Préparer le XXIème siècle

M.ª G. P.

Paul Kennedy
Préparer le XXIème siècle
Editions Odile Jacob
París, 1994, 508 págs.


El lector español conoce, sin duda, el nombre de Paul Kennedy, profesor de Yale y especialista en historia de las relaciones internacionales y geopolítica, por su obra Auge y caída de las grandes potencias, que alcanzó en muchos países el grado de best-seller, no siempre fácil de obtener para un libro de estas características.

El nuevo libro de Kennedy, publicado en inglés bajo el título de Preparing the XXI Century y cuya versión francesa, casi simultánea, comentamos ahora, no es propiamente el trabajo denso de un historiador, sino más bien la obra intuitiva y brillante de un futurólogo que se apoya, eso sí, en la necesaria dosis de rigor y documentación exigibles a un conocedor tan profundo del mundo contemporáneo. Lo cual merece, por sí mismo, un juicio muy favorable, si tenemos presente que la naturaleza confusa y heterogénea de la realidad actual se presta a un cierto ensayismo fácil (y, a veces, incluso temerario) o a las fórmulas estereotipadas (tipo «fin de la historia»), faltas siempre del necesario contraste empírico.

Un mundo, sostiene el autor, que ha cambiado profundamente después de la guerra fría. Los grandes desafíos, afirma en la discutida línea de S. Huntington, no son ya ideológicos, ni siquiera militares: conciernen más bien a la demografía, el medio ambiente, la biotecnología, la informática y la telemática, los cambios financieros. Problemas, todos ellos, de alcance universal y no meramente local. Sin embargo, lejos de generalizar y de ofrecer recetas abstractas, Kennedy estudia caso por caso, en la parte mejor y más compacta de su obra, el «impacto regional» de las nuevas corrientes en Japón y China, en la antigua Unión Soviética, en Europa, en los Estados Unidos y en los países en vías de desarrollo (donde establece una atractiva distinción entre ganadores y perdedores en las nuevas tendencias). Es cierto, sin embargo, que Préparer le XXème siècle adolece de cierta irregularidad: el autor maneja como pocos los datos histórico-políticos y se muestra familiarizado con los problemas militares, las estrategias y los armamentos. En cambio, la información en asuntos científicos y tecnológicos produce una impresión poco grata de noticia de segunda mano, empleada a veces de forma acumulativa y generalizante.

Cabe recomendar especialmente al lector el capítulo VI (L’État-nation demain), quince páginas solamente, llenas, pese a su brevedad, de lúcidos análisis: por ejemplo, éste: es probable que los poderes del Estado nacional hayan sido cercenados a lo largo de las últimas décadas; pero es seguro que sigue siendo el núcleo básico de identidad para la mayoría de la gente. Un planteamiento digno de reflexión y, al tiempo, de contraste con el de otro ensayista de moda, Alain Minc, competidor también con el historiador de Yale en las listas de non-fiction que tanto éxito tienen en el mercado de las ideas de nuestro tiempo.