Mi cesta
Tu cesta está vacía, pero puedes añadir alguna de nuestras revistas o suscripciones.
Ver productosLa cuarta celebración de elecciones municipales, tras la aprobación de la Constitución, será ocasión de confirmar la importancia creciente que los ciudadanos conceden a este tipo de elecciones. Mientras que la participación electoral en los comicios generales ha experimentado considerables fluctuaciones, dependiendo del momento político en el que se han desarrollado, aumentando en situaciones excepcionales y reduciéndose en condiciones de normalidad, las elecciones municipales han traído consigo un aumento de la participación en cada nueva convocatoria. Esta revalorización de la «micropolítica» es quizás una apuesta por las realidades cotidianas de una sociedad cada vez más desideologizada (cuadro n.º 1).
1 May 1991 - 12min.
Las elecciones municipales presentan la característica diferenciadora de su regularidad frente a las elecciones generales, que tienen una fatalista propensión al adelantamiento (todavía está por ver en este país el agotamiento de una legislatura). Si las primeras elecciones municipales fueron casi simultáneas a las generales, las próximas van a ser año y medio más tarde, a pesar de que los períodos de mandato son de igual duración.
Las elecciones municipales presentan asimismo la característica diferenciadora de la universalidad frente a las autonómicas, que se han fraccionado, hasta ahora, en cinco convocatorias: Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía y resto.
Regularidad y universalidad hacen que la información que arrojan, una vez celebradas, sobre los partidos sea muy fiable. Detectan, por decirlo de algún modo, movimientos de opinión muy profundos. Utilizando la terminología unamuniana, son un instrumento de medición y análisis de la «intrahistoria».
En las elecciones municipales se da un equilibrio mayor entre sigla y candidatos. Hay un «tanto monta, monta tanto» que no se produce en otro tipo de elecciones. La personalidad del cabeza de lista o del resto de la candidatura prevalece, en muchas ocasiones, a la imagen de la sigla que le sustenta. Los aparatos de los partidos son más generosos a la hora de aceptar decisiones ajenas acerca de la designación de candidatos y los liderazgos territoriales tienen mayores posibilidades de aflorar.
Son las elecciones de los militantes de los partidos, ya que el grado de implicación de los mismos es muy superior a otras confrontaciones, al ser muy superior el número de candidatos en liza. Son las elecciones de los partidos nacionalistas y regionalistas, en cuanto que constituyen la pista de despegue para mayores vuelos autonómicos. Son, por último, las elecciones de los independientes, que pueden medirse, con posibilidades de éxito, con los partidos de ámbito nacional, en pequeñas y medianas poblaciones.
El elevado número de municipios que hay en nuestro país (8.066 según el censo de 1989) y la escasa afiliación de los partidos de implantación nacional hacen prácticamente imposible que la totalidad del territorio se cubra con las candidaturas presentadas. De ahí que un primer indicador en cuanto a la salud de estos partidos se produce ya antes de que se celebren las elecciones, y es el número de candidaturas que han sido capaces de poner en pie. A pesar de la hegemonía socialista durante estos años, la tendencia a la diversificación en la distribución territorial del poder no les otorga en cuanto a elaboración de candidaturas una superioridad abrumadora en todos los lugares.
La propaganda es más ineficaz en las confrontaciones municipales, ya que la naturaleza de la gestión municipal es más difícil de maquillar o enmascarar, al ser más próxima y, por lo tanto, más conocida, para los electores. Por la misma razón, las alegrías en materia de promesas electorales se pagan más caro.
Son, pues, las elecciones más personalizadas y donde la credibilidad de candidatos y partidos es más constatable.
Los sucesivos cambios de la normativa acerca del régimen local, que han tenido lugar en estos años, junto con alguna que otra sentencia del Tribunal Constitucional, han hecho cristalizar un modelo municipal, del que vamos a reseñar las características más notables en cuanto a plasmación de resultados electorales.
El procedimiento de designación del alcalde tiene una importancia capital a la hora de determinar al vencedor de unas elecciones municipales, ya que de una candidatura ganadora de los comicios, incluso a gran distancia de las otras, puede resultar un grupo municipal de oposición, y viceversa.
El artículo 28 de la Ley Reguladora de las Elecciones Locales de 17 de julio de 1978 establece:
Esta fórmula, en teoría, concedería al alcalde una mayor autoridad, al contar con más apoyos representativos, a costa de una mayor inestabilidad municipal, al propiciar coaliciones de gobierno en aquellas corporaciones en las que ninguna de las listas presentadas hubiera obtenido mayoría absoluta.
En la práctica, la «cultura del pacto» ha cuajado en el ámbito local y, en términos generales, no se ha producido la inestabilidad que podía temerse en las corporaciones con gobiernos municipales heterogéneos.
El artículo 67.2 de la Constitución establece que los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo. El artículo 11.7 de la Ley Reguladora de las Elecciones Locales establecía como causa de cese en el cargo de concejal la de haber dejado de pertenecer al partido, federación o coalición en cuya lista se presentó. Era ésta, claramente, una cautela política para evitar situaciones de indisciplina en los grupos municipales de los partidos políticos, ya que la expulsión de un concejal del partido al que pertenecía llevaba consigo el retorno al mismo del acta del concejal expulsado.
La sentencia del Tribunal Constitucional de 4 de febrero de 1983 declaró inconstitucional esta norma, por lo que a partir de entonces se ha producido un considerable número de migraciones de concejales a los grupos mixtos y, en menor medida, a los grupos de concejales de otras formaciones políticas diferentes.
Este hecho tiene un indudable interés para los partidos políticos, que deben procurar elaborar candidaturas municipales razonablemente homogéneas que eviten sorpresas posteriores.
El artículo 22 de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local concede al Pleno la facultad de aprobar la moción de censura al alcalde, siguiendo el procedimiento dispuesto en el artículo 197 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que dice:
La reciente modificación del número de concejales necesarios para suscribir una moción de censura de la tercera parte que se precisaba a la mayoría absoluta que pasa a necesitarse ha limitado aún más la posible utilización de la moción de censura como elemento de desgaste del alcalde en ejercicio, cuando se tiene la certeza o la presunción de que no va a prosperar.
Es muy importante remarcar el retroceso que, en materia de participación y control municipal, supuso la promulgación de la Ley Reguladora de Bases de Régimen Local, elaborada por los socialistas. En ella se contempló la sustitución de la Comisión Permanente Municipal por la Comisión de Gobierno, con tres modificaciones sustanciales que desdicen rotundamente la aspiración de transparencia municipal del Gobierno actual.
Estas tres modificaciones (de acuerdo con los arts. 23 y 70 de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local) son:
Una cosa es combatir los excesos del parlamentarismo municipal y otra bien distinta tomar medidas legislativas que contribuyan a la regresión democrática, como es el caso que nos ocupa.
El profesor Díez Nicolás contesta a esta pregunta en su prólogo al estudio Estructura electoral local de España diciendo: «Los únicos criterios que se pueden tomar como indicadores de victoria son los meramente objetivos del número de concejales, alcaldes (y alcaldes de capitales) obtenidos por cada partido, así como la respectiva proporción de votos sobre el total de votantes».
El análisis del número de concejales y alcaldes salidos de las elecciones municipales de 1983 y 1987 (cuadro n.º 2) nos lleva a una serie de conclusiones certeras, como el avance electoral del centrismo encarnado por el CDS, el mantenimiento del voto comunista y nacionalista con el fortalecimiento de CiU y el debilitamiento del PNV a favor de su escisión, EA-, así como a la constatación de una disminución muy importante (el 35%) del número de independientes. Esto último es debido a la presentación de un menor número de candidaturas independientes. El eterno dilema en el que se debate un alcalde independiente es que la falta de adscripción política le proporciona más votos, al no haberse decantado por ningún partido, pero le impide tener un contacto más fluido con las administraciones autonómica y central al no tener en ellas interlocutores de su partido. Los resultados examinados parecen mostrar que a la hora de decidir sobre su independencia ha prevalecido esta segunda consideración sobre la primera.
El análisis de las convocatorias municipales en cuanto a número de concejales y alcaldes nos llevaría, sin embargo, a la engañosa conclusión de un cierto equilibrio entre las dos primeras formaciones políticas. Luego no es éste un buen indicador para determinar quién ha sido el ganador.
El otro indicador que se propone, proporción de votos obtenidos, es más aproximado a la realidad, pero aun así es también engañoso en ocasiones. Conocida es la ventaja que obtuvo en votos UCD sobre el PSOE en 1979, y hoy en día nadie duda de que el PSOE fue el verdadero vencedor en aquellas elecciones.
En mi opinión, el indicador de victoria electoral que más se ajusta a la verdad sería el de población administrada, entendiendo por tal el número de habitantes de los municipios en los que un partido es fuerza política de gobierno, y que sería tan objetivo como cualquiera de los ya mencionados.
Si estudiamos cuál es la estructura de población en España (cuadro n.º 3) tendremos que un número superior al 90% de los municipios aporta únicamente una cuarta parte de la población total, mientras que el 0,7% de los municipios aporta más del 40% de la población.
Si nos limitamos a este último grupo de municipios y observamos quiénes han sido sus alcaldes (cuadros n.º 4 y 5), la conclusión no puede ser otra que una abrumadora hegemonía del PSOE durante estos últimos 12 años. Es curioso reseñar que este copo de los grandes municipios por parte del PSOE tiene distinto origen. En el año 1979 el Pacto Municipal con el PCE; en el año 1983, la resaca de la crecida electoral de 1982, y en el año 1987 la materialización de la estrategia del CDS de apoyo a la lista más votada.
Hay otras conclusiones interesantes, como el mantenimiento de alcaldes nacionalistas en las grandes ciudades del País Vasco -con la excepción de Baracaldo y la incapacidad de CiU para lograr la alcaldía de los municipios analizados en su circunscripción. Sólo a partir de 1987 logra la alcaldía de Lérida y, más tarde aún, la de Tarragona, como consecuencia indirecta de los acuerdos municipales entre el PP y el CDS. Me aventuraría a señalar como posible causa de este hecho la tendencia a la diversificación del voto de los catalanes, como buenos inversores. Así, no es de extrañar que, según la naturaleza de las elecciones (generales, autonómicas o locales), los resultados sean muy distintos.
Siguiendo con el análisis de las alcaldías en los grandes municipios, se puede apreciar el ascenso de determinados partidos regionalistas que empiezan a hacerse con estas alcaldías (es el caso de UPN, PC), así como el ascenso de AP, que a los cuatro obtenidos a partir de 1987 suma Jaén, gracias al acuerdo con el CDS, que obtuvo a su vez la de Madrid. Los pocos alcaldes de este grupo que lo han sido como independientes habían sido alcaldes con anterioridad en la lista de un partido (es el caso de León y Burgos y, aunque no es propiamente un independiente, el de Santa Cruz de Tenerife).
En resumen, se podría hablar de estabilidad en cuanto a los partidos que ostentan estas alcaldías, y de estabilidad en cuanto a las personas que las encarnan, como lo demuestra el dato de que en el 87% de estas ciudades el alcalde ha repetido mandato. Y, por otro lado, de hegemonía abrumadora del PSOE, con la paulatina fuerza emergente de AP y algún partido regionalista.
Si analizamos ahora los porcentajes de votación (cuadro n.º 6), las conclusiones son también evidentes:
Descenso muy importante del voto del PSOE y mantenimiento del voto de su rival más directo, con notables subidas en CastiIla y León, Galicia y Madrid.
El primer interrogante es si el sistema tetrapartidista en el ámbito nacional, que con variaciones se ha mantenido hasta ahora, va a continuar; o, en román paladino, si están acertados todos aquellos que ya han tomado las medidas de la caja para el CDS.
El primer interrogante es si el sistema tetrapartidista en el ámbito nacional, que con variaciones se ha mantenido hasta ahora, va a continuar; o, en román paladino, si están acertados todos aquellos que ya han tomado las medidas de la caja para el CDS.
El segundo interrogante es si el previsible deterioro electoral socialista va a ser significativo, y si lo va a ser también el previsible ascenso de AP.
El último interrogante y más importante es si el PP va a gobernar en un número importante de grandes Ayuntamientos o la política de pactos que se va a aplicar se lo va a impedir. En este caso hay que estar atentos a la hipoteca que un previsible pacto entre el PSOE e IU suponga para los socialistas, ya que, si bien es cierto que hay ya una experiencia de pactos municipales entre el PSOE e IU, no es menos cierto que las circunstancias son hoy muy distintas, como distinto es el hecho de que en 1979 el PSOE estaba en la oposición y hoy está en el poder.
De lo que no cabe ninguna duda es que las próximas elecciones municipales no van a ser unas elecciones de trámite.
| Legislativas 77 | 21 |
| Legislativas 79 | 32 |
| Municipales 79 | 38 |
| Legislativas 82 | 20 |
| Municipales 83 | 33 |
| Legislativas 86 | 30 |
| Municipales 87 | 31 |
| Legislativas 89 | 30 |
| Partido | Municipales 83 Concejales | Municipales 83 Alcaldes | Municipales 87 Concejales | Municipales 87 Alcaldes |
|---|---|---|---|---|
| PSOE | 23.729 | 2.640 | 23.241 | 2.868 |
| CDS | 21.076 | 2.471 | 16.581 | 2.204 |
| PCE (IU) | 5.952 | 2.495 | ||
| Otros partidos de ámbito nacional | 2.268 | 1.697 | ||
| Total partidos de ámbito nacional | 48.819 | 5.578 | 49.739 | 6.102 |
| CiU | 3.279 | 4.350 | ||
| PNV | 1.322 | |||
| Otros partidos nacionalistas y regionalistas | 5.637 | 5.304 | ||
| Total partidos nacionalistas y regionalistas | 10.238 | 1.216 | 10.473 | 1.190 |
| Independientes | 8.650 | 1.184 | 5.638 | |
| TOTAL | 67.707 | 7.978 | 65.850 | 8.063 |
| Número de municipios | % sobre el número total de municipios | Población | |
|---|---|---|---|
| Municipios de población inferior a los 10.000 habitantes | 7.472 | 92,6 | 10.071.926 |
| Municipios de población compr. 10.000 y 100.000 habitantes | 6,7 | 12.816.677 | |
| Municipios de población superior a los 100.000 habitantes | 0,7 | 16.653.179 | |
| TOTAL | 8.066 | 39.541.782 | |
| % sobre la población total | |||
| Municipios de población inferior a los 10.000 habitantes | 25,5 | ||
| Municipios de población compr. 10.000 y 100.000 habitantes | 32,4 | ||
| Municipios de población superior a los 100.000 habitantes | 42,1 |
| Municipales 79 | Municipales 83 | Municipales 87 | Habitantes (Censo 1989) | |
|---|---|---|---|---|
| 1. Madrid | PSOE | PSOE | PSOE | 3.108.463 |
| 2. Barcelona | PSOE | PSOE | PSOE | 1.712.350 |
| 3. Valencia | PSOE | PSOE | PSOE | 749.574 |
| 4. Sevilla | PSA | PSOE | PSOE | 669.976 |
| 5. Zaragoza | PSOE | PSOE | PSOE | 586.574 |
| 6. Málaga | PSOE | PSOE | PSOE | 555.518 |
| 7. Bilbao | PNV | PNV | PNV | 384.129 |
| 8. Las Palmas de G. Canaria | UCD | PSOE | CDS | 371.495 |
| 9. Valladolid | PSOE | PSOE | PSOE | 333.230 |
| 10. Palma de Mallorca | PSOE | PSOE | PSOE | 320.692 |
| 11. Murcia | PSOE | PSOE | PSOE | 318.688 |
| 12. Córdoba | PCE | PCE | 304.780 | |
| 13. Hospitalet de Llobregat | PSOE | PSOE | PSOE | 277.407 |
| 14. Vigo | PSOE | PSOE | PSOE | 277.407 |
| 15. Granada | PSOE | PSOE | PSOE | 265.265 |
| 16. Alicante | PSOE | PSOE | 264.115 | |
| 17. Gijón | PSOE | PSOE | PSOE | 263.154 |
| 18. La Coruña | Indep. | PSOE | PSOE | 252.419 |
| 19. Badalona | PSUC | PSOE | PSOE | 225.292 |
| 20. Santa Cruz de Tenerife | UCD | ATI | ATI | 219.907 |
| 21. Vitoria | PNV | PNV | 206.706 | |
| 22. Santander | UCD | 192.483 | ||
| 23. Oviedo | UCD | PSOE | PSOE | 192.291 |
| 24. Sabadell | PSUC | PSUC | IPC | 190.967 |
| 25. Móstoles | PSOE | PSOE | PSOE | 185.975 |
| 26. Jerez | PSA | PSA | 184.595 | |
| 27. Elche | PSOE | PSOE | PSOE | 182.683 |
| 28. Pamplona | PSOE | PSOE | UPN | 182.365 |
| 29. San Sebastián | PNV | PNV | 181.794 | |
| 30. Cartagena | PSOE | PSOE | 173.788 | |
| 31. Leganés | PSOE | PSOE | PSOE | 170.973 |
| 32. Tarrasa | PSOE | PSOE | PSOE | 161.625 |
| 33. Burgos | UCD | Indep. | 161.538 | |
| 34. Salamanca | PSOE | PSOE | 160.522 | |
| 35. Almería | PSOE | PSOE | PSOE | 159.330 |
| 36. Cádiz | PSOE | PSOE | PSOE | 156.886 |
| 37. Alcalá de Henares | PSOE | PSOE | PSOE | 152.473 |
| 38. Alcorcón | PSOE | PSOE | PSOE | 140.621 |
| 39. Huelva | PSOE | PSOE | PSOE | 139.125 |
| 40. Getafe | PSOE | PSOE | PSOE | 137.389 |
| 41. León | UCD | Indep. | 137.261 | |
| 42. Fuenlabrada | PSOE | PSOE | PSOE | 136.222 |
| 43. Sta. Coloma de Gramanet | PSUC | PSUC | PCE | 135.610 |
| 44. Castellón | PSOE | PSOE | PSOE | 134.021 |
UCD: Unión de Centro Democrático
PNV: Partido Nacionalista Vasco
PSOE: Partido Socialista Obrero Español
EA: Eusko Alkartasuna
AP: Alianza Popular
CiU: Convergència i Unió
PCE: Partido Comunista de España
PSA: Partido Socialista Andaluz
PSUC: Partido Socialista Unificado de Cataluña
PA: Partido Andalucista
IU: Izquierda Unida
UPN: Unión del Pueblo Navarro
IPC: Iniciativa per Catalunya
PC: Partido Cantonal (Cartagena)
CDS: Centro Democrático y Social
ATI: Asociación Tinerfeña Independiente
| Municipales 79 | Municipales 83 | Municipales 87 | |
| PSOE | 35 | 43 | 37(-3) |
| UCD | 9 | — | — |
| PCE (IU) | 4 | 3 | 3 |
| AP | — | 3 | 4(+1) |
| CDS | — | — | 1 (+1) |
| PSA (PA) | 2 | 1 | 1 |
| CiU | — | — | 1 (+1) |
| PNV | 4 | 3 | 1 |
| EA | — | — | 2 |
| UPN | — | — | 1 |
| ATI | — | 1 | 2 |
| PC | — | — | 1 |
| INDEP. | 1 | 1 | 1 |