Underclass: The Crisis deepens

The Institute of Economic Affairs, Health and Welfare Unit, in association with" The Sunday Times" (Londres, 1994), 69 págs.

Baudilio Tomé Muguruza

Charles Murray es un sociólogo estadounidense que ha alcanzado gran notoriedad con la polémica causada por la publicación del libro The Bell Curve. Intelligence and Class Structure in American Life, del que es autor junto con el psicólogo Richard Herrestein. En este libro se argumenta que la inteligencia, facultad que dependería fundamentalmente de la herencia, es el factor determinante de la riqueza y la posición social de las personas; se afirma, también, que del mismo modo que los ricos resultarían más listos que los pobres, los blancos, en conjunto, serían intelectualmente superiores a los negros. Estas conclusiones sirvieron a los autores para argumentar en contra de las políticas de integración social en los Estados Unidos. Presentaban una concepción determinista de la sociedad, en la que el esfuerzo, el trabajo, la responsabilidad personal y la suerte apenas tendrían influencia como factores de éxito y movilidad social.

En el breve ensayo del que damos noticia, Murray pretende realizar un diagnóstico sobre las causas del crecimiento de la marginación social en el Reino Unido. En una primera aproximación, en 1989, el autor había concluido que en la sociedad británica se estaba generando una clase marginada que crecía rápidamente. La marginación se manifestaría a través de tres síntomas: delincuencia, nacimientos extramatrimoniales y desempleo e inactividad entre los varones. Murray se encuentra con que los delitos contra la propiedad habían aumentado en Inglaterra en 1992 en un 42 % respecto al año 1987, datos utilizados en su primer trabajo, mientras que los delitos con violencia habrían aumentado en un 40 %. En el mismo período, el paro entre los varones se habría mantenido estable en torno al 11 %, mientras que el porcentaje de hombres en edad de trabajar que había renunciado a considerarse parte de la población activa había aumentado del 9,6 al 13,3 %. En 1992, el 31,2 % de los británicos nacía fuera del matrimonio, casi un 8 % más que cinco años antes.

Sorprende la poca importancia que se da en este estudio al paro como factor determinante de la marginación, al considerarse que la causa de la misma radica casi exclusivamente en la crisis de la familia y el crecimiento de los nacimientos extramatrimoniales. Aunque se afirma que la pérdida de vigencia social de la institución familiar se ha dado de modo creciente en toda la sociedad británica, Murray pronostica, en la que él considera la hipótesis más favorable, la restauración de la familia tradicional entre las clases altas y medias. Esto llevaría a un fraccionamiento de la sociedad entre los que llama nuevos victorianos y la nueva chusma de madres solteras e hijos delincuentes, que se verían atrapados en la pobreza y la marginación por la falta de incentivos al matrimonio del sistema de protección social. Murray llega a afirmar que la mejora en los niveles de empleo apenas ayudaría a la solución del problema, al no tener efectos sobre los incentivos del sistema de protección social a los hijos extramatrimoniales.

El opúsculo de Murray viene acompañado por cuatro comentarios que, desde distintas perspectivas, critican el método empleado, sus conclusiones y sus propuestas.