José María Marco

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Escritor. Profesor de Literatura y Relaciones Internadcionales. UPCO
Retrato de Lope de Vega.

Una biografía y un epistolario desvelan la cara oculta de Lope

Una nueva biografía del autor del Siglo de Oro, "Lope, el verso y la vida", de Antonio Sánchez Jiménez; y la selección de las "Cartas" a su protector, el duque de Sessa, nos permiten conocer nuevos e insospechados aspectos de un Lope de Vega distinto del habitual.

La gran revuelta populista. Trump y los republicanos

José María Marco ubica en este artículo la candidatura de Trump como respuesta a la descomposición del Partido Republicano y el alejamiento de los votantes de sus élites, pero también constata la falta de ideología.
Vieja y nueva regeneración 2015

Nueva y vieja regeneración

Hace unos pocos años, ya bien entrada la crisis económica, los términos del debate político en nuestro país empezaron a cobrar un aire nuevo, con motivos y preocupaciones distintas a las que habían caracterizado el debate público en años anteriores. Hasta ahí se hablaba de izquierda y de derecha, de constitucionalismo y nacionalismo, de redistribución y creación de riqueza o, incluso, de clases enfrentadas. A partir de un momento en torno al año 2010 se empezó a hablar de temas distintos. Se enfrentó la sociedad al Estado, como si este no reflejara ya los intereses y las preocupaciones de la sociedad española y se rigiera no según alguna idea del bien común, sino según sus propios intereses o los de aquellos que lo controlan. Pronto llegó el momento de poner en cuestión la representatividad de las instituciones políticas, en especial las instancias representativas y los partidos políticos. En las jornadas del 15-M, teñidas de épica alternativa, hizo fortuna el eslogan « No, no nos representan». La puesta en duda de la representación política llevaba a la consideración de las élites políticas como un grupo privilegiado, una «casta», según la palabra que utilizó primero el periodista y activista Enrique de Diego, con su Plataforma de las Clases Medias, fue recuperado luego por los compañeros politólogos de Podemos y al fin, bajo el apelativo más exquisito de «élites extractivas», por intelectuales y funcionarios en la órbita de Ciudadanos. La «casta» o las «élites extractivas» conforman esa minoría capaz de sacar provecho de unos mecanismos y unas instituciones políticas que se han desviado de su objetivo inicial y solo sirven intereses particulares: corruptos, por tanto, como iban demostrando los numerosos casos que, centrados por lo fundamental —aunque no solo— en el asunto de la financiación de los partidos políticos y de los sindicatos, empezaron a salir a la luz en esos mismos años. La corrupción no afectaba solo a unos cuantos personajes, ni siquiera a unas cuantas organizaciones. Afectaba al conjunto de las organizaciones públicas, en particular los partidos políticos, y acabó contaminando al propio sistema, al conjunto de las instituciones y al régimen nacido con la Constitución de 1978. El «régimen» (algo así como la «Restauración») aparecía podrido, agotado, enfermo y con él, claro está, el «bipartidismo» que lo había sostenido. Se elabora así un discurso dirigido contra la racionalidad política —es obsesiva la cuestión de la superación de la izquierda y la derecha—, juvenilista —como corresponde al deseo de un cuerpo regenerado que ha dejado atrás los signos de la decadencia— y populista —es decir, de estilo antiinstitucional y personalista, desconfiado de cualquier cuerpo intermedio, y que apela a la movilización de quienes han quedado al margen del sistema, sin representación y condenados por tanto a sufrir (el motivo del «sufrimiento» es importante) una creciente desigualdad, que la crisis no ha hecho más que empeorar: el famoso 99% de los «ocupas» norteamericanos, que importaron las formas y los eslóganes de nuestro 15-M. La palabra de moda fue, ya lo sabemos, la regeneración. Durante...

Los nuevos neocon

 Leon Kass es un hombre difícil de clasificar. Estudió Medicina y Biología, y aunque no ha ejercido nunca, se ha convertido en una autoridad en el campo de la bioética. Profesor en la Universidad de Chicago, es conocido por sus cursos y sus libros sobre textos clásicos, entre los que destacan un extraordinario comentario al Génesis (The Beginning of Wisdom, 2003) o su clásico estudio sobre la humanización de la vida (The Hungry Soul, 1994). Leon Kass es un hombre que practica la filosofía en el sentido antiguo de la palabra: buscar la sabiduría para llevar una vida conforme a lo bueno, lo verdadero.Fue Kass quien se encargó de apadrinar una nueva revista que salió en septiembre de 2009 con el nombre de National Affairs. Lo hizo con un ensayo largo, a medias autobiográfico, en el que hace una defensa de las Humanidades en la enseñanza. Como buen profesor, termina manifestando su confianza, no en las universidades ni en los sistemas de enseñanza, sino en la gente joven, que sigue queriendo, como siempre, que se la tome en serio.El ensayo era también una forma de apoyar al grupo fundador de National Affairs, promovido y encabezado por Yuval Levin, discípulo de Kass en Chicago. Levin nació en Israel. Llegó a Estados Unidos de niño, con sus padres. Después de sus estudios universitarios, se incorporó al mundo de los gabinetes políticos en Washington D.C. y fue miembro del Consejo Presidencial de Bioética en el segundo mandato de George W. Bush. El conocimiento desde dentro de la acción política le ha proporcionado una visión alejada de las abstracciones ideológicas y de la imaginación literaria o televisiva, tan sobrecargada de maquiavelismo de efectos especiales. Él mismo ha dicho que entre las cosas que más le sorprendieron de su paso por la Casa Blanca y el Congreso fue el escaso cinismo de los agentes políticos.Así es como decidió sacar National Affairs, una revista trimestral, sobria, sin ilustraciones, de formato pequeño y letra apretada, con ensayos de longitud considerable dedicados a la reflexión sobre filosofía política, pero sobre todo a los estudios de cuestiones políticas prácticas o políticas públicas. Se trataba de reflexionar sobre la realidad de los problemas y analizar posibles soluciones sin obsesionarse por la ideología. Como ya se habrá comprendido, National Affairs es heredera de The Public Interest, la célebre revista fundada en 1965 por Daniel Bell e Irving Kristol. En torno a The Public Interest se fraguó un cambio de fondo en la derecha norteamericana. Gracias a él dejó atrás su posición paradójica de años anteriores. Efectivamente, durante mucho tiempo hizo suyo el consenso político en los términos en que lo establecían los demócratas desde los tiempos del New Deal, mientras que se refugiaba en una negativa a pensar su propia posición fuera de la fidelidad a principios ortodoxamente liberales, y a aquellas alturas perfectamente irreales, de Estado mínimo y economía de mercado. No es exagerado afirmar que The Public Interest acabó estableciendo el marco del debate ideológico en los Estados...

Elecciones 2014. El fracaso de Obama

Es bien sabido que Estados Unidos es un país filosófico. No lo es del todo, como es natural, pero lo es más que los países europeos, más dependientes de la historia y de la ideología. La naturaleza filosófica se traduce en muchas de las costumbres de la vida política norteamericana, y una de ellas, y no de las menores, es el calendario de las elecciones, fijado para la eternidad desde los textos fundacionales de la Unión. También entonces se previeron las elecciones de medio mandato («midterm»), que se celebran a los dos años de haber sido elegido el presidente y destinadas a poner a prueba al poder ejecutivo y, llegado el caso, equilibrarlo para evitar que siga haciendo daño al país. Casi nunca, por no decir nunca, el partido del presidente sale reforzado. Hay ejemplos egregios, y recientes. En 1994, Clinton vio cómo los electores otorgaban su confianza a los republicanos. En 2006, a George W. Bush le pasó algo parecido con los demócratas.El propio Obama vio cómo, en 2010, la mayoría presidencial que le había sido concedida dos años antes se fundía en la Cámara de Representantes (menos 64 escaños). Y ahora le ha ocurrido algo peor, al perder el Partido Demócrata la mayoría en el Senado y quedar las dos cámaras del Congreso en manos de los republicanos. También estaban en juego varios puestos de gobernadores. Los republicanos se han hecho con dos puestos de gobernador y los demócratas han perdido tres.Es cierto que en estas elecciones la participación es menor, lo que suele favorecer a los candidatos respaldados por los electores blancos, de clase media, más proclives al republicanismo que los jóvenes y las minorías —en particular la minoría negra—, que se suelen movilizar con más intensidad en las presidenciales. Según el Wall Street Journal, poco tiempo antes de las elecciones más de la mitad de los votantes negros no sabía que estas iban a tener lugar1. Estas elecciones respetan este patrón y no pueden ser consideradas un vuelco electoral en favor de los republicanos. Tampoco permiten prever con claridad lo que ocurrirá en las próximas presidenciales de 2016.Sea lo que sea, los resultados no son ajenos a lo ocurrido durante la campaña. Mientras los republicanos la nacionalizaron, colocaron a Obama en el centro del mensaje y la convirtieron en un referéndum sobre su presidencia, los demócratas intentaban dar prioridad a los asuntos locales y se distanciaban del presidente. Así que los resultados habrán corroborado algo peor aún que una derrota. Habrán corroborado una humillación.LAS POLÍTICAS DE OBAMACuriosamente, el mandato y medio de Obama no puede ser considerado uniformemente negativo. Más bien al revés. Las dos grandes cuestiones presentes al principio de su primer mandato, en 2008, eran la economía y la guerra. En cuanto a la primera, la economía norteamericana sorteó la gran crisis y en 2014 el pibestá creciendo a un ritmo del 4,2%. El paro, por su parte, se situó en octubre de 2014 en un 5,9%. Comparados con la cifra de crecimiento...

España en Europa, de la confianza a la responsabilidad

Lejos quedan en nuestra memoria los tiempos en que España se miraba en el espejo internacional vestida de tópicos que dibujaban un país provincianista y rural, de bandoleros, colonialistas fanfarrones y tablados flamencos. Tras 25 años de democracia, llenos de esfuerzo político por recuperar su posición en el marco europeo, España puede mirar atrás y sentirse preparada para encarar la globalización cultural y económica del siglo que comienza. José María Marco descubre los elementos que han marcado la evolución española y su cambio de imagen en el seno de la Unión Europea.

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