Redes y alianzas: la internacionalización del Tecnológico de Monterrey

Foto: © Tecnológico de Monterrey
Ignacio de la Vega García

 

La internacionalización se ha convertido en un eje estratégico esencial en la educación superior contemporánea. Más allá de la movilidad académica, una estrategia holística de internacio­nalización se constituye en herramienta fundamental para apo­yar el cumplimiento de la misión, el impacto del modelo educa­tivo y vivencial y el valor social generado por las universidades. Dentro de esta estrategia integral, la pertenencia activa, selecti­va y por diseño, y el impulso y la generación de nuevas redes, se constituyen en elemento fundamental para la colaboración, el posicionamiento y el impacto institucional.

Este artículo examina la estrategia de internacionalización del Tecnológico de Monterrey, con especial acento en el impacto de su pertenencia y liderazgo en redes globales y más particularmente en Universitas 21 y La Tríada. En U21 se integró el Tec de Mon­terrey en 2006 a petición de la Universidad de British Columbia —las candidatas deben ser nominadas por un miembro de la red y aprobadas por unanimidad— y se convirtió así en la primera universidad latinoamericana admitida en tan relevante grupo.

La Tríada, por su parte, se creó en 2018 como una alianza entre las tres mejores universidades privadas de América La­tina: el Tecnológico de Monterrey, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de los Andes de Colombia. Más allá de esquemas académicos, las tres universidades de­cidieron colaborar estratégicamente para generar valor colec­tivo en la región. El casi centenar de proyectos realizados unos años después dan fe de ello. Además de estas dos alianzas, y en diferentes geografías, el Tecnológico de Monterrey tam­bién se ha vinculado con instituciones de máximo prestigio recogidas de manera resumida en este artículo.

Finalmente, se incide en cómo la internacionalización ha sido parte de la identidad institucional del Tec de Monterrey desde su fundación y se describen sus distintas etapas hasta llegar en 2024 a la puesta en marcha de la Vicepresidencia de Asuntos Globales, cuyo propósito es impulsar una inter­nacionalización integral, transversal y estratégica del Tecnológico de Monterrey, que hoy se consolida como el Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey (GET), integrado por el Tecnológico de Monterrey, TecSalud y Tecmilenio.

ArtÍculo

La educación superior vive un momento de transformación profunda. Nunca hemos cono­cido como sociedad cambios tan acelerados, ni desafíos tan complejos y sistémicos como los actuales: el cambio climático, la desigual­dad económica, las amenazas a la democracia o los impactos de la inteligencia artificial están redefiniendo el futuro del trabajo, del conoci­miento y de nuestras sociedades. Es en este contexto en el que la internacionalización de la educación superior se ha consolidado como un motor esencial de transformación institucional para las entidades educativas. No se trata únicamente de movilidad académica o de generación compartida e inter­cambio de saberes, sino de un proceso integral que rede­fine la misión y el propósito de las universidades, conec­tándolas con la oferta de soluciones, acaso parciales, a los grandes retos globales.

Las universidades no solo están experimentando estos cambios, también tienen la responsabilidad de responder a los mismos. Su capacidad para hacerlo depende de su apertura al mundo y de su habilidad para colaborar, articu­lar y liderar en contextos locales y globales.

En este escenario, la internacionalización se convierte en un pilar estratégico para impulsar y aumentar la capa­cidad de impacto de las universidades. A través de la co­laboración internacional, mediante alianzas, redes, movi­lidad y proyectos conjuntos, las instituciones académicas atraen talento internacional en forma de estudiantes, pro­fesores, investigadores y colaboradores, generan conoci­miento transformador y fomentan experiencias de apren­dizaje e intercambio intercultural. Asimismo, se crean oportunidades para programas académicos, investigación colaborativa, espacios de diálogo, innovación y creación. De esta manera, las universidades amplían su capacidad de respuesta, enriquecen la formación de su comunidad, aportan a través de su investigación a la solución de pro­blemas relevantes y se consolidan como actores clave de la diplomacia académica. Hoy más que nunca, y apremiados por la urgencia del contexto, es imperativo tender puentes entre instituciones, culturas y países para construir cono­cimiento compartido y enfrentar, de manera conjunta, los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Después de más de ocho décadas de impacto, el Tec­nológico de Monterrey se ha posicionado como una ins­titución pionera en América Latina con una destacada aportación en la generación de espacios internacionales de colaboración y de innovación en los modelos educativos y el uso de tecnología en las aulas. Desde su fundación, el Tec ha entendido que el conocimiento y el talento tras­cienden fronteras y que el aprendizaje se enriquece en la interacción entre culturas, disciplinas y perspectivas. La internacionalización ha sido, por tanto, un componente estructural de nuestro ADN institucional, un hilo conduc­tor que ha permitido una evolución permanente y el creci­miento del impacto educativo en alumnos de preparatoria, profesional y posgrado además del generado de manera or­gánica en un claustro docente conectado y colaborativo.

Redes, alianzas globales e impacto

Nuestra presencia en redes académicas internacionales en las últimas décadas ha pasado de oportunista a estra­tégica. La integración del Tecnológico de Monterrey en una red académica representa una decisión estratégica que conlleva múltiples beneficios y responsabilidades. Esta vinculación trasciende los intereses particulares de cada institución, generando un compromiso colectivo orientado al fortalecimiento del sistema universitario en su conjunto.

El Tec de Monterrey destaca por su presencia insti­tucional en redes académicas globales y alianzas estra­tégicas. Ya en 1992 se unió al Centro Interuniversitario de Desarrollo, CINDA. Hoy la pertenencia activa y el liderazgo en redes como Universitas 21, U21; European Consortium of Innovative Universities, ECIU; el Asia Pacific Rim Universities, APRU; el World Universities Network, WUN; y La Tríada, conforman el grupo princi­pal de redes y alianzas globales en las que más actividad se genera y más impacto tiene en la estrategia propia de internacionalización.

Además del nivel de colaboración institucional, des­de las diferentes Escuelas e Institutos de Investigación se mantiene una presencia muy activa en redes de cola­boración y consorcios disciplinares. En 2024 la Escuela de Gobierno del Tec se convirtió en miembro oficial de APSIA (Association of Professional Schools of Inter­national Affairs), convirtiéndose en la primera escuela de posgrado latinoamericana admitida en la asociación global que reúne a las principales universidades de políticas públicas del mundo. EGADE cuenta con la tri­ple corona de acreditaciones internacionales, AASCB, EQUIS y AMBA y es miembro fundador de la prestigio­sa GNAM, Global Network for Advanced Management. Por su parte, la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) forma parte del Global Engineering Deans Council (GEDC) que promueve la calidad, innovación y lideraz­go en ingeniería y de la American Society for Enginee­ring Education (ASEE), más enfocada en Estados Uni­dos. Otras Escuelas de nuestra institución son también muy activas en este terreno de la colaboración interna­cional. Estas alianzas internacionales abren canales de intercambio de estudiantes y académicos, y refuerzan la reputación global del Tec como una institución con vocación de liderazgo internacional. Esta actividad deri­vada de la pertenencia a redes académicas relevantes y colaboraciones bilaterales ha multiplicado las oportuni­dades de cooperación en docencia, investigación, inno­vación y desarrollo sostenible, y ha permitido a nuestra institución evolucionar de actor regional relevante a un protagonista global.

El impacto de la pertenencia a U21

Universitas 21, o U21, es una red global diversa que reúne a universidades líderes a nivel mundial con un fuerte enfoque en la investigación en seis continentes, que comparten la creencia común en el valor de la cola­boración y la internacionalización. La participación del Tecnológico de Monterrey en U21 desde 2006, cuando nos unimos, ha sido muy importante y ha brindado la oportunidad de colaborar con un grupo de universidades con enorme impacto en investigación, área en la que el Tecnológico de Monterrey sigue avanzando para incre­mentar su producción científica, sus programas doctora­les y su impacto global.

Las universidades que conforman U21 están presen­tes en todos los continentes. La admisión a la red es un proceso colegiado en el que las instituciones candidatas son evaluadas en profundidad en diversos indicadores. Todas las instituciones candidatas deben ser nominadas por un miembro activo de la red y aprobadas por una­nimidad por el comité ejecutivo. La evaluación de las candidatas incluye aspectos como el tamaño, la ubica­ción geográfica, las contribuciones a la investigación y la infraestructura, su posición en los rankings naciona­les, regionales e internacionales, su actividad y compro­miso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y su nivel de innovación y empren­dimiento, entre otras características clave. Un elemen­to crucial es comprender el valor que su participación como miembro aporta a la red, identificando una o más áreas de excelencia destacadas. Para nuestro ingreso a la red fuimos propuestos por nuestro socio canadiense la Universidad de British Columbia (UBC) quién, ha­biendo colaborado con nosotros por muchos años en el área de innovación en docencia, reconoció el valor potencial de nuestras aportaciones a la red, en este y otros campos, siendo también la primera universidad latinoamericana en ser admitida a este relevante grupo de universidades.

El compartir objetivos comunes y talento destacado en áreas complementarias nos ha permitido establecer conexiones con 29 universidades líderes en sus geo­grafías y comprometidas con un proyecto de colabora­ción. La alineación y la dirección e impacto potencial que genera la pertenencia a una red como U21 es un elemento multiplicador de otras relaciones bilaterales que una universidad como el Tecnológico de Monte­rrey desarrolla. El impacto sobre nuestros estudian­tes, claustro académico, producción científica y áreas estratégicas de colaboración ha sido enorme y nos ha permitido generar un amplio alcance y posicionamien­to, multiplicando nuestra influencia como universidad latinoamericana.

Desde su aceptación a U21 en 2006, el Tecnológico de Monterrey ha tenido la oportunidad de acoger en sus Campus de Guadalajara, Monterrey, Santa Fe y Estado de México diferentes eventos y grupos de trabajo, sien­do anfitriones de los socios de U21 y contribuyendo a nuestro objetivo de acercar el Tecnológico de Monterrey al mundo.

Además de nuestra labor como anfitriones en múlti­ples eventos de la red, hemos participado activamente en la administración de esta y de sus grupos represen­tativos. Como ejemplo, fuimos fundadores del clúster de Innovación Educativa en 2007, participamos en la administración de la red en el Grupo Directivo de Ex­periencia Estudiantil, de 2015 a 2017, y en el Grupo Directivo de Investigadores, entre 2020 y 2023. Hemos presidido el Grupo de Ciencias de la Salud en dos ocasiones y también fuimos responsables de la secretaría del grupo entre 2010 y 2012. Una aportación muy rele­vante a la red por parte del Tecnológico de Monterrey ha sido liderada por el Instituto para el Futuro de la Educación (IFE), centro de investigación que englo­ba investigadores y expertos en modelos pedagógicos y didácticos, e investiga y propone modelos educativos, herramientas y tecnologías educativas de vanguardia, como nuestro propio Modelo Educativo Tec 21. El IFE comparte con las universidades de U21 sus avances, proyectos y programas y nuestros socios en U21 nos re­conocen liderazgo y nos señalan como referente mun­dial en innovación educativa.

Como otro ejemplo de impacto, en 2022 el Tec­nológico de Monterrey fue reconocido con el premio U21 Award Winners por la iniciativa Global Shared Learning (GSL), un reconocimiento que resalta uno de los valores más importantes de la institución y de la red: la colaboración.

En resumen, el Tecnológico de Monterrey ha tenido una participación destacada dentro de U21, con una importante generación de valor para nuestra institu­ción y nuestros socios. Más recientemente, recibimos un reconocimiento a nuestra aportación a la red con el nombramiento como presidente de U21 de nuestro presidente ejecutivo, David Garza, primer presidente latinoamericano de la red U21, algo que marca un hito en una red formada mayoritariamente por universidades anglosajonas, que históricamente habían mantenido el liderazgo de la red.

Nuevas alianzas regionales y su impacto: la Tríada

En el ámbito de alianzas multilaterales en América Latina, el Tec ha sido muy activo en la generación de alianzas con socios relevantes en la región. En este sen­tido, La Tríada se creó en 2018 como una alianza entre las tres mejores universidades privadas de excelencia de América Latina: el Tecnológico de Monterrey, la Ponti­ficia Universidad Católica de Chile y la Universidad de los Andes (Colombia), con objetivos claros: impulsar la colaboración académica y de investigación, compartir mejores prácticas, combatir la pobreza y la desigualdad regional, aumentar la movilidad de estudiantes y do­centes y erigirse como voz propia en América Latina. Más allá de competir por el prestigio o posicionamiento individual, las tres universidades decidimos colaborar estratégicamente para ampliar impacto, compartir ca­pacidades y generar valor colectivo para sus comunida­des y para la región.

Siete años después, La Tríada se consolida como un caso de éxito de cooperación universitaria al sumar más de 95 proyectos e iniciativas activas en diversas líneas temáticas que incluyen inteligencia artificial en la edu­cación e innovación educativa, primera infancia, investi­gación y sostenibilidad, entre otras. El trabajo conjunto ha permitido integrar conocimiento desde múltiples dis­ciplinas y, a partir de este, proponer soluciones con un enfoque interdisciplinario a problemas complejos de la región. La alianza ha impulsado la creación, innovación e investigación, a través de iniciativas como Novus La Tríada, que promueve la innovación educativa y fortalece comunidades académicas a través de la postulación de proyectos. También ha apostado por la formación de líde­res y desarrollo de talento. Ejemplos de ello son el Certi­ficado de Políticas de Primera Infancia en América Lati­na, diseñado conjuntamente entre las tres universidades y orientado a incidir en el desarrollo de políticas públicas que mejoren la calidad de vida en la infancia; y el pro­grama estudiantil Transforma e Impacta, que con más de 300 participantes en sus cinco años de historia busca desarrollar competencias de liderazgo transformador en las nuevas generaciones. La alianza también ha servido como una plataforma colaborativa y de vinculación para compartir prácticas y experiencias, desde equipos de tra­bajo tripartitos que articulan acciones en sostenibilidad a nivel campus, hasta la presencia conjunta en foros in­ternacionales como la COP30.

Estos ejemplos de proyectos colaborativos refuerzan el propósito de la alianza de avanzar hacia una visión estratégica al 2030, orientada a seguir impulsando el de­sarrollo de América Latina mediante una colaboración cada vez más estratégica y visible, capaz de articular capacidades, multiplicar impactos y acercar el conoci­miento a la sociedad teniendo la educación como motor de transformación.

El impacto de los proyectos bilaterales estratégicos

Más allá de U21 y La Tríada, y en diferentes geografías, el Tecnológico de Monterrey también se ha vinculado con instituciones de prestigio con diversos fines. Como ejem­plos puntuales, el Tecnológico de Monterrey participa en el MIT AI Policy Forum y mantiene presencia recíproca en los Nano Labs, junto con MIT (EE. UU.) y Oxford (Reino Unido). En 2024, se inicia una colaboración en el ámbito de la investigación en salud con Ragon Institute, instituto de investigación especializado en inmunología, que nace de la colaboración entre el MIT, Harvard y Mass General Hospital, con quienes establecimos un convenio de colaboración para desarrollar estudios de doctorado compartido, programas de intercambio académico y pro­yectos de investigación colaborativa, con el fin de expandir la investigación de vanguardia sobre el sistema inmunoló­gico a América Latina.

Asimismo, el Tecnológico de Monterrey sostiene una profunda relación con la Universidad de Texas en Austin (UT Austin) para impulsar nuestra internacionalización, la investigación y el desarrollo estudiantil. Ambas institu­ciones promueven la colaboración bilateral para abordar los principales desafíos globales en salud, tecnología y sociedad. Como ejemplo, este año lanzamos el OriGen Health Research Center (OHRC) basado en UT Austin, una iniciativa que reúne las fortalezas de las universida­des para mejorar la salud y el bienestar de las poblacio­nes latinas en EE. UU. y las Américas, particularmente frente a enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y ciertos ti­pos de cáncer.

Similar es el caso de la colaboración estratégica con Arizona State University, donde, entre otros proyectos, actualmente se está trabajando en un ambicioso proyecto de investigación y desarrollo relacionado con la sostenibilidad y resiliencia climática en el Mar de Cortez, el Blue Fron­tier Research Campus (BFRC).

La internacionalización: visión global

Desde su fundación en 1943, el Tecnológico de Monterrey ha incorporado progresivamente la internacionalización como componente estratégico y uno de los ejes centrales de su proyecto educativo. Esta visión fundacional y cone­xión temprana con modelos de internacionalización marcó el inicio de una trayectoria que, con el tiempo, se transfor­maría en una estrategia institucional de alcance global. El Tec comprendió que su propósito educativo, formar líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y competitivos internacionalmente, solo podía alcanzarse mediante una visión abierta al mundo, orientada a la colaboración, la in­novación y la diversidad cultural.

En 1947 se llevó a cabo el primer programa de in­tercambio con la Universidad de Luisiana y se contra­taron los primeros profesores visitantes del extranjero. En 1948, el Tec se convirtió en la primera institución mexicana en ofrecer cursos intensivos de verano en in­glés para alumnos extranjeros, un programa que atrajo a cientos de estudiantes de Estados Unidos y que sentó las bases de la movilidad entrante que, con el tiempo, se multiplicaría exponencialmente.

Ya en la segunda mitad del siglo XX nuestra institución fue muy activa en la búsqueda de conexiones globales: en 1950 y por primera vez para una universidad no estadou­nidense, obtuvo la acreditación de la Southern Association of Colleges and Schools (SACS, hoy SACSCOC) en EE. UU. y estableció alianzas académicas con universidades de primer nivel mundial para potenciar sus programas de intercambio e investigación conjunta. Ese mismo 1950, comenzaron a inscribirse estudiantes internacionales de manera regular en programas profesionales y de posgrado, con lo cual se inauguró una tradición de diversidad cultu­ral que ha crecido a lo largo de nuestra trayectoria institu­cional. El Tecnológico de Monterrey comenzó también a organizar relevantes eventos internacionales, como la re­unión extraordinaria del American Concrete Institute en 1964. En paralelo, el Tec arrancó su expansión nacional en 1973, iniciando una red de campus que pronto conso­lidaría su proyección global además de ofrecer educación de calidad a lo largo del país y en colaboración con empre­sarios y comunidades.

Durante las décadas de los ochenta y noventa, la in­novación tecnológica y la visión global se volvieron sellos distintivos. En 1988, el Tec estableció la primera conexión a internet en México y América Latina, y en 1989 creó la primera Universidad Virtual de la región. Asimismo, sur­gieron programas pioneros como el de Liderazgo Empresa­rial Internacional (PLEI, 1995). La movilidad académica se intensificó: para 1997, más de 1.700 estudiantes del Tec cursaban un semestre o verano en el extranjero, mien­tras que más de 1.200 alumnos internacionales llegaban a nuestros diferentes campus. En 1998 se creó la Vicerrec­toría de Internacionalización, reafirmando la visión global de la institución y consolidando los diferentes esfuerzos.

A partir de 2005 se desarrollaron nuevos progra­mas de movilidad con universidades de alto prestigio, como el Programa Internacional de Excelencia (PIE) con Yale University, que en los dos años siguientes se extendió a Georgetown University, London School of Economics, Stanford University y University of Cali­fornia at Berkeley.

En paralelo, durante las últimas décadas se estable­cieron fondos filantrópicos específicos para apoyar expe­riencias globales, como el Fondo Chapa (2001), Fondo FEMSA para la internacionalización (2010) y apoyos del Banco Santander a través de la iniciativa Universia (2011). En 2018 se inició el programa Global Shared Learning (COIL), que ofrece experiencias internacio­nales virtuales con la participación actual de más de 300 instituciones, más de 40.700 estudiantes en ambos sentidos de 2022 a 2024 y alrededor de 500 profesores al año, 60 % de los cuales son extranjeros. Hacia 2020, doce delegaciones en diversas ciudades en Norteaméri­ca, Europa y Asia fungían como facilitadores de alianzas y movilidad estudiantil entre las mejores universidades del mundo.

A lo largo de este periplo histórico, la internacionaliza­ción se ha ido consolidando en el Tecnológico de Monte­rrey como una prioridad institucional y componente cen­tral de sus sucesivos planes estratégicos.

Más recientemente, en 2024 se pone en marcha una Vicepresidencia de Asuntos Globales (VPAG) con el propósito de impulsar una internacionalización integral, transversal y estratégica del Tecnológico de Monterrey, que hoy se consolida como el Grupo Educativo Tecnológi­co de Monterrey (GET), integrado por el Tecnológico de Monterrey, TecSalud y Tecmilenio.

En ese sentido, la VPAG promueve, apoya e impulsa las estrategias de internacionalización específicas de las instituciones del GET, que hoy responden a su visión al 2030. Este Plan Estratégico 2030 busca transformar la vida de las personas y las comunidades a través de la edu­cación, promoviendo la excelencia académica y generando impacto positivo en la sociedad.

Movilidad: el impacto de nuestros egresados

Uno de los principales impactos que la presencia y co­nexión global del Tec ha propiciado es la movilidad es­tudiantil y académica. A lo largo de su historia, decenas de miles de alumnos han salido a estudiar en institucio­nes en los cinco continentes y en los niveles educativos de Preparatoria, Profesional y Posgrado. Igualmente, y siguiendo la reciprocidad en movilidad, se han recibido también miles de estudiantes y profesores foráneos en nuestros campus. Según datos institucionales recientes, cada año alrededor de 16.000 estudiantes del Tec, en nuestros tres niveles educativos, participan en programas de intercambio internacional, ubicando a la institución entre las de mayor movilidad estudiantil del mundo. Además, se registran varios miles de alumnos y profeso­res visitantes extranjeros anualmente, en concreto, casi 4.000 alumnos extranjeros cursaron semestre o verano en el Tec y cientos de académicos internacionales impar­tieron cursos o colaboraron en investigación en el último ejercicio. En conjunto, aproximadamente la mitad de los alumnos del Tec han tenido una experiencia académica fuera de México. En este 2025 se ha lanzado una nueva iniciativa de movilidad e intercambio de profesores, el programa de Faculty Mobility, que seguirá permitiendo a los docentes del Tec ampliar su experiencia global, visión y redes académicas trayendo de vuelta nuevas perspecti­vas a nuestras aulas.

Estas cifras se apoyan en el amplio alcance de la red de convenios internacionales del Tecnológico, que inclu­yen más de 600 universidades e instituciones de más de 45 países. A través de estas alianzas, los alumnos del Tec pueden cursar un semestre, un año o un doble grado en el extranjero y los alumnos extranjeros acceden a la oferta de los programas de las seis escuelas del Tec en sus cinco Campus Internacionales. La apuesta por la internaciona­lización se refleja también en el ámbito de la investiga­ción, donde el Tec de Monterrey mantiene convenios de investigación con las principales universidades y centros de investigación en el mundo, y casi el 50 % de sus pu­blicaciones científicas involucran colaboraciones interna­cionales. Esta colaboración global en investigación eleva la visibilidad de la institución y ha contribuido a su po­sicionamiento creciente en indicadores académicos y su reputación global.

Del mismo modo, la amplia experiencia internacio­nal de sus egresados, con casi un 25 % de graduados que desempeñan su experiencia profesional en el ex­tranjero a cinco años de graduados, fortalece la mar­ca Tecnológico de Monterrey en el exterior. Nuestros rantiguos alumnos o EXATEC, con presencia laboral, docente, investigadora o emprendedora en casi cien países, representan embajadas permanentes de nuestra institución en todo el mundo. Solo en Estados Unidos, Alemania, Canadá y España trabajan y residen más de 25.000 EXATEC.

El esfuerzo de internacionalización ha sido un gran impulsor del prestigio internacional del Tec de Monte­rrey. Las métricas de calidad global evidencian su po­sición destacada entre universidades latinoamericanas y mundiales. Por ejemplo, en 2026 el Tecnológico de Monterrey fue clasificado en el lugar 187 del mundo por QS World University Rankings. En este ranking el Tec es la segunda universidad de México y la primera entre las privadas mexicanas, además de situarse en el puesto 29 entre las universidades privadas del mundo. En el ámbi­to regional, el QS América Latina 2025 consolida al Tec como la universidad número 4 de Latinoamérica, y 1 de México por cuarto año consecutivo. Simultáneamente, en el Times Higher Education World University Rankings 2025 el Tec figura como la mejor universidad de México y ocupa la posición 4 en América Latina. En ambos ran­kings, THE y QS, los indicadores más destacados para el Tec corresponden a reputación académica y de em­pleadores, investigación aplicada y desempeño laboral de egresados. En conjunto, estas evaluaciones internaciona­les apoyan la percepción de que la apuesta global del Tec de Monterrey le ha permitido alcanzar un lugar entre las instituciones de investigación e innovación más compe­titivas de la región.

Perspectivas hacia 2030

Mirando ya hacia 2030, el Tecnológico de Monterrey pro­yecta una internacionalización cada vez más inclusiva, interdisciplinaria y sostenible. La transformación digital continuará ampliando las oportunidades para la educación híbrida global, permitiendo que más estudiantes, sin im­portar su contexto geográfico o socioeconómico, accedan a experiencias internacionales de alta calidad.

Asimismo, la cooperación internacional se orientará cada vez más hacia la solución de los grandes desafíos pla­netarios, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. La internacionaliza­ción no será solo un canal de prestigio o movilidad, sino una plataforma para el compromiso ético y social de la universidad con el mundo.

Como elemento central del Plan 2030 del Grupo Educativo, nuestro Tecnológico de Monterrey, de Méxi­co para el mundo, se ha consolidado como la visión de un actor global en educación superior a través de sus alian­zas internacionales, la actividad de sus escuelas y centros de investigación, el enfoque en proyectos estratégicos de alto impacto en colaboración con primeras universidades en el mundo y modelos académicos que impulsan la vi­sión global.

La historia de la internacionalización del Tecnológico de Monterrey es, en suma, la historia de una universidad que desde sus orígenes entendió que su misión y visión solo podían cumplirse en diálogo constante con el mun­do. Hoy, esa vocación global es parte esencial de nuestra identidad y proyección hacia el futuro y demuestra que la educación superior puede ser un puente entre el talento, la innovación y el progreso social.

En tiempos de cambio acelerado y desafíos globales, el Tec reafirma su compromiso de formar líderes con vi­sión internacional, integridad y empatía; líderes capaces de construir un futuro más equitativo, sostenible y hu­mano. El futuro de la educación superior será global, y el Tecnológico de Monterrey aspira a seguir siendo uno de sus protagonistas.


Foto: © Cortesía de Tecnológico de Monterrey