La intervención en Panamá

Redacción NR

La intervención militar de los Estados Unidos en Panamá, con el fin de derrocar al dictador Noriega y restituir el poder a los legítimos representantes elegidos democráticamente por el pueblo en mayo del pasado año, ha sido condenada unánimemente en España. Muchos se preguntan por qué no se «capturó» al dictador, en una operación de comando, sin desatar un ataque cuasi-generalizado que, inevitablemente, produciría víctimas inocentes. Pues bien; según fuentes norteamericanas, una acción selectiva de ese tipo no hubiera resuelto el problema de fondo: la corrupción existente en el seno de las Fuerzas Armadas panameñas. De suerte que si sólo se apartaba del poder a Noriega, se habría producido su sustitución automática por otro de sus compinches, dejando intactas las redes de los narcotraficantes, así como las amplias conexiones subversivas de Cuba y Nicaragua. Por otra parte, se sabe que Fidel Castro prometió apoyo aéreo a Noriega, el cual, a su vez, se había comprometido a organizar una guerrilla desde Chiriquí.