La industria de la comunicación

José Tallón

El mercado informativo se encuentra afectado actualmente por Ires movimientos o corrientes que lo perturban de un modo difícilmente imagi- nable años atrás. Han aparecido nuevos estilos de gestión empresarial en e) campo de la comunicación social, que han de enfrentarse de manera decidida a los avances constantes de la tecnología, la conquista de áreas de libertad, y la presencia de las empresas transnacionales o multinacionales, con la explotación de medios informativos variados bajo la fórmula importada de empresas multimedia. Los casos de Robert Maxwell, Rupert Murdoch, Hersant, Springer, Hachette, Bertelsmann o Berlusconi, y, en España, Grupo Z, Grupo 16, PRISA o Grupo Anaya, son claramente reveladores de los cambios en el pensamiento y en los métodos de gestión de la Información del momento. Han surgido así nuevos estilos de gestión de la industria de la comunicación, y las relaciones entre empresas informativas y grupos que hasta ahora operaban aisladamente, se han fortalecido, y, en diversos casos, anudado, en beneficio de la eficiencia de la gestión y producción, aunque de continuo clamen voces discrepantes por la pérdida de pluralismo informativo.

En un informe recientemente distribuido por Distripress aparece la lista de las 10 empresas de comunicación más importantes de Europa, catalogadas según sus respectivos beneficios, que está encabezada por la firma alemana Bertelsmann, que obtuvo 183.150 millones de dólares de beneficio, ocupando el décimo puesto el grupo italiano RCS, que consiguió unos resultados positivos de 120.120 millones de dólares. Por otra parle, los estudiosos estimaron en un billón de pesetas la cifra de negocios de las empresas informativas españolas durante 1988, y según la investígación de J. Walter Thompson, las inversiones publicitarias en los diferentes medios informativos y publicitarios españoles alcanzaron en 1989 la cifra de 856.000 millones de pesetas.

Estos dalos hablan de modo expresivo de la importancia creciente de la industria de la comunicación, que reclama de manera urgente una adecuación de su estructura y estrategia competitiva a eslas nuevas orientaciones empresariales. Se observa la tendencia preferencial a buscar alianzas internacionales encaminadas al establecimiento y consolidación de grandes conglomerados informativos. La convicción creciente que profesan los medios informativos de mayor relieve en la opinión pública, de que los cambios son inevitables, urgentes y necesarios, dado que el estado actual de las empresas informativas aisladas les impide afrontar el reto de la evolución tecnológica y la satisfacción de las exigencias de la audiencia con las debidas garantios, ha sido causa de la multiplicación de uniones, fusiones o alianzas entre empresas informativas de variada producción y nacionalidad. Entre enero y septiembre de 1989 tuvieron lugar 24 operaciones de compraventa de diferentes empresas informativas (8, de TV cable; 5 editoriales; 3 productoras de cinc; 4 empresas periodísticas, 2 discográficas, 1 empresa de publicidad y 1 empresa radiofónica), por un total de 3.517,845 millones de pesetas, cuyo reparto por países señala que 14 transacciones se dieron en Kslados Unidos; 5, en Gran Bretaña, y 1 en Japón, Canadá, Holanda, Italia y España, respectivamente.

Aunque la configuración de la empresa multimedia avive la esperanza de llegar a formas más eficientes de gestión empresarial, la realidad es que ta economia de la empresa informativa permanece sin cambios sustanciales. Los ingresos siguen procediendo de los canales clásicos de difusión y publicidad, tan interconectados, que cualquier alteración en el nivel de audiencia repercute más que proporcionalmente en la atracción publicitaria. Cierto es que la estructura multimedia ofrece una serie de ventajas, de las que cabe señalar como predominantes: a) eficiencia en la utilización de los recursos financieros propios y ajenos, dado el robustecimiento de las garantías crediticias; b) acción sinérgica de los diversos elementos empresariales comunes: redacción, administración, promoción, impresión (en su cuso), distribución y documentación; c) racionalización de la producción con su consiguiente reflejo en el incremento de rentabilidad; d) unificación y potenciación de la geslión de publicidad; e) diversificación del riesgo empresarial, compensándose resultados negativos de explotación con los beneficios del reslo del grupo.

Por supuesto que no deben silenciarse los efectos negativos de la multimedia, que para el empresario se concretan en una exigencia clara de allegar recursos muy superiores a los de la empresa monomedia, con lo que se reduce su capacidad de fundación, y que en el mercado y en su entorno social provocan una disminución efectiva de la competencia, siendo difícil aceptar que las empresas multimedia garantizan el pluralismo porque aseguran la continuidad de los medios informativos dependientes de ellas.