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La historia de las relaciones entre la Comunidad Europea y los países latinoamericanos se remonta a mediados de los años ochenta. La primera reunión entre la entonces Comunidad y el Grupo de Río (integrado por 19 países latinoamericanos) se celebró en 1987 en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Desde entonces, España y Portugal han sido los principales motores del acercamiento transatlántico. Prueba de ello es la «Declaración Común de Intenciones» para la intensificación de las relaciones con Latinoamérica, aneja al Tratado de Adhesión de ambos países a la CE.

El diálogo eurolatinoamericano se institucionalizó, unos años más tarde, con la Declaración de Roma, en diciembre de 1990. Hasta entonces, la Comunidad Europea había suscrito con esos países acuerdos comerciales no preferenciales, denominados «de primera generación».

LAS CUMBRES REGIONALES

Desde que en 1999 se iniciara en Río de Janeiro el proceso de cumbres regionales, la relación estratégica entre la Unión Europea y América Latina y Caribe ha experimentado un progreso relativo.

Esta primera cumbre congregó a 48 mandatarios europeos y 33 iberoamericanos y obtuvo como resultado la firma de la Declaración de Río y un Plan de Acción, destinados ambos a forjar una asociación estratégica en materia política, económica y sociocultural.

En la segunda cumbre, celebrada en mayo de 2002 en Madrid, se ratificaron los compromisos adquiridos en Brasil, poniendo especial atención a la lucha contra el terrorismo, la defensa de las libertades y la negociación económica multilateral.

En la tercera cumbre, celebrada en Guadalajara (México) en 2004, participó una Unión Europea ampliada a 25 Estados miembros. En esa ocasión se estableció como prioridad lograr una mayor integración económica intrarregional para luchar contra la pobreza en América Latina y Caribe.

En mayo de 2006 tuvo lugar, en Viena, la cuarta cumbre eurolatinoamericana. En su declaración final se subraya el deseo de los participantes de seguir promoviendo y reforzando la asociación estratégica birregional, con la finalidad de consolidar los compromisos adquiridos.

Actualmente, las relaciones se rigen por acuerdos subregionales (con Mercosur, Comunidad Andina, Centroamérica y Caribe) y bilaterales (con México y Chile).

En materia de acuerdos regionales, la UE y Mercosur negocian, desde 1999, un acuerdo de asociación Mercosur reclama un mayor acceso de sus productos agropecuarios al mercado europeo y la UE, primer socio comercial de Mercosur, persigue una mayor apertura comercial en materia de bienes industriales y servicios. Las negociaciones avanzan lentamente, debido, entre otras razones, a algunos factores externos a la propia negociación, como es el caso de los nuevos escenarios políticos en América Latina.

Respecto a la Comunidad Andina, en la Cumbre de Viena se adoptó la decisión de iniciar, durante 2006, la negociación de un acuerdo de Asociación, que considere el diálogo político, la instrumentación de programas de cooperación y un acuerdo comercial. Además de los posibles acuerdos de asociación, los países de la CAN gozan de un régimen de privilegios arancelarios denominado Sistema de Preferencias Generalizadas Plus (SPG +), que permite la entrada de un importante número de productos de estos países sin la imposición de derechos arancelarios.

En cuanto al Caribe, la UE firmó en 2000 el Acuerdo de Cotonú con la finalidad de canalizar de forma óptima la ayuda europea al desarrollo. Además, la u e negocia desde 2004 un acuerdo de colaboración económica con quince países caribeños con la meta de promover una apertura comercial más intensa. Cuba es el único miembro del grupo a c p que no ha firmado el Acuerdo de Cotonú ni participa, por tanto, de la cooperación y el diálogo con la UE. .

Con relación a los acuerdos bilaterales, México y Chile han podido desarrollar una sólida relación con la Unión Europea gracias a la firma de los acuerdos de asociación de «cuarta generación», los cuales prevén la liberalización progresiva del comercio y los servicios, el diálogo político y cultural e incluyen prácticamente todos los ámbitos de cooperación económica y científica.

ESTABILIDAD ECONÓMICA Y DEMOCRACIA

Del contenido de los distintos acuerdos entre la Unión Europea y América Latina se deduce el protagonismo de la economía en la configuración de la relación transatlántica. Pero aunque las relaciones económicas son fundamentales en el fortalecimiento de la relación estratégica entre ambas regiones, es necesario también articular mecanismos de gobernanza económica para poder obtener el máximo rendimiento de las relaciones birregionales. El propio Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han señalado la importancia de intensificar la acción política para paliar los desajustes que pueda ocasionar la desaparición de barreras comerciales (1).

La apertura de mercados y el aumento del comercio han producido un importante incremento de la riqueza mundial, mientras que, según la CEPAL (2), el 44 % de la población latinoamericana vivía, en 2003, en condiciones de pobreza (3). El fracaso de las políticas de cohesión social puede afectar a la confianza en las instituciones (4), lo que podría explicar que más de la mitad de la población latinoamericana pueda estar dispuesta a sacrificar un gobierno democrático a cambio de avances económicos y sociales. Desde el punto de vista de la UE, no se entiende la estabilidad económica sin la profundización en los procesos de consolidación democrática, lo que constituye un pilar fundamental del diálogo político birregional.

Por otra parte, aunque en los últimos años la relación eurolatinoamericana se ha desarrollado en extensión e intensidad, las actuales prioridades europeas en materia de política exterior se dirigen fundamentalmente hacia la asimilación de la gran ampliación de 2004, el posicionamiento de Europa entre los dos bloques de poder económico mundial (Norteamérica y Asia) y el desarrollo de las relaciones privilegiadas con sus ex colonias (países ACP ) y países fronterizos, incluyendo los de Europa central y oriental, los países del sudeste de Europa (ex-Yugoslavia) (5) y los de la cuenca del Mediterráneo y Oriente Próximo.

EL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

En el marco de un proyecto de investigación de la Comisión Europea, el Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad c e u San Pablo ha realizado un análisis de la relación estratégica entre la Unión Europea y América Latina y Caribe. Los resultados de esta investigación serán publicados próximamente por la editorial Biblioteca Nueva.

En esta monografía se recogen las aportaciones de profesores e investigadores, europeos y latinoamericanos, de reconocido prestigio. Los catorce capítulos analizan, en su dimensión política, económica y social, el amplio contenido de las relaciones transatlánticas, que abarcan desde la defensa de la democracia y los derechos humanos hasta materias como la energía y el medio ambiente.

La publicación analiza la importancia que ha adquirido la relación eurolatinoamericana en un nuevo contexto internacional, en el que la emergencia de nuevos escenarios y prioridades, tanto para Europa como para América Latina, está asociada al reto de contribuir a la estabilidad y prosperidad de la comunidad internacional.

La solidez del diálogo eurolatinoamericano, fundamentado en las raíces comunes de carácter histórico y cultural, puede servir de base para el desarrollo de nuevas formas de diálogo en el marco de la sociedad internacional contemporánea, así como para dar un salto cualitativo en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, con el fin de desarrollar plenamente el contenido de tan alianza.

 

N O T A S

1 Synopsis of World Development Reports (1995 – 2002). IMF. Annual Report, 2004

2 CEPAL, Panorama Social de América Latina 2003 – 2004, Santiago de Chile, noviembre de 2004.

3 COM ( 2 0 0 5 ) 6 3 6 Final, C o m u n i c a c i ó n de la Comisión al C o n s e j o y al Parlamento Europeo, «Estrategia para una Asociación reforzada entre la Unión Europea y América Latina: presentación detallada».

4 Véase «Informe Regional Gobernabilidad en América Latina 2004» , de FLASCO CHILE y «La democracia en A m é r i c a Latina: hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos», del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ambos informes destacan la fragilidad de la democracia en Latinoamérica.

5 Los países balcánicos ocupan un lugar de primera importancia en las relaciones exteriores comunitarias. Albania, Bosnia-Herzegovina, Croacia, la República Federal de Yugoslavia, Kosovo, Macedonia, Montenegro y Serbia están insertos en el Proceso de Estabilización y Asociación, que se propone crear las condiciones internas para que los mismos se conviertan en países miembros.


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