Biografía de cien grandes empresas industriales

La larga etapa de crecimiento económico disfrutada por los países industrializados se vio interrumpida bruscamente en 1974 como consecuencia de la guerra árabe-israelí del último trimestre del año anterior. El petróleo se hizo más escaso y, sobre todo, mucho más caro, con lo que se volvió inservible el modelo de desarrollo vigente desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. En España, los efectos de la crisis tardaron en notarse algunos meses más que en la mayoría de los países de Europa Occidental, porque la actitud de las autoridades económicas y políticas del momento consistió en quitar importancia a la crisis, presentándola como algo que iba a afectar poco a un país tan tradicionalmente amigo de los árabes como el nuestro. La imprevisión se pagó en forma de una recesión más larga que en otras partes, ya que a la falta de reacción inicial vino a sumarse la atención preferente a la posterior transición política y fueron necesarios diez años para comenzar a salir del estancamiento.

Javier Belderrain

De esta forma, 1974 fue todavía un año de crecimiento para la economía española, si bien con tasas inferiores a las que venían registrándose anteriormente y en el segundo semestre ya comenzaron a aparecer síntomas inequívocos del diluvio que iba a llegar inmediatamente. Por ello, nos sirve como punto de partida para observar el comportamiento del sector más sensible, la industria, a lo largo de diecisiete años de crisis, reconversión, recuperación y nuevos síntomas de enfriamiento que llegan hasta el final de 1990.

Las ventas han crecido casi el doble que la inflación desde 1974.

Se ha limitado el análisis a las cien primeras empresas por su volumen de ventas, para no dar a este trabajo unas dimensiones exageradas y se ha utilizado como fuente para el ejercicio de 1974 el Informe que sobre las 500 mayores empresas industriales elaboraba por aquellos tiempos el Ministerio de Industria y para 1990, documentación de las propias sociedades y las listas difundidas por diversas entidades y publicaciones, que en determinados casos presentan notables diferencias entre sí. Se han utilizado las cifras consolidadas de grupos de empresas cuando corresponden a actividades industriales homogéneas y, en todo caso, conviene señalar que, si bien se ha procurado la mayor exactitud en los datos, éstos son sólo el soporte para examinar las tendencias de la evolución industrial española durante esos diecisiete años cruciales.

Facturación y ventas por empleado

La facturación de las cien primeras empresas se ha multiplicado por 10,75 veces a lo largo del período 74-90, en tanto que la subida del índice de precios al consumo durante ese tiempo fue de un 675 %. El sector industrial ha ido sobreviviendo gracias a aumentos de producción y ventas superiores a los de sus costes de fabricación.

La plantilla del conjunto de las «cien» ha permanecido casi invariable en el período, ya que ha descendido en poco más de 17.000 trabajadores: de 549.354 a 532.168 personas, lo que significa una diferencia del 3,1%.

En consecuencia, las ventas por empleado han seguido una evolución semejante a la facturación total, pasando de 2,26 millones por persona en 1974 a 25,13 millones en 1990.

Si contemplamos seis actividades tradicionales, dejando aparte la construcción por la errática composición de sus plantillas, se aprecia que en el 74 lo mismo el petróleo que la siderurgia, química, electricidad y alimentación tenían unas ventas por empleado superiores a la media quedaba un 25% por debajo de dicha media. En 1990, la automoción se ha situado sobre la de la industria, en tanto que la automoción ha conseguido situarse sobre la media, mientras se registra la caída de la química y de la siderurgia, que ha venido a quedar un 35% por debajo.

Telecomunicaciones e informática, arriba; minería y metal, hacia abajo.

La tendencia a aligerar las plantillas de las empresas en relación con las producciones obtenidas ha sido invariable a lo largo del período, con la diferencia de que en los períodos de elevada actividad (1985 a 1989) se ha hecho hincapié en las inversiones dirigidas a mejorar la productividad y en las etapas de atonía se ha procurado licenciar el mayor número posible de trabajadores. En algunas actividades ambas actuaciones suelen ir siempre unidas, como es el caso de la automoción: cada vez que se lanza un nuevo modelo de automóvil, los avances técnicos incorporados en él hacen que sobre el 10% de la plantilla en fábricas de dimensiones importantes.

El peso de cada actividad

En 1974 la industria española acababa de salir de un período de diez años en el que se había llevado a cabo un esfuerzo importante para modernizar sus medios de producción, aprovechando las facilidades que proporcionaban los Planes de Desarrollo y las acciones concertadas. Todavía entonces se estaban firmando, y en ello se continuó hasta 1977, algunas de estas últimas, en las que se fijaban objetivos que pronto se revelarían inalcanzables. Piénsese adonde han ido a parar instalaciones que entonces se hallaban en boca de todos, como la cuarta planta siderúrgica de Sagunto, multitud de acerías y laminaciones, refinerías, buen número de centrales nucleares o astilleros capaces para construir barcos de medio millón de toneladas.

La clasificación sectorial de las cien primeras empresas industriales ofrecía entonces este panorama:

Química17
Alimentación14
Maq. y mat. eléctrico10
Construcción9
Energía eléctrica8
Siderurgia7
Petróleo7
Automoción7
Aux. construcción5
Constr. mecánicas4
Papel4
Minería3
Construcción naval3
Gas1
Metalurgia1

Los avatares del período que consideramos han producido variaciones de cierta importancia en la clasificación sectorial de las cien primeras empresas, que en 1990 quedaba establecida así:

Alimentación16
Construcción12
Automoción11
Química11
Maq. y mat. eléctrico9
Energía eléctrica7
Telecomunicaciones7
Auxil. construcción6
Petróleo5
Siderurgia5
Informática2
Papel2
Construcción naval2
Metalurgia1
Material electrónico1
Aeronáutica1
Gas1
Textil1

La comparación entre las dos situaciones nos permite observar la irrupción de las telecomunicaciones, la informática y la fabricación de material electrónico y el mayor peso adquirido por la alimentación, a medida que se comen y beben más productos industrializados, y por el automóvil, con la llegada de primeras firmas mundiales del sector como General Motors, Ford y Volkswagen-Audi. Se mantiene la construcción, que ve aumentado el tamaño de sus empresas por las fusiones que han tenido lugar y lo mismo ocurre en el ámbito de la producción y distribución de energía eléctrica, mientras que la fabricación de material eléctrico va orientándose también hacia fases más avanzadas como la electrónica.

Las fusiones han alterado también algo la situación en el terreno del petróleo y la industria química, sometida durante años a fuerte inestabilidad en el precio de las materias primas, pero la conmoción negativa más importante se ha dado en dos actividades de gran peso histórico: el metal y la minería. De esta última han desaparecido de la lista las empresas que figuraban en el 74 y en cuanto al metal, también se registra la eliminación de las compañías dedicadas a construcciones mecánicas, en tanto que la siderurgia y la construcción naval pierden buena parte de su importancia relativa. El «chip» está derribando hornos, castilletes y chimeneas.

La propiedad de las empresas

En este trabajo asignamos la propiedad de las empresas a quien posee el control efectivo sobre ellas, aunque en ocasiones no sea titular de la mayoría absoluta del capital social. En cuanto al origen geográfico, nos atenemos a la nacionalidad de origen de la casa matriz, aunque haya conveniencias fiscales o estratégicas que hayan llevado el domicilio social a países más benévolos.

En 1974 eran veinte las empresas de control extranjero situadas entre las cien primeras de España: seis procedentes de Estados Unidos, cuatro alemanas, tres francesas, dos holandesas, dos belgas y una del Reino Unido, Italia y Suiza. En cuanto a su actividad, siete se dedicaban a la química, cinco a la construcción de maquinaria y material eléctrico, tres a la automoción, otras tres a la alimentación y dos a la minería.

La Comisa Cantábrica ha perdido la mitad de sus grandes empresas.

El número de multinacionales presentes en España se ha ido ampliando de manera considerable y en el 90 casi la mitad de las cien primeras empresas estaba bajo control extranjero: exactamente cuarenta y ocho y el número va a ampliarse cuando terminen de plasmarse operaciones pactadas en 1990 y 1991. Y si en el 74 sólo había una sociedad de control extranjero entre las diez primeras, ahora ya son cuatro las que se encuentran en esas posiciones. Una situación normal si tenemos en cuenta que el 27% de la producción industrial española corresponde a compañías multinacionales.

En cuanto a nacionalidades de origen, Estados Unidos comparte ahora el liderazgo con Francia, con diez empresas cada país. Les sigue de cerca Alemania, con nueve y con tres figuran Holanda, Kuwait, Japón, Italia y Suiza, en tanto que el Reino Unido y Suecia cuentan con dos procedentes de cada uno. Por sectores, hay diez en la automoción (en realidad, las once grandes ya, una vez efectuada la compra de la mayoría de E.N.A.S.A. por I.V.E.C.O.), diez en el químico, nueve en alimentación, siete en maquinaria y material eléctrico, cuatro en telecomunicaciones, dos en petróleo, informática y fabricación de papel y una en construcción y auxiliar de construcción.

El peso de las empresas públicas va bajando, pero lo hace con cierta lentitud. En el 74 había diecisiete entre las cien primeras y en el 90 quedaban doce, entre las que figuran precisamente las dos primeras de la lista: Repsol y E.N.D.E.S.A.

Cada vez tiene menos importancia el accionariado popular en el capital de las empresas industriales. Si en el 74 cotizaban normalmente en Bolsa cuarenta de las «cien», en el 90 ese número ha quedado reducido a la mitad e incluso en esa veintena no se puede hablar de más de cinco en las que no exista un fuerte control por parte de una multinacional, un Banco o una familia. Esta claro que la industria no es un sector atractivo para que el inversor dirija hacia él sus ahorros, y la mayor parte de los valores industriales, incluso los de más solera, han quedado reducidos en Bolsa al papel de lo que en el argot se conoce como «chicharros».

Localización regional de la industria

Suelen elaborarse estadísticas que sitúan geográficamente una empresa en donde se encuentra su domicilio social y atribuyen a Madrid, cuyo cinturón industrial está pasando por momentos duros, la localización de la mitad de las cien primeras industrias.

No es posible colocar en una región concreta a todas las empresas industriales, porque hay algunas con varios centros de producción de semejante importancia o con alcance auténticamente nacional, pero una aproximación basada en el criterio de actividad predominante nos da el siguiente reparto según áreas geográficas en 1974:

Área geográficaNúmero de empresas
Cornisa Cantábrica30
Cataluña19
Madrid18
Andalucía6
Galicia6
Valencia2
Castilla-León1
Navarra1

En 1990 el reparto había experimentado cambios de consideración:

Área geográficaNúmero de empresas
Madrid24
Cataluña22
Cornisa Cantábrica15
Andalucía5
Castilla-León4
Galicia4
Valencia4
Aragón2
Navarra1

Era sobradamente conocido el declive de la Cornisa Cantábrica, pero la distribución espacial de las grandes empresas lo corrobora de forma tremenda: quedan la mitad de las que había en 1974. Los dos archipiélagos, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura y La Rioja siguen sin tener una industria grande, Aragón tiene una isla llamada General Motors (más la aportación de E.I.A.) y la única novedad agradable es la mejoría que se ha experimentado en Castilla-León gracias a varias compañías alimentarias.

Ascensos y descensos

Sólo cuarenta y cinco de las cien empresas de 1974 siguen presentes en la lista de 1990, con distinto nombre en algunos casos como los de Nissan (antes Motor Ibérica), Mercedes-Benz España (antes Compañía Hispano-Alemana Mercedes-Benz-Volkswagen), Alcatel (antes Standard Eléctrica) o Robert Bosch (antes F.E.M.S.A.). Veinticuatro de ellas han mejorado su posición en la lista, siendo los casos más destacados Ferrovial, que pasa del puesto 92 al 23, E.N.D.E.S.A., que apoyándose en absorciones de empresas y actividades mineras, sube del 62 al 2, o Cristalería Española, que salta del 96 al 40.

Aparecen otras con nuevos nombres como producto de fusiones de empresas que generalmente ya se encontraban entre las «cien»: la líder Repsol, Enagas, Ercros, Inespal, Unión-F.E.N.O.S.A., Cubiertas y M.Z.O.V. o Acenor y también se da el contrario de una compañía que, al dividirse, ha dado origen a dos que figuran entre las grandes: Chrysler España, a la que Peugeot compró la fábrica de turismos y camiones para vender luego esta última a Renault Vehículos Industriales.

Son empresas de nueva implantación General Motors, Ford, C.I.R.S.A., Ericsson, Sony, Acerinox, I.C.I., I.N.D.I.Τ.Ε.Χ., Α.Τ.Τ. Sintel, Telettra, Fujitsu o C.E.S.E.L.S.A. Y hay otras que ocupaban posiciones más rezagadas, pero cuyo crecimiento les ha permitido situarse entre las cien primeras: O.C.I.S.A., Ebro Agrícolas, Bayer, Construcciones Aeronáuticas, Construcciones y Contratas, Hidroeléctrica del Cantábrico, Abengoa, Danone, Henkel, Aragonesas, Auxini, Sandoz, Leche Pascual o Campofrío.

Todos los sectores y empresas reconvertidos han perdido posiciones.

En el polo opuesto hay 21 empresas que han desaparecido de la lista por haber sido absorbidas y otras 21 que se mantienen dentro de las «cien», pero en una posición más baja, siendo los descensos más fuertes los de Bazán (del 21 al 83), E.N.A.S.A. (del 13 al 64) y Astilleros Españoles (del 9 al 54).

Aún mayores descalabros ordinales han padecido algunas de las empresas que ahora figuran en puestos comprendidos entre el 100 y el 600: General Eléctrica, Victorio Luzuriaga, S.N.I.A.C.E., La Papelera Española. A.E.G., A.C.E.P.R.O.S.A., Azucarera, La a Seda Seda de Barcelona, E.N. de Celulosas, H.U.N.O.S.A… Con todo, el registro más espectacular corresponde a M.A.C.O.S.A., que ha ido a parar por debajo del lugar 1.500 y facturó en 1990 un 16,4% menos en pesetas corrientes que en 1974.

Un detalle para pensar: todas las empresas que han estado sometidas a programas de reconversión, individuales o sectoriales, han perdido posiciones dentro de la tabla.

Una creciente debilidad

La industria española ha tenido poca fortuna a lo largo de las dos últimas décadas. Cuando no había digerido las inversiones necesarias para modernizarse y ampliar sus dimensiones, la crisis energética le obligó a cambiar de objetivos y procedimientos y a acometer un duro proceso de reconversión en la mayoría de los sectores a los que hoy se conoce piadosamente como «maduros». Cuando las circunstancias mejoraron y volvieron a conocerse tasas de crecimiento aceptables, la apertura del proceso de integración en la C.E.E. significó la llegada de una competencia esperada y saludable pero difícil de afrontar.

El peso de la industria en el conjunto del P.I.B. español ha pasado a ser menor de una tercera parte; exactamente un 32,5% en 1990, que es un porcentaje insuficiente para mantener una economía sólida y avanzada. Nadie puede pensar a estas alturas en recuperar posiciones a partir de la agricultura y los servicios siguen teniendo un carácter demasiado aleatorio como para confiar en un crecimiento estable y sostenido a partir de ellos.

Se ha avanzado considerablemente en el terreno de la investigación y desarrollo, pasándose de destinar a ellos un 0,46% de la facturación de las empresas en 1974 a un 0,87% en el 90, pero todavía nos encontramos lejos del 2,5% de los países europeos avanzados. Por el contrario, la dependencia de la financiación externa por parte de las empresas continúa siendo exagerada: un 49,6%.

La capacidad industrial se utilizaba en un 76,7% durante el pasado verano, frente a una media comunitaria del 81,4%. Los indicadores de que se dispone hacen pensar que se prolongará esa tendencia y, por lo tanto, proseguirá la destrucción de empleo en la industria española.

El sector se viene comportando de manera benéfica para el conjunto de la economía nacional pero altamente perjudicial para sus propios intereses en el tema de los precios. Los productos industriales, que en su mayoría son susceptibles de sustitución por los importados, suben a tasas anuales cercanas al 1% y contribuyen decisivamente a que la inflación no se dispare más allá del 5,5% ó 6%, porque los servicios y los bienes que no admiten el reemplazo de las importaciones siguen subiendo por encima del 10%. La industria ve cómo sus costes de producción aumentan al ritmo de los salarios, los impuestos y los gastos financieros, mientras sus precios de venta tropiezan contra el muro del «made in Taiwan» o el «made in Germany».

Es necesario fortalecer la industria si se quiere mantener una tasa de actividad suficiente para el desarrollo general de la economía.

Por ese camino se llega al fenómeno de la destrucción del tejido industrial que tanto preocupa y se apuntan para contenerlo soluciones que suenan a viejas ineficacias: fondos estatales para industrias que compensen la eliminación de puestos de trabajo en zonas en crisis. segundas, terceras o enésimas reconversiones sectoriales, leyes que definan una nueva política industrial. Pocos quieren darse por enterados de que es en los sectores en donde ha habido más regulaciones y más protagonismo de la Administración y de los Sindicatos en donde los resultados han sido más desfavorables.

Es necesario fortalecer la industria si se quiere mantener una tasa de actividad suficiente para el desarrollo general de la economía y si no se quiere ser víctima permanente del déficit comercial y las decisiones estratégicas tomadas demasiado lejos, pero el camino no pasa probablemente por leyes específicas y actuaciones concretas sobre el sector, sino por lugares comunes para cualquier actividad:

  • Niveles razonables de inflación.
  • Tipos de cambio realistas.
  • Un déficit público que no devore el ahorro necesario para inversiones productivas.
  • Fiscalidad comprensiva con las empresas.
  • Infraestructuras no disuasorias.
  • Y, en resumen, fe en el mercado antes que en leyes y programa.

Las 100 mayores empresas

EmpresasActividadVentas (M. pta.)Empleados
Ε.Ν.Ρ.E.T.R.O.L.Petróleo76.6365.570
E.N.S.I.D.E.S.A.Siderurgia68.94227.143
C.E.P.S.A.Petróleo66.1634.333
U. Explosivos Río TintoQuímica49.08411.654
S.E.A.T.Automoción48.03430.335
Dragados y ConstruccionesConstrucción38.31331.157
P.E.T.R.O.N.O.R.Petróleo30.075
Altos Hornos de VizcayaSiderurgia29.41413.953
Astilleros EspañolesConstr. Naval28.95319.618
Standard EléctricaMat. eléctrico25.06520.212
F.A.S.A.-RenaultAutomoción24.32116.357
PetrolíberPetróleo22.766
Ε.Ν.Α.S.A.Automoción22.51711.869
IberdueroElectricidad22.1586.695
Hidroeléctrica EspañolaElectricidad22.0916.214
ButanoGas21.6433.499
Chrysler EspañaAutomoción20.43710.847
AgrománConstrucción20.01213.808
Entrecanales y TavoraConstrucción18.60014.300
P.E.T.R.O.M.E.D.Petróleo18.401
E.N. BazánConstr. Naval17.23513.017
Huarte y Cía.Construcción16.00511.565
MichelínQuímica15.37710.379
H.I.S.P.A.N.O.I.LPetróleo14.732
NestléAlimentación14.4163.886
Sevillana de ElectricidadElectricidad13.5856.102
F.E.C.S.A.Electricidad13.3786.372
Motor IbéricaAutomoción13.1096.458
S.A. CrosQuímica12.7584.732
Cía. Indust. AbastecimientosAlimentación11.920
Río Tinto PatiñoMinería11.2721.722
Citroën HispaniaAutomoción10.5565.877
Fomento de ObrasConstrucción10.29412.838
Carbonell y Cía.Alimentación10.1841.055
Unión EléctricaElectricidad9.6384.023
Productos PirelliQuímica9.4455.858
Firestone HispaniaQuímica8.7195.103
A.S.Τ.Α.Ν.Ο.Constr. Naval8.5366.080
Cubiertas y TejadosConstrucción8.4148.600
La Seda de BarcelonaQuímica8.4074.237
Cía. de Industrias AgrícolasAlimentación8.3552.650
Roca RadiadoresAux. Construcción8.2897.227
La Papelera EspañolaPapel8.2073.133
S.A. EchevarríaSiderurgia7.5005.030
E.N.F.E.R.S.A.Química7.2922.178
Laminaciones de LesacaSiderurgia7.2181.823
Babcock & WilcoxCons. Mecánicas7.0004.912
H.U.N.O.S.A.Minería6.97024.264
E.N. de CelulosasPapel6.8731.994
F.E.M.S.A.Mater. Eléctrico6.6126.405
Siemens, S.A.Mater. Eléctrico6.5015.106
Hoechst IbéricaQuímica6.4901.182
Basf EspañolaQuímica6.483
A.E.G. IbéricaMat. Eléctrico6.4433.438
Philips IbéricaMat. Eléctrico6.3531.272
UralitaAux. Construcción6.3164.345
Concesionarios Coca-ColaAlimentación6.1654.786
Acumulador TudorMat. Eléctrico6.1462.450
SarrióPapel6.1002.890
H. A. Mercedes-VolkswagenAutomoción6.0163.960
G. E. SandersAlimentación6.008
E.N.D.E.S.A.Electricidad6.0073.666
S. G. AzucareraAlimentación5.9611.998
F.E.N.O.S.A.Electricidad5.9223.418
A.C.E.P.R.O.S.A.Alimentación5.780
E.N.H.E.R.Electricidad5.6432.756
Real C. Asturiana de MinasMinería5.6283.214
Esteban OrbegozoSiderurgia5.5332.634
Nueva Montaña QuijanoSiderurgia5.3062.783
Asturiana de ZincMetalurgia5.268
S.N.I.A.C.E.Química5.1762.995
C. Auxiliar de FerrocarrilesCons. Mecánicas5.1563.957
Fosfórico EspañolQuímica5.134
ElosúaAlimentación5.132
Ulgor SCIMaterial Eléctrico5.0902.763
AiscondelQuímica5.0012.559
General Eléctrica EspañolaMaterial Eléctrico4.9644.811
Distribuidora IndustrialQuímica4.942
OrbaicetaMaterial Eléctrico4.8663.745
Victorio LuzuriagaConstr. Mecánicas4.7833.136
S. A. El AguilaAlimentación4.7193.558
S. C. Agropecuaria de GuissonaAlimentación4.710
S. General de Obras y Constr.Construcción4.7074.969
Material y ConstruccionesCons. Mecánicas4.7013.957
AslandAux. Construcción4.6871.735
A.E.L.E.S.A.Alimentación4.614
Torras HostenchPapel4.6052.004
KoipeAlimentación4.531
Vidrieras EspañolasAux. Construcción4.5113.789
S. A. Fibras ArtificialesQuímica4.4722.524
Pedro DomecqAlimentación4.459
S.A. FerrovialConstrucción4.3273.442
Asfaltos EspañolesPetróleos4.316
SolvayQuímica4.2982.340
M.Z.O.V.Construcción4.2806.048
Cristalería EspañolaAuxiliar Construc.4.2513.306
R.E.P.O.S.A.Química4.231
José M. Aristrain MadridSiderurgia4.187
Ibérica de ElectrodomésticosMat. Eléctrico4.1362.0421
CalatravaQuímica4.123