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1 Sep 1990 - 12min.
1- Hay una real complementariedad y coexistencia entre la prensa escrita y los medios audiovisuales o, por el contrario, está a punto de producirse la asfixia del periodismo escrito?
Juan Pablo de Villanueva
Entre la prensa escrita y la radio existe una real complementariedad. En cuanto a la televisión, estamos todavía estrenando la implantación de tres canales privados en régimen de concesión administrativa, coexistiendo con los de titularidad pública. Resulta difícil pronosticar lo que va a ocurrir. No ha habido aún tiempo para el acoplamiento. Pero debería ser el mercado quien asignara finalmente los recursos de cada medio: prensa escrita, radio y televisión. Para esto haría falta que la televisión llegara a ser al menos tan libre y tan plural como la radio. Y, en mi opinión, debería suprimirse-privatizarse- toda emisora de radio o televisión de titularidad pública.
Juan Luis Cebrián
La complementariedad de los medios de comunicación es un hecho, a mi modo de ver, fuera de discusión. Es cierto que la multiplicación de medios comporta dosis de competencia, tanto en su definición y contenidos, como en audiencia y obtención de recursos publicitarios. Pero la competencia es buena para los medios y, sobre todo, para los lectores, oyentes o telespectadores. Los profesionales de la comunicación tenemos que felicitarnos de las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías de ampliar y mejorar la difusión de nuestro producto, que es la información. Y puesto que la información es un mecanismo social de difusión del poder, debemos concluir que la multidifusión es una conquista de las sociedades modernas, que precisa, eso sí, de soluciones empresariales adecuadas. Las empresas multimedia son, en este sentido, una constatación de esa complementariedad y una respuesta a esta cuestión.
Alejandro Echevarría
Hoy por hoy no se ha logrado una «real» complementariedad entre prensa y medios audiovisuales. Estamos, me refiero a España, en una fase de tanteo porque la oferta de TV privada no está consolidada y aún la mayoría de los periódicos no están persuadidos de que empresarial e informativamente hay que tomar posiciones frente a los audiovisuales. A mi juicio existe esa posible complementariedad, como se demuestra en países, tanto de nuestro entorno (Francia, Italia, Gran Bretaña) con una oferta de TV extraordinaria, como más alejados (caso de EE. UU.). Es cierto, sin embargo, que hemos vivido -y todavía estamos viviendo en cierta medida- un «boom» publicitario que está financiando iniciativas de prensa escrita que serán muy problemáticas cuando el fenómeno publicitario se reduzca a dimensiones de normalidad. Las TV privadas van a succionar (lo comienzan a hacer) una buena parte de la publicidad. Especialmente de las grandes campañas. Ello dañará especialmente a los periódicos de ámbito y difusión nacional cuyo número actual parece demasiado elevado. La mejor situación corresponderá a los diarios locales-regionales que hayan tenido la previsión de cuidar y potenciar la publicidad de su zona de difusión que, por sus características, no aspira a alcanzar los medios audiovisuales y, concretamente, la TV. Si además es publicidad local-regional se concibe, no sólo como un puro instrumento de financiación, sino como un contenido informativo y de servicios, no veo riesgos imprevisibles para el futuro en cuanto se refiere a la prensa local-regional. Soy más pesimista respecto de la de difusión nacional.
Luis Apostua
Existe esa complementariedad y no habrá estrangulamiento de la prensa escrita. Aunque sólo sea por lo que llamamos periodismo de servicio; es decir, siempre será necesario un medio informativo que ofrezca la bolsa, la cartelera, anuncios por palabras y farmacias de guardia.
Justino Sinova
El sector audiovisual todavía está configurándose, pero, en todo caso, no acabará con el periodismo escrito. Hace lustros que se viene anunciando la muerte de la prensa y lo que ocurre es que cada día aparecen más publicaciones. La televisión difícilmente quitará lectores a los periódicos -en un mercado tan raquítico como el español, leen prensa los verdaderamente interesados-, pero sí puede impedir la incorporación de nuevos lectores.
2- En los próximos años, ¿qué camino seguirá el periodismo escrito para diferenciarse competitivamente del periodismo de radio o de TV?
Juan Pablo de Villanueva
La prensa escrita debe de seguir el camino de hacerse más analítica y explicativa. Ofrecer un segundo nivel informativo a los que ya conocen las noticias a través de la radio y la televisión. Explicar las causas y las consecuencias de las informaciones conocidas.
También puede preparar a los telespectadores para que disfruten más de las retransmisiones en directo o de los espectáculos a los que pueden asistir a través de la pequeña pantalla.
En España además está por desarrollar todavía una prensa de carácter muy local. Publicaciones para pequeñas comunidades o ediciones especiales de los diarios locales para esas comunidades menores.
Juan Luis Cebrián
Todavía hoy sigue vigente, en su valor relativo, la afirmación de que el medio es el mensaje y la prensa escrita es un mensaje en sí misma. Por eso la Galaxia Gutenberg goza de tan buena salud. En lo sustancial, el camino de diferenciación ya está recorrido y si los periódicos son buenos periódicos, es decir, si dan noticias contrastadas y bien documentadas, seguirán siendo una referencia obligada para los medios audiovisuales. El periodismo escrito debe seguir definiendo la actualidad y los medios audiovisuales son los llamados a dramatizarla. No es menos cierto que los medios audiovisuales son y seguirán siendo los que dan las noticias y los escritos, los que las interpretan. Por otra parte, frente al contenido genérico y ligero de los audiovisuales, al medio escrito se le ofrece el camino de la profundidad y la especialización.
Alejandro Echevarría
El camino para competir con los medios audiovisuales está ya descubierto. Frente a la rapidez de radio y TV, análisis y profundidad en las noticias, informaciones y opiniones con textos accesibles y no necesariamente largos; despolitización de los diarios con apertura a los temas sociales, culturales, espectáculos, artes, salud, consumo, ecología, informática etc.; periódicos diseñados con modernidad introduciendo el color correctamente, cuidada edición gráfica, infografía e ilustración; más vasta y mejor red de distribución. Y dos cuestiones capitales: hay que ir hacia periódicos útiles, o en otras palabras, de servicios que sirvan a los lectores y, por fin, tienen que ser periódicos que conduzcan al lector a través de la oferta de los medios audiovisuales (programación, crítica, selección de programas etc.).
Por otra parte, hay que pensar no sólo en competición, sino también en lo que ya se denomina comunicación integral. El futuro del periodismo escrito se garantiza mejor en sociedades multimedia que en las que se dedican al monocultivo de una forma única de comunicación. El reto está en establecer la sinergias audiovisuales-prensa y viceversa. Cuestión nada fácil, pero no imposible.
Luis Apostua
El periodismo escrito debe administrar mejor sus páginas. Debe dar menos cantidad de noticias, pero las que seleccione tienen que estar muy documentadas, muy bien explicadas y con el apropiado comentario o sugerencia orientativa.
Justino Sinova
El periodismo escrito debe ganar en profundidad y en solvencia. Frente al espectáculo pasajero de la televisión, el periodismo informativo realizado con rigor y ampliado con la reflexión. Los medios escritos disponen de técnicas que nunca podrán ser utilizadas por la televisión. Además, la televisión ha de ser un importante argumento informativo para la prensa.
3- ¿Es usted partidario de una normativa legal para evitar la competencia desleal de los medios de titularidad pública en la captación de publicidad? ¿Considera conveniente alguna forma de proteccionismo económico o fiscal a favor de las empresas editoras de publicaciones periódicas?
Juan Pablo de Villanueva
Soy contrario a la existencia de medios de titularidad pública. En mi opinión deben desaparecer, es decir, ser privatizados. Tampoco soy partidario del proteccionismo económico de las actividades empresariales y los medios de comunicación no deben ser una excepción. Otra cosa distinta son las ayudas a la difusión de productos culturales en un país tan necesitado como el nuestro. Pero las ayudas deben ir a los consumidores y no a las empresas periodísticas. Un IVA reducido me parece una buena solución.
Juan Luis Cebrián
El juego de la competencia da sus mejores resultados en un clima de igualdad de condiciones. En el caso español y en lo que se refiere a los medios de titularidad pública lo menos que habría que pedir es el respeto a esta norma, no contemplada en la legislación actual. En lo que respecta a la televisión y la publicidad, las privadas están sometidas a limitaciones legales, cuando las públicas pueden emitir cuanta publicidad autoricen sus consejos de administración. Pero el debate de fondo tendría que ir más lejos y plantear cuál debe ser la función de una televisión pública, que, en el caso español, se comporta como una televisión comercial con la ventaja que aporta la doble caja, es decir: la publicidad y el respaldo del dinero público.
No considero conveniente niguna fórmula de proteccionismo sobre la industria editorial. Creo en cambio que la política fiscal debería tener en cuenta el valor social de la actividad editorial y no grabarla como si se tratara de una actividad puramente lucrativa.
Alejandro Echevarría
Soy partidario de que las emisoras de TV públicas dejen de perpetrar un atentado a la leal competencia. Si la TV se concibe legalmente como un «servicio público», el Estado y las CC. AA. deben actuar en coherencia y dejar de disputarse el mercado publicitario. Sencillamente: porque no son empresas «normales». Si las cosas les van bien, ganan dinero. Si les va mal, es lo mismo: los presupuestos están ahí para cubrir huecos. La competencia así es desigual y desleal. El mercado está distorsionado. Eso tiene que suprimirse de forma radical.
Mientras esta situación persista será difícil que las TV privadas salgan adelante y se seguirán drenando hacia sociedades de protección estatal o públicas o autonómicas unos recursos financieros que tendrían que afluir para sostener las iniciativas privadas.
También soy partidario de un tratamiento diferente al actual por parte del Estado a la prensa. Hay muchos modelos en Europa que podrían servirnos de orientación. Pero la cuestión previa es ésta: los poderes públicos en España no han asumido que los medios de comunicación en general son factores sociales de educación y formación; de equilibrio político y de madurez democrática. En otras palabras: que cumplen un papel esencial en un sistema de libertades. Si así se asumiese, impulsar determinadas medidas fiscales y de protección a la industria de la comunicación sería natural.
Luis Apostua
Creo que ya es imposible desterrar de los medios informativos públicos, como las televisiones estatal o autonómicas, la tentación publicitaria. Creo una tontería legislar sobre lo imposible.
Justino Sinova
Yo creo que debemos llegar a la racionalidad de que la televisión pública no emita publicidad ni base su objetivo en disputar telespectadores a la televisión privada al coste que sea. La televisión pública debe ser competitiva en el aporte cultural, en la abundancia intelectual, en la excelencia. Y debe dejar vivir a los demás medios, que bastante tienen con las dificultades del mercado como para ocuparse además de las chinas que pone en su camino el Estado. El Estado, por el contrario, debe ocuparse en restar problemas, en eliminar escollos, a las empresas editoras de publicaciones periódicas, que tienen demasiados. En vez de repartir unas ayudas más o menos equitativamente, el Estado debería preocuparse de promocionar la lectura de medios impresos -olvidándose el Gobierno de turno de si los periódicos están con él o contra él, que eso no es un planteamiento correcto en una sociedad libre. Aquí ningún Gobierno se ha preocupado de animar a los ciudadanos a leer periódicos. Ha podido más el egoísmo de protegerse ante la crítica, sin reparar en que la libertad se ensancha con la información.
4- ¿Es aceptable para usted el nivel de calidad ética del periodismo español? Sugiera, por favor, alguna fórmula para mejorar la situación actual.
Juan Pablo de Villanueva
El nivel ético es muy desigual de unas publicaciones a otras. Pienso que en términos generales no se respeta suficientemente el honor y la fama de las personas. También me preocupa la falta de rigor de muchas informaciones que se publican o difunden sin contrastar las fuentes y en las que se mezclan con excesiva ligereza hechos o, a veces, rumores con las opiniones personales de los que las redactan. Pero este problema, más que una insuficiencia ética tiene su origen muchas veces en la escasez de recursos económicos y humanos de la mayor parte de las redacciones de los medios de comunicación españoles.
No me atrevo a sugerir una receta general para mejorar la situación actual. Pienso que el empeño con resultados más prácticos lo han de realizar las propias redacciones. Algunas ya se han autodotado de códigos éticos de comportamiento profesional, como es práctica habitual en la prensa de calidad anglosajona.
Juan Luis Cebrián
Ni en el mejor de los mundos posibles, que no es el caso del periodismo español, deberíamos aceptarlo sin una reflexión crítica. No cabe generalizar. Tomando como baremo el respeto al lector, en España se practica periodismo bueno y malo. A mi modo de ver hay escasa información, un exceso de opinión y un abuso de la confianza que los lectores depositan en los periodistas, al convertirse muchos de ellos en protagonistas de los acontecimientos o en el acontecimiento mismo. No hay soluciones que no estén ya contempladas. A saber: respeto al lector, verificación de la realidad, atribución de fuentes y contraste de opiniones. Hay que asumir que el periodismo no es una licencia para matar, difamar o tergiversar. El periodismo debe responder ante la sociedad y por tanto, o se exige a sí mismo y se regula por propia iniciativa, o la sociedad impondrá esa regulación.
Alejandro Echevarría
El nivel ético no sólo es aceptable, sino bueno. No puede juzgarse la salud ética de los medios de comunicación en función de coyunturas tan especiales como la actual, ni puede generalizarse determinadas actitudes estridentes para llegar a la conclusión de que en España hayamos caído en el amarillismo. No soy partidario, por lo tanto, de ninguna regulación jurídico-pública sobre los medios de comunicación. En cambio, sí lo soy de una reflexión conjunta para valorar la situación actual. En la que pueden apreciarse apuntes muy concretos que suscitan preocupación. La fuerte competencia de periódicos está propiciando, creo yo, una cierta pérdida del siempre necesario sentido de la proporción y ponderación. Las dificultades para mantener, por ejemplo, un determinado número de semanarios en un segmento de lectores reducido, hace que las publicaciones exploren fórmulas llamativas en las que el rigor y la seriedad quedan a veces lesionados. Insisto, sin embargo, que esta situación no es generalizada ni debería sorprendernos. Si acaso debería impulsar a un examen dentro del empresariado de la comunicación y dentro también de la profesión periodística. Una medida sí creo que se va imponiendo: hay que potenciar tanto cuanto se pueda el bagaje formativo de los profesionales. Ese es el mejor camino para preservar los valores éticos en la comunicación y prestigiarla.
Luis Apostua
Falta un escalón en la profesión periodística para cumplir los niveles éticos públicamente exigidos. Ese escalón es que debemos aceptar sobre nosotros los mismos controles que nosotros exigimos sobre los gobernantes y diputados. En Estados Unidos ya tienen esas reglas en algunas corporaciones de periodistas y eso no daña su libertad y refuerza su autoridad moral.
Justino Sinova
En términos generales, sí. A veces se echa de menos una atención adecuada a los lectores. Por ejemplo, en el periodismo español se rectifica poco y no precisamente porque los errores sean escasos.