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3 de marzo de 2026 - 9min.
Avance
Los Servicios Científico-Técnicos (SCT) son estructuras fundamentales dentro de las universidades, aunque a menudo poco visibles para la comunidad universitaria. Su función principal es proporcionar acceso a equipamientos de alto nivel tecnológico y ofrecer apoyo especializado en técnicas instrumentales avanzadas, optimizando así los recursos disponibles. En un contexto en el que la ciencia y la innovación juegan un papel clave en el desarrollo económico y social, los SCT juegan un papel estratégico, pues no solo apoyan la investigación académica, sino que también facilitan la colaboración con em presas, administraciones públicas y otros agentes sociales, contribuyendo a la transferencia de conocimiento y a la resolución de problemas reales, con un impacto directo en la sociedad.
Sin embargo, su desarrollo ha sido desigual entre universidades, tanto en recursos como en modelos de gestión y financiación. En muchos casos, los ingresos obtenidos por la prestación de servicios no son suficientes para cubrir los costes reales de mantenimiento del equipamiento, su renovación tecnológica y la estabilidad del personal, lo cual pone en riesgo su sostenibilidad y limita su capacidad de crecimiento. Ante esta situación, la cooperación entre universidades aparece como una solución clave. Compartir infraestructuras singulares, coordinar inversiones y crear redes de colaboración permitiría mejorar la eficiencia, evitar duplicidades y ofrecer servicios más completos y competitivos. La creación de una red estatal de SCT —como se planteó en la Jornada de Investigación de las Universidades Españolas de la CRUE— supone avanzar en esta dirección, favoreciendo el intercambio de experiencias, la coordinación estratégica y una mayor visibilidad de estos servicios.
Otro aspecto fundamental es el reconocimiento del personal técnico y tecnólogo que trabaja en los SCT. Su experiencia y conocimiento son esenciales para el buen funcionamiento de las infraestructuras científicas, por lo que resulta necesario avanzar hacia una mayor profesionalización, estabilidad laboral y reconocimiento institucional. En definitiva, los SCT son una pieza clave del sistema universitario y de investigación; y reforzar su papel mediante una financiación adecuada, una mayor cooperación interuniversitaria y el reconocimiento de las personas que los hacen posibles contribuirá a una investigación más eficiente, colaborativa y alineada con las necesidades de la sociedad.
ArtÍculo
Los Servicios Científico-Técnicos (SCT en lo que sigue) desempeñan un papel central en el fortalecimiento de la investigación universitaria y en la mejora de la capacidad de transferencia de conocimiento. Su progresiva relevancia estratégica exige abordar, desde una perspectiva institucional, los principales retos organizativos, profesionales y financieros asociados a su sostenibilidad y a su integración en las políticas universitarias y científicas.
Los SCT se han consolidado, en las últimas décadas, como piezas clave del ecosistema de investigación universitario. Su función principal es proporcionar acceso a equipamientos de alto nivel tecnológico, así como ofrecer apoyo especializado en técnicas instrumentales avanzadas que resultan imprescindibles para la investigación competitiva. La experiencia acumulada en el ámbito europeo demuestra que la existencia de infraestructuras centralizadas y profesionalizadas se traduce en incrementos significativos de la producción científica, de la colaboración internacional y de la eficiencia en el uso de los recursos.
En el caso español, la creación y desarrollo de los SCT ha permitido a muchas universidades superar las limitaciones derivadas de la fragmentación de recursos y de la dependencia de iniciativas individuales de grupos de investigación. Sin embargo, persisten importantes desafíos relacionados con su sostenibilidad, su gobernanza y su integración plena en las estrategias institucionales de investigación y transferencia.
Uno de los elementos críticos es la dificultad de afrontar de manera aislada la adquisición, el mantenimiento y la actualización de grandes equipamientos científicos. Incluso universidades de gran tamaño encuentran serias limitaciones presupuestarias para sostener infraestructuras que requieren inversiones continuas y personal altamente cualificado. Esta realidad se acentúa en universidades de tamaño medio donde la optimización de recursos y la cooperación resultan esenciales para mantener niveles adecuados de competitividad.
En el marco de la última Jornada de Investigación de las Universidades Españolas de la CRUE —celebrada en Vigo— tuvo lugar, por primera vez, un Encuentro de SCT de todas las universidades españolas, en el que se acordó avanzar hacia su constitución como una red estable en el marco de dicha sectorial. Este hito permitió abordar, de manera coordinada, los retos presentes y futuros de estos servicios, reforzando una visión compartida basada en la cooperación, el intercambio de buenas prácticas y la articulación de estrategias comunes para mejorar su sostenibilidad, su reconocimiento institucional y su contribución al sistema de conocimiento.
Las alianzas entre universidades permitirían, además, ir más allá del mero uso compartido de equipamientos. Deberían facilitar la armonización de procedimientos, la interoperabilidad de plataformas digitales de gestión, la movilidad del personal técnico y la definición de estrategias conjuntas de inversión. Todo ello redunda en una mayor eficiencia del sistema y en una mejora de la experiencia de los usuarios, tanto investigadores como empresas.
A pesar de su importancia estratégica, los SCT se enfrentan a una serie de retos estructurales que condicionan su desarrollo. Entre los más relevantes destaca la adecuación de las categorías profesionales del personal técnico a las funciones que desempeñan en la práctica. La creciente complejidad tecnológica de los equipamientos y la implicación directa de los técnicos en los procesos de investigación y transferencia exigen perfiles altamente cualificados, con competencias que trascienden las tradicionales funciones de apoyo.
En este contexto, resulta cada vez más evidente la necesidad de avanzar hacia una carrera profesional específica para el personal tecnólogo de los SCT, diferenciada del Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (PTGAS), pero plenamente integrada en la estrategia investigadora de las universidades. Esta carrera debería contemplar una escala propia, con criterios claros de progresión profesional, reconocimiento de la especialización y oportunidades de desarrollo vinculadas a la excelencia científica y técnica.
Asimismo, la financiación de los SCT constituye un desafío permanente. La dependencia excesiva de ingresos por prestación de servicios o de proyectos competitivos, introduce elementos de inestabilidad que dificultan la planificación a largo plazo. Las alianzas interuniversitarias pueden contribuir a mitigar este problema mediante la captación conjunta de recursos, la presentación coordinada a convocatorias nacionales e internacionales y el establecimiento de mecanismos de financiación estructural más robustos.
Los SCT como estructuras que agrupan y coordinan las infraestructuras científicas en las universidades, desempeñan un papel fundamental en la articulación de sinergias internas. No obstante, su potencial se multiplica cuando se insertan en redes de cooperación a escala regional, nacional o incluso internacional.
La creación de redes de SCT permitiría compartir buenas prácticas, desarrollar programas conjuntos de formación del personal técnico, coordinar estrategias de inversión y ofrecer al sistema productivo un portafolio de servicios más amplio y coherente. Desde la perspectiva de la transferencia de conocimiento, estas redes facilitarían una interlocución más eficaz con las empresas, al presentar capacidades integradas y de mayor escala.
En paralelo, la agregación o cooperación entre Oficinas de Transferencia de Conocimiento (OTC) se perfila como una vía necesaria para ganar tamaño, profesionalización y capacidad de respuesta. La coordinación entre SCT y OTC, tanto dentro de una misma universidad como entre distintas instituciones, resulta clave para cerrar el ciclo completo de la investigación a la innovación.
El impulso definitivo a la cooperación universitaria y al fortalecimiento de los SCT requiere el apoyo decidido de las administraciones públicas. Tanto el nivel estatal como el autonómico deben proporcionar marcos normativos flexibles que faciliten la creación de consorcios, la gestión compartida de infraestructuras y la movilidad del personal técnico.
Igualmente es imprescindible avanzar hacia modelos de financiación estable que reconozcan el carácter estratégico de los SCT dentro del sistema de ciencia, tecnología e innovación. Las políticas públicas deben incentivar la cooperación frente a la competencia, alineándose con las recomendaciones y prácticas consolidadas en el Espacio Europeo de Investigación.
Estas propuestas planteadas se alinean con las principales orientaciones de la política científica europea y estatal. En el ámbito de la Unión Europea, el Espacio Europeo de Investigación (ERA por sus siglas en inglés) y la ERA Policy Agenda subrayan la necesidad de infraestructuras de investigación sostenibles, accesibles y gestionadas de forma cooperativa, así como el reconocimiento del personal técnico especializado como un pilar esencial del sistema. El programa marco Horizonte Europa refuerza esta visión al priorizar la utilización compartida de infraestructuras, la cooperación interinstitucional y el impacto social y económico de la investigación.
En el contexto español, en la Ley 117/2022 (de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación), se reconoce explícitamente el papel estratégico de las infraestructuras científicas y del personal que las opera, introduciendo avances relevantes en materia de estabilidad, carrera profesional y fortalecimiento del sistema público de investigación. Asimismo, la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación y las políticas impulsadas por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) insisten en la necesidad de consolidar las infraestructuras científicas y técnicas, fomentar la cooperación entre instituciones y reforzar los mecanismos de transferencia de conocimiento.
Este marco proporciona una base sólida para avanzar hacia modelos de alianzas interuniversitarias más ambiciosos, en los que los SCT actúen como nodos vertebradores de las capacidades de las infraestructuras científicas disponibles en el sistema de ciencia y tecnología.
La cooperación entre universidades constituye hoy un elemento estructural para garantizar la sostenibilidad y la eficacia de las infraestructuras de investigación. Los Servicios Científico-Técnicos se han consolidado como un soporte esencial de la actividad científica y de la transferencia de conocimiento, y su fortalecimiento requiere enfoques compartidos, planificación coordinada y reconocimiento adecuado de las funciones que desempeñan.
En este contexto, resulta especialmente relevante la decisión adoptada en el seno de la Sectorial de Investigación de la CRUE de constituir una red estable de SCT, a partir del primer Encuentro de Centros de Apoyo a la Investigación y Servicios Científico-Técnicos. Este espacio de coordinación permite avanzar en el intercambio de experiencias, la identificación de retos comunes y la definición de posiciones compartidas ante las administraciones públicas.
La consolidación de esta red abre la posibilidad de abordar de forma conjunta cuestiones clave como la carrera profesional del personal tecnólogo, la sostenibilidad financiera de los servicios, la coordinación con las estructuras de transferencia y la mejora de la eficiencia en el uso de los equipamientos científicos. Al mismo tiempo, refuerza la capacidad del sistema universitario como elementos de interlocución con los responsables de las políticas científicas desde una posición más cohesionada.
En definitiva, el fortalecimiento de los Servicios Científico-Técnicos exige su plena integración en las estrategias institucionales de investigación y la consolidación de marcos estables de cooperación y reconocimiento. La articulación de redes como la impulsada en el ámbito de la CRUE representa un avance significativo en esa dirección y contribuye a reforzar el papel de las universidades como agentes centrales del sistema de ciencia, innovación y transferencia de conocimiento.
Foto: Trank / Pixabay. El archivo se puede consultar aquí