Artículo

Carta sobre la belleza perdida. Conversación con Gao Xingjian

por Miriam Tey

EDITORA. GALERISTA ON LINE

Publicado en | Arte | belleza | creación artística | sociedad

March 2014 - Nueva Revista número 147

ABSTRACT

La editora del Nobel de Literatura del año 2000, Miriam Tey, sostuvo una correspondencia por escrito con el autor de La montaña del alma, ahora con motivo de su última película en España, El duelo de la belleza. Las respuestas desde París de Gao Xingjian a su amiga en Barcelona son un sentido envío sobre el valor del oficio artístico, ideas largamente vividas por un escritor, productor teatral y personal cineasta, también con obra pictórica reconocida. 

ARTÍCULO

 

MIRIAM TEY.—Gao, usted acaba de terminar una película, ¿cuál es su título?

GAO XINGJIAN.—El duelo de la belleza; es el mismo título de un poema que publiqué hace ya tres años, que son los que he tardado en realizar esta película. 
 
—¿Qué tenía que decir en esta película que todavía no hubiese dicho? 
 
—Es un largo poema, la película también lo es, dura dos horas, es una crítica profunda de nuestra época, de nuestra sociedad. La belleza ha desaparecido. 
 
 —¿Por qué cree usted que la belleza ha desaparecido? 
 
—Porque solo hay política, porque la política lo invade todo, y por otra parte los mass media y la ley del mercado están en todas partes. Ya no hay lugar para la belleza. Incluso en el arte digamos contemporáneo ha desaparecido la belleza, solo hay ideas, conceptos, marketing, diseño, pero la belleza, aquella imagen que nos conmueve, ha desaparecido. 
 
—Una película como la suya es de difícil comercialización en Europa y no podría ni siquiera ser estrenada en China por ser usted el director. Pero, ¿cuál de los dos sistemas impone más dificultades al desarrollo y la divulgación del arte, las leyes que imponen el consumismo capitalista o la dictadura comunista? 
 
—Las dos, también en el comunismo la política lo invade todo, además está la censura, no hay libertad, y ahora en los países excomunistas, aunque haya una cierta libertad más bien es puro marketing, el arte contemporáneo es puro marketing, en mi opinión es el fin de la belleza; pero no es algo reciente, la belleza ya desapareció a mediados del siglo XX. Son las leyes del mercado las que manipulan, las que controlan la creación del arte. El verdadero lugar del artista ha desaparecido. Por eso mi película es una llamada a los artistas, para que vuelvan a la verdadera creación, al sentido de la belleza, el arte no puede estar al servicio de la moda, de la política o del mercado. 
 
—¿Se puede dar verdadero arte en una sociedad que resulta ser un medio hostil para el artista? 
 
—Las condiciones de los artistas siempre son difíciles, pero nunca han resultado tan difíciles como hoy en día, en el pasado, por supuesto existía la presión política, pero antes las leyes del mercado no eran tan fuertes, actualmente la ley del mercado está por todas partes, y la corrección política se ha convertido en la verdadera presión política, porque tanto en los países democráticos como en los países excomunistas la intervención de la política está siempre presente, pero de diferente manera. Por ejemplo, en un país de régimen democrático, como Francia o España, los gobiernos no pueden forzar a los artistas a seguir sus políticas, pero existe una ideología detrás de la política y de los partidos políticos, es la ideología de lo políticamente correcto que se impone, y si el artista no sigue esa línea de lo políticamente correcto es excluido del horizonte; pero los artistas tienen que tener la fuerza de oponerse a esta imposición, de resistir y mantenerse independientes en su pensamiento y en su creación, sin convertirse en portavoces de una u otra política. Por otra parte, si el artista busca vender está obligado a seguir las corrientes de moda del mercado; en ese momento es la ley del mercado la que conforma al artista. Si los artistas resisten y siguen su propia voz, su verdadera creación, sin someterse a la corriente, a la publicidad o a la moda, a todo eso que es tan fuerte, y conservan su libertad que está en su mano, si el artista es verdaderamente consciente de las influencias, de las intervenciones que llegan de todas partes, si resiste con su propia voz, él puede perfectamente continuar creando; es por eso que esta película es una llamada a un nuevo renacimiento que quiere decir una vuelta al sentido de lo bello, vuelta al juicio estético, vuelta al sentido humano, vuelta a enfrentarse a las verdaderas cuestiones existenciales. Este es, creo yo, el verdadero trabajo del artista de nuestros días. 
 
—Entonces, ¿usted cree que el artista tiene una responsabilidad frente a la realidad, a la verdad, a la injusticia, que la voz del artista tiene que hacerse oír, o un artista puede permitirse vivir de espaldas a la realidad? 
 
—Un verdadero artista no puede vivir sin ser consciente, al menos el escritor no puede; por otra parte, si su escritura no se somete a la moda, es verdaderamente difícil vivir de la escritura. Si persistimos en una escritura que no sea sumisa, que no siga la moda, que no sea para vender, es realmente difícil. Si uno escribe asumiendo las verdaderas dificultades existenciales, como don Quijote —ese caballero... en mi película también se evoca la imagen de ese caballero pobre, delgado que se enfrenta a la tormenta—, el artista no puede hacer nada; esa es una imagen en la que profundizar porque es la imagen de la posición de los artistas en nuestros días. 
 
Si tomamos la creación artística como la moda, entonces eso pasará muy rápido, no será gran cosa, pero si queremos que el arte permanezca como un patrimonio de la humanidad, como los grandes maestros de la Antigüedad, deberá reflejar la verdadera reflexión profunda e independiente de los artistas. Pero en el arte de hoy en día, incluso el arte contemporáneo expuesto en los museos, se aprecia la influencia de una ideología que supone la subversión, que supone la revolución del arte, que supone hacer tabla rasa con todo lo que antes era bello..., en el fondo todo esto es muy marxista, y esta ideología persiste todavía entre nuestros artistas. 
 
—Usted habla a menudo de la libertad en el arte, pero, ¿cree usted que, hablando en el sentido más profundo del término, el hombre puede ser libre? 
 
—Sí, yo creo que el hombre tiene su libertad, si somos conscientes de la necesidad de ser independientes, si el hombre es capaz de reflexionar con su propia cabeza, si es capaz de encarar este mundo, tantas veces absurdo, con sus propias experiencias y responder a las condiciones existenciales, encarando todas las dificultades humanas, entonces sí. De hecho, ese es el tema que afronta siempre lo que considero el verdadero arte; el arte no es una reacción temporal, inmediata, políticamente correcta, el gran arte no es eso. El artista tiene libertad a condición de que sea consciente de esa necesidad de libertad, pero no hablamos de libertad para conseguir un provecho material o político; es por eso que, en el fondo, la libertad nunca nos es dada por otro, ni nos la da la sociedad, ni siquiera en un país de régimen democrático hay libertad si no somos conscientes. Si somos conscientes de ello, si pensamos con nuestra propia cabeza y escuchamos nuestra propia voz, sin asociarla a intereses materiales o políticos, en ese caso la libertad está ahí. Pienso que en nuestros días tenemos necesidad de coger la libertad con nuestras propias manos, sin pedírselo al poder político, ni al mercado, por supuesto, que es ciego y nos hace crear solo para vender. 
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—¿Cómo interviene o qué influencia tiene en su arte, en cualquiera de sus expresiones artísticas, el dolor, el sufrimiento? 

—Más bien es una soledad, es decir cuando estamos en soledad, en esa soledad escogida, pienso que la soledad no es negativa. Cuando estamos en esa situación, en soledad y somos conscientes, en ese momento empezamos a reflexionar verdaderamente, sin seguir las corrientes del pensamiento en boga, sin seguir ciegamente lo que dicen los mass media, entonces la libertad está ligada a esta soledad despertada por los artistas. 
 
—El espíritu y el alma son dos conceptos que aparecen continuamente en su obra literaria, en sus novelas, en su teatro, poesía o ensayos. ¿Qué significan para usted estas dos palabras? 
 
—Es la consciencia. El espíritu o bien el alma son para mí una consciencia, una lucidez que se enfrenta a este mundo tantas veces absurdo; si somos conscientes, si tenemos esa consciencia lúcida, tenemos su fuerza, y somos capaces de afrontar todas estas dificultades, sin someternos a ningún interés. 
 
—Y ¿cree usted que la situación actual, la sociedad en la que vivimos, pone al hombre en una mayor dificultad para vivir su espíritu, para vivir de acuerdo a su alma, de acuerdo a la consciencia? ¿O las dificultades son las mismas de toda la vida, las que ha tenido siempre el hombre a lo largo de los tiempos? 
 
—Es difícil, hay muy poco espacio para el pensamiento verdadero, todo está ocupado por la política, actualmente la política no es un asunto de todos, es más bien la política del escrutinio, cada partido político quiere llevar a cabo sus políticas para conseguir votos, para conseguir el poder en el siguiente gobierno; no hay belleza en la política, no hay política de visión a largo plazo, con perspectiva, hoy los políticos tienen una visión muy corta, solo miran los escrutinios de la opinión; creo que la política es lamentable, esta política es la que ha conducido a la crisis profunda en que está sumido Occidente, porque esta política es la que ha empujado a los países al declive. 
 
—Y ¿por qué cree usted que la política ha perdido la belleza que tuvo una vez en el pasado, por qué cree usted que ahora la política es peor de lo que fue? 
 
—Esta es una verdadera pregunta y muy profunda que debemos responder y que no pueden responder solamente los artistas. Hace falta un nuevo pensamiento, lo que yo llamo el «Nuevo Pensamiento», un nuevo Renacimiento. Si nos instalamos en la rutina de lo que nos dicen los mass media todos los días, no puede haber lucidez, repetimos las mismas cosas y el discurso va empeorando; es la crisis cada vez más grave que hay en todo Occidente porque falta una verdadera política, una política clarividente que vea dónde se dirige la humanidad que sigue unas leyes de mercado ciegas o una política de escrutinios. Hace falta un Nuevo Pensamiento, hacen falta pensadores, hacen falta filósofos, artistas, escritores que reflexionen; no podemos esperar eso de los políticos en este momento. Esta es la verdadera y profunda cuestión de nuestros días. 
 
—Entonces, aún queda esperanza, según usted. ¿Se puede crear un espacio donde este Nuevo Pensamiento tome forma y se desarrolle? Y teniendo esta esperanza frente a nosotros, ¿cuál es su verdadera ambición ahora? ¿Cuál es su próximo sueño por cumplir? 
 
—Mi película El duelo de la belleza no es simplemente sobre la creación artística, una crítica del arte contemporáneo, o mejor dicho del marketing del arte contemporáneo. Hay muchos artistas que trabajan independientemente fuera de estas leyes y, aunque es difícil, persisten en mantenerse fuera del horizonte de los mass media, fuera del marketing, porque se trata del espíritu, y siempre han existido artistas así. Y con respecto al pensamiento, siempre ha habido también pensadores que se sitúan más allá de la política, más allá de lo políticamente correcto, porque el verdadero pensamiento no ha nacido nunca dentro de lo que responde solo a la actualidad, donde no hay tiempo para la reflexión, pero puede haber un verdadero debate que afronte las verdaderas dificultades de nuestros días. Por ejemplo, por qué esta crisis profunda ahora en Occidente, ¿por qué? Bueno, hace falta reflexionar profundamente, hace falta otra política y, claro, hace falta el debate, pero ¿dónde está el lugar para que se dé este tipo de debate, esta reflexión pública, este verdadero pensamiento? Pensadores, filósofos, siempre ha habido gente que piensa, que reflexiona, pero no tienen medios para dar a conocer su pensamiento, este es el problema, y no somos suficientemente conscientes; yo busco a los verdaderos pensadores contemporáneos, los busco. 
 
—¿Y los ha encontrado? 
 
—Es raro, porque en las relaciones, en mis relaciones personales, a menudo aparecen en conversaciones, pero en la prensa, en las publicaciones encontramos muy poca cosa. 
 
—¿Y puede usted darnos algún nombre? 
 
—No. 
 
—¿Y cree usted que Internet puede ser una plataforma en la que estos verdaderos pensadores sin medios encuentren un espacio donde expresarse? 
 
—Sí, puede ser un medio a través del que comunicarse, pero el verdadero pensamiento no se da en Internet, no lo creo. Efectivamente, podemos crear un blog y publicar ahí, pero entonces faltan los medios para darse a conocer. El verdadero pensamiento no puede darse en unas pocas líneas, en unos minutos, concentrarse en un pequeño mensaje, el pensamiento no es eso. Además hoy en día se lee muy poco, todos los jóvenes tienen su móvil y los mensajitos se apoderan de todo el tiempo y eso ocupa el espíritu, se lee mucho menos que antes; este es también el problema actual, este desarrollo de la tecnología no empuja verdaderamente a la sociedad hacia el pensamiento. Es por eso que es necesario que los verdaderos pensadores creen un Nuevo Pensamiento que despierte a la gente. 
 
—En su literatura, en su cine, en su teatro, en su pintura, el hombre que usted retrata parece perdido, parece que está siempre buscando algo. ¿Qué es lo que busca el hombre representado en su arte? 
 
—El hombre está siempre de cara a la dificultad y, por ejemplo, en mi anterior película, la que hice con Círculo de Lectores, Después del diluvio, se afrontan los problemas ecológicos, el deterioro de las condiciones de la naturaleza, el diluvio es un símbolo, es como una fábula en la que se muestra la angustia que vivimos en la actualidad frente a nuestro mundo. 
 
—¿Qué es lo que se siente usted más esencialmente: un escritor, un pintor, un hombre de teatro, un cineasta? 
 
—No, yo lo amo todo, yo practico todo y lo amo todo, para mí el escritor, el pintor, el cineasta, el teatro no son una profesión para ganarme la vida. Si no tomamos todas estas creaciones artísticas como profesiones, todas son lo mismo, son simplemente la pasión que te empuja a hacer eso. Desde que era niño me ha interesado todo, la poesía, el arte, la pintura, la escritura, también el cine, el teatro... He organizado mi pequeña compañía con estudiantes, y yo mismo actúo, hago la escenografía... Yo soñaba con realizar mis propias películas, y El duelo de la belleza es el resultado de mi reflexión sobre el cine durante más de cincuenta años. Cuando era estudiante leí la obra de Eiseinstein, el cineasta ruso, en la que hablaba sobre el montaje, fue él quien lanzó verdaderamente «la gramática» del cine y es así como el cine se convierte en un arte, comenzó con él, por su concepción sobre el montaje, se trata de una obra estética. Yo soñé cuando era muy joven que se podría hacer cine de la misma manera en que se escribe poesía, desembarazándose de la narración, yo soñé con hacer ese tipo de películas. Una película como esta no está destinada a un fin comercial, nunca estará a la venta. En estas condiciones sí me puedo expresar lo mejor posible, puedo crear buen cine, mi género de cine, y me lo tomo como una verdadera creación artística. 
 
—Y en su cine ¿cuál de estos factores es esencial, a cuál le daría prioridad: al color, al movimiento, a la música, a los actores, a la palabra...? 
 
—Efectivamente, yo tengo una pasión por el cine porque el cine puede movilizar todos los medios de creación artística. Está la actuación de los actores, no podemos minusvalorar el papel de los actores, está la danza, la música, está también la pintura, el arte cinematográfico en sí mismo, los planos, el zoom, los encuadres... Esta tecnología del cine puede asimilar todos los géneros de creación artística, es por eso que considero el cine como un arte total, y esta película no es una película de ficción, donde se cuenta una historia, con una forma de narración, no, el cine es tan rico que he podido meter todas mis formas de expresión artística en esta película, convirtiéndola en lo que yo llamo, de hecho es mi sueño, un arte total. 
 
—Y por último, podría darles un consejo a los jóvenes artistas que empiezan ahora, de cómo afrontar este difícil mundo que les espera? 
 
—Sí, a los jóvenes de hoy en día les puedo aportar mis propias experiencias, cuando yo tenía dieciocho años soñaba con hacer mi cine, pero no tenía los medios para hacerlo, pero esta idea, esta reflexión, esta estética del cine ya la tenía bien formada, bien alimentada, bien reflexionada, y más de cincuenta años después he realizado mis películas. Si tuviese que darles un consejo a los jóvenes artistas les diría que encuentren una profesión con la que ganarse la vida, pero que no mezclen el arte con la profesión. No hay que mezclar el arte con la vida material, el arte es otra cosa. Si tienes una forma con la que ganarte la vida, entonces haz tu arte aparte de tu profesión, tu verdadero arte, realizar tu verdadera búsqueda es posible, yo lo he hecho así. Cuando estaba en China, ser traductor era mi profesión, y aunque no podía hacer otra cosa continué escribiendo a escondidas, y después de la muerte de Mao Tse Tung logré publicar, aunque siempre tuve problemas de censura, ataques..., continué escribiendo. Después vine a Occidente donde existen otro tipo de problemas, depresiones. Si tuviese que dar un consejo a los jóvenes artistas les diría ganaros la vida, a través de cualquier profesión, camarero en un restaurante, si yo fuese joven lo haría, pero por las noches, los domingos, durante las vacaciones, hacer vuestro arte. Así podemos ser libres, así somos independientes, así los artistas podemos hacer lo que queremos. � 
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