, cuyo trabajo de recuperación, de selección y de contextualización, a través de introducciones críticas a cada uno de los títulos, es sin duda esencial para el redescubrimiento de uno de los prosistas más brillantes de las letras españolas del siglo XX.

¿Quién es Camba? ¿Cuál es la caricatura que nos ha llegado de él?

Hay que diferenciar entre el Camba persona y el Camba personaje. De lo que es Camba como persona, es decir, de lo que es su vida privada, conocemos muy poco porque es un personaje algo huidizo. Él no escribió memorias, no tuvo familia directa, no tenemos ningún testimonio personal, más allá de sus artículos, donde sí es cierto que va dejando pistas sobre cuáles son sus gustos, su manera de vivir… pero más allá de esto datos que él mismo nos ofrece, no tenemos ningún otro elementos que nos presente al Camba íntimo. De ahí la dificultad de escribir su biografía: no hay documentos testimoniales que nos permita adentrarnos en la personalidad del periodista.

¿Nos hemos, por tanto, inventado a Camba?

Lo que hemos hecho es construir la imagen de un personaje a partir de su propia obra, de la que hemos sacado algunos elementos autobiográficos, y a partir de las innumerables anécdotas que rodean su vida, anécdotas siempre contadas por terceras personas y nunca comprobables. La única biografía que hay sobre Camba no es mala, pero es muy floja: le falta apoyo documental y el autor solamente recorre cronológicamente su obra, pero para hacer una biografía no basta con centrarse en la obra, es necesario indagar también en la vida. Retomando tu pregunta, diría que el propio Camba se creó una imagen de sí mismo y, al mismo tiempo, se ha creado con el tiempo una imagen de Camba, la de hombre bohemio, mujeriego, autor de derechas, conservador, franquista… que no corresponde a la realidad. Y, sobre todo, no corresponde con la realidad la definición de Camba como hombre franquista, ante todo porque el Camba anterior a la República no tiene nada de franquista, primero de todo porque no existía Franco todavía.

Sin embargo, está muy arraigada la idea de Camba como un periodista conservador y próximo al franquismo

El hecho de que haya escrito en ABC, de que en su momento se posicionara en contra de la república y algún que otro detalle han hecho que se le identificase como un autor frívolo, de derecha, pero es una descripción que no refleja exactamente cómo era Camba. Se añade, a esto, otro problema: el desprestigio que siempre ha habido en España hacia la gente que escribía en los periódicos y el desconocimiento acerca de su obra. Un escritor como Azorín, gran parte de cuya obra son artículos de periódicos, tiene el reconocimiento que tiene y forma parte del canon por sus novelas, no por sus artículos, porque se considera que un autor serio es un autor de novelas. Sin embargo, un autor como Camba, que no escribió ninguna novela o ensayo y que se le conoce solamente por sus artículos, no tiene el prestigio que merece. En España, ni en la universidad ni en los manuales, nunca se ha explicado bien el gran periodismo y sus grandes autores

¿El periodismo no se ha considerado nunca literatura?

Exactamente. Sí que es verdad que ahora, desde hace ya algunos años, hay un mayor interés por los escritores-periodistas y se están publicando antologías de los grandes periodistas de antes, aunque también es cierto que siempre son los mismos: Pla, Camba, Gaziel, Azorín, Chaves Nogales…. Y quedan, sin embargo, una gran cantidad de periodistas que tienen una gran obra literaria, es decir crónicas de calidad literaria, y que están completamente olvidados en la hemeroteca. Y esto es un problema de España, donde nunca se ha enseñado académicamente y nunca las editoriales se han interesado por el periodismo literario. Actualmente, afortunadamente, hay pequeñas editoriales que están recuperando estos autores, pero todavía su aportación es muy testimonial, todavía son autores muy desconocidos y el caso de Camba es buen ejemplo de ello: conocemos cada vez más su obra, aunque todavía es un gran desconocido para el gran público.

De ahí tu aportación para dar a conocer a Camba al lector actual

Yo en la medida de mis posibilidades he intentado dar a conocer su obra publicando artículos que no formaban parte de sus libros, en los que se reúne solo una cuarta parte de todo lo que escribió, puesto que, a parte de los textos que él mismo publicó en vida en sus libros, se conservan aproximadamente otros 3000 artículos, de los cuales, evidentemente, no todos son de interés y publicables. Con las antologías he intentado mostrar a los lectores que Camba es mucho más que aquellos libros que se conocen.

Uno de los primeros en reconocer a Camba dentro de la literatura española fue, aunque pueda resultar curioso, Mainer en su historia de la literatura

En realidad, Mainer tampoco reivindica particularmente a Camba. Lo que tiene de bueno Mainer es que en su historia de la literatura española le da su lugar; no lo reivindica, pero sí le dedica Camba un capítulo, cosa ningún otro había hecho. Hay que recordar, además, que Mainer hizo su tesis doctoral sobre Fernández Flórez.

Considerado el precedente directo de Camba

Exacto. Lo que sucede es que Mainer no hizo su tesis sobre el Wenceslao Fernández Florez articulista, sino sobre el Wenceslao novelista. El caso de Fernández Florez es también paradigmático: es conocido por dos o tres de sus novelas, cuando la mejor parte de su obra son los artículos. Y, además, no hay una antología de Wenceslao: hace algunos años, un amigo reunió una serie de sus mejores artículos, pero no encontró editorial comercial interesada en publicar a Fernández Flórez y, al final, fue la Diputación de Pontevedra quien terminó por publicar esta recopilación de textos.  Ahora estaría pendiente de hacer con Fernández Flórez lo mismo que se ha hecho con Camba; sí es cierto que hay un problema con su familia, que no está interesada en la publicación de sus textos, pero tampoco se están haciendo estudios sobre su obra periodística ni tampoco hay esfuerzos significativos para publicar tus textos.

Retornando a Camba, es sintomático que fuera más reconocido en vida. Pienso en los elogios que de él hacían Josep Pla o González-Ruano

Efectivamente. La prueba más evidente de que fue reconocido en vida es que Camba llegó a ser el periodista mejor pagado de España. Hoy en día los escritores más conocidos son conocidos por sus novelas, pienso en Javier Marías o Muñoz Molina, aunque, como ya sucedía entonces, ganan más dinero con sus artículos que con sus novelas. En la época de Camba, sin embargo, autores como el propio Camba, como Azorín o Unamuno no sólo ganaban más dinero con sus artículos que con sus libros, sino que eran conocidos principalmente por sus artículos. Pla decía, medio en broma-medio en serio, que los artículos los cobraba dos veces: primero del periódico y, después, de la editorial que los publicaba, en su caso Vergés, que fue un hombre con mucha vista editorial al ver que los artículos de Pla se podían convertir en libro.

Esto no sólo sigue pasando ahora, sino que actualmente se están publicando libros que reúnen los artículos o columnas de varios periodistas y escritores, incluso particularmente jóvenes. Pienso, por ejemplo, en la labor que realiza Círculo de Tiza

Decía Pla que cuando el artículo es bueno sirve para libro y por esto, en las entrevistas, explicaba que dedicaba mucho tiempo en buscar los adjetivos, en adecuar el estilo. Hoy en día, autores como Javier Marías, Pérez Reverte o, gente más joven, como Manuel Jabois, Antonio Lucas o Juan Tallón hacen lo mismo que hacía Pla y, efectivamente las nuevas editoriales, Libros de K.O o Círculo de Tiza, recuperan la tradición de Vergés y reúnen en libros los grandes artículos de estos periodistas. Se repite la historia, no hay nada nuevo: Azorín, que más o menos llegó a escribir unos 5000 artículos, publicó en libros unos 3000 artículos.

El reto es hacer de un libro de artículos un libro intelectual y literariamente interesante.

Con respecto a los autores no actuales, hay que buscar en la hemeroteca, hay que seleccionar y hay que hacer antologías con un hilo conductor a partir del cual combinar artículos conocidos con artículos inéditos para dar a los lectores algo nuevo. El problema es que hay editores que están obsesionados con publicar inéditos como si esto garantizara calidad: puede merecer tanto publicar algo inédito como recuperar un artículo ya publicado y que requiere una contextualización. Azorín, Pla, Camba… son autores que hay que actualizar y a través de los prólogos, piensa en el prólogo que Ignacio Peyró de Augusto Assía para Libros del Asteroide, acercar a los lectores de hoy estos autores explicándoles que se trata de literatura de calidad. No es literatura coyuntural.

Como ya comentábamos antes, Camba es un autor muy connotado políticamente. Actualmente, en Madrid se ha propuesto retirarle la calle por su filiación franquista. Si bien el recorrido ideológico va de un pseudo-anarquismo hasta el conservadurismo, pasando por su gran oposición a la República, ¿crees que es erróneo situar a Camba dentro de filas franquistas? 

Yo creo que sí. Si, como nos gusta hacer en España, pensamos que alguien o está en un bando o está en el otro, evidentemente Camba en el último periodo no estaría en el lado de la República. Pero hay que matizar, ante todo porque dentro del grupo de nombres a los que se les quiere quitar la calle hay gente muy distinta y gente a la que se considera franquista por parámetros y cuestiones muy distintas. En el caso de Camba: si  a él, en el momento en que estaba en Nueva York como corresponsal de ABC, la República le hubiese dado un cargo de embajador, que es lo que él quería y yo creo que merecía, según el criterio establecido en aquel momento, el recorrido político de Camba hubiera sido distinto y no hubiera realizado las críticas tan duras que realizó a la República. Lo que sucede que ya en aquella época, por escribir en un periódico como ABC, Camba ya era considerado como un hombre conservador y, por tanto, se le niega el cargo. De ahí que resentido, Camba empieza a atacar claramente la Segunda República y, desde ese momento, se le posicionó directamente en el bando franquista.

Es decir, ¿Camba se oponía a la República, pero no comulgaba con Franco?

Yo no le he leído a Camba ni una sola frase a favor de Franco; sí que le he leído muchos textos en contra de la República y en contra de los socialistas. Lo que sucede es que, además, Camba, como también Azorín, publicó en el diario Arriba, que era el diario de la Falange, pero hay que recordar que en ese diario escribió mucha gente. Azorín, que era conservador antes de que apareciese Franco, se exilia durante la Guerra Civil para luego volver, como Baroja a España y se presta a escribir en periódicos conservadores. ¿Esto convierte a Azorín en franquista? Una cosa es ser conservador y otra franquista. Azorín, creo yo, no era franquista, pero tampoco era antifranquista. Lo que sucede es que se tiende a simplificar y se le atribuye a Camba una actitud franquista y, lo que más me molesta, es que se lo atribuye de manera retroactiva, como si en el año 1933 cuando Camba entra en el ABC ya fuera franquista porque el ABC era un periódico extremadamente conservador y luego franquista.

¿Podemos decir el caso de Camba es un caso de prejuicios?

En España, hasta hace pocos años, los escritores de derechas, por el hecho de ser de derechas, han estado marginados de la historia de la literatura: esto lo explica muy bien Trapiello en Las armas y las letras, donde observa cómo la gente que perdió la guerra, la gente de izquierdas, progresistas, ha sido ensalzada por la historia de la literatura como mecanismo, digamos, de compensación. La historia de la literatura a partir de la transición ha tendido a ensalzar a Machado, a Lorca… independientemente de la calidad de su obra, que también es grande, pero por el simple hecho de ser perdedores de la guerra civil se les ha dado un protagonismo excesivo y, además, ha sido a cambio de condenar al olvido a escritos de derechas como González Ruano. Camba o el propio Chaves Nogales, si bien se dice que representa esa tercera España.

Y, más allá de lo que terminó representando, ¿Cómo era Camba, entonces, ideológicamente?

Camba era un hombre apolítico que criticó tanto a los políticos de izquierdas como a los de derecha. A Camba lo podemos emparejar con Baroja en cuanto ambos criticaban el sistema en su totalidad; hay artículos de Camba de la restauración en los que critica el sistema, la corrupción de los políticos, sean conservadores como liberales.

Entonces, ¿las críticas a la República las debemos que entender como expresión de un enfado por no haberle sido concedido el título de embajador?

Algunos podrían decir que el enfado hacia la República fue una pataleta infantil, pero es muy fácil decirlo, habría que ponerse en su lugar: si tú estás toda la vida viajando y crees que tienes los méritos necesarios para ser embajador, si a tus amigos les han dado cargos y a ti no, es normal que te enfades. Habría podido olvidarse del tema, pero a Camba le salió la bilis que tenía escribiendo artículos en contra de la República, una reacción que es por lo menos humana.

Antes mencionabas a Trapiello, cuyo libro bien puede leerse en relación a La resistencia silenciosa de Jordi Gracia, donde analiza los casos de Unamuno, de Gaziel, de Baroja… de una serie de liberales que se opusieron a la República pero que no llegaron a comulgar con el franquismo

El ensayo de Jordi Gracia explica, ante todo, que no sólo hubo una forma de resistir al franquismo. Te hablo de Baroja, cuyo caso conozco mejor: se fue exiliado a París, donde vivió tres años con muchas dificultades a la vez que su familia lo pasó muy mal en España. Cuando terminó la guerra, la familia Baroja regresó a Madrid y lo que hizo Pío Baroja es resistir de forma silenciosa, intentando sobrevivir a través de sus novelas. Mucha gente le criticó por no haberse significado, pero como comentaban sus sobrinos en una biografía, los Baroja era una familia muy apegada a la tierra, bastante apolítica y bastante crítica sea con la República sea con el franquismo. La hermana de Pío Baroja, por ejemplo, era una monárquica y, por tanto, criticó a la República, pero no porque fuera franquista, sino por su apoyo a Alfonso XII. Por otra parte, Ricardo, el hermano de Baroja, era republicano, hizo campaña en favor de la República y, de hecho, perdió un ojo yendo a un mitin. Nadie le apoyó en su momento y la hermana interpretó esta falta de apoyo como una traición.

¿La intrahistoria es aquella que al final ofrece los matices que la historia más generalista no observa?

Para hacer una historia de la literatura hay ir caso a caso, ver cada caso individualmente, analizar el contexto, la situación  familiar…. Pero esto no se suele hacer, pues resulta más fácil simplificar y entonces decir que Baroja era franquista porque criticó mucho a la República y consideró que el origen de la Guerra Civil estaba, en parte, en la propia República.  Una idea que no fue exclusiva de Baroja, sino una idea compartida por Unamuno, Ortega y Gasset o Azorín, que en un primer momento, si bien había si bien había sido diputado por el partido conservador, era republicano y apoya la República, como se ve en las entrevistas que le realizaron en Revistas de Izquierda. Cuando empieza a desvariar la República, Azorín empieza a alejarse y al final está completamente desencantado.

Antes comentábamos la falta de reconocimiento a la obra de los grandes periodistas de la primera mitad de siglo. Sin embargo, actualmente hay un grupo de jóvenes columnistas que se sienten “hijos” de aquella tradición: el otro día Jorge Bustos citaba a Fernández Florez, Manuel Jabois cita con frecuencia a Camba, mientras que Antonio Lucas tiene muy presentes a Pla y a Azorín

Totalmente de acuerdo, pero hay que recordar antes la generación que les precedió, la generación de Manuel Vicent, quien bebió directamente de autores como Camba, Pla o Azorín. De hecho ahora Manuel Vicent acaba de publicar un libro, Los últimos mohicanos, que es un homenaje a estos periodistas. Con respecto a los nuevos columnistas, hay un salto generacional: tenemos, por un lado, a Manuel Vicent, que es el alguien leyó directamente y bebió de todos estos articulistas y, por otro lado, estos columnistas jóvenes que mencionas que, si te fijas bien, muchos de ellos no son periodistas: Jorge Bustos es filólogo y tiene por ello un gran dominio de la literatura, Juan Tallón estudió filosofía, Manuel Jabois es como Camba, un periodista de raza y autodidacta, Antonio Lucas es, aparte de periodista, poeta… Me gusta señalar esto porque, por lo que sé, en las facultades de periodismo no se enseña la historia del periodismo español y, en más de una ocasión, cuando me he encontrado con jóvenes periodistas he observado que no tienen ni idea de quién es Camba, de quién es Larra o Pla.

¿Podemos, por tanto, ser optimistas ante el nuevo columnismo?

No lo sé. Si ves como escriben muchos periodistas hoy en día…Manuel Jabois, Rubén Amón, Jorge Bustos, Antonio Lucas son una excepción que confirma la regla. Los periodistas que salen de las facultades están más versados hacia lo audiovisual y desconocen completamente la historia de periodismo. La prueba más evidente de esto es que en España solo hay una tesis doctoral sobre Camba, una tesis en la que su autor recopila todo los artículos y realiza una descripción mínimo de cada libro, pero falta un análisis en profundidad.

Esta carencia que todavía persiste en el estudio de Camba y en su reconocimiento, por lo que se refiere al canon de las letras gallegas, ¿cuánto crees que afecta el no nacionalismo de Camba, su desprecio incluso por el gallego, que no consideraba una lengua con la cual poder escribir? 

El hecho de que Camba no fuera nacionalista provocó sin duda un rechazo y la mejor prueba es que en los últimos quinces años, de los libros que se han reeditado de Camba, con la única excepción de uno, ninguno se ha publicado en Galicia. ¿Las editoriales gallegas dónde están? Quitando un librito, que es una obra menor, que ha editado ahora Ediciones del viento, el resto de libros se han publicado fuera de Galicia. Hace unos días hablaba con un profesor de universidad de Galicia, especialista en Camba, y me decía que ahora por fin Galaxia, la editorial por excelencia en lengua gallega, iba a reeditar un libro de Camba, aunque es algo que han anunciado hace dos o tres años y el libro todavía no ha salido. Galaxia, que es la editorial que ha editado toda la obra de Cunqueiro, no ha publicado a Camba, reivindicado muy poco en Galicia por ser considerado un autor españolista. Con Camba pasa lo mismo que pasa con Azorín en Valencia, donde no se ha hecho ninguna tesis doctoral sobre Azorín. Ahora hay qué ver qué pasará el próximo año, que se cumplen los cincuenta años de la muerte de Azorín, aunque ya verás cómo en Valencia no hacen nada y lo hará todo Madrid.


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Anna Maria Iglesia (1986) es licenciada en filología italiana y en Teoría de la literatura y literatura comparada; Máster en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad de Barcelona. Es colaboradora habitual de El Asombrario, El Confidencial, Letras Libres, The Objective, Llanuras o Altair.