¿Ejércitos permanentes o milicias ciudadanas?

«Writings on Standing Armies» ilustra sobre las transformaciones en la sociedad por la prolongada posesión de poder sobre los súbditos

Detalle de un retrato ecuestre de Guillermo III, c. 1690. National Portrait Gallery, dominio público, con licencia de Wikimedia Commons.
Detalle de un retrato ecuestre de Guillermo III, c. 1690
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¿Cómo conciliar el poder estatal coercitivo con la libertad y la sociedad civil? ¿Basta con aludir a no arriesgarse a la subordinación de los Estados rivales para justificar los ejércitos? ¿Deben confiarse las armas a un ejército permanente o reservarse a una milicia ciudadana?

Sobre todo, la última pregunta ha sido central en la tradición política desde Maquiavelo y a responderla arroja luz la obra Writings on Standing Armies, que recopila los folletos más importantes sobre la controversia de los ejércitos permanentes en 1697-98 y los efectos transformadores ejercidos por la prolongada posesión de poder sobre individuos y administraciones.

En Writings on Standing Armies se nos recuerda que el enfado popular contra Jacobo II en los años previos a la Revolución Gloriosa se debió al mantenimiento de tropas en tiempos de paz, porque se temía que pudiera usarlas como un instrumento de absolutismo. Cuando se redactó la Declaración de Derechos, en 1689, uno de los artículos trató explícitamente esta preocupación. Mencionaba la «creación y mantenimiento de un ejército permanente dentro del reino en tiempos de paz sin el consentimiento del Parlamento» como una de las transgresiones de Jacobo II contra su pueblo. Estipuló la Declaración de Derechos que «la constitución o mantenimiento de un ejército permanente dentro de este reino en tiempos de paz, a menos que sea con el consentimiento del Parlamento, va en contra de la ley».

Sin embargo, en la década de 1690, Guillermo III aumentó las tropas y en 1696 superó el número de Jacobo II. La crisis dividió a los Whigs entre los decididos a defender el principio de oposición a los ejércitos permanentes y quienes se contentaban con modificar los principios para las exigencias prácticas del gobierno.

David Womersley, el editor de Writings on Standing Armies, en la introducción del volumen sitúa los documentos escogidos en el contexto del debate europeo sobre los ejércitos permanentes. Es fácil extrapolar sus enseñanzas con ejemplos prácticos en cualquier país occidental hoy día. Las respuestas a un tema tan polémico, difícil, práctico y cambiante siguen siendo insatisfactorias. Baste pensar en el caos del orden global al que nos enfrentamos (Trump, Putin y compañía) y en cómo terminar los conflictos de Ucrania, Gaza y Groenlandia.

Más sobre Writings on Standing Armies.

Reseña de William Anthony Hay.

Véase también 1688. La primera revolución moderna.

La imagen que ilustra este artículo es un retrato ecuestre de Guillermo III. National Portrait Gallery, dominio público, con licencia de Wikimedia Commons. El archivo original se puede encontrar aquí.