Lola Martínez Ferrando: «Una pintura es color y algo que contar»

La ponente recordó esta frase de Susan Sontag: «Eres quien te mira». La obra no es nada sin el espectador y cada persona la ve de una forma distinta. Cada recorrido por el museo es único, casi biográfico

Nueva Revista

Avance

Técnicamente, la última sesión del Foro Nueva Revista se desarrolló tal y como estaba previsto en la Universidad Villanueva de Madrid. En la práctica, la historiadora del arte Lola Martínez Ferrando trasladó al público asistente —y al que participó conectado desde casa— al Museo del Prado, en un viaje que enlazó pintura, historia, medicina y psicología, entre otras disciplinas. Una excursión llena de belleza, pero también de cuidado y de emoción que recordamos aquí. 

ArtÍculo

¿Qué es una pintura? La respuesta de la protagonista de la última sesión del Foro Nueva Revista fue «color y algo que contar». Un recorrido por El Prado y los cuidados ha de detenerse por fuerza en el blanco, el color de la higiene y la asepsia hospitalaria. Se trata de una imagen contemporánea sin duda y heredada de las enseñanzas de la figura de Florence Nightingale, la «dama de la lámpara», que recorría los hospitales de guerra con una linterna para no asustar a los heridos. Representativa de sus ideas sobre los centros y el cuidado de la salud es el imponente cuadro de Jiménez Aranda Una sala de hospital durante la visita del médico jefe, de 1889. Manifiesta un gran cambio de tendencia. Estamos en el XIX y, bajo el prisma del realismo, los artistas se interesan por primera vez por temas sociales. Atendiendo a la definición de Martínez Ferrando de la pintura eso es lo que había que contar en esa época y el color elegido para el ámbito hospitalario, el blanco.

Otras propuestas cromáticas memorables sin salir del museo son los verdes del Bosco, los azules de Patinir o el rojo de Rubens, que como explicó Lola Martínez Ferrando trabajaba con un óptico y ambos sabían que el rojo es el primer color que percibe el ojo humano. Y luego está el negro que Goya rescata para una serie de pinturas nuevas, que enlazan con la contemporaneidad. Si antes el negro era el color de la elegancia y el poder, Goya lo transforma en vehículo de inquietudes: sus Pinturas Negras se adelantan al expresionismo y a la angustia moderna que luego materializaría El Grito, de Munch. Goya amplía los límites de lo representable artísticamente, un camino imparable que seguirán herederos como Francis Bacon, explicó la ponente.

Ampliando la noción de belleza

En la actualidad se habla mucho de diversidad y de capacidades distintas y existen espacios y cuidados específicos para ambas. En el siglo XVII, la diferencia habitaba la corte y el arte la inmortalizó. Velázquez se interesó por ella y representó a personajes con diferencias físicas sin ocultarlos ni caricaturizarlos. Hoy se diría que los visibilizó. En el coloquio que siguió a la exposición de la profesora, se habló de cómo este hecho amplió el marco vigente en la época de la acepción de belleza. El arte y los artistas tienen como cometido enseñar a mirar de otra manera, a cambiar las nociones sobre lo visible, lo representable y los juicios de valores sobre la realidad.

Por eso artistas como Goya y Velázquez nunca se agotan. Las meninas, por ejemplo, actúa como eje de múltiples reinterpretaciones de artistas como Picasso, el Equipo Crónica o Richard Hamilton. Mucho antes de que se popularizada el eslogan de «la arruga es bella» Ribera pintó un magnífico y bellísimo Viejo al sol: un hombre de pecho desnudo encarna una ancianidad digna y luminosa.

El público presencial y online participó con sus preguntas en una sesión moderada por Pilar Gómez Rodríguez. Foto: FMB
El público presencial y online participó con sus preguntas en una sesión moderada por Pilar Gómez Rodríguez. Foto: © FMB

Un cuerpo perfecto: ejercicio y alimentación

El cuerpo ideal de quienes hoy se machacan en el gimnasio tiene su lugar en las salas del Prado. Está en la escultura: desde el Diadúmeno griego hasta las esculturas clásicas de la colección de Cristina de Suecia, y está en pinturas como Hipómenes y Atalanta de Guido Reni, que también introduce el movimiento. El cuerpo perfecto que se exhibe en la mitología es el que hoy se entrena, se cuida y se persigue. Algunos deportistas de elite lo poseen y la sucesión de imágenes que proyectó Lola Martínez así lo demuestra.

Del cuidado de la alimentación hablan los bodegones, la exuberancia de las grandes cocinas barrocas y la manera en que los artistas de la época supieron capturar todas las propiedades de alimentos maravillosos que siempre eran de proximidad.

Mención aparte merecen los cítricos, que eran alimento, objeto de lujo y también de cuidado gracias a sus propiedades medicinales. Su estudio merecería otra sesión, como comentó la invitada.

Y junto a todos los factores de cuidado del cuerpo, otros desestabilizadores que ponen en riesgo la salud. Los charlatanes protagonizan obras del Bosco y de Theodor Rombouts. El primero retrata a un falso cirujano extrayendo la «piedra de la locura» de la cabeza de un hombre aterrorizado al que flanquean personajes con símbolos de ignorancia y la charlatanería. Por su parte, el sacamuelas de Rombouts muestra una escena casi teatral en la que el único que sonríe de forma malévola es el supuesto dentista: el único que saldrá beneficiado de todo aquello. Hoy estas escenas podrían equivaler a vídeos de redes sociales que prometen atajos hacia la salud o belleza previo pago y sin pasar por los cauces de la medicina acreditada.

Inspiración para el cine y la música

Como alguien que desempeña su labor profesional en el museo del Prado y que ha hecho de él una especie de segunda casa, Lola Martínez Ferrando explicó como algunos creadores se han inspirado en sus cuadros para alumbrar sus obras. Tarantino se mostró muy impresionado por Los fusilamientos del 3 de mayo y algunas escenas de Malditos bastardos beben directamente de esa iconografía.

Lola Martínez Ferrando, escuchando las preguntas de los participantes.
Lola Martínez Ferrando escuchando las preguntas de los participantes. Foto: © FMB

Y Rosalía también ha encontrado en el Prado una fuente creativa. Su estética dialoga con posturas, luces y gestos heredados de la pintura. La ponente invitó a encontrarlos a partir del vídeo de Rosalía de la canción De aquí no sales. El museo ya no es solo contemplación silenciosa: es performance, música, movimiento. El arte inspira al arte.

La sesión se cerró con la Musica Notturna Delle Strade di Madrid de Boccherini —que aparece en la película Master and Commanderacompañando al cuadro de Michel van Loo La familia de Felipe V. Al parecer esa pieza era la que le gustaba escuchar al rey, aquejado de profundas depresiones, por sus efectos terapéuticos.

Al final, el mensaje es claro: el arte es una fuente inagotable de inspiración y cuidado. Y no es hablar por hablar, no es hablar en general sino con las particularidades de quien se acerca a mirar de cerca las obras. Como recordó Lola Martínez Ferrando citando a Susan Sontag: «Eres quien te mira». La obra no es nada sin el espectador y cada persona la ve de una forma distinta. Cada recorrido por el museo es por eso único, casi biográfico. Lo dijo ella que ha preparado itinerarios temáticos para gentes de distintas profesiones, edades y capacidades y ha mirado a quien miraba para concluir que hay un Museo del Prado para cada visitante y una experiencia nueva y distinta cada vez que se visita.