«Gracias a Franz Kafka…»: los agradecimientos de László Krasznahorkai

El último premio nobel de Literatura resumió buena parte de su vida en su discurso de agradecimiento

László Krasznahorkai en el Museo del Premio Nobel de Estocolmo. © Nobel Prize Outreach.
László Krasznahorkai en el Museo del Premio Nobel de Estocolmo. © Nobel Prize Outreach. Foto: Clément Morin
László Krasznahorkai

László Krasznahorkai (Gyula, Hungría, 1957), según se lee en nobelprize.org, se inscribe «en una tradición centroeuropea que presta atención a lo absurdo y lo grotesco. Otros rasgos de su escritura son el pesimismo y los apocalíptico, pero también el humor y la imprevisibilidad. Su prosa se caracteriza por un lenguaje fluido, con frases largas y sinuosas, sin puntos». Entre sus obras destacan Melancolía de la resistencia (2001), Guerra y guerra (2009), Tango satánico (2017) y Relaciones misericordiosas (2023).

Avance

Escritores, músicos, amigos en las letras y en el cine, épocas pasadas, lugares, amores… El último premio nobel de Literatura, el húngaro László Krasznahorkai, resumió su vida en los agradecimientos que pronunció en la cena de gala celebrada el pasado 10 de diciembre de 2025. Es el discurso que ofrecemos en esta entrada.

El de aceptación, donde habló de los ángeles, la dignidad humana y la rebelión, se puede considerar por el fondo y por la forma una pieza más de su obra. Se puede leer, en inglés, aquí.

ArtÍculo

Majestades, Altezas Reales, Excelencias, estimados galardonados, señoras y señores:

Quiero dar las gracias a la Academia Sueca y a la Fundación Nobel. ¡Gracias!

Doy las gracias a todos mis editores y traductores, doy las gracias al edificio de la Academia Sueca y a la querida luz que entraba en esa sala, cuando se tomó la decisión final sobre la concesión del Premio Nobel de Literatura de este año.

Y doy las gracias al tío Kerekes, sacristán de la iglesia ortodoxa rumana de Gyula y zapatero, que ya no se encuentra entre los vivos, pues ya llegó el momento preciso de su muerte.

Doy las gracias a mi amigo Jóska Pálnik, que me contó en 1960, en el segundo escalón de la piscina, cómo se hacen los bebés, y bajo el doloroso peso de esta revelación quise morir.

Doy las gracias a Franz Kafka, cuya novela El Castillo leí cuando tenía doce años para que me aceptaran en el círculo de mi hermano, seis años mayor que yo; y así quedó sellado mi destino.

Doy las gracias a las primeras treinta y una chicas de las que me enamoré fatalmente, pero especialmente a Márti Klinkovics.

A Ernő Szabó e Imre Simonyi, poetas desconocidos de Gyula, a quienes siempre he admirado y que soportaron mi admiración de una manera digna de un hombre.

A Péter Hajnóczy, el más asombroso de los escritores de relatos cortos húngaros, que sucumbió en su lucha contra sus fantasmas y ya no se encuentra entre los vivos.

Doy las gracias a los artistas de la Grecia clásica,

al Renacimiento italiano,

a Attila József, el poeta húngaro que mostró el poder mágico de las palabras,

a Fiódor Mijáilovich Dostoievski,

a mi hermano mayor, que a menudo me llevaba a casa desde la guardería, por lo que le estoy infinitamente agradecido, ya que me enseñó que podía haber otra forma de ver el mundo, no solo la que se nos da.

A William Faulkner,

a la ciudad de Kioto,

a Thomas Pynchon, querido amigo, a quien le debo una profunda gratitud,

a Johann Sebastian Bach, por lo divino,

a Patti Smith, porque ella es la eterna advertencia: nunca te sometas a nadie.

A las voces de Agnes Baltsa, Natalie Dessay, Jennifer Larmore, Monserrat Caballé, Teresa Berganza y Emma Kirkby.

A Béla Tarr, que creó colores haciéndolos desaparecer, porque en sus grandes películas intentó hablar como el pecador que, sin embargo, con todos sus pecados, aún debe ser amado.

A Allen Ginsberg, el amigo que ya no está entre los vivos, porque había llegado el momento de su muerte.

A los literatos de la China imperial,

a Max Seebald, el maravilloso escritor y amigo que ya no está entre los vivos, porque miró durante demasiado tiempo una sola brizna de hierba en el prado.

Al último lobo de Extremadura,

A la naturaleza, que fue creada,

al príncipe Siddhartha,

a la lengua húngara,

A Dios.


Publicado con permiso de © The Nobel Foundation 2025


En Nueva Revista hemos publicado los discursos de los últimos premios nobel de Literatura:
Han Kang, Luz e hilo:
https://www.nuevarevista.net/luz-e-hilo-de-han-kang-ganadora-del-nobel-de-literatura-2024/
Jon Fosse, Un lenguaje mudo:
https://www.nuevarevista.net/un-lenguaje-mudo/