La evaluación de la investigación y de las carreras académicas en el marco de CoARA

Pilar Paneque Salgado

 

Avance

El texto analiza la necesidad de reformar los sistemas de evalua­ción de la investigación y de las carreras académicas, enmarcan­do esta transformación en el Espacio Europeo de Investigación y la Coalición para el Avance de la Evaluación de la Investigación (CoARA). El argumento central sostiene que los modelos eva­luativos tradicionales, basados en métricas cuantitativas simplifi­cadoras, resultan insuficientes para garantizar calidad, integridad e impacto social. En primer lugar, se expone el cambio de pa­radigma en la evaluación científica, subrayando las limitaciones del enfoque productivista centrado en publicaciones e indica­dores bibliométricos. Se destaca que este modelo ha generado incentivos perversos, desigualdades disciplinares y de género, y una infravaloración de actividades académicas esenciales. Este diagnóstico se apoya en críticas históricas, declaraciones inter­nacionales y en la convergencia con los principios de la ciencia abierta. En segundo lugar, se explica qué es CoARA y qué impli­ca su adopción, presentándola como una alianza global surgida del Agreement on Reforming Research Assessment. Se describen sus principios fundamentales, ampliamente consensuados, y se pone el énfasis en los compromisos operativos, que constituyen el núcleo transformador de la reforma. Entre ellos destacan el re­conocimiento de la diversidad de contribuciones, la centralidad del juicio experto, el uso responsable de indicadores y el abando­no de métricas basadas en revistas y ránquines. En tercer lugar, se analiza el caso español, argumentando que España no solo necesita esta reforma, sino que se encuentra en una posición fa­vorable para liderarla. Se señalan como factores clave la reciente renovación del marco legislativo español, la elevada adhesión ins­titucional a CoARA y la complejidad del sistema estatal de eva­luación, que hace especialmente necesaria la armonización de criterios. En cuarto lugar, se examina el papel de ANECA como agente impulsor de la reforma, destacando la revisión participa­tiva de su sistema de evaluación que garantiza una evaluación más responsable. Finalmente, el texto concluye que la reforma constituye una oportunidad para transformar el sistema universi­tario y científico, aunque requiere un cambio cultural profundo, liderazgo compartido y aprendizaje colectivo para consolidar un sistema de evaluación más justo y coherente.

ArtÍculo

El Espacio Europeo de Investigación incluye entre sus políticas estructurales la reforma de los sistemas actuales de evaluación, que per­sigue fomentar la diversidad de prácticas de investigación, promover la calidad por encima de la cantidad y mejorar la inclusividad (ERA Policy Agenda 2025-2027). En la definición de esta política se destaca el éxito de la crea­ción y el funcionamiento de la Coalición para el Avance de la Evaluación de la Investigación (CoARA) y se manifiesta el compromiso de apoyar y dar seguimiento a la reforma. La pre­misa de partida es que los sistemas actuales de evaluación siguen basándose en un conjunto limitado de resultados y actividades de investigación, principalmente publicacio­nes, y están dominados por el uso inadecuado de una serie de indicadores (Consejo de la Unión Europea, 2025).

Un cambio de paradigma en marcha

La preocupación que plantea la política científica actual no es nueva. Ya a finales de los años noventa, Eugene Gar­field, creador del Journal Impact Factor (JIF) —central en este debate—, advirtió que su indicador estaba siendo aplicado de forma inapropiada como medida individual de calidad para evaluar trayectorias personales y para finan­ciar proyectos de investigación (Garfield, 1999). Desde la primera década del siglo XXI, las críticas al uso inadecua­do de indicadores bibliométricos aumentaron y comenza­ron a evidenciarse efectos no deseados: incentivos perver­sos en la práctica de la investigación y de la publicación; sesgos de género; desigualdades disciplinares, afectando especialmente a Ciencias Sociales y Humanidades; o mi­nusvaloración de actividades académicas esenciales dis­tintas a la investigación. En paralelo, este debate se ve en­riquecido y reforzado por el movimiento Open Access, que incorpora la necesidad de no restringir la circulación del conocimiento a los propios círculos académicos en los que se genera, relegando su impacto social y su utilidad prácti­ca, y de democratizar el conocimiento (UNESCO, 2021).

En este contexto, el debate internacional sobre la eva­luación de la investigación, como parte nuclear de las carreras académicas, se ha centrado en la necesidad de superar los criterios, parámetros y estándares basados en indicadores cuantitativos que han fomentado un aumento permanente de la productividad, especialmente en térmi­nos de publicaciones científicas indexadas en bases de da­tos comerciales. Con el tiempo, esta lógica productivista se ha ido trasladando a otros ámbitos de la carrera acadé­mica, pese a que numerosos estudios han demostrado que esta orientación dificulta el desarrollo de iniciativas verda­deramente innovadoras en investigación, docencia, trans­ferencia e intercambio de conocimiento. Simultáneamen­te, ha crecido la conciencia sobre el carácter performativo de los sistemas de evaluación: los criterios determinan comportamientos, prioridades y decisiones profesionales, moldeando así la cultura académica y científica.

Distintas declaraciones, marcos y acuerdos de alcan­ce global, como la Declaración de San Francisco (2021), el Manifiesto de Leiden (2015) y los Principios de Hong Kong (2019) han subrayado la importancia de no utilizar métricas basadas en revistas para evaluar personas, proyec­tos e instituciones; evaluar la investigación por su calidad intrínseca; avanzar hacia una evaluación más cualitativa y contextualizada; y, alinear esta evaluación con prácticas que promuevan la integridad y la ciencia abierta.

Por fin, en los últimos años, diversos factores han acele­rado una transformación profunda de las prácticas de eva­luación de la investigación y de las carreras académicas: la demanda académica y social de una actividad científica responsable y relevante, la creciente complejidad y diver­sificación de los productos de investigación (conjuntos de datos, código, software, metodologías, etc.), la expansión global de la ciencia abierta, el impacto de la inteligencia artificial generativa en la producción científica, o el im­pulso de agendas políticas —como la ya citada ERA 2025-2027— en las que se priorizan modelos de evaluación para mejorar calidad, impacto científico y social e integridad. El resultado es un cambio de paradigma que ya se encuen­tra en marcha y que exige una reconfiguración profunda de los sistemas de evaluación tradicionales.

Qué es CoARA y qué implica

El debate europeo sobre la necesidad de revisar los sis­temas de evaluación de la investigación ha sido espe­cialmente intenso durante los últimos años y ha contado con un respaldo político explícito. Por tanto, la reforma no debe entenderse como una iniciativa voluntaria, sino como un compromiso europeo estratégico, que persigue un mejor reconocimiento de la calidad y la diversidad de sus contribuciones, así como su impacto más allá del ám­bito estrictamente académico (CE, 2021).

En este contexto, surge el Agreement on Reforming Re­search Assessment (ARRA), resultado de un amplio proceso de cocreación, que constituye el fundamento de la poste­rior creación de CoARA, en 2022. A día de hoy, CoARA integra a cerca de 800 organizaciones de los cinco con­tinentes —universidades, centros de investigación, agen­cias de evaluación, financiadores, sociedades científicas, etc.— y articula su trabajo mediante 14 grupos de trabajo temáticos y 18 capítulos nacionales. Esta alianza global, que es también un instrumento de gobernanza multinivel, pretende acelerar la reforma de la evaluación mediante la adopción de principios y compromisos compartidos y con la creación de un espacio de colaboración y aprendizaje mu­tuo. Su objetivo final es maximizar la calidad y el impacto de las actividades académicas y de resignificarlas, así como impulsar, acompañar y armonizar la reforma. CoARA no es una declaración de principios o un manifiesto, sino un acuerdo formal que compromete a las organizaciones fir­mantes a implementar reformas que desemboquen en un cambio transformador, respetando la autonomía y el con­texto de todos sus miembros.

Los 10 principios en los que se basa, relativos a ética e integridad, transparencia, centralidad de la calidad y del juicio experto, reconocimiento de la diversidad, inclusión y colaboración, representan un consenso amplio en la co­munidad evaluadora y es difícil que generen controversia. El verdadero desafío para las instituciones radica en la asunción e implementación práctica de los 10 compromi­sos, que detallan qué hacer (compromisos principales) y cómo hacerlo (compromisos adicionales).

Los compromisos principales implican realizar un re­conocimiento real de la diversidad de las contribuciones, así como de las funciones y carreras en la investigación; basar la evaluación de la investigación en métodos cuali­tativos, recuperando el peso fundamental de la evaluación por pares y, cuando proceda, haciendo un uso responsable de métodos cuantitativos; abandonar el uso inadecuado de métricas basadas en revistas y publicaciones; y evitar el uso de ránquines internacionales de instituciones univer­sitarias o científicas.

A ello se suman una serie de compromisos adicionales que requieren destinar los recursos necesarios para llevar a cabo esta reforma: revisar los actuales criterios, herra­mientas y procesos de evaluación, en estrecha colabora­ción con todos los agentes implicados; concienciar sobre la reforma mediante la comunicación, la orientación y la formación sobre los criterios y procesos diseñados; inter­cambiar prácticas con otras instituciones; comunicar pro­gresos, realizar seguimientos y facilitar el aprendizaje mu­tuo y el progreso colectivo; y evaluar la reforma realizada, haciendo públicos todos los datos.

El conjunto de estos compromisos convierte a CoARA en un ecosistema de corresponsabilidad, donde las insti­tuciones no solo se adhieren a una visión compartida, sino que se comprometen activamente a transformar sus mo­delos de evaluación, documentar el proceso y contribuir al cambio cultural que exige este nuevo paradigma.

Por qué España necesita (y puede liderar) la reforma

En España, la necesidad de revisar los sistemas de eva­luación de la investigación y de las carreras académicas ha emergido con especial fuerza en los últimos años. Una de las razones ha sido la crisis de confianza generada por casos de mala praxis. La aparición de diversos fraudes —que han tenido una importante cobertura mediática— y la percepción de impunidad dañan la confianza en la universidad y en los centros de investigación y hacen aún más evidente la necesidad de procedimientos de evalua­ción transparentes y centrados en la calidad intrínseca de las contribuciones y no en su cantidad o en su valoración a través determinadas métricas.

A ello se suma un marco legislativo y normativo re­novado. Desde 2022, respondiendo a la agenda europea, España introduce obligaciones y objetivos que invitan a adoptar los compromisos de CoARA a nivel operativo en las evaluaciones de la actividad investigadora y de las carreras académicas, así como a fomentar la ciencia abierta. Hay que destacar, en concreto: la aprobación de la Ley 17/2022, de 5 de septiembre, por la que se modifica la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación; la Ley Orgánica 2/2023, de 22 de marzo, del Sistema Universitario; la Estrate­gia Nacional de Ciencia Abierta 2023-2027; y, el Real Decreto 678/2023, de 18 de julio, por el que se regula la acreditación estatal para el acceso a los cuerpos do­centes universitarios y el régimen de los concursos de acceso a plazas de dichos cuerpos.

En este escenario, España resulta ser el país con mayor presencia en CoARA (unas 85 instituciones). Además, se ha logrado conformar un Capítulo Nacional, coordinado por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII); diversas insti­tuciones españolas participan en 9 de los 14 Grupos de Trabajo; y España, a través de ANECA, es uno de los 9 países representados en el Steering Board de la Coalición, lo que refuerza su influencia en la definición de la es­trategia y la planificación del programa de trabajo de los próximos años. La presencia de España es, por tanto, muy destacable, no solo en términos numéricos, sino también de liderazgo.

Más allá del liderazgo institucional, España presenta características estructurales que hacen especialmente re­comendable la adopción de un marco común como el pro­puesto por CoARA. En particular, su personal compite en un sistema complejo en el que conviven: un programa de evaluación de la actividad investigadora para la obtención de un complemento salarial de productividad; un sistema de acreditación como requisito previo para el acceso a las distintas categorías de profesorado; concursos de acceso convocados por las distintas instituciones universitarias; y numerosos programas de financiación estatales y auto­nómicos. Mas allá de la presión evaluadora y de la carga burocrática que todos estos programas imponen —que merece otro debate—, hay que destacar que en ellos inter­vienen numerosos agentes y que, por tanto, podrían deri­var en fragmentación, incoherencias o disfuncionalidades en los modelos de evaluación en caso de que se apliquen metodologías y criterios excesivamente heterogéneos.

La amplia adhesión de las instituciones españolas a CoARA, no solo es una señal de la especial necesidad de esta reforma en España y de su correcto alineamiento con las políticas europeas, sino también una oportuni­dad para reducir la variabilidad y garantizar la armoniza­ción y la coherencia entre los distintos procedimientos estatales, autonómicos y de cada una de las institucio­nes que evalúa a su propio personal, además de favore­cer la movilidad y el reconocimiento dentro del sistema europeo e internacional.  

El impuso de ANECA en la implementación de CoARA

En este proceso de reforma de la evaluación de la investi­gación y de las carreras académicas, las agencias evalua­doras resultan elementos centrales, ya que no solo evalúan las actividades desarrolladas, sino que también las guían, asumiendo por tanto una responsabilidad mayúscula.

Partiendo de esta premisa, ANECA ha tenido un papel protagonista en el impulso y en la implementación de la reforma. Así, desde el año 2023, cuando entra en vigor la citada Ley Orgánica del Sistema Universitario y ANE­CA suscribe los principios y compromisos de CoARA, la Agencia ha renovado —de manera fuertemente participa­da— sus sistemas de evaluación de la investigación y de las carreras académicas, que afectan a unas 40.000 per­sonas al año. Durante este proceso se puso de manifiesto tanto el interés de la comunidad académica e investigado­ra por debatir y aportar sugerencias sobre los nuevos cri­terios de evaluación como ciertas resistencias al cambio, ligadas fundamentalmente a la tradición evaluativa, basa­da en métricas de publicaciones, asentada desde los años 90 (Orellana, 2023).

El nuevo modelo incorpora elementos que permiten centrar la evaluación en la calidad y el impacto de las con­tribuciones. En concreto, se reconoce, incentiva y valora: la presentación, en todas las disciplinas, de una mayor di­versidad de resultados, relacionados con las distintas mi­siones de la universidad; la actividad multidisciplinar e in­terdisciplinar como forma fundamental de responder a la complejidad creciente de los retos que enfrentamos como sociedad; la diversidad lingüística; la aportación a la cien­cia abierta en cumplimiento de la legislación y la normati­va estatal citada (Arroyo-Machado y Torres-Salinas, 2025), así como un modelo de ciencia abierta a la sociedad; el impacto social, más allá del científico, de las actividades realizadas (Paneque, 2025); y la evaluación con perspec­tiva de género y la aplicación de medidas de igualdad, que favorecen la participación y concurrencia de mujeres —elemento estratégico para contribuir en la reducción de las brechas salariales (De la Cal et al., 2023)—, así como la reformulación de la composición de las comisiones de evaluación y su correcta formación para responder ade­cuadamente a este nuevo modelo de evaluación.

Se garantiza, además, una evaluación responsable me­diante un modelo de currículo narrativo que permite con­textualizar la actividad desarrollada y explicar con detalle la relevancia y el impacto de los principales resultados, complementando este análisis, si procede, con una am­plia gama de indicadores (de forma coherente, ANECA canceló su suscripción a la Web of Science y a Scopus en noviembre de 2023). Este enfoque permite reconocer y valorar trayectorias académicas diversas, que no respon­dan al estándar o no sean lineales, favoreciendo también la atracción de talento nacional e internacional en el sis­tema universitario.

La reforma impulsada por ANECA está siendo guiada por su Plan de Acción CoARA 2024-2027, que concreta los principios y compromisos, retos, acciones, calenda­rio, responsables y resultados esperados de este proceso transformador, así como un sistema de gobernanza y se­guimiento (Blanco-Palencia, Paneque y Ramos-Vielba, 2024). Esta planificación ha quedado conectada, de forma coherente, con el nuevo Plan Estratégico 2025-2030 de la Agencia, ya que el cambio de modelo de evaluación, al ser implementado fielmente, impregna al conjunto de la or­ganización. De igual forma, los nuevos marcos de evalua­ción que se desarrollen en ANECA, como el relativo a la actividad de transferencia e intercambio de conocimiento (Ramos-Vielba y Paneque, 2025), responderá a este nuevo sistema de evaluación.

A pesar de la incertidumbre inicial, el ritmo y la pro­fundidad de la reforma impulsada por ANECA en apenas dos años han sido decisivos para que España se sitúe entre los países más comprometidos con la transformación de la evaluación. La adhesión temprana de ANECA a CoARA  desencadenó un proceso de convergencia estratégica que hoy se traduce en avances tangibles y en una acogida favo­rable por parte de la comunidad universitaria y científica, al constatar que la reforma es viable, útil y beneficiosa tan­to para el desarrollo de las carreras académicas como para el sistema en su conjunto.

Una oportunidad para transformar la universidad

Trasladar a la práctica el debate teórico desarrollado en los últimos años sobre la necesidad de reformar los siste­mas de evaluación, con el fin de maximizar la calidad y el impacto de la actividad académica, requiere un cambio cultural profundo. Se trata de un proceso complejo, que sigue generando interrogantes y que está siendo objeto de análisis y contraste en la literatura especializada (Abramo, 2024; Baccini, 2025; Torres-Salinas et al., 2024).

En España, el nuevo escenario abierto para nuestro siste­ma universitario y científico debe ser aprovechado mediante el liderazgo de todas las instituciones participantes (Pane­que, 2025). Los primeros resultados del Capítulo Nacional confirman el avance hacia modelos híbridos que combinan elementos cuantitativos y cualitativos, con un uso creciente del currículum narrativo y de indicadores contextualizados; la promoción de prácticas que reconocen la interdiscipli­nariedad; el papel fundamental de los procesos participa­tivos, el liderazgo institucional y la formación para facilitar el cambio cultural y organizativo; y las carencias actuales en infraestructuras de datos, formación evaluadora y ali­neación entre niveles institucionales, nacionales y europeos (Blanco-Palencia y National Chapter Spain, 2025).

El liderazgo de este cambio cultural debe ser ne­cesariamente compartido, de manera que los avances sean asumidos por todos los agentes responsables de la financiación, producción, difusión y evaluación de la investigación y del resto de actividades académicas, que deben recuperar su centralidad. La elaboración e implementación de los Planes de Acción por parte de las instituciones adheridas a CoARA y la participación activa en el Capítulo Nacional español y en los distintos Grupos de Trabajo de la Coalición son buenos ejemplos de esta forma de liderazgo colaborativo, compartido y dialogado. También resulta imprescindible crear espa­cios de aprendizaje colectivo y comunidades de prác­tica que sostengan esta transformación. Hablamos, en definitiva, de construir e impulsar una visión comparti­da sobre el futuro de nuestras universidades, prestando una atención especial e incorporando decididamente en este proceso al profesorado y al personal investigador más joven, que experimentarán a medio y largo plazo el nuevo sistema.

Nos encontramos ante una de las mayores y más pro­fundas transformaciones de nuestro sistema de evalua­ción en las últimas décadas, con efectos directos en la configuración de las carreras académicas y en las formas de producir y difundir la investigación. De acuerdo con la agenda política europea, será necesario avanzar ha­cia modelos de evaluación convergentes de las distintas misiones de la universidad, reforzar infraestructuras in­teroperables, impulsar proyectos piloto que nos aporten evidencias sobre los cambios implementados, y formar a las  personas responsables de la evaluación. Solo así po­drá evitarse la fragmentación entre los múltiples actores implicados y consolidarse un modelo de evaluación más justo, más coherente y más robusto, que fortalezca la re­putación de nuestras instituciones más allá de ránquines y métricas simplificadoras.

CoARA proporciona un marco compartido y un espacio estable de colaboración. Ahora la responsabilidad recae en nuestro sistema universitario y científico para traducir ese marco en prácticas sólidas y adaptadas a la diversidad del ámbito académico español. Si este proceso se desarrolla con rigor, participación y responsabilidad, no estaremos solo ajustando procedimientos: estaremos configurando un modelo renovado de ciencia y de universidad para las próximas generaciones.


Referencias

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Arroyo-Machado, W., & Torres-Salinas, D. (2025). Incentives accelerate progress on open access in Spain. Nature. https://doi.org/10.1038/d41586-025-03276-1

Baccini, A. (2025). CoARA will not save science from the tyranny of administrative evaluation. Research Evaluation. https://doi.org/10.1093/reseval/rvaf024

Blanco-Palencia, M., Paneque, P., & Ramos-Vielba, I. (2024). ANECA CoARA Ac­tion Plan 2024–2027. ANECA. https://doi.org/10.5281/zenodo.13692576

Blanco-Palencia, M. and National Chapter Spain (2025). Mapping Institutional Approaches to Research Assessment Reform: Insights from the CoARA Spani­sh National Chapter. Coordinated by ANECA, CRUE, CSIC, and ISCIII. July 2025. https://zenodo.org/records/17017878

Comisión Europea. (2021). Towards a reform of the research assessment: Scoping re­port. Publications Office of the European Union.

Consejo de la Unión Europea. (2025). Recomendación del Consejo relativa a la Agenda de Política del Espacio Europeo de Investigación 2025–2027. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.

De la Cal, M. L., Etxezarreta, A., Galbete, A., & Martínez, E. (2023). Estudio de la brecha salarial de género en las universidades públicas españolas. ANECA, CRUE y Ministerio de Universidades.

Garfield, E. (1999). Journal impact factor: A brief review. Canadian Medical Asso­ciation Journal, 161(8), 979–980. https://www.cmaj.ca/content/161/8/979

Orellana, C. (2023). Spain wants to change how it evaluates scientists—and end the «dictatorship of papers». Science. https://doi.org/10.1126/science.zehwqlq

Paneque, P. (2025). Una nueva agenda para el impacto social de la investigación. En Informe CYD 2025 (pp. 235-237). Fundación Conocimiento y Desarrollo. https://doi.org/10.5281/zenodo.18025501

Ramos-Vielba, I., & Paneque, P. (2025). Transferencia e intercambio de conocimiento para la creación de valor social: Bases conceptuales y categorías de clasificación. ANECA. https://doi.org/10.5281/zenodo.17721669

Torres-Salinas, D., Robinson-García, N., Gorraiz, J., & Costas, R. (2024). Foundations of narrative bibliometrics. Journal of Informetrics, 18, 101546. https://doi.org/10.1016/j.joi.2024.101546

UNESCO. (2021). Recomendación de la UNESCO sobre la ciencia abierta. https:// doi.org/10.54677/YDOG4702


Foto: Sello de apoyo a la coalición que promueve la reforma de la evaluación en investigación (CoARA). Disponible y descargable en www.coara.org