Leontxo García: «El ajedrez enseña a pensar jugando y solo eso ya es fantástico»

El periodista y conferenciante protagonizó la última edición del Foro Nueva Revista, titulada «El ajedrez como herramienta educativa»

Nueva Revista

Avance

«Cada día en el mundo hay más gente que piensa menos, sobre todo por el mal uso de las redes sociales. Por tanto, es el mejor momento para promover un juego que enseña a pensar y cuyas virtudes pedagógicas están plenamente respaldadas por la ciencia», asegura Leontxo García, el divulgador más activo que conoce el ajedrez. Fue el invitado en la última edición del Foro Nueva Revista, en una sesión especialmente animada por las preguntas del público (presencial y por internet), que se celebró el pasado 3 de diciembre en el salón de actos de Universidad Villanueva, con la colaboración de UNIR.

No es tan raro oír hablar del juego milenario en el ámbito universitario, pero tampoco es algo habitual. Al periodista, abogado principal de las propiedades del ajedrez como herramienta educativa, le faltaron minutos para glosar todas las ventajas que ofrece desde antes incluso que los niños aprendan a disputar partidas, algo que no recomienda a los menores de seis años, excepto en los casos de alumnos con altas capacidades. En la charla, titulada «El ajedrez como herramienta educativa», el protagonista del foro defendió que el juego de las 64 casillas ayuda a desarrollar cualidades como la memoria, la concentración, la capacidad de tomar decisiones de manera lógica y la gestión de la derrota y la victoria, así como de las propias emociones. Y solo le dio tiempo a citar las más importantes…

ArtÍculo

Leontxo García (Irún, 1956), que ha dado conferencias en más de un centenar de países, explicó que vivimos en un mundo contaminado de estímulos, notificaciones y mensajes fugaces, lo que nos lleva a sufrir una pérdida progresiva de la reflexión profunda. Su conclusión es que nos encontramos «en el mejor momento para promover un juego que enseña a pensar y cuyas virtudes pedagógicas están plenamente respaldadas por la ciencia».

«Encima, te enseña a pensar jugando y solo eso ya es fantástico», subrayó con su habitual entusiasmo. «Es un juego, te enseña algo tan importante como pensar y te garantiza que no te vas a aburrir nunca en la vida. ¿Qué más se le puede pedir a algo?», dijo un periodista que lleva más de 40 años en la profesión. Después de tantos años dando charlas a profesores de todos los continentes, afirmó que solo hay una herramienta educativa que supera al ajedrez, y lo mejor es que no es incompatible con este. Lo contará un poco más adelante.

Diferencias por edades

Leontxo García precisó que es importante distinguir entre el ajedrez de competición y el educativo: «Si hablamos de jugar, probablemente no es recomendable empezar antes de los seis años», declaró, «porque a esa edad es cuando empieza a desarrollarse la inteligencia abstracta, que es imprescindible para jugar al ajedrez, excepto en niños y niñas con altas capacidades», puntualizó. Cuando se concibe como recurso pedagógico, el panorama cambia: «Es un hecho, no una opinión, que el ajedrez educativo funciona magníficamente bien en la etapa infantil».

Leontxo García, en su visita a Madrid para participar en el Foro Nueva Revista. Foto: FMB / Nueva Revista
Leontxo García, en su visita a Madrid para participar en el Foro Nueva Revista. Foto: FMB / Nueva Revista

A partir de ahí, citó las distintas fases de aprendizaje y desmontó la aparente contradicción de su planteamiento: «Si no puedes jugar desde los seis años, ¿cómo lo vas a aplicar desde los tres como herramienta educativa?». Él mismo respondió: «Porque no se trata de que jueguen partidas, sino de trabajar objetivos pedagógicos muy importantes a esa edad. A los dos años se puede empezar con seriación y clasificación, poner cosas en orden. A los tres, se puede empezar con lateralidad, psicomotricidad y buena parte de lo que he dicho antes: memoria, concentración, atención, geometría elemental, diagonal, horizontal, vertical, respeto por las normas, respeto por el compañero, control del primer impulso…».

Cómo introducirlo en los colegios

El periodista también explicó las experiencias que ha vivido decenas de veces con políticos de muy diversos países: «Estoy con el ministro de Educación, un alto cargo, y muestro estudios científicos, las inteligencias de Howard Garner, un montón de argumentos a favor del ajedrez. Entonces me interrumpen y me dicen: “Muy bien, ya estoy convencido o convencida, pero ahora contéstame una pregunta. ¿Qué quito del currículo para meter ajedrez en su lugar?». Y aquí llegamos al meollo de la cuestión, porque mi respuesta es: ”Nada”».

El salón de actos de la Universidad Villanueva fue el escenario del Foro Nueva Revista con Leontxo García. Foto: FMB / Nueva Revista
El salón de actos de la Universidad Villanueva fue el escenario del Foro Nueva Revista con Leontxo García. Foto: FMB / Nueva Revista

«El método que mejor funciona para introducir el ajedrez en el horario curricular no es empeñarse en que sea una asignatura obligatoria, sino el método transversal e interdisciplinar. Transversal quiere decir mezclado con la inteligencia emocional, que es importantísima en el siglo XXI y que afecta a todas las asignaturas. Interdisciplinar quiere decir que, por ejemplo, en matemáticas, pero no solo, una gran parte de la geometría, del álgebra o de la aritmética se pueden explicar muy bien a través del ajedrez. Es muy ameno para el alumnado, es muy eficaz para el profesorado y aquí llegamos al pragmatismo total. No le estamos quitando una hora a nada ni a nadie».

«Todo el mundo es igual ante un tablero y eso tiene una gran enseñanza en la vida»

Algunos espectadores, que habían enviado sus preguntas antes del foro, querían saber qué enseñanzas había aprendido el periodista gracias al ajedrez: «Conocerme a mí mismo, sin duda, a gestionar mis emociones. Los vascos tenemos fama de ser muy temperamentales y yo creo que el ajedrez me templó. Y sobre todo, aprendí que todo es relativo. El ajedrez te enseña eso. Para empezar, es igual para todo el mundo. No importa si eres rico o pobre, mayor o niño, hombre o mujer, por supuesto, negro, blanco o de cualquier otra raza, etcétera. Todo el mundo es igual ante un tablero y eso tiene una gran enseñanza en la vida».

Solo puso un posible reparo: «El ajedrez solamente no es transferible a la vida cotidiana normal cuando hay obsesión. Si en tu vida solo hay ajedrez, no hay dónde transferir lo mucho que te enseña. Pero eso es una minoría de gente. Yo creo que hay una transferencia segura. Lo más fácil de entender puede ser la capacidad de concentración. Si juegas al ajedrez con frecuencia, tu capacidad de concentración es mayor que si te dedicas, yo que sé, a jugar al fútbol, por ejemplo».

¿Hay que ser inteligente para jugar?

La pregunta que se plantea en este epígrafe es uno de los grandes miedos que tiene mucha gente cuando se acerca al ajedrez. Es una preocupación infundada: «Yo diría que más del 95% de los maestros de escuela del mundo, incluso en países donde el ajedrez es una pasión nacional, piensan que es un juego muy difícil, solo para personas muy inteligentes. Y como yo no soy inteligente, conmigo que no cuenten».

Federico Marín Bellón, presentador del foro, con Leontxo García, en la edición dedicada al ajedrez como herramienta educativa. Foto: FMB / Nueva Revista
Federico Marín Bellón, presentador del foro, con Leontxo García, en la edición dedicada al ajedrez como herramienta educativa. Foto: FMB / Nueva Revista

Según el experto, vuelven a confundir el ajedrez profesional con el de aficionados: «Una cosa es jugar bien, ser gran maestro. Eso es dificilísimo, tanto como ser profesional de la maratón. En ambos casos hay que nacer con unos genes y tienes que trabajar como un animal y machacarte el cuerpo o la mente para llegar a esa altura. Ahora bien, correr por la calle está al alcance de cualquier persona con una mínima condición física y jugar al ajedrez no requiere siquiera una condición física mínima».

Desde los tres años hasta los 104 que tiene Manuel Álvarez Escudero, ajedrecista madrileño que sigue en activo, «cualquier persona puede disfrutar del ajedrez como pasatiempo o emplearlo como herramienta educativa», insistió el periodista.

El experimento Polgar

El autor de Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas contó el caso del matrimonio Polgar: «Ambos, el padre y la madre, son pedagogos profesionales. Desde que son novios, tienen la idea de que harán con sus hijos un experimento educativo. No irán nunca a la escuela, excepto para los exámenes, porque ellos no están de acuerdo con el tipo de educación que se ejerce en Hungría en los años 70-80. Resulta que tienen tres niñas y aplican el experimento pedagógico con el ajedrez como una asignatura básica muy importante, al mismo nivel que las matemáticas, el inglés o la lengua».

«Los resultados son impresionantes, desde el punto de vista deportivo y desde el punto de vista humano. Las tres hermanas Polgar nos asombran solo por cosas positivas: son inteligentes, políglotas, muy educadas, extravertidas, etcétera. No fueron monstruitos que solo sabían jugar al ajedrez, quizá porque los padres tuvieron empeño en que tuvieran mucha vida social y en que empezasen a viajar desde niñas».

El triple caso Polgar también cuestiona otra idea muy extendida, que las diferencias genéticas cerebrales entre hombres y mujeres afectan al ajedrez. Leontxo señala la clave: «Ellas no fueron educadas con la etiqueta de masculinidad que tiene el ajedrez. Y las tres triunfaron. La menor, Judit, es la única mujer en la historia que ha estado entre los diez mejores del mundo. Esto nos hace pensar sobre por qué hay tan pocas mujeres, aproximadamente la décima parte que hombres, jugando al ajedrez. Hay que quitar la etiqueta de masculinidad. Hoy, en la mayoría de los países, incluso en algunos muy desarrollados, regalarle una muñeca a un niño es casi tan raro como regalarle un ajedrez a una niña. Eso es lo que hay que cambiar».

¿La mejor herramienta educativa?

En el foro, Leontxo García admitió que hay algo tan bueno o mejor que el ajedrez. La buena noticia es que no son actividades incompatibles. En seminarios en México, ante más de mil docentes, pregunta a menudo si alguien conoce una herramienta educativa tan útil y eficaz en la etapa de 3 a 6 años. «La respuesta siempre es la misma, solo la música. Lo que está funcionando muy bien es mezclar el ajedrez con la música y con la danza. Si te gusta, te garantiza que no te vas a aburrir nunca en la vida, no solo por el juego en sí, sino por todo lo que hay alrededor del ajedrez, lo que podríamos llamar la cultura del ajedrez: los viajes, la cantidad de personajes fascinantes que conoces, todo tipo de culturas, ahora por internet todavía más, y además de todo eso, si lo que he dicho hasta aquí os parece poco, encima te enseña a pensar jugando. ¿Qué más se le puede pedir a algo?».

En la hora larga que duró el Foro Nueva revista, hubo más preguntas y más respuestas. Muchas de ellas se incluyen y se pueden ver en el amplio resumen en vídeo, en este enlace.


Fotos: Federico Marín Bellón / Nueva Revista