Pollux Hernúñez

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Director de Terminologie et Traduction, Comisión Europea, Bruselas

La lengua española en la Union Europea

Sobre la importancia política de la lengua en un país y la necesidad del gobierno actual de proseguir la promoción y respeto del español como vínculo entre naciones y pueblos.

Nueva Revista

Entrevista a Valentín Garcia Yebra

MENUDO, SENCILLO, AMABLE, CORRECTÍSIMO EN EL HABLAR, discreto en el el juicio, fino en la ironía: así se nos presenta, ya con 82 años, Valentín García Yebra, académico de la Lengua, ilustre filólogo, traductor eminentísimo y, sobre todo, el más señalado teórico de la traducción que ha dado España. No menos fiel a los textos que traduce que a sus nostalgias, este leonés afincado en Madrid hace ya 50 años, guarda en su casa un rincón medio moruno, evocador sin duda de sus años en Tánger, y, en su despacho, una amplia panorámica de su patria chica, Lombillo de los Barrios, un pueblecito del Bierzo. Desde Lombillo a Madrid pasando por varios mundos, por la filología y la traducción, por la docencia y la edición, por Aristóteles y Séneca, por Ortega y Dámaso Alonso, el denso universo de este hombre se ha ido ensanchando y enriqueciendo a lo largo del siglo que se va. Qué ganas dan de escarbar un poco en él. In medias res y sin contemplaciones.POLLUX HERNÚÑEZ • ¿Cómo se hace un buen traductor? VALENTÍN GARCÍA YEBRA - Un traductor se hace sobre todo traduciendo. En éste, como en casi todos los oficios, se aplica el conocido adagio latino Fabricando fit faber, equivalente al dicho español «El ejercicio hace al maestro». Claro está que se necesitan condiciones previas. En cuanto a esto, yo he comparado muchas veces al traductor con el cantante. No puede aspirar a cantar bien quien tenga mala voz y mal oído. Pero quien esté dotado de voz bien timbrada y de oído musical fino puede llegar a cantar muy bien si, además, le gusta cantar y canta con frecuencia. Pero es evidente que, si tiene un buen maestro de canto, llegará a cantar mejor que si aprende por sí solo.Hay un pasaje aristotélico, en la Ética Nicomaquea (B, 1103A 8-13), que he citado en varias ocasiones, porque me parece ejemplificar muy bien esta afirmación teórica. «Tocando la cítara —dice allí el Sabio— se llega a ser buen citarista o mal citarista; y lo mismo sucede con los constructores de casas y con todos los demás, pues construyendo bien se harán buenos constructores, y construyendo mal, malos. Y si no fuese así, no harían falta maestros». En el primer capítulo de mi libro En torno a la traducción, titulado «La teoría y la práctica en la traducción», desarrollo esta idea con cierta amplitud.P H - ¿Puede traducirse, o será siempre la traducción un quiero y no puedo? V G Y - En el capítulo IX de mi citado libro, titulado «Problemas de la traducción literaria», me refiero a la posibilidad o imposibilidad de la traducción. Georges Mounin dedicó su libro Los problemas teóricos de la traducción (337 páginas en la traducción española) a demostrar la posibilidad de la comunicación interlingüística, que es otro nombre de la traducción. La traducción, aunque no carezca de dificultades, es ciertamente posible. Volviendo a Aristóteles, la demostración de la posibilidad de la traducción puede hacerse con sólo cinco...

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