«Las gratitudes», de Delphine de Vigan

Siete años después de su publicación, la obra de la autora francesa se ha convertido en un fenómeno entre los jóvenes lectores

Anciana leyendo (La madre de Rembrandt). Anónimo (1631-1634 aprox.). Archivo en Wikimedia Commons PD-Art
Juan Carlos Laviana

Delphine de Vigan. Escritora francesa de gran éxito, guionista y directora. Autora de novelas como Días sin hambre, Nada se opone a la noche, Las lealtades, Los reyes de la casa o esta que reseñamos a continuación.

Avance

Delphine de Vigan: Las gratitudes. Traducción de Pablo Martín Sánchez. Anagrama, 2022

Estar agradecido es un sentimiento parecido a la conciencia, un deber de gratitud. No tiene nada que ver con el acto rutinario de dar las gracias: mil veces lo hacemos a diario y mil veces no significa apenas nada. La gratitud es compleja y es incómoda, sobre todo cuando uno, o una en ese caso, no puede hacerse caso de esa deuda. La protagonista de esta novela de la francesa Delphine de Vigan tiene una deuda de gratitud, pero no tiene tiempo y apenas está en condiciones: se encuentra en una residencia y va perdiendo la capacidad de comunicación.

Por suerte, cuenta con una cadena de gratitudes engrasada y consigue que dos personas de su entorno se hagan cargo de ella y de su particular deuda de gratitud. De ese engranaje trata la novela Las gratitudes, que las nuevas generaciones y las redes sociales han vuelto a traer a la actualidad. 

ArtÍculo

Algunos libros parecen tener vida propia. Funcionan al margen de las normas del mercado y los dictados del marketing. ¿Cómo explicar que una novela de hace siete años viva ahora su pico de ventas? Justo en esta época de volatilidad, de modas vertiginosas y de gustos pasajeros. Solo el boca a boca, multiplicado por las redes sociales, puede explicar el fenómeno.

Las gratitudes (Anagrama), de la autora francesa Delphine de Vigan, no es solo que se haya colado entre los libros más vendidos, sino que además se ha convertido en un fenómeno entre los lectores más jóvenes. No es infrecuente encontrar comentarios espontáneos sobre el libro entre usuarios de Tik-Tok, la red utilizada como lugar de encuentro de los lectores más empedernidos.

Gratitud sin rutina


¿Cuál es la historia de la novela?, ¿qué asunto trata para ser tan popular?, ¿de qué va? Curiosamente, va de asuntos que solemos rehuir en la vida cotidiana: la vejez, la soledad, la vida en las residencias de ancianos, el deterioro físico y mental, la pérdida de facultades, la proximidad de la muerte, y, sobre todo, como indica el título, sobre el agradecimiento.

Sostiene la autora que nos pasamos la vida dando las gracias de forma educada y cortés, pero mecánicamente, sin pensarlo y, muchas veces, sin sentirlo. Bien está. Pero no son esas las gratitudes a las que se refiere De Vigan. Lo que ella quiere ensalzar es la consciencia de lo mucho que debemos a las demás personas y, asimismo, la imperiosa necesidad de comunicar, expresar abiertamente, incluso efusivamente, nuestro agradecimiento.

El argumento de Las Gratitudes es muy sencillo. Lo protagonizan tres personajes esenciales. El principal, Michka, una anciana con la mente muy despierta, muy inquieta culturalmente. De joven, fue correctora de un importante magazine. Hasta el momento, se las ha arreglado para vivir sola, pero sus fuerzas empiezan a flaquear. Tras varios sustos —caídas, súbitos desvanecimientos…—, Marie, su joven vecina siempre pendiente de ella, cree que ha llegado el momento de convencer a Michka para ingresar en una residencia.

Michka y Marie no son familia, pero cuidan una de la otra. Llevan años siendo vecinas, desde que Marie era una niña. Vivía sola con su madre, que padecía graves desajustes mentales y no se encontraba en condiciones de ofrecer el ciudadano que la niña precisaba. Michka dudó si denunciar la situación a asuntos sociales, pero, al final, decidió ocuparse ella misma. De hecho la niña, y la madre en sus momentos de lucidez, pasaban gran parte del tiempo en su casa.

Pero ahora es ella la que necesita de cuidados. A regañadientes, ingresa en la residencia. Los días se van sucediendo entre las visitas de Marie y un logopeda, Jérôme, quien intenta, a base de ejercicios mentales, retrasar la progresiva pérdida del habla de la anciana. Su relación acaba por ir más allá de los profesional. Michka comienza a indagar en la vida del joven. Él le cuenta sus problemas familiares; ella le aconseja en base a la rica experiencia que dan los muchos años.

Llevarlo a las tablas, ponerlo en palabras


La acción se circunscribe a la habitación de la residencia. De hecho, no hay una narración como tal. Vamos conociendo la evolución y las vivencias de Michka a través de los diálogos con sus dos visitantes (el logopeda, martes y jueves; la joven vecina, los fines de semana) y las reflexiones de esto. Su construcción teatral propició que la novela fuera llevada a las tablas por el Teatro de la Abadía.

Para comprender el deterioro mental de Michka, resulta esencial hacerse una idea precisa de lo que supone la afasia que padece. En un prodigio literario, la autora (y también el traductor, Pablo Martín Sánchez) llevan a las páginas, con una fidelidad extraordinaria, las dificultades de la anciana para hablar. Su obsesiva búsqueda del término que quiere pronunciar y no le viene a las cuerdas vocales, sus frecuentes confusiones con palabras semejantes, los cambios de orden de las letras, los titubeos, los tartamudeos, la desesperación al no poder comunicarse. El lector acaba por angustiarse con la propia Michka en los intentos cada vez más titánicos para hacerse entender.

El deber de agradecer


La anciana está obsesionada con algo que debe hacer antes de morir. Quiere encontrar a toda costa a la familia que la acogió cuando su madre, judía, fue conducida a un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una familia de La Ferté-sous-Jouarre, pequeño pueblo al este de Francia, de la que ni siquiera sabe el apellido. Todo el mundo le dice que es imposible, que han pasado muchos años, que estarán muertos. Pero ella insiste. Pide ayuda a Marie y a Jérôme, que incluso llegan a publicar anuncios en Le Monde para intentar localizar a algún superviviente. ¿Por qué tanto interés en encontrar a esas personas? Por una razón muy simple: Michka quiere transmitirles su gratitud por lo que hicieron por ella cuando solo era una niña.

De Vigan, muy leída en Francia, ha tenido gran acogida en nuestro país. Entre sus libros con más éxito en España, destacan Días sin hambre (2001), en la que narra su experiencia con la anorexia; Nada se opone a la noche (2011), una investigación sobre qué llevó a su madre a suicidarse; y  Los reyes de la casa (2022), sobre los peligros de las redes sociales, que ya reseñó Nueva Revista en su momento.



Anciana leyendo (La madre de Rembrandt). Anónimo (1631-1634 aprox.), seguramente de la escuela de Rembrandt. Colección privada. Archivo en Wikimedia Commons con licencia PD-Art. La fuente se puede consultar aquí.