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16 de febrero de 2026 - 17min.
Avance
La educación superior actual se enfrenta a retos que no entienden de fronteras. No hay una sola institución, por amplios que sean sus recursos, que sea capaz de abordar esos retos sin ayuda. Se requiere tanto de la experiencia de las universidades consagradas como de la agilidad y creatividad de las nuevas. La experiencia del autor del artículo le ha permitido ver casos de innovación referidos al modelo académico, las vías de acceso, el modo de financiación o a planes de estudios que trascienden las aulas. O adoptar la filosofía educativa que él defiende: el globalismo arraigado, el contar con raíces claramente locales sin renunciar a la inmersión en el ecosistema global. En otras palabras, ampliar los horizontes del alumnado y dotarlo de una mayor sensación de pertenencia y propósito.
Su conclusión es que no existe un único enfoque unitario y autosuficiente que satisfaga todas las demandas de la educación superior actual. Las universidades necesitan reinventarse y aprender las unas de las otras de una forma más abierta y sistemática de lo que las estructuras actuales les permiten. Esa convicción le llevó a fundar la Future Universities Alliance, actualmente en marcha en la Duke University.
En el cuestionario que forma la segunda parte del artículo, Noah Pickus desgrana características y objetivos de la Future Universities Alliance, como celebrar una cumbre mundial anual en la que se presenten tanto los logros como los futuros objetivos, y crear una plataforma de comunicación y conocimiento con la que intercambiar reflexiones y amplificar la repercusión.
La visión a largo plazo es que esta alianza se convierta en un recurso de confianza a nivel internacional, y un catalizador de la transformación educativa, hasta alcanzar un ecosistema basado en la experiencia común. Y el objetivo último, acelerar el acceso a una educación superior de calidad dentro de cada institución y cerrar las brechas educativas a nivel mundial. Este año 2026 se lanzará oficialmente la Future Universities Alliance, proyecto en el que esperan incluir a universidades de todo tipo, fundaciones filantrópicas, gobiernos, asesores y expertos.
ArtÍculo
Hace unos años, mientras me documentaba para escribir mi parte de The New Global Universities: Reinventing Education in the 21st Century, pasé algún tiempo relacionándome con los máximos responsables de ciertas universidades privadas, en lugares tan dispares como Asia, África, Latinoamérica y Oriente Medio. Muchas de estas instituciones se estaban construyendo desde cero, metafórica y literalmente. A pesar de tener que manejarse en contextos improvisados, y con recursos a menudo limitados, los fundadores a los que conocí se aferraban a una visión renovadora. Ni rechazaban la experiencia adquirida por las universidades consagradas, ni se contentaban con limitarse a copiarlas. Preferían, en lugar de eso, elegir con cuidado lo que más les interesaba, llevar a cabo un exhaustivo proceso de adaptación e innovar allí donde consideraban necesaria una reforma importante. Esa combinación de pragmatismo y ambición los convertía en una fuente clara e inequívoca de inspiración. La educación superior actual se enfrenta a retos que no entienden de fronteras: una creciente polarización social, un desarrollo económico desigual, la rápida llegada de avances tecnológicos revolucionarios y un clima de inestabilidad que va en aumento. No hay una sola institución, por amplios que sean sus recursos, que sea capaz de salvar semejantes obstáculos sin ayuda. Las instituciones consagradas pueden aportar profundidad, experiencia y escala; las nuevas, agilidad, perspectivas frescas y la predisposición a replantearse ideas fosilizadas. Al dejar atrás los individualismos y colaborar, unas y otras logran fortalecerse mutuamente. A lo largo de mis viajes he podido comprobar que las llamadas universidades startup, o universidades emprendedoras, suelen ejercer de campo de pruebas para conceptos experimentales y de catalizadores del cambio, mientras que las instituciones de gran recorrido cuentan con la infraestructura y conocimientos necesarios para pulir y magnificar las propuestas que resulten más prometedoras. Al combinarlas, conforman un ecosistema experimental dinámico capaz de generar soluciones a las que jamás habrían llegado de forma individual.
Una y otra vez he sido testigo de la forma en que sus responsables lograban compensar escasez con creatividad, viendo en las limitaciones no una excusa, sino un estímulo. Con independencia del continente o el escenario en el que se encontraran, fusionaban convicción e ingenio con asombrosa eficacia. Reinventarse supuso, en uno de estos casos, adoptar un modelo académico tan osado que pone en tela de juicio todo lo que creemos saber sobre la forma en que se debe aprender. En otro, diseñar nuevas vías que fueran, por fin, accesibles para aquellos a los que siempre se había dejado atrás. He visto a estas universidades poner en marcha estructuras de financiación alternativas, remodelar los sistemas de gobierno y diseñar planes de estudio que trascienden las aulas y se expanden por el ecosistema circundante. En ocasiones, la innovación adquiría tintes más filosóficos. Por ejemplo, las he visto abrazar lo que llamo «globalismo arraigado»: la creencia en que una universidad puede contar con raíces incuestionablemente locales sin renunciar por ello a una fuerte inmersión en el ecosistema global.
El globalismo arraigado es solo una filosofía educativa de entre las muchas existentes, pero ha tenido una influencia decisiva en mi manera de pensar. Durante el proceso de diseño del modelo académico de la Duke Kunshan University, nos planteábamos una y otra vez cuál era la mejor forma de crear un proyecto conjunto con genuinas raíces en su contexto chino, pero a la vez vinculado a la colaboración, docencia e investigación internacionales. Más tarde, mientras ejercía de director académico del Minerva Project, presencié de primera mano que, al combinar una pedagogía diseñada para un propósito concreto con una experiencia urbana itinerante e internacional, es posible cumplir al mismo tiempo con dos objetivos aparentemente paradójicos: ampliar los horizontes del alumnado y dotarles de una mayor sensación de pertenencia y propósito.
Sin embargo, la conclusión más importante a la que he llegado, y que se ha ido confirmando tras años de conversaciones con administración, profesorado y alumnado, ha sido la siguiente: no existe un único enfoque unitario y autosuficiente. No hay un solo modelo curricular, ni estructura de gobierno, ni modelo financiero, ni teoría del cambio que logre satisfacer por completo todas las demandas de la educación superior actual. Las universidades necesitan reinventarse de múltiples formas, aprender las unas de las otras de una forma más abierta y sistemática de lo que las estructuras actuales les permiten.
Ha sido esta convicción la que me llevó a fundar la Future Universities Alliance que se está gestando actualmente en la Duke University.
La Future Universities Alliance no se limita a replicar un único modelo educativo o una aplicación práctica concreta. Su objetivo es construir una comunidad global en la que las instituciones, tanto emergentes como consagradas, grandes o pequeñas, públicas o privadas, puedan hacer frente común ante los obstáculos que se les presentan. Queremos proporcionar a las universidades una manera estructurada de intercambiar impresiones, tomar prestadas ideas y adaptarlas a sus propios contextos. Para algunas instituciones, tal vez esto suponga remodelar el plan de estudios para dar cabida a enfoques interdisciplinares, rediseñar las asignaturas troncales o enraizar el aprendizaje en la comunidad. Otras quizás se aventuren por nuevas pedagogías de base tecnológica, experimenten con itinerarios flexibles o creen sistemas más holísticos con los que apoyar al alumnado. Algunas probarán modelos inéditos de ordenación académica o colaboraciones que vinculen el aprendizaje en el aula con los retos del mundo real.
La cuestión no es la uniformidad, es el progreso colectivo. No es lograr una panacea universal, sino establecer una cultura en la que las instituciones aprendan de las experiencias ajenas y, lo que es igual de importante, colaboren para crear soluciones que nunca habrían podido desarrollar por sí mismas. Este modelo aborda los obstáculos que plantea la difusión de la innovación fomentando el préstamo, prueba y amplificación de aquellas prácticas que hayan dado mejor resultado. Pone en tela de juicio la idea de que la educación consiste en llegar el primero; acepta el hecho de que, para lograr una economía vibrante, hacen falta tanto cooperación como competencia; y rechaza los modelos anticuados de transferencia cultural que implican exportar un sistema educativo a otro.
Que un concepto así cuenta con demanda real es la conclusión a la que llegué durante el New Global Universities Summit de 2024. La cumbre reunió a un amplio abanico de participantes procedentes de todo tipo de contextos y filosofías educativas: representantes de instituciones con menos de una década de historia junto a otros llegados de veteranas universidades de renombre. A pesar de sus diferencias, todos volvían una y otra vez a los mismos temas: la apremiante necesidad de innovación, el valor de las experiencias en común y la demanda de una comunidad en la que las instituciones puedan exponer abiertamente lo que intentan hacer y lo que han aprendido en el proceso. El entusiasmo y predisposición que demostraron ante la posibilidad de poner a prueba nuevas ideas en contextos diferentes dejó patente que la Future Universities Alliance no solo ha surgido en el momento adecuado, sino también cuando más se la necesitaba.
«En África, tan solo el 9,2 % de las personas aptas para recibir educación innovación en cualquier ámbito. No hace falta un edificio elegante, ni un aula magna de la que se acabe utilizando solo un 10 % de la capacidad. Es cuestión de reconocer los elementos críticos, y de repente los medios de reducir costes comienzan a parecer más factibles. La cumbre nos ha dado la posibilidad de comentar cuestiones en común, de sentirnos valorados y de ofrecer consejo a otras startups más recientes».
Veda Sunassee, director general de la African Leadership University
«Las nuevas universidades internacionales son el indicio y la expresión de un paradigma educativo en alza. Son interdisciplinares, holísticas, empíricas, basadas en retos y diseñadas para el alumnado. Lo que hace falta es una red colaborativa con capacidad para llevar a cabo un programa de innovación colectivo. Si nos decidiéramos a cooperar más, estaríamos más cerca de lograr ese objetivo básico que es una educación de calidad en todo tipo de entornos, de todo tipo de formas, y con una repercusión más profunda».
Randy Bass, vicepresidente de iniciativas educativas estratégicas de la Universidad de Georgetown
«La ayuda de colaboradores externos en Latinoamérica es necesaria tanto para solucionar nuestros problemas institucionales (legislación, operaciones y formación) como para revisar nuestros propósitos y objetivos. Nos urge implantar una educación que sea al mismo tiempo moderna (digital, orientada a la resolución de problemas y al desarrollo de destrezas) y tradicional (integrada, holística y representativa). No hace falta que lo inventemos todo nosotros; queremos formar parte de una ecología de innovadores que nos ayuden a derribar las barreras y a crear el futuro».
Fernando Valenzuela, director general de Global Impact EdTech Alliance
«Podríamos integrar al alumnado en nuevas instituciones, experimentar con titulaciones conjuntas impartidas en formato digital, poner en contacto a equipos interdisciplinares con colaboradores internacionales, ofrecer orientación a su profesorado y utilizar a antiguos alumnos como docentes; y además, podríamos aprender de los innovadores nuevas formas de incorporar profesorado, de dar apoyo a la innovación pedagógica, a lograr un plan de estudios más integrado y otras maneras de enfrentarnos a los desafíos que se nos presentan».
Ed Balleisen, vicerrector primero de programas interdisciplinares de la Duke University
Es este espíritu el que mueve a la Future Universities Alliance a ofrecer a instituciones emergentes y consagradas diversos medios complementarios con los que contactar unas con otras. El principal será un programa sandbox de innovación de un año de duración, en el que equipos provenientes de una selección de universidades diseñará, pondrá a prueba y pulirá soluciones potenciales a problemas colectivos, dentro de un entorno estructurado y cooperativo. El programa se complementará con una cumbre mundial anual, en la que los máximos responsables de las instituciones podrán reflexionar sobre lo ocurrido en ese periodo y establecer prioridades para el siguiente. Para favorecer la libre circulación de conclusiones, contaremos, además, con consultorías de liderazgo y una plataforma especializada con modelos, herramientas y propuestas influyentes recopiladas a lo largo de nuestra colaboración con la red.
De tener éxito, contribuirá a que las universidades de todo el mundo ganen en agilidad y capacidad de respuesta ante las necesidades de su alumnado, su comunidad y su sociedad. Ayudará a las instituciones no solo a mejorar su accesibilidad, sino también su calidad. También facilitará a las administraciones, instituciones filantrópicas y a los educadores la tarea de reconocer lo que funciona, lo que no, y el porqué.
Cada vez que reflexiono acerca del prolongado recorrido histórico de la educación superior, debo recordar que la improvisación y la colaboración siempre han sido los medios que han permitido su evolución. La Future Universities Alliance es una iniciativa que aspira a canalizar a escala global la energía y sensación de urgencia actuales, a poner en contacto instituciones que no se conforman con lograr que sus campus se mantengan al día, sino que aspiran a moldear el futuro de la educación mundial.
De hacerlo bien, lograremos resistir la tentación de replicar un mismo modelo una y otra vez, con independencia del país o del contexto, y en su lugar apoyaremos a las universidades en su objetivo de convertirse en la mejor versión de sí mismas: enraizadas en su propia identidad, pero versadas en el conocimiento que aporta una perspectiva internacional y comprometidas a ofrecer más opciones, de mejor calidad, a más estudiantes, en más lugares.
1. ¿Cuál es el aspecto innovador que hace destacar tu proyecto?
La Future Universities Alliance tiene como objetivo mejorar el acceso a una educación de gran calidad a un precio reducido. El concepto se basa en un modelo de colaboración plural y de código abierto que se aleja de los modelos tradicionales, en los que prima la competitividad y la transferencia cultural. En lugar de replicar estructuras o establecer franquicias en distintas zonas geográficas, la Future Universities Alliance fomenta la enseñanza recíproca dentro de una red de instituciones tanto emergentes como consagradas, lo que permite el préstamo, prueba y amplificación de las prácticas que han dado mejor resultado a través de diferentes contextos. Este enfoque promueve la idea de que la colaboración internacional entre universidades es posible si se trata la innovación como un proyecto en común, en lugar de como una ventaja competitiva.
2. ¿En qué consiste vuestra alianza?
Desde su gestación en la Duke University, la Future Universities Alliance se presenta como un concepto tan nuevo como ambicioso: el de conectar la arraigada experiencia y los recursos de las universidades consagradas con la flexibilidad, creatividad y perspectivas frescas de las instituciones emergentes. En el seno de esta comunidad internacional de profesionales de la educación, las instituciones podrán diseñar, poner a prueba, amplificar y divulgar soluciones innovadoras con las que hacer frente a problemas críticos.
Entre las actividades programáticas específicas de la fase inicial se incluyen:
– Involucrar a importantes dirigentes de todo el ecosistema de la educación superior, para que señalen la dirección a tomar y establezcan unas prioridades en común.
– Poner en marcha un sandbox de innovación que ponga a prueba modelos piloto.
– Celebrar una cumbre mundial anual en la que se presenten los progresos logrados y se dé forma a los futuros objetivos.
– Construir una plataforma de comunicación y conocimiento con la que intercambiar reflexiones y amplificar la repercusión. Con el tiempo, puede que la Future Universities Alliance llegue también a ofrecer apoyo específico al desarrollo de capacidades y construya centros regionales de innovación con los que lograr un mayor alcance y una colaboración internacional más amplia.
3. ¿De dónde provienen los miembros y cómo se les selecciona?
La Future Universities Alliance cuenta con un consejo asesor compuesto por máximos responsables tanto de universidades emergentes como consagradas, y de cada rincón del planeta. Su participación desde las primeras fases ha sido fundamental a la hora de dar forma a nuestras prioridades y programas iniciales, ya que garantiza que la dirección tomada es representativa de una amplia variedad de perspectivas institucionales y contextos regionales. Con el tiempo, se producirá una rotación de los miembros del consejo, con el propósito de incorporar nuevas ideas y voces que preserven el dinamismo y la capacidad de respuesta de la alianza frente a las necesidades cambiantes del alumnado.
Partiendo de esta base, la Future Universities Alliance extenderá su red mediante un programa sandbox de innovación: una experiencia por equipos de catorce meses de duración diseñada para arrancar, poner a prueba y pulir soluciones de innovación dentro de un entorno colaborativo. La selección formal dará comienzo a principios de 2026, con convocatoria abierta de propuestas que se adecúen a los tres temas preestablecidos y dirigidos a abordar los problemas más acuciantes de la educación superior internacional. Durante el primer año se seleccionarán unas nueve instituciones para que participen en esta experiencia. Para concluir, el Global Summit abrirá una oferta anual, dirigida a colaboradores y observadores externos, para que se involucren en las actividades de la Future Universities Alliance, intercambien impresiones y aprendan unos de otros.
4. ¿Qué criterios de evaluación habéis puesto en marcha?
Entre los principales objetivos que persigue la Future Universities Alliance se encuentran:
– Soluciones más sólidas de eficacia contrastada en el mundo real.
– Un aprendizaje institucional más rápido gracias a la colaboración estructurada y la crítica entre iguales.
– Redes ininterrumpidas que permitan encontrar soluciones colectivas.
– Comprensión de procedimientos y aprendizaje visibles a través del Global Summit, y
– Un repositorio, de código abierto y en expansión, para modelos, herramientas y prácticas.
Con el tiempo, desarrollaremos estructuras de evaluación e investigación formal coordinadas que nos permitan calcular la repercusión de cada innovación y el valor total de la red.
5. ¿Qué visión tenéis del futuro de la alianza y qué aporta al ecosistema?
La visión a largo plazo para la Future Universities Alliance es convertirla en un recurso de confianza a nivel internacional y un catalizador de la transformación educativa. Prevemos la creación de una plataforma duradera y adaptable que conecte instituciones, genere información procesable y fortalezca la capacidad de la educación superior para hacer frente a los desafíos internacionales más apremiantes. Su valor radica en la aceleración de la innovación transfronteriza, mediante la creación de un bucle de retroalimentación que permita a las instituciones aprender más rápido, adaptarse mejor y amplificar la escala de los modelos ratificados con un mayor grado de eficacia del que lograrían por sí mismas.
6. ¿En qué se diferencia la experiencia dentro de tu red de la de las universidades tradicionales?
Las colaboraciones tradicionales entre instituciones de educación superior suelen orientarse hacia el intercambio bilateral o partir de una competitividad mercantilista. Lo que la Future Universities Alliance propone es un ecosistema basado en la experiencia común, en el que las universidades puedan colaborar en el diseño, puesta a prueba y adaptación de los modelos. Programas como el sandbox de innovación (para el intercambio de experiencias en común) y las consultorías de liderazgo (para la orientación estratégica) crean entornos de colaboración entre pares que facilitan una iteración rápida y un aprendizaje reflexivo, en lugar de una educación de arriba abajo o la transferencia unidireccional de conocimientos.
7. ¿Qué aspecto tiene para ti el éxito a largo plazo? Éxito sería que la Future Universities Alliance evolucionara hasta convertirse en una floreciente red de instituciones, tanto emergentes como consagradas, con el objetivo individual de acelerar el acceso a una educación superior de calidad dentro de sus propios contextos, y con el colectivo de cerrar las brechas educativas a nivel mundial. Para lograr estos propósitos, la Future Universities Alliance tratará constantemente de:
– Operar a mayor escala con colaboradores y objetivos adicionales.
– Fomentar una cultura del globalismo arraigado, con el que proporcionar educación a aquellos que transitan contextos tanto locales como internacionales, además de aportarles comprensión y un propósito.
– Demostrar con datos mensurables el impacto estudiantil e institucional.
– Influir en las prioridades políticas y de financiación para lograr mayor accesibilidad e innovación mundial.
8. ¿Contáis con algunos primeros frutos o ejemplos que demuestren vuestra repercusión?
Si bien la Future Universities Alliance, propiamente dicha, no se lanzará de manera oficial hasta enero de 2026, en junio de 2024 hubo ya una experiencia precursora, el New Global Universities Summit, que demostró el interés existente y sirvió como prueba de concepto al reunir a representantes de 25 instituciones emprendedoras y universidades estadounidenses de referencia. Los participantes, provenientes de África, Latinoamérica y Norteamérica, ratificaron la necesidad colectiva de innovación y expresaron su predisposición a colaborar en la experimentación y reforma de la educación, lo que, en última instancia, terminó dando forma a la visión de la Future Universities Alliance.
9. ¿Cuáles serán los siguientes pasos a seguir para vuestra red o alianza?
A lo largo de 2025, la Future Universities Alliance ha estado inmersa en la investigación, diseño y desarrollo de colaboraciones, con el propósito de allanar el camino para el lanzamiento oficial, que se producirá el próximo año. Por tanto, en 2026 dará inicio un programa de actividades entre las que se incluye:
– Enero 2026: lanzamiento de la convocatoria abierta para conformar el grupo inaugural del programa sandbox de innovación.
– Abril 2026: Anuncio de los componentes del grupo inicial: nueve instituciones que participarán en un ciclo de experimentación, mentoría y aprendizaje entre pares de catorce meses de duración.
– Octubre 2026: Celebración del primer Global Summit, la cumbre emblema de la alianza, que tendrá lugar en la Duke University, en Durham, Carolina del Norte (EE. UU.). Permitirá la exposición de los progresos obtenidos, el intercambio de impresiones y el establecimiento de prioridades para el año siguiente.
10. ¿Quiénes serían vuestros compañeros ideales en este recorrido?
Nuestra visión de la Future Universities Alliance incluye un amplio abanico de organizaciones colaboradoras, cada una de las cuales jugará un papel fundamental dentro de este ecosistema emergente. Entre ellas se incluyen:
– Universidades emergentes y nuevas instituciones que busquen orientación, colaboración y oportunidades de crear modelos de prueba y pulir planteamientos innovadores en torno a la enseñanza, el aprendizaje y la accesibilidad;
– Universidades consagradas que se comprometan a compartir su experiencia, poner a prueba nuevos modelos en colaboración con los innovadores y amplificar su impacto global mediante el aprendizaje entre pares y la experiencia en común;
– Fundaciones filantrópicas y donantes que quieran acelerar la accesibilidad y la innovación mediante inversiones catalíticas;
– Gobiernos y otros colaboradores comprometidos a reforzar los ecosistemas de la educación superior y a permitir que las instituciones prosperen dentro de sus contextos tanto nacionales como locales; y
– Asesores y expertos que puedan proporcionar orientación específica, evaluación y asesoramiento estratégico a las instituciones participantes.
Foto: © Pixabay/geralt.