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Ver productos1 May 1990 - 7min.
Título: Colección Archivos de la lítica e histórica llamada más Literatura Latinoamericana.
Autores: Varios.
Editorial: Asociación Archivos «ALLCA XX», Madrid, 1989-1990.
Precios: 2.750 ptas.; 3.500 ptas.; 4.200 ptas.; según volumen.
Se ha dicho, y desde luego con razón, que el continente americano se muestra como una herencia histórica y cultural de Europa, forjada por hombres que llevaron desde el Viejo Mundo sus costumbres, su lengua y su religión, implantadas a través de los siglos en territorios de una extensión inconcebible para la mentalidad europea.
Aunque, en cierto modo, las cosas pudieran ser así, la verdad es bastante más compleja e interesante, si consideramos que América es tan plural, diversa y heterogénea que no admite simplificaciones, ni siquiera en sus grandes núcleos tradicionales que hablan de América del Norte, América Central y América del Sur. A su vez, cada una de estas partes ofrece tales diferencias que resulta aventurada pretensión encasillarlas de forma rígida, buscando una síntesis difícil, cuando no imposible.
Pese a todo, si aceptamos las definiciones geográficas, de Norte, Centro y Sur, se perfilan con nitidez dos bloques lingüísticos diferentes, anglosajón uno, ibérico otro, con Francia como tercer elemento, aunque a considerable distancia de los otros dos. Las naciones del Centro y Sur de América se reparten dos idiomas, portugués y español, hablados en la misma Península Ibérica, formando la realidad sociológica, propiamente Iberoamérica, pero conocida por el nombre de Latinoamérica.
Dentro de toda esta compleja realidad, ha surgido en las regiones incluidas en el área Ibérica o Latinoamericana, una poderosa literatura, que se fue abriendo paso a lo largo del siglo XX, no sólo en los países afines por la lengua (española o portuguesa) sino en otros, alejados tradicionalmente de aquellas fronteras culturales.
Si el siglo XIX ha sido el de la emancipación de los antiguos territorios de la corona española, el XX supone el triunfo de otro proceso, quizá, de mayor envergadura y calado que el anterior, porque define el carácter, la fuerza interior y el vigor de una literatura con nombre y apellidos propios, original de los pueblos que un día recibieron la lengua de España y Portugal. Esta literatura vuela con sus propias alas, recorre sus horizontes, serpentea por vericuetos que son americanos y reclama un estatuto al que tiene derecho por sus valores artísticos, humanos y sociológicos.
Reconociendo todos estos aspectos, un grupo de estudiosos e investigadores concibieron la idea de reunir, en un Corpus unificado, las grandes obras de la literatura latinoamericana del siglo XX que, por sus características pudieron considerarse como «clásicas» y ser analizadas como tales por equipos de expertos, filólogos y lingüistas de cada una de las respectivas áreas.
El proyecto fue tomando forma, concebido sobre algunas bases fundamentales, como son el máximo respeto a los textos originales, las circunstancias que coinciden en la obra, su historia, génesis y vida del autor, el significado y peculiaridad de argumentos y personajes, y las posibles interpretaciones, tanto en el momento de la publicación como en los años posteriores. Todo ello con fidelidad al espíritu de cada obra seleccionada y a lo que, realmente, quiso decir con ella su autor.
Con este doble tratamiento, respeto a los escritos depurados y revisados, y análisis científico, histórico y literario, las ediciones de los clásicos de la literatura latinoamericana formarían una gran biblioteca, demostrativa del auténtico valor de los grandes escritores que, dispersos y fragmentados en los distintos países, corren el riesgo de quedar olvidados dentro de la cultura con proyección universal.
Delimitado ya el programa de acción sobre tales bases, los equipos de trabajo acometieron la tarea de poner en práctica la idea, creando los instrumentos necesarios —técnicos, científicos y editoriales— que permitieran realizar el proyecto. En 1984 se firma en Buenos Aires un Acuerdo Multilateral, mediante el que varios países europeos y americanos deciden impulsar el proyecto de la Colección Archivos de la Literatura Latinoamericana (ALLCA XX), que constará de 110 títulos, recogiendo las obras y autores más representativos de los países del área abarcada.
Después de varios años de trabajo, coordinado a través de la Secretaría de la Asociación Archivos, radicada en París bajo la responsabilidad del doctor Amos Segala, y la dirección del historiador e hispanista doctor Charles Minguet, en 1988 aparecieron los primeros títulos de la Colección, desarrollados con fidelidad a la estructura prevista en los proyectos iniciales. La serie fue presentada en Madrid en mayo de 1989 en la sede de la Real Academia Española, en un acto presidido por el director de la Academia, don Manuel Alvar, el presidente del CSIC, don Emilio Muñoz y el actual presidente de la Asociación Archivos, don Ernesto Sábato.
Actualmente se han publicado ya 14 títulos y antes de terminar el año 1990, están previstos otros cuatro más, lo que da una idea de la envergadura y la seriedad del proyecto. La relación de obras publicadas resulta ya suficientemente reveladora:
Se anuncian como de próxima aparición otros dos volúmenes, el uno Obra Completa, del mexicano Juan Rulfo y el otro, Rayuela del argentino Julio Cortázar.
A través de la Colección Archivos se tiene constancia directa de lo que ha supuesto la creación literaria en Iberoamérica, al observar desde una perspectiva general el fenómeno, sin visiones parciales que facilitan el provincianismo y lo reducen a estrechos márgenes fronterizos. Importa ahora mucho más la fuerza, calidad, vigor, originalidad y contenido de la literatura producida, que el tamaño, la riqueza o la influencia de cada país de origen. En un arte rabiosamente individual, como es el de la literatura, son los narradores, los poetas y los dramaturgos quienes, en definitiva y por derecho propio, tienen siempre la última palabra.
Por lo que se refiere al lector, dispone a través de la Colección Archivos de una posibilidad impensable hace tan sólo unos años: el acceso a las creaciones de los escritores iberoamericanos en ediciones normalizadas, de gran pulcritud y belleza, en las cuales, tanto el autor, como su obra y su mensaje se encuadran en el contexto histórico, social y cultural en el que surgieron.
Es evidente que un proyecto de las características apuntadas, sólo ha sido posible con la participación de organismos pertenecientes a distintos países; cuatro europeos: Francia, Italia, Portugal y España, y cuatro americanos: Argentina, Brasil, Colombia y México.
Por nuestro país han sido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Ministerio de Cultura quienes, desde distintos ángulos, han respaldado la Colección Archivos, diseñada por un artista español, e impresa en talleres de imprentas madrileñas. Los 14 volúmenes que integran la serie, han sido favorablemente recibidos por la crítica, al reconocer la magnitud de la empresa y la calidad de los trabajos presentados. La Colección Archivos será ofrecida íntegra, en los 14 volúmenes publicados, durante la próxima Feria del Libro de Madrid.
Entre los aspectos de mayor interés, figura, en primer lugar, la versión depurada del texto, que se completa señalando al margen las variantes habidas en sucesivas ediciones, en cuanto pueden desfigurar determinados aspectos de la obra, tal como fue concebida por el autor. Igualmente, se aprecian los detalles íntimos que ayudan a conocer al escritor como persona individualizada, con sus manías, prejuicios, e, incluso, defectos que se aprecian gracias a testimonios de amigos, familiares, críticos o biógrafos.
Cuando es posible, se reproducen documentos, correspondencia particular, artículos, entrevistas y opiniones del autor, que cumplen papel decisivo a la hora de establecer criterios de valoración. El escritor, su obra, circunstancia personal, ilusiones, dolores e ideales, forman un todo inseparable, para ofrecer la visión nueva del conjunto, expresado en el mundo de la creación literaria.
Hombres y mujeres comprometidos con su época, los escritores americanos nos enseñan las caras de otra realidad que desde Europa ignoramos, o, lo que es peor, interpretamos de forma tópica en función de unas cuantas ideas estereotipadas y falsas. El mundo que nos muestran, es mucho más auténtico que el presentado en los manuales de historia o en reportajes superficiales, escritos para que el lector encuentre la idea de América que ya tiene en su mente.
Los narradores, poetas y dramaturgos de América nos hablan de sus propias vidas, de los hombres y las mujeres que les rodean, mostrando un concepto de humanidad solidaria, de libertad y de convivencia, que pueden sorprender por su hondura y sensibilidad a lectores de cualquier latitud o lugar del mundo.