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Ver productos1 Ene 1992 - 11min.
Uno de los principales retos con el que se tienen que enfrentar las políticas económicas de los diferentes países es el de racionalizar y encauzar adecuadamete el desarrollo del sector energético, puesto que éste tiene una enorme importancia estratégica, amplificada en los países industrializados, grandes importadores de energía.
El objetivo básico del plan energético es la cobertura de la demanda futura de la forma más económica y menos dependiente posible, aspecto este último que ha adquirido en los últimos tres lustros una especial relevancia. En ocasiones, el cálculo de la demanda al año horizonte del plan se realiza mediante complejos procedimientos econométricos que no deben velar el hecho de que ese consumo futuro es más la consecuencia del tipo de sociedad que se pretende alcanzar que el resultado de un modelo matemático. Fijado el volumen de la demanda futura de energía, ahora se desagrega ésta en función de fuentes primarias a la vez que se establece la participación de la producción propia en la satisfacción de esa demanda global; asimismo, se hacen previsiones sobre costes energéticos, sobre consumos de energía final, etc.
La consecución de los objetivos habitualmente está presidida por un conjunto de fines que guían y orientan las acciones, entre ellos los de:
EI PEN 91, cuyo objetivo temporal es el año 2000, consta de cinco grandes apartados que definen asimismo los principales objetivos del mismo: el primero analiza el escenario energético internacional y comunitario; el segundo contempla las previsiones de evolución de la demanda de energía por sectores y combustibles; el tercero establece el equipamiento necesario para cubrir la nueva demanda de energía eléctrica; el cuarto establece objetivos de medio ambiente, y el último las políticas de I+D para mejorar la eficiencia del sector. Asimismo, en anexos independientes se establecen las medidas destinadas al ahorro energético y a la gestión de residuos nucleares.
En el escenario general, se considera que el precio de las materias primas energéticas en los mercados internacionales se mantendrá estable a lo largo de la década.
Se establece un crecimiento medio anual de la demanda de energía final del 2,4%, fijándose un importante objetivo de ahorro de energía primaria que se evalúa en un 12% sobre la tendencia actual.
Se establece un cambio sustancial en el balance de energías primarias previsto para el año 2000 respecto al actual. Se potencia, especialmente, el gas natural como energía protagonista a desarrollar, esperando que duplique su participación porcentual en el abastecimiento nacional. Como se aprecia en el cuadro 1, pasa de representar menos del 6% del balance energético de 1990 a más del 12% en el año 2000.
La política de infraestructura en el sector del gas se incrementará en función de las necesidades de transporte derivadas del programa de gasificación del país. La ampliación al suministro por gasoducto de los sistemas de gas importado, limitado hasta ahora a la importación a través de buques metaneros, será importante. La inversión estimada para el período de vigencia del plan es de 500.000 millones de pesetas. Los suministros procederán fundamentalmente de Argelia, aunque se pretende diversificar con el de Libia y establecer contactos con la red europea.
Las otras energías que se potencian son las energías renovables, tanto la energía hidráulica como especialmente la biomasa. Asimismo se deben desarrollar la solar y la geotérmica fundamentalmente, tal y como estaba previsto en el Plan de Energía Renovable.
La energía primaria que reduce más su participación es la energía de origen nuclear, que pasa de representar un 15,76% en la actualidad al 11,28% en el año 2000. El Plan no prevé ampliar la capacidad de generación nuclear; es decir, se desestíman las centrales nucleares en avanzados estados de construcción, fundamentalmente Valdecaballeros I y II.
El petróleo apenas ve disminuida su presencia, debiendo soportar más de la mitad de su abastecimiento de energía primaria del 2000. Se dedicará especial atención a la culminación del proceso de adaptación del monopolio de petróleos y a la creciente integración de la industria petrolera española en el mercado comunitario. Asimismo se pretende reducir el impacto medioambiental de este subsector energético.
El carbón prácticamente mantendrá su actual presencia del 20%. La política energética en el sector del carbón se orientará a su potenciación como recurso energético autóctono, con las limitaciones impuestas por el sobrecoste que implica su utilización, el imperativo comunitario de reducción de ayudas públicas a la minería energética y los requerimientos medioambientales.
La intensidad del consumo de energía eléctrica en España es muy superior a las otras demandas energéticas, estableciéndose, en el Plan, que esta tendencia se mantenga, por lo que se considera un crecimiento medio anual de la demanda de energía eléctrica del 35% para todo el período.
A este ritmo de crecimiento de la demanda, el actual parque de generación sería insuficiente para abastecer el sistema a mediados de la década. Debe señalarse, no obstante, que, dada la flexibilidad que proporciona el contrato vigente de importación de Francia, la demanda puede crecer hasta un 4,5% anual entre 1991 y 1994, sin que el sistema público peninsular registre un déficit de generación de energía eléctrica.
La cobertura de las necesidades de potencia para el período corre a cargo, en primer lugar, del actual parque de generación, que se mantiene operativo en su práctica totalidad: las bajas previstas antes del año 2000 incluyen únicamente seis grupos de fuel y uno de carbón, que representan un total de 417 megavatios. El alargamiento de la vida útil del parque existente es la alternativa de menor coste, comparada con cualquier otra opción de nueva capacidad. En segundo lugar, a través del impulso del Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, el PEN prevé incrementar sustancialmente el suministro de electricidad procedente de los autoproductores, hasta cubrir en torno a un 10% de la generación de electricidad en el año 2000, y reducción del esfuerzo inversor del sistema público peninsular. El aumento de potencia previsto hasta el año 2000 incluye 942 MW de nueva potencia hidráulica, 1.338 MW de carbón nacional, 550 MW de carbón de importación, 1.385 MW de turbinas de gas, además de 1.000 MW de energía eléctrica importada de Francia (Cuadro 2). El volumen de inversión previsto en este nuevo parque de generación, hasta el año 2000, es del orden de 950.000 millones de pesetas de 1990, incluyendo la inversión en alargamiento de vida útil del equipo actual y la mejora de la operatividad y flexibilidad del parque existente. Este subsector energético constituye el gran protagonista del presente Plan.
A este ritmo de crecimiento de la demanda, el actual parque de generación sería insuficiente para abastecer el sistema a mediados de la década.
En el PEN 91 se establecen unos objetivos medioambientales para el año 2000. Los más importantes, en lo que se refiere al parque de grandes instalaciones de combustión existentes en el sector eléctrico y del sector petrolero, son las siguientes: reducción en un 42% de las emisiones de SO, en las grandes instalaciones de combustión; bajar las emisiones de Ox hasta alcanzar los 263 Kto. en un año horizonte del 2000. Respecto al CO,, se propone como límite un crecimiento durante el período del Plan del 36%.
Del análisis del documento base del PEN, pendiente de aprobación por las Cortes, y por tanto provisional, se puede considerar que, aunque debe permitir una mejora de la eficiencia del sector energético, no reducirá e incluso acentúa algunas de las actuales debilidades del mismo, por las siguientes razones:
1. El abastecimiento de energías primarias seguirá excesivamente concentrado en el petróleo, que seguirá representando más de la mitad del balance energético español del año 2000, frente a la media de los países desarrollados, que en ese año se debe situar por debajo del 40%, si se sigue la tendencia actual.
Los acontecimientos recientes de la Guerra del Golfo han puesto de manifiesto que aunque son difícilmente repetibles las dos crisis petroleras en 1973 y 79, la volatilidad del precio de los crudos sigue siendo alta y resulta aventurado, como establece el PEN, considerarlos estables a lo largo de los próximos 10 años, puesto que pueden surgir tensiones sobre las mismas tanto desde la OPEP como por la Unión Soviética.
Por todo, parecería razonable que el PEN realizara mayores esfuerzos para reducir la presencia del petróleo en el futuro abastecimiento energético nacional, que aumentará significativamente los años de escasa pluviosidad.
2. Se aumenta la vulnerabilidad del sector energético, puesto que la energía protagonista del Plan es el gas natural de importación, lo que significa aumentar la gran dependencia externa actual del sector energético, lo que va en contra de uno de los objetivos racionales de un plan energético, que es reducir la dependencia externa de un sector de tanta importancia estratégica como el energético. Aunque inicialmente este aumento se cifre, según el PEN, en un 8%, podría ser mayor, sobre todo si se intensifica el uso de centrales térmicas de fuel y de carbón de importación.
Esta vulnerabilidad se incrementa por el hecho de que los abastecimientos de suministros están concentrados en tan sólo dos países, Argelia y Libia, que además tienen unos regímenes políticos que pueden presentar problemas en el futuro inmediato, puesto que en Argelia se están produciendo grandes tensiones políticas internas en los últimos meses.
Asimismo, los precios del gas natural, según los analistas, pueden sufrir tensiones, especialmente por el accidente de la gran plataforma gasística noruega, que no estará operativa antes de 1994.
Además, el contrato con Francia de suministro de energía eléctrica aumenta esta dependencia, financiando la amortización de una central nuclear francesa durante los 10 años del Plan.
3. Se encarecen los costes de abastecimiento, especialmente del sector eléctrico, estimándose en un 10%, como consecuencia de desestimar la energía nuclear y sustituirla fundamentalmente por gas natural. Sin embargo, se financia una central nuclear francesa en la frontera, a través del contrato de suministro con Francia.
Aunque las centrales nucleares requieren unas inversiones muy superiores a las térmicas de gas, el coste del Kwh de origen térmico de gas es un 75% superior al nuclear por la fuerte incidencia que tienen los costes del combustible en el primero.
Parecería lógico haber puesto en marcha, por lo menos, las centrales nucleares de Valdecaballeros I y II, que se encuentran en avanzado estado de construcción, con una inversión adicional estimada en unos 200.000 millones de pesetas; podría permitir reducir la dependencia externa del sector energético e impulsar significativamente el sector de bienes de equipo.
Es cierto que el Kwh generado por Valdecaballeros resultaría muy superior al del resto de las centrales nucleares españolas actualmente en explotación, puesto que se encuentra inmovilizada una inversión estimada en 400.000 millones de pesetas desde 1984, con los altos costes financieros que ello ha representado. Sin embargo, la alternativa ha sido desestimar esta fuerte inversión, con la consiguiente incertidumbre de sobre quién recaerá su amortización, y se destinan importantes recursos para construir centrales de gas, que generarán un Kwh más caro y dependiente casi en su totalidad del exterior. El gas natural se debe destinar al consumo doméstico e industrial, pero no a la generación de energía eléctrica, por sus altos costes.
En esta decisión no se han tenido en cuenta las recomendaciones de las Comunidades Europeas. El Parlamento Europeo, en una resolución de junio de 19822, consideró que para los países con altos consumos de energía y carentes de recursos propios de hidrocarburos era fundamental el desarrolllo de importantes programas nucleares, puesto que se reconocía el inferior coste de la electricidad generada por centrales nucleares y se recomendaba la reelaboración del combustible indicado, a fin de optimizar el aprovechamiento de los recursos energéticos no renovables.
Se prevé alargar la vida útil de algunas centrales del parque eléctrico actual, por considerarse la alternativa de menor coste; sin embargo, hay que tener presente que a partir del año 2000 la mayor parte de nuestras centrales térmicas estarán absolutamente obsoletas, por lo que es necesario prever su renovación durante el período de vigencia del PEN 91, lo que no justificaría económicamente las inversiones necesarias para alargar la vida útil de centrales térmicas obsoletas.
El Parlamento Europeo, en una Resolución de junio de 1982, consideró que para los países con altos consumos de energía era fundamental el desarrollo de programas nucleares .
4. No se ha seguido la lógica de los países comunitarios respecto a la energía hidráulica, que tiende a reducir su presencia en el abastecimiento energético, debido a la baja rentabilidad de las inversiones en saltos marginales y a la escasez y usos alternativos del agua, muy especialmente teniéndose presente que el nivel pluviométrico medio español es muy inferior al comunitario.
5. Se seguirá manteniendo una alta intensidad del consumo energético, puesto que la historia reciente ha puesto de manifiesto que resulta muy difícil romper la tendencia natural de consumo, con medidas de ahorro energético, en más de un 7%.
Resulta imprescindible reducir significativamente las fuertes debilidades que presenta actualmente nuestro sector energético, para lo que sería necesario revisar y concretar en la discusión parlamentaria alguno de los puntos del PEN 91, anteriormente analizados, con el fin de conseguir un sector energético que no dependa tanto de las fluctuaciones externas y lograr un abastecimiento lo más barato posible; lo que debe ser un factor más que impulse la competitividad de la economía española.
Demanda de energía primaria
(en porcentaje)
| 1990 | 2000 | |
|---|---|---|
| Carbón | 22,92 | 19,39 |
| Petróleo | 52,59 | 50,73 |
| Gas natural | 5,57 | 12,16 |
| Nuclear | 15,76 | 11,28 |
| Hidráulica | 2,46 | 2,83 |
| Otras energías renovables (1) | 2,74 | 3,17 |
| Importación neta de electricidad | -0,04 | 0,44 |
| Total | 100,00 | 100,00 |
(1) Biomasa, residuos, geotermia, solar y calores residuales usados por los autoproductores en la generación de electricidad. La minihidráulica se incluye en hidráulica.
FUENTE: Datos P.E.N.
Nuevo equipamiento eléctrico
(en megavatios)
| Hidráulica | 942 |
|---|---|
| Carbón nacional | 1.338 |
| Carbón de importación | 550 |
| Gas natural | 1.385 |
| Turbinas de gas | 2.452 |
| Importación de Francia | 1.000 |
| Total | 8.417 |
FUENTE: Datos P.Ε.Ν.