José Luis Gotor

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Catedrático de Literatura, Universidad de Roma Tor Vergata
Nueva Revista

Un neologismo italiano

«También en Italia el matrimonio gay, como en la España de Zapatero», así rezaba el letrero que en el pesebre navideño del CongreTso italiano habían aplicado furtivamente dos diputados a un par de Barbies abrazadas. Algunos parlamentarios inmediatamente se rasgaron las vestiduras, mientras otros justificaban el acto provocador de sus socarrones colegas Bruno Mellano y Donatella Poretti pertenecientes a la neonata formación política «La Rosa en un puño», un cóctel de socialistas y radicales de Panella en el área del centro izquierda que gobierna con Romano Prodi. Al margen, sin embargo, de la lenta y a veces caprichosa agenda política parlamentaria, ha sido la España de Zapatero la que ha cerrado 2006 como una obsesión o un icono del imaginario colectivo de los italianos, tanto de militantes de extrema izquierda como de cualquier italiano medio que quiere cambiar sin dejarse superar por España. Competentes politólogos u opinion makers acreditados, simples cronistas y enviados especiales experimentados, han contribuido desde sus diversos frentes de opinión a introducir con fuerza en la lengua italiana el neologismo Zapatero, y sus derivados zapateriano, zapaterista y zapaterizzazione. Bajo estos tres lemas lo registran los lingüistas Giovanni Adamo y Valeria Della Valle en su libro Parole nuove. Un dizionario dei neologismi dai giornali. Adamo, que imparte clases en el Instituto de Lenguas Modernas y Traductores de la Universidad Complutense de Madrid, ha detectado en la prensa italiana, desde que en abril del 2004 Zapatero conquistara el poder, una «Europa zapatera», es decir «traidora, vil, fugitiva...». Se llega incluso a percibir en la palabra zapatero una cadencia cantable, una palabra que suena bien, con una sonoridad casi gitana, una Europa «gaucha o gitana, con el sombrero al través, la navaja en la bota y un esqueje de rosa entre los dientes». Es evidente que una fantasía calenturienta y tópica sofoca así la imaginacion, por muy loca de la casa que sea. Hay titulares de periódicos que propugnan «la vía zapateriana para bajar los impuestos», una revolucion social «de estilo zapaterista». Y se temería una «zapaterizacion» del pueblo católico italiano si se siguiera el ejemplo español del enfrentamiento declarado por parte del Estado a la Iglesia. No es casual que de un modo paralelo al neologismo Zapatero, sus derivados y otros extranjerismos, se hayan afirmado en el léxico periodístico italiano los conceptos: Teo-con y Teo-dem. Un nuevo neologismo como Teopolítica, que comprendiera a católicos y a «ateos devotos», abriría un nuevo planteamiento a las relaciones personales y sociales con Dios, a las teocracias históricas tradicionales y a la interpretacion del manido «dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César», permitiendo a la vez al hombre público invocar su propia conciencia privada. El politólogo Paolo Flores dArcais cuando en marzo de 2006 entrevistó a Zapatero en su seminario MicroMega comenzó la entrevista con la pregunta a bocajarro de si «creía en Dios», a lo que Zapatero respondió: «Creo que este tipo de convicciones pertenecen a la esfera privada y siento un gran pudor...

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