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Ver productos1 Nov 1990 - 7min.
El conflicto del Golfo Pérsico, cuya dimensión mundial salta a la vista, pese a las afirmaciones en sentido contrario vertidas por algún aprendiz político de estos lares, afronta la fase decisiva. Entramos, en efecto, en el punto crítico para decidir la paz o la guerra, lo cual pende, fundamentalmente, de la voluntad de Sadam Husein, ya que, después del enorme despliegue militar de los Estados Unidos y demás países en la zona, sólo una retirada iraquí de Kuwait y una liberación simultánea de los rehenes puede impedir la acción armada.
Tanto Israel como el «lobby» judío mundial, así como la señora Thatcher, presionan ostensiblemente para que Bush desate las hostilidades cuanto antes, pues para ella hay que castigar no sólo la fechoría de Sadam, dando un ejemplo a otros que intenten emularlo, sino también y, sobre todo, hay que impedir que el tirano de Bagdad conserve intacto su poderío bélico y pueda intentar más adelante nuevas aventuras. En este sombrío escenario de guerra, cuyas consecuencias para Europa serían gravísimas, aparece un rayo de esperanza, según fuentes soviéticas que han filtrado parte de la reciente conversación mantenida por el enviado especial de Gorbachov a Bagdad, Eugeni Primakov. Sadam Husein le manifestó que «Irak podría retirarse de Kuwait, conservando Roumelia-Sud y las islas de Warbah y Boubiyan, abriendo una salida al mar». Como es obvio, esta propuesta resulta inaceptable, en principio, para los Estados Unidos y sus aliados, pero significa el primer indicio de marcha atrás por parte de Husein. Por último, hay que tener en cuenta el paso del tiempo y el peso de las opiniones públicas occidentales. Así, Bush, ha perdido ocho puntos en el índice de popularidad, pasando de un 68% de apoyo en septiembre a un 55% en octubre.
Las autoridades británicas se muestran seriamente preocupadas, y tanto conservadores como laboristas han hecho declaraciones para que los ciudadanos ingleses tomen conciencia del grave problema social y demográfico planteado por el crecimiento de las tasas de aborto registrado en los últimos años. Donde las cifras se muestran más significativas y dramáticas, es entre las jóvenes de 16 a 19 años, puesto que el número de abortos legales ha pasado del 9 por 100 en 1979, al 36 por 100 en 1988. Aunque, según opinión de muchos, el aborto y el divorcio son problemas distantes, lo cierto es que las últimas encuestas celebradas en Gran Bretaña acusan un crecimiento parecido en la tasa de matrimonios rotos, pudiéndose afirmar que de cada cuatro niños, uno sufrirá el divorcio de sus padres antes de alcanzar los 16 años.
Como consecuencia, la primera ministra, Margaret Thatcher ha llamado al orden a los ingleses, señalando que el fortalecimiento de la familia es el desafío más grande que deberá afrontar la sociedad británica en los próximos años. El problema es, en verdad, grave. La solución sería fácil: legislar en el sentido protector de la familia, eliminando aquellas disposiciones que han desencadenado la situación actual que tanto parece —y con razón— preocupar a los dirigentes políticos.
El Premio Nobel de la Paz, instituido por la fundación creada por Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, con cuyos beneficios económicos acuñó la gran fortuna que luego serviría para financiar los famosos galardones que llevan su nombre, ha recaído este año en Mijail Gorbachov.
Como es evidente, se trata de un estadista de fuste, al que no le ha fallado el pulso —ni la visión a la hora de afrontar con realismo las profundas reformas requeridas por el fracasado sistema marxista el llamado socialismo real, que algunos quieren mantener o difundir todavía en el mundo—, así como en la decidida opción por la concordia con el anterior enemigo a muerte: los Estados Unidos.
De suerte que ahora todo son loas, justas loas, ante el coraje de un hombre inteligente que, sin embargo, atraviesa graves dificultades en el seno de la Unión Soviética, donde no es considerado a la misma altura que en el extranjero. Paradojas de una política cuyo gran problema es, como señaló hace algunos años el Papa Juan Pablo II, «cambiar el sistema sin cambiar de sistema».
Ya lo saben las personas corpulentas —los «gordos» para ser más exactos— que pasen de los 40: la práctica del deporte de moda, el «squash» puede resultarles mortal. Según parece, el citado «squash» sería el responsable del 93 por 200 de los ataques cardiacos sufridos por deportistas aficionados, muy por delante de accidentes mortales derivados de la natación, el fútbol y otros ejercicios.
Como es natural, estos riesgos aumentan por diversos factores, tales como el peso excesivo y la edad, especialmente cuando se practica un deporte considerado agotador, crispante y violento, como es el caso del «squash». Sobre el particular, el doctor Northcote, cardiólogo del Hospital Victoria de Glasgow, afirma ingeniosamente: «Las personas deberían estar delgadas antes de practicar el “squash”, y no practicarlo para adelgazar».
El doctor Northcote considera que, si la falta de ejercicio es un factor de riesgo de ataque cardiaco, esto no es motivo suficiente como para sentirse obligado a ser campeones de maratón. Al contrario, es más sano ejercitarse en actividades suaves unas dos o tres veces por semana. Así el cuerpo se mantiene en un nivel adecuado, sin exageraciones que obligan a realizar un esfuerzo para el que no se está preparado.
No estaría de más la suficiente dosis de humildad como para comprender que no es lo mismo tener 50 que 40 años, y que a los veinte el cuerpo del hombre y la mujer disfruta de unas facultades irrepetibles.
En el Japón, el país más laborioso del mundo según los expertos, las mujeres siguen eligiendo la atención al hogar y a la familia antes que el trabajo fuera de casa. Tal como parece indicar una encuesta realizada a últimos de 1989, las condiciones de trabajo consideradas como ideales por el 64 por 100 de las encuestadas serían aquéllas que les permitieran interrumpir sus tareas temporalmente para crear su hogar y cuidar a sus hijos. Las respuestas en este sentido de apego al hogar han supuesto el aumento del 9 por 100 respecto a la misma encuesta realizada en 1983.
Igualmente, el 60,5 por 100 de las mujeres japonesas prefieren el trabajo de media jornada y horario flexible, con el fin de que puedan armonizar sus ocupaciones laborales y domésticas, eligiendo para el trabajo las horas que les resulten más cómodas. Este porcentaje citado sobrepasa con mucho el de 16,8 por 100 de mujeres que se inclinan en favor del trabajo con plena dedicación.
Es significativo analizar los resultados de las encuestas, pero más todavía comprobar que las respuestas más frecuentes aluden a los deseos de las madres de vivir cerca de sus hijos, atenderlos, educarlos y estar a su lado cuando caen enfermos, para lo cual reclaman como ideales unas condiciones de trabajo que les permitan cumplir sus deseos, prefiriendo interrumpirlo mientras su presencia en la familia es insustituible.
Las voces de Juan Ramón Jiménez, Pío Baroja, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset, Unamuno, Valle-Inclán, Concha Espina, Benavente y de otros muchos representantes de su generación, no han muerto. Y no perviven sólo en sus escritos, difundidos suficientemente en publicaciones diversas, sino que pueden ser escuchados hoy, reproducidos con la fidelidad y emoción del momento en que hablaron los personajes citados.
En su día fueron grabadas las voces y conservadas en lo que se llamó, con toda razón, el Archivo de la Palabra.
Dentro de los programas culturales desarrollados por la Residencia de Estudiantes, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas acaba de publicar el texto de las intervenciones y conferencias pronunciadas en los primeros años treinta por los máximos exponentes de la cultura, el pensamiento y la ciencia española de aquellos tiempos.
Junto a los textos y las biografías de los conferenciantes, se acompañan tres discos, gracias a los cuales las voces del pasado nos hablan hoy, con acentos cálidos, sobre una realidad poco y mal conocida por las nuevas generaciones que necesitan, sin embargo, del magisterio de sus mayores.
El número cuatro de NUEVA REVISTA incluía un amplio debate sobre diversos aspectos en el medio. Por su interés, hemos seleccionado una de las cartas recibidas sobre un tema crucial en nuestra sociedad.
«Con cierto retraso, un amigo me ha hecho llegar el número de mayo de NUEVA REVISTA, con el «dossier» titulado El debate de la tele. Debo decir que se trata de un producto editorial nada corriente, con un elevado nivel cultural, tanto por los temas que se abordan como por su tratamiento. En el caso del «dossier» me ha sorprendido gratamente el enfoque inédito de la cuestión, la multiplicidad de expertos consultados, así como la selección de casi todos los artículos, con los cuales el lector puede hacerse una visión bastante íntegra de la situación.
«Uno de ellos, el dedicado al Canal 18, me ha movido a redactar esta carta. No se trata de su contenido, sino de que lo hayan incluido como experiencia representativa de nuevas ofertas del medio.
«Realmente, un vídeo comunitario puede representar una contribución a la multiplicación de la oferta, pero nunca podrá ser considerado como una alternativa al actual planteamiento del medio televisivo como «media» de gran penetración, gran poder económico y pocas exigencias culturales. Resulta peligroso considerar a este sistema de distribución (así lo reconocen diversos expertos) como televisión local, si no se establecen previamente una serie de precisiones. Hubiese sido deseable dedicar un artículo al capítulo de las televisiones locales de servicio público, de las que en Cataluña existen aproximadamente una cincuentena. Así hubiese quedado más completo el círculo de opiniones y experiencias sobre este medio tan absorbente que es la televisión. Esperando que dicha sugerencia le parezca de interés, les saluda cordialmente.»