Martín Santiváñez Vivanco

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Martín Santiváñez Vivanco es investigador del Navarra Center for International Development de la Universidad de Navarra y doctor en Derecho por la misma universidad. Miembro Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y miembro del Observatorio para Latinoamérica de la Fundación FAES.

América Latina y el cambio

El autor sostiene que los cambios de gobierno en Latinoamérica no suponen una garantía frente al populismo y la desigualdad de los países en los que candidaturas de oposición se han impuesto a los movimientos afiliados al socialismo del siglo XXI.

El retorno del fujimorismo

UN REGRESO ESPERADOLas elecciones peruanas son una gran oportunidad para consolidar una democracia que apuesta mayoritariamente por el fortalecimiento de las instituciones. Desde la caída del fujimorismo, el Perú ha logrado elegir sucesivamente a todos sus presidentes en elecciones limpias y el proceso de 2016 no será una excepción. Ahora bien, la polarización propia de un sistema partidista altamente fragmentado convierte a estas elecciones en un fenómeno complejo que presenta diversas variables objeto de análisis.En este sentido, el resultado de la primera ronda de las elecciones peruanas consolida el liderazgo de Keiko Fujimori y del modelo económico de crecimiento que ha favorecido el desarrollo del país en los últimos veinte años. Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular (FP), ha vencido con un 39% de los votos válidos, casi el doble de lo que obtuvo en la primera vuelta del año 2011. Su votación también duplica la de su más cercano competidor, Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos Por el Kambio (PPK), que obtuvo, según el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el 22% de los votos. El tercer lugar ha sido ocupado por la candidata izquierdista Verónica Mendoza, del Frente Amplio (fa), con un 18% de los votos, y el cuarto puesto fue para Alfredo Barrenechea, de Acción Popular (ap), con un 7% del electorado. Los expresidentes Alan García y Alejandro Toledo obtuvieron el 6% y el 1%, respectivamente.Estos resultados obligan a una segunda vuelta (ballotage) en la que Keiko Fujimori se enfrentará no solo a Pedro Pablo Kuczynski sino a todo el sector antifujimorista. Uno de los clivajes más importantes de la política peruana es, precisamente, la oposición entre fujimoristas y antifujimoristas. Las elecciones de 2011 fueron un ejemplo de esta división que favoreció la candidatura de Ollanta Humala. El gobierno de los Humala fue respaldado por personajes tan disímiles como los radicales prochavistas y los liberales vargasllosianos. Desde Toledo hasta Vargas Llosa, pasando por los movimientos antimineros y el viejo partido de Fernando Belaunde Terry, Acción Popular, todos se unieron hace cinco años para evitar el retorno del fujimorismo.El resultado de esta alianza artificial fue uno de los gobiernos más cuestionados de las últimas décadas. El humalismo abandona el Palacio de Pizarro en medio de escándalos de corrupción y con la desaprobación del 80% de los peruanos. La primera dama, Nadine Heredia, la Mariscala del humalismo, se encuentra investigada por el caso de las «agendas», unos papeles privados en los que, presuntamente, se anotaron sobornos recibidos por parte del Partido Nacionalista, el partido fundado por los Humala. Aunque la alianza nunca se ha quebrado formalmente, conforme el escándalo crecía muchos de los aliados de los Humala han marcado distancia e incluso han pasado a la crítica abierta. De hecho, la candidata izquierdista Verónica Mendoza fue asistente de Nadine Heredia y congresista del humalismo hasta que renunció al movimiento por no estar de acuerdo con la continuidad del modelo demoliberal, compromiso que los Humala respetaron desde el juramento de San Marcos en el que aceptaron la tutela...

La promesa de la vida peruana

El autor sostiene que la política peruana contemporánea está determinada por diversas tendencias, entre las que destacan, el clivaje fujimorismo-antifujimorismo, el liderazgo de Alan García y la relevancia de Vargas Llosa como firme apoyo del gobierno humalista.

La herencia del lulismo

El autor sostiene que la ideología lulista ha minado las posibilidades de liderazgo de Brasil en la región, fomentando la polarización interna y la creación de un Estado patrimonialista que confunde inclusión social con clientelismo por fines políticos.

España y la Alianza del Pacífico

El autor sostiene que la apuesta del gobierno español por la Alianza del Pacífico mejora sustancialmente la estrategia española en Latinoamérica porque vincula la asociación a un conjunto de reglas institucionales y a la vigencia del Estado de Derecho, premisa básica para una confluencia realista capaz de generar incentivos positivos en el ámbito político, económico y social.

El nuevo directivo público. Claves de liderazgo para la gestión pública

El nuevo directivo público es de esas piezas que sirven por igual al investigador y al político. Se trata de piezas que combinan un dominio pertinente de la literatura especializada y una hoja de ruta práctica, una lección concreta, sumamente útil para la persona que ejerce el poder.

El derecho a la identidad cultural en la Europa del siglo XXI

Reseña d el libro " El derecho a la identidad cultural en la Europa del siglo XXI" de María Elósegui Itxaso. Elósegui defiende, con argumentos jurídicos, políticos y filosóficos, el derecho a la identidad cultural en tanto derecho humano apostando por «una sociedad con elementos comunes, en la que se respeten las diferencias culturales y religiosas».

Globalización, crisis económica, potencias emergentes… diez años decisivos para la transformación del mundo

Varios autores. Real Instituto Elcano. Prólogo de S.A.R. el Príncipe de Asturias. (Marcial Pons, Madrid-Barcelona-Buenos Aires, 2012)

México tras el PRI: el dinosaurio siempre ha estado allí

La victoria en las elecciones presidenciales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) consolida una tendencia estructural que forma parte de la cultura política mexicana: el clientismo masificado de sesgo estatalista. El regreso del PRI en olor de multitud liquida el tímido reformismo panista y pospone las aspiraciones de la izquierda que se sumerge en una crisis de liderazgo.

Miguel Ángel Cortés y Xavier Reyes: Era cuestión de ser libres. Doscientos años del proyecto liberal en el mundo hispánico

Era cuestión de ser libres, el libro escrito por Miguel Ángel Cortés y Xavier Reyes Matheus, recorre el sendero liberal latino, indispensable para comprender el posibilismo reformista de tantas generaciones. Un posibilismo defendido por los autores, tal vez en virtud a sus propias biografías.

Cómo crear una campaña electoral de éxito. Guía para la gestión integral de campañas electorales

Reseña de libro " Cómo crear una campaña electoral de éxito. Guía para la gestión integral de campañas electorales" de Eduardo Baeza Pérez-Fontán. Ediciones Internacionales Uiversitarias, S.A., Madrid, 2012.

España, entre el poder y la debilidad

El declive del poder español es un proceso íntimamente ligado a su modelo estatal (el del ogro filantrópico) y a la estrategia que España ha empleado para hacer valer sus intereses en el nuevo orden global. Hace diez años, durante el aznarismo, el prestigio de España se acrecentó de manera notable, en función a la expansión económica (gran parte de ella gracias al desembarco en Latinoamérica) y a un conato de entente cordiale con Estados Unidos y sus potencias aliadas. Basándose en premisas ideológicas, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero desmontó dicha relación incipiente, apostando por el euro-radicalismo y la ensoñación diplomática de la alianza de las civilizaciones. Se construyó así una estrategia a lo “cúpula de Barceló” centrada en lo contingente antes que en lo esencial, una postura decorativa e irreal, utópica, alejada de los imperativos geopolíticos y las necesidades geoeconómicas.El poder y la debilidad de un país se traducen en hechos concretos y se materializan en un espacio-tiempo histórico. Lo de YPF en la Argentina de Cristina Kirchner y lo que acaba de pasar con Red Eléctrica en Bolivia son ejemplos patentes de la debilidad de España en sus relaciones internacionales, una debilidad aprovechada por países con una concepción menos idealista del escenario multilateral. Países dispuestos a hacer valer sus intereses violentando la seguridad jurídica, seguros del respaldo de su frente interno. La debilidad de España es manifiesta y contrasta con la apuesta de un sector de políticos y empresarios peninsulares por una serie de regímenes populistas caracterizados por la precariedad institucional. Las empresas españolas han repetido durante años el mantra de la estabilidad de ciertas inversiones en mercados sesgados por el autoritarismo, apostando por la relación directa con los caudillos populistas en desmedro de estrategias más realistas y globales. El resultado a este voluntarismo ingenuo es el que todos conocemos.Si el poder español ha decaído en Latinoamérica —no confundamos imagen con potestas real— lo mismo sucede en otras regiones del mundo. La ambivalente respuesta de Estados Unidos ante la expropiación argentina confirma la vieja política de Washington de no mover un dedo por ningún país europeo, salvo Inglaterra. Brasil y China apoyan a Buenos Aires, al igual que el bloque del ALBA. La Alianza del Pacífico, circunscrita a la dimensión comercial, nada puede hacer ante la ola soberanista que legitima los excesos del kirchnerismo y el etno-nacionalismo de Evo Morales. Frente a este panorama, España, si pretende recuperar protagonismo y cierto nivel de influencia regional y global debe renovar su estrategia apelando al realismo político y abandonando el maniqueísmo impuesto por ideologías híper-estatistas. En Europa, por ejemplo, es preciso renovar la política exterior ante la reconfiguración electoral del eje franco-alemán. Ser realista, para España, pasa por evitar nuevas sorpresas en el plano empresarial y político, eliminando las distorsiones del voluntarismo. No basta con diseñar planes de emergencia que sirven para apagar incendios cuando todo ha sido consumado. Urge aplicar una estrategia preventiva, una auténtica política de prospección, pues son muchos los escenarios en los que...

Enrique Krauze: Redentores. Ideas y poder en América Latina

Las obras de este discípulo de Octavio Paz ejercen un influjo importante en la discusión de las ideas latinoamericanas. Tras El poder y el delirio, avanza un paso más con Redentores, volumen en el que nos presenta las semblanzas de varios actores importantes de la política y la academia hispanoamericana: Mario Vargas Llosa, José Enrique Rodó, Gabriel García Márquez, Samuel Ruiz, Eva Perón, José Vasconcelos, el Che Guevara, el subcomandante Marcos, José Carlos Mariátegui, José Martí, el propio Octavio Paz y Hugo Chávez.

Salvando al soldado Ollanta

 Ollanta Humala acaba de afirmar, en sendas entrevistas publicadas en medios peruanos e iberoamericanos, que no es de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario. Según el presidente, el humalismo siempre ha sido “de abajo” y ahora, para mayor precisión, es “de todos”. La modernización del Partido Nacionalista ha sido percibida de manera positiva por la sociedad peruana que acaba de premiar al mandatario con siete puntos en las encuestas de popularidad (de 47% a 54% en solo un mes) por su renovado centrismo, plasmado, esencialmente, en la exterminación sistemática de sus aliados de izquierda. Sí, Humala, para centrarse, ha tenido que romper su alianza con la vieja progresía cepaliana de la rive gauche que apoyó a dictadores como Juan Velasco Alvarado, una izquierda reciclada en grupos de presión y sinecuras periodísticas. Sin embargo, hay un trecho muy largo entre reconocer el pragmatismo militar de Humala —un pantaleonismo del siglo XXI— y pretender absolverlo eliminando todo su pasado y presentándolo como un hombre tímido, sobrio, sincero, con inquietudes intelectuales y tierna sonrisa de “pícaro” soñador. No, diagnósticos como el descrito, superficiales y sesgados, sólo buscan lavarle la cara al humalismo. Suplantar el análisis por la propaganda política no le hace ningún favor a la democracia peruana. Por el contrario, la debilita al fundarla en falsas premisas y espejismos de la voluntad. Resulta evidente que un sector de la izquierda mediática iberoamericana intenta llevar a cabo la operación “Salvando al soldado Ollanta”, borrando la imagen de líder golpista, populista y neo indigenista que Humala y sus aliados forjaron durante años. Así, con entrevistas y artículos tailor-made se aspira a construir un ollantismo puro, absolutamente coherente desde su fundación hasta el día de hoy. Y eso es falso. A lo largo de su vida política, Humala apoyó golpes de Estado, abrazó el chavismo, proclamó el racismo indigenista y llevó un tren de vida lujoso fuera del alcance de la clase media. Que ahora busque construir instituciones, como North y Sarmiento, es rescatable, pero no siempre fue así. Es más, hasta hace apenas unas semanas, la dirección política del humalismo era un misterio sin resolver. Su primer gabinete fue de corte ecléctico y si la izquierda resultaba eficiente, la situación sería distinta. Sin embargo, sus aliados progresistas resultaron ingobernables y la anarquía dañó al ejecutivo. La izquierda pensó que el juramento humalista de “respetar la democracia” y aplicar “la hoja de ruta demo liberal” formaba parte de la estrategia electoral. Es decir, que todas esas promesas no eran más que “recodos en el camino” imprescindibles para alcanzar el poder. He allí el porqué de su actual indignación. Ante el político pragmático que convocó tecnócratas y militares, deshaciéndose de aquellos que lo ayudaron para llegar al Palacio de Pizarro, la izquierda reaccionó de la única manera posible: con sorpresa e ira contenida. Se siente traicionada. Y se prepara para la acción. ¿Hay que respaldar al humalismo? Por supuesto. En esta nueva coyuntura, sostener a Humala es defender el centrismo y la inclusión social. Que el presidente...

España y Latinoamérica, tras las elecciones

Tras una serie de procesos electorales, España y Latinoamérica tienen ante sí la oportunidad de redefinir el marco del sistema iberoamericano, fortaleciendo los principios democráticos y apostando por una agenda multidimensional capaz de consolidar relaciones particulares y un nuevo concepto de hispanidad.

El agua y el oro

Los primeros cien días del gobierno de Ollanta Humala reflejan el pragmatismo del presidente. La economía continúa por la senda del crecimiento porque Humala ha confirmado en puestos clave a tecnócratas a los que deja actuar. Al principio, no sólo el centro y la derecha desconfiaban de las intenciones del Comandante. Sus propios partidarios consideraban que la moderación en el discurso humalista formaba parte de una estrategia para ganar las elecciones. Una vez en el poder, el verdadero programa sería aplicado con el apoyo de los más pobres y nada detendría la “gran transformación”.Pero la historia es ironía pura. Ollanta formó su gobierno basándose en dos sectores. El primero, el de los tecnócratas, cumple su labor sin abandonar del todo las políticas mercantilistas. El segundo fue entregado a sus aliados de izquierda, desde antiguos miembros de la dictadura del general Juan Velasco hasta socialdemócratas y radicales etno-nacionalistas. Lamentablemente, el ala izquierdista no ha hecho más que causarle problemas a Humala. Con todo, se trata de sus más cercanos aliados y de la propia familia presidencial. La visita de Pachacútec a Moscú (el hermano del presidente), el escándalo de los alimentos malogrados del PRONAA (protagonizado por la Ministra de la Mujer), el nombramiento de personajes oscuros en puestos clave de la diplomacia (la ginecóloga de Nadine en Francia, por ejemplo) y la destrucción política del vicepresidente Chehade por un caso de tráfico de influencias, son errores que provienen de la cantera izquierdista del humalismo. Por eso, no sorprende que Humala apoye el proyecto Conga, espoleado por su esposa y con el beneplácito de Siomi Lerner, el primer ministro.Sí, Humala ha abrazado el pragmatismo. “Conga” es una inversión de 4800 millones de dólares, la más grande de la historia del Perú, profundamente criticada por un sector de la población liderado por Wilfredo Saavedra, ex terrorista convicto y confeso del MRTA, los medio-ambientalistas y el ala izquierdista del gobierno. Por eso, un alto cargo del humalismo “puro”, me dijo hace unos días que “el presidente quiere gobernar con la derecha”. Un síntoma de este giro se encuentra en el despido fulminante de Carlos Tapia, un hombre de la primera hora humalista. Tapia abandona el Olimpo porque no comparte la nueva política y acusa al entorno presidencial de favorecer los intereses mineros. Mientras tanto, el Ministro de Medioambiente (el agua) contradice al de Energía y Minas (el oro) y el pleito por Conga parte en dos al gobierno.Humala ha dicho que “Conga va” y es probable que negocie in situ una salida al problema. “El agua y el oro son compatibles”, sostiene el presidente. Muchos de sus partidarios no opinan igual. Es paradójico que hoy la clase alta y la clase media lo respalden (66% y 64%, respectivamente) mientras su popularidad se reduce 14 puntos porcentuales en los niveles D (49%) y E (57%), tradicional bastión de votos y refrendos humalistas. Tal vez por eso, los detractores de Ollanta sostienen que en poco más de cien días el líder de la “gran transformación”...

El Perú de Ollanta Humala

El Perú se enfrenta a una nueva coyuntura política que repercute en las relaciones internacionales sudamericanas. La elección de Ollanta Humala como nuevo presidente peruano abre una serie de interrogantes geopolíticas que alteran el balance de poder.

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