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“Ahí están: Georg y su hermano mayor Walter, y la hermanita Dora, sentada sobre una mullida piel”. El primer capítulo de Los Benjamin. Una familia alemana (Editorial Trotta), nos invita a fijarnos en la fotografía de la portada del libro. El retrato de los tres niños esta tomado hacia 1905, y su imagen nos indica que provienen de una familia de la alta burguesía de Berlín. Una acomodada familia judío-alemana. Este último dato revela que estamos ante una historia de desintegración. Los hermanos Benjamin sufrieron el horror del nacionalsocialismo y ninguno de los tres sobrevivió a la devastación del nazismo.

"Los Benjamin. Una familia alemana". Uwe-Karsten Heyer. Traducción: Jordi Maiso. Editorial Trotta, 2020. 25 euros (papel), 15,99 (digital).
“Los Benjamin. Una familia alemana”. Uwe-Karsten Heyer. Traducción: Jordi Maiso. Editorial Trotta, 2020. 25 euros (papel), 15,99 (digital).

El autor de esta biografía familiar y coral, Uwe-Karsten Heye (1940), diplomático y escritor, colaborador de Willy Brandt y Gerard Schröder, inserta a cada uno de los Benjamin en su tejido familiar, y también lo sitúa en su contexto histórico. Estamos ante una saga familiar y también ante la Historia con mayúsculas: “Escribir sobre los Benjamin significa sumergirse en el sangriento siglo XX. Significa también encontrar la propia posición en un periodo marcado por dos guerras mundiales y la dictadura nazi”.

Georg, médico pediatra, fue arrestado inmediatamente después del incendio del Reichstag, como diputado del Partido Comunista alemán. Inhabilitado profesionalmente, ya no dejaría de ser acosado como comunista y como judío; murió en 1942, lanzándose contra la cerca electrificada, en el campo de concentración de Mauthausen, según los documentos del campo.

“Escribir sobre los Benjamin significa sumergirse en el sangriento siglo XX (…), un periodo marcado por dos guerras mundiales y la dictadura nazi”, dice el autor de la biografía

El biógrafo dedica un capítulo intenso a la muerte de Walter Benjamin, ensayista, crítico literario y filósofo, el más reconocido de la familia, que vivió un duro exilio en París. En 1940, Walter Benjamin quiso cruzar los Pirineos para huir de la Francia ocupada y dirigirse hasta Portugal, allí pensaba tomar un barco rumbo a América, pero fue detenido en Portbou por agentes españoles franquistas. Recibió la orden de presentarse al día siguiente en el cuartel de la policía para ser entregado a las autoridades francesas, bajo el mando de Vichy. Esa deportación le hubiera llevado a un campo de exterminio alemán. En la pensión en la que habría de pasar su última noche tomó la decisión de suicidarse con pastillas de morfina. Heye escribe que “su muerte sigue planteando numerosos enigmas”.

La hermana pequeña, Dora, pedagoga y socióloga, cuya tesis doctoral investigaba “la situación social de las trabajadoras berlinesas en el sector de la confección”, vivió exiliada en París, casi siempre en la miseria, mecanografió textos de Walter y trabajó como sirvienta. Fue detenida en el Velódrome d´Hiver, e internada en el campo de Gurs, en los Pirineos; consiguió escapar a Lourdes y más tarde a Suiza, allí murió de cáncer en 1946, pocos meses después de la derrota de los nazis.

Puesto que Walter Benjamin es el más estudiado de los tres hermanos, Uwe-Karsten Heye hace hincapié en la figura de los menos conocidos, Dora y Georg. Dora Benjamin, “minusvalorada por los biógrafos, para los que Walter era el único centro de atención”, no sólo colaboró con su hermano Georg que trabajaba como médico infantil en los barrios depauperados, después de la Primera Guerra, sino que presentó a Georg a su gran amiga Hilde Lange. El matrimonio de Georg con Hilde Benjamin, dará continuidad a la saga, con su hijo Michael, y los hijos de éste, Simone y Georg.  Es extraño que el biógrafo apenas mencione al único hijo de Walter, Stephan Raphael, fruto de su unión con Dora Pollack.

El autor de este tejido familiar, engarzado en el contexto de un catastrófico siglo alemán, afirma que reconstruir la historia de la saga de los Benjamin ha sido posible gracias a Hilde Benjamin, la esposa de Georg, que vivió hasta 1989, y custodió, conservó y ordenó los documentos familiares. Puesto que Hilde disponía de un certificado de arianidad, después de la detención de su marido, pudo salvaguardar a su hijo Michael del destino de sus mayores.

Hilde Benjamin, una jurista prestigiosa, fue en los años 50 y 60 ministra de Justicia de la República Democrática Alemana, y una de las principales responsables de la persecución penal de los criminales nazis. Su fama de implacable con la desnazificación hizo que en la Alemania Occidental se la conociera como “Hilde la roja”. Según este biógrafo, las reacciones de Alemania Occidental contra las reformas judiciales de la RDA, estaban relacionadas con la política del primer canciller de la República Federal: “Konrad Adenauer renunció a una depuración análoga de los altos miembros del partido nazi, los altos cargos de las SS y los funcionarios nazis en la justicia, la administración, la economía y los medios de comunicación”.

Esto lleva a Heye a reflexionar largamente sobre las consecuencias de la división de Alemania en dos estados y en dos sociedades. Pese a la reunificación en 1990, las injusticias y las humillaciones llegaron hasta mucho después de la desaparición de Walter Benjamin, con la propuesta de un memorial escultórico en recuerdo de la muerte del filósofo. Una serie de desencuentros políticos y críticas por parte de algunos medios retrasaron el proyecto durante dos años, finalmente fue inaugurado en Portbou, en 1994. Michael Benjamin, el sobrino de Walter, su esposa Ursula y sus hijos estaban allí. Lisa Fittko, la activista que ayudó a Walter Benjamin a cruzar los Pirineos, también estuvo presente. La emoción de Michael, tal como relata el biógrafo, fue encontrarse con antiguos presos del campo de concentración de Mauthausen, donde su padre, Georg, había sido asesinado.

Esta prolija biografía de un legado genético y político, supone la revelación de una familia que luchó contra el terror del Estado nazi en distintos periodos de la historia de Alemania, y al mismo tiempo es un estremecedor recorrido del autor por la geografía más dolorosa de la saga de los Benjamin.


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