Nazareth Echart

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Profesora de la facultad de Ciencias de la Información de en la UCM

Hacia un modelo de democracia más participativa

Alianza para el Gobierno Abierto es una iniciativa que se puso en marcha en 2011. En ella, 47 países, entre ellos España, se han comprometido a asumir una serie de retos, entre los que destacan aumentar la información de la actividad gubernamental y apoyar la participación ciudadana.

Campañas electorales: ¿qué hay de nuevo?

El planteamiento de cómo puede afectar Internet a los partidos políticos y la manera de sacarle beneficio a las nuevas tecnologías.

Comunicación política: ¿hacia un nuevo modelo?

Las nuevas tecnologías han introducido importantes cambios en la comunicación. El reto es desarrollar una nueva conversación, un relato en el que el protagonista sea el ciudadano.
Nueva Revista

Aprender a contar para generar confianza

«En toda Europa crece el interés por las fundaciones, que cada vez desempeñan un papel más importante en los debates sobre el futuro económico, social, medioambiental y otras cuestiones de gran relevancia general. Pese a ello, tanto la opinión pública como muchos de los responsablesde las grandes decisiones y bastantes líderes políticos parecen poco informados sobre las particularidades y el papel que las fundaciones son capaces de desempeñar en la sociedad».Así comenzaba un texto del Centro Europeo de Fundaciones editado en 2001. Han pasado ocho años. ¿Han cambiado las cosas? ¿Está la sociedad mejor informada sobre las particularidades de las fundaciones y sobre el relevante papel que cumplen? ¿Poseen los ciudadanos la percepción de que, en el origen de casi todas, se encuentra el deseo de devolver a la sociedad parte de su riqueza?En mi opinión, en estos pocos años se han producido importantes avances, pero aún es mucho el camino que queda por recorrer. La construcción de la identidad europea, desde esa perspectiva, ofrece un horizonte de oportunidades para la consolidación del sector fundacional que éste no debe desaprovechar.De hecho, meses antes de las pasadas elecciones europeas, el Centro Europeo de Fundaciones promovió un Manifiesto, con el fin de trasladar las principales demandas del tercer sector a los nuevos eurodiputados. El texto giraba en torno a dos ejes: la necesidad de desarrollar un clima amistoso para las fundaciones a lo largo y ancho de Europa y la exigencia de avanzar en materia de justicia social. El primero incluía la creación de un Estatuto de la Fundación Europea para las fundaciones y un tratamiento del IVA más adecuado a su naturaleza, dos reclamaciones básicas que, de prosperar, pueden tener un impacto decisivo en el tercer sector.Ambas tienen su justificación. En su libro Giving, el ex presidente Bill Clinton señala que, para prosperar, un país debe poseer tres características: en primer lugar, una economía próspera, que asegure a todos los ciudadanos un trabajo; en segundo lugar, un buen gobierno, que se ocupe de todo aquello de lo que no se puede ocupar el mercado, y, por último, «una sociedad civil vibrante, con ONGs que hagan que no se olvide anadie». Clinton insiste en este último aspecto, en la necesidad de contar con un tercer sector sólido, organizado. No es una aportación nueva. La idea de que la generación de bienestar no es competencia exclusiva de los gobiernos forma parte de la tradición política y cultural del mundo anglosajón. De ahí la fortaleza de su asociacionismo, esa característica de la sociedad estadounidense que más llamó la atención de Alexis de Tocqueville cuando éste viajó a Estados Unidos, como queda bien reflejado en La democracia en América. El asociacionismo y la fortaleza de las organizaciones civiles (entre ellas, muchas fundaciones) han estado, sin duda, estrechamente ligados al progreso de ese país.Desde esa perspectiva, en Europa queda mucho por hacer. Por eso la reclamación del Manifiesto merece cierta atención. La regulación actual no facilita la labor de las fundaciones que quieren desarrollar sus...

Elecciones vascas: contenidos o estrategia

Los especialistas en comunicación electoral explican que, en términos de cobertura mediática, se puede hablar de dos tipos de campaña: la llamada issue campaign, centrada en los temas o problemas que configuran la agenda de los medios y/o los candidatos, o la horse race campaigno campaña de carrera de caballos. Esta última es la que está centrada en la estrategia, en la evolución de la intención de voto, en las tácticas de los políticos para mantener la iniciativa frente al adversario.La cobertura mediática que están recibiendo las elecciones vascas se centra fundamentalmente en las estrategias de los partidos y, en especial, en las tácticas del PNV y el PSE, los únicos que tienen posibilidad real de ganar los comicios. No deja de ser curioso que, en unas elecciones en las que los ciudadanos se juegan algo más que la elección de un gobierno el voto que cada ciudadano pone en la urna implica una adhesión diferente a principios tan valiosos para las sociedades democráticas como la libertad, la justicia, la dignidad y la paz, lo prioritario en la agenda de los medios sea la estrategia.Pero es que, desde hace ya demasiado tiempo, todo lo que sucede y afecta a la política vasca pasa siempre por el filtro de la estrategia. Muchos ya no se acuerdan, y es alarmante, pero el pasado mes de diciembre el Gobierno se negó a aplicar la ley de régimen local para disolver los consistorios gobernados por ANV, heredera de Batasuna. ANV había podido presentarse a los últimos comicios vascos porque el Ejecutivo permitió entonces que un 50% de sus listas pudiera hacerlo. El resultado es conocido: en estos momentos, 43 ayuntamientos están tutelados por los terroristas. Es un dato trágico, pues nadie pone en duda la colaboración activa que, desde hace años, y para ejercer el terror, han prestado muchos ayuntamientos.El Gobierno tuvo a su alcance un recurso para sacar a ANV de las alcaldías, pero prefirió no activarlo con excusas como la «complejidad» del procedimiento. No. La realidad es que el Gobierno prefería esperar a las elecciones autonómicas, por más que en estos Ayuntamientos se esté dando cobertura, enalteciendo o justificando el terrorismo, incumpliendo la ley. ¿Por qué? Por motivos de cálculo y estrategia.Y ahora, ¿dónde estamos? Pues también centrados en la estrategia, únicamente preocupados por saber si Ibarretxe logrará ganar de nuevo o si el PSE será capaz de adelantar al PNV y, lo que es más importante, gobernar. El último Euskobarómetro, basado en encuestas realizadas en los meses de octubre y noviembre, revelaba ya un empate técnico entre estos dos partidos. Según este sondeo, el PNV sería el partido más votado, con una diferencia sobre los socialistas de dos puntos, pero el PSE podría llegar a obtener más escaños en el Parlamento vasco. Patxi López, por tanto, tiene una oportunidad de lograr la lehendekaritza. La pregunta es con el apoyo de quién, y aquí es donde, de nuevo, entra en juego la estrategia.A los socialistas les aterra ofrecer la imagen de...
Nueva Revista

La educación que debemos abordar

 El futuro próximo de la educación en España es incierto. Acaba de cerrarse una Legislatura que, en este terreno, ha carecido de ambición. En el campo de la educación obligatoria, el Gobierno ha preferido ignorar los graves problemas que hoy existen en las aulas, fundamentalmente dos: el fracaso escolar y el escaso nivel de los conocimientos de los alumnos españoles, en comparación con los demás países europeos.Aprobada sin el consenso de una buena parte de la comunidad educativa, la Ley Orgánica de Educación (LOE) sustituyó a la Ley de Calidad, que introducía reformas sustantivas en el sistema educativo. Heredera en muchos aspectos de la LOGSE, la aplicación de la LOE va a demostrar su escasa capacidad para atender los problemas existentes. Lo comprobaremos en 2010, cuando España no logre reducir al 10% los niveles de abandono temprano ni elevar hasta el 85% el porcentaje de graduados en Secundaria Obligatoria, objetivos que fueron acordados por la Unión Europea.En el campo de la universidad, los avances no han sido mayores. La modificación de la Ley de Universidades, aprobada también por el Gobierno anterior del Partido Popular, se presentó también con gran bombo y parafernalia, pero el horizonte de la universidad española no ha variado mucho. La endogamia, uno de sus principales vicios, sigue estando ahí, como el dinosaurio de Monterroso.UNA MIRADA HACIA DELANTE¿Qué es lo que está por venir? O, más bien, ¿por qué cauces debería discurrir el debate y la gestión educativa en los próximos años?Desde hace años, son muchas las voces que, en España, reclaman un pacto en materia de educación. Tal reclamación es sensata y loable, pero poco realista. Los grandes acuerdos entre gobierno y oposición deben afectar, efectivamente, a asuntos centrales para la estabilidad institucional y para el progreso de un país. Desde esa perspectiva, no cabe duda de que la educación debería ser uno de esos grandes temas. De hecho, la falta de un mínimo acuerdo es lo que, reforma tras reforma, está haciendo que España retroceda sistemáticamente puestos en el ranking educativo internacional, como demuestran todos los informes (¿alguien se ha preguntado por qué en la actualidad todo el mundo sabe perfectamente qué es el Informe Pisa: si nuestros resultados no fueran los que son, habría pasado probablemente desapercibido).Volviendo a los pactos, la dificultad para llegar a acuerdos en materia de educación se basa en una razón poderosa: los partidos políticos proyectan muchas veces en la educación su visión del hombre y la sociedad, como ha demostrado el tenso debate que todavía está generando (y que incluso ha llegado a los juzgados) la Educación para la Ciudadanía. Detrás de esa asignatura, hay algo más que una colección de temas. Lo que muchos de ellos revelan es un modelo, una concepción del mundo, que en muchos casos choca con la que muchos padres quieren transmitir a sus hijos.Que no habrá pacto lo demuestra el hecho de que ni siquiera el presidente del Gobierno lo ofreciera en su discurso de investidura. Rodríguez Zapatero ofreció acuerdos en política...

Algunas claves para pensar el efecto a largo plazo de las pasadas elecciones

Análisis de los resultados de las reciente elecciones municipales y autonómicas. Una interpretación de las urnas.

Nueva Revista

La educación que nos viene

Sobre la aprobación reciente de la Ley de Calidad que determina que la educación del país debe propiciar un debate abierto, sincero y con vocación de futuro para poder elaborar un proyecto que mantenga todo lo que ha supuesto un avance notable para nuestro sistema educativo. El Ministerio de Educación y Ciencia presentó el pasado mes de septiembre su propuesta de reforma de la Ley de Calidad, aprobada en la legislatura anterior. El documento «Una educación de calidad para todos y entre todos» dice querer «propiciar un debate abierto, sincero y con vocación de futuro» para, a partir de ahí, «elaborar un proyecto de ley que mantenga todo lo que estando en vigor ha supuesto un avance notable para nuestro sistema educativo y que reforme aquello que consideramos necesario cambiar para poder avanzar hacia la ecuación de calidad para todos los ciudadanos que demanda nuestra sociedad». Sin ánimo de ser exhaustivos, merece la pena realizar algún comentario sobre el contenido del documento y la organización del debate. UN DEBATE QUE NO ES DEBATE El programa electoral del PSOE -elaborado por un partido que no contaba con gobernar- incluía el compromiso de paralizar la Ley de Calidad. En cumplimiento con tal compromiso, y con el argumento de que la LOCE fue aprobada sin debate ni acuerdo suficiente, una de las primeras decisiones del Gobierno de Rodríguez Zapatero fue aprobar un real decreto por el que se suspendía la aplicación del calendario establecido en el desarrollo normativo de la ley. Nos encontramos así en una situación sin precedentes en la historia de la democracia española, con una ley orgánica vigente, pero paralizada por simple real decreto. No debe obviarse este dato a la hora de valorar el debate que propone el Ministerio de Educación y Ciencia, cuyos responsables vienen insistiendo en su deseo de enriquecer el diálogo para elaborar una propuesta final que contemple las aportaciones de todos, en particular de centros educativos, profesores, alumnos y familias. El punto de partida permite cuestionar la «sinceridad» del debate. Durante la tramitación legislativa de la Ley de Calidad, el PSOE insistió en que ésta se había elaborado a partir de un diagnóstico erróneo. El ministerio ha llegado a reconocer ahora que el diagnóstico del sistema educativo elaborado por la LOCE era correcto y la única razón que ha aportado para adoptar la decisión de iniciar un nuevo proceso legislativo es que «sus propuestas (las de la Ley de Calidad) fueron consideradas insatisfactorias por importantes sectores de la comunidad educativa», sin precisar siquiera cuáles. Pero ¿resulta coherente suspender de un día para otro la aplicación de una ley votada por la mayoría parlamentaria y abrir acto seguido un diálogo «con todos», apelando a la necesidad de ofrecer estabilidad al sistema educativo? ¿No constituye tal decisión la mejor muestra de la escasa importancia que se otorga a la estabilidad de dicho sistema? De ahí que pueda cuestionarse el debate que propone el Gobierno. Nos encontramos ante un debate que no es tal, por más que los foros de discusión...

Recuerdo un consejo..

Recuerdo un consejo que alguien me dio cuando aún me encontraba en la Facultad de Ciencias de la Información y soñaba con ser un día una buena periodista: «Si quieres que el lector te entienda, redacta como si le estuvieses escribiendo una carta a tu madre. Hasta adquirir ese hábito, hasta lograr explicar lo más complicado de manera sencilla y comprensible, acostúmbrate incluso a comenzar con un "querida mamá"». Se trata de un buen consejo. Un lenguaje claro y preciso constituye una excelente garantía de fidelidad a la verdad. Me gustaría que quien lea estas líneas comprenda lo que para mí significa la figura de Antonio Fontán. Por eso me ha parecido que lo más apropiado es escribirle una carta, una carta de cumpleaños.Querido don Antonio:Seguro que todavía se acuerda de mi llegada a Madrid. De eso va a hacer muy pronto siete años, siete años de vida profesional que, con toda seguridad, no hubieran sido los mismos si no hubiera tenido la oportunidad de trabajar con usted. Cuando llegué en noviembre de 1996 para ser la jefa de Redacción de esta revista, Antonio Fontán era para mí un ex presidente del Senado, el fundador de Nuestro Tiempo, el valiente director del desaparecido Madrid, un importante latinista. Y, es verdad, usted era todo eso y mucho más. No citaré aquí su extraordinaria trayectoria, que queda bien glosada en este número, pero sí deseo destacar que el suyo es un caso muy poco frecuente. El caso muy poco frecuente de quien ha sabido conjugar en todos los aspectos de su vida el compromiso con la libertad. Esa combinación perfecta y feliz de compromiso insobornable con la cosa pública y ejercicio constante de libertad para sacar adelante distintas empresas intelectuales y profesionales es lo que, a quienes le conocemos bien, nos llena de admiración. Para usted, don Antonio, las enseñanzas de Cicerón, el latín de Juan Luis Vives, el periodismo, la presidencia de una Cámara constituyente y tantas otras cosas no son sino aspectos que ilustran la diversidad de caminos por los que nos conduce la libertad (por algo ha sido siempre un radical y tenaz defensor de las libertades). Eso es lo que yo pude comprobar muy pronto, pues desde el primer momento me regaló su confianza. Así, durante mis tres años largos en Nueva Revista, fui aprendiendo de quien ha sido maestro de académicos, maestro de periodistas y maestro de políticos. Aprendí de su sabiduría, su prudencia, su talante siempre abierto al diálogo, su coherencia y su actitud vital de servicio. Enseguida comprendí que esa poco frecuente combinación de virtudes es la que le ha permitido ganarse a lo largo de su vida el aprecio y el reconocimiento sincero de quienes incluso no piensan como usted. Porque la suya es, sin duda, una personalidad singular, ajena a los tópicos y los lugares comunes. Querido don Antonio, no puedo extenderme más. Sólo quiero decirle que su nombre no sólo queda unido para siempre a la historia de España, sino también...

Nuevo Gobierno, primeros deberes

En el momento de cerrar este número de Nueva Revista, se ha conocido la composición del nuevo Gobierno. Con la toma de posesión de los ministros comenzará la andadura de la nueva legislatura. Nuestro país, y no sólo los miembros del Ejecutivo, debe poner alto el listón. Las principales metas que deben lograrse en los próximos años son cosa de todos, por mucho que suene a tópico la expresión.Cuatro, a nuestro juicio, son los objetivos para los que se debe empezar a trabajar de inmediato. En primer lugar, acabar de forma definitiva con la lacra social del terrorismo de ETA. El diario Gara, apéndice periodístico de la organización etarra, ha publicado documentos que confirman que la mal llamada tregua fue una trampa. La pelota queda ahora en el tejado del nacionalismo democrático vasco, enrocado en los últimos meses en la sordera sistemática. En esta situación de impasse, queda por ver si el Ejecutivo que preside Ibarretxe será capaz de aprobar los próximos Presupuestos, o si va a verse obligado a convocar elecciones antes de que finalice el año. Una oleada de atentados podría colocar al lehendakari en una situación insostenible.En todo caso, lograr que el PNV y EA retornen al consenso estatutario constituye una prioridad.El segundo gran objetivo de esta legislatura es la educación y la innovación científica y tecnológica. Se habla cada vez más de la «nueva economía» (asunto del que se ocupa Pablo Váquez en este número de Nueva Revista) y de la sociedad de la información, del conocimiento (tema al que dedicaremos de forma monográfica nuestro próximo número de julio-agosto). Sin embargo, no se ha insistido lo suficiente en la importancia de la calidad de la enseñanza. A ella le prestamos especial atención en este número.La educación, además de un derecho, constituye un factor importante de cohesión social y una garantía contra la manipulación y la propaganda. Por todo ello es necesario acometer la reforma de la LOGSE, impulsar la Formación Profesional y afrontar la reforma de la Universidad española. La nueva ministra afrontará la decisiva tarea de sacar adelante la Ley de Humanidades.En lo que se refiere al desarrollo tecnológico, nuestro país tiene el reto de alcanzar el nivel de los países más avanzados de la Unión Europea. Para eso es preciso impulsar sin descanso la capacidad de innovación. El desarrollo de las tecnologías y de la sociedad de la información es rapidísimo. Se puede coger el tren o no cogerlo.Sin educación y desarrollo científico y tecnológico, no será posible alcanzar la tercera meta: lograr que el problema del paro sea un problema del pasado. Las actuaciones de los últimos años en el terreno econó-mico han demostrado muy buenos resultados. Si España avanza en la línea del rigor presupuestaria, las reformas estructurales y la reforma fiscal, la figura del pleno empleo puede dejar de ser un sueño a medio plazo. El Gobierno se ha propuesto alcanzar el equilibrio presupuestario en el 2001 y crear 1.400.000 empleos en esta legislatura, con el objetivo final de lograr...

Claves electorales del 12-M

Ha sonado el pistoletazo de salida. Nazareth Echart realiza algunas reflexiones sobre las próximas elecciones generales, convocadas para el 12 de marzo.

El ideal cultural del liberalismo. La filosofia politica del ordo-liberalismo

En 1992, el norteamericano Francis Fukuyama publicaba The End of History and the Last Man, un libro que alcanzó gran notoriedad. Desde una perspectiva hegeliana, Fukuyama defendía la tesis de que, a estas alturas de la historia, ya no caben dialécticas ideológicas, pues resulta evidente que en las sociedades occidentales se han instalado definitivamente los principios de la economía de mercado y la democracia liberal. Andreas Bohmler, doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra y diplomado en Economía por la Ludwig-Maximiliam-Universitat de Munich, además de Máster por la European School of Management (EAP) por París, Oxford y Berlín, se ha planteado en El ideal cultural del liberalismo encontrar las claves interpretativas de esa dialéctica entre las ideologías liberales y las socialistas. En ese contexto es donde adquieren especial importancia el llamado ordoliberalismo alemán (sólo conocido por unos pocos en nuestro país) y la obra de Wilhelm Röpke, principal exponente de esta escuela doctrinal y económica (que, por cierto, según Böhmler, no hubiera estado de acuerdo con la tesis de Fukuyama).La teoría y la política económica y societaria de intelectuales como Alexander Rüstov y Franz Böhm, y economistas como Wilhelm Röpke (que agudamente analizó «la crisis social de nuestro tiempo»), Walter Eucken, Alfred Müller-Armack y Ludwig Erhard fue decisiva para que, tras la Segunda Guerra Mundial, tuviera lugar lo que se ha bautizado con el nombre de «milagro alemán». El ordoliberalismo se fraguó entre los años treinta y cincuenta y tuvo a la mítica revista Ordo como excelente vehículo de ideas.Según Bóhmler, el punto de convergencia entre los políticos, intelectuales y economistas vinculados al ordoliberalismo fue una situación histórica concreta: la crisis del capitalismo en su dimensión política y económica, una crisis cuyo contexto los ordoliberales supieron ampliar al contexto cultural y social general. Por ese motivo, resulta obligado estudiar en la órbita filosófica del ordoliberalismo asuntos como el porqué de la preeminencia de los factores culturales sobre los meramente políticos y económicos, las causas por las que la vida humana y la vida social son, en definitiva, tan complejas que no pueden resolverse con el mero recurso al saber técnico.El autor ha querido exponer «un juicio comprensivo no tanto sobre la operatividad inmediata cuanto sobre la validez de fondo de las ideas político-societarias que están en la base de la Economía Social de Mercado (un concepto acuñado por Müller-Armack y aceptado por Erhard para denominar el sistema económico alemán a partir de 1950, que en la actualidad suele ser fuente de grandes equívocos) en tanto que experimento de ordenación societaria» . Ahí radica buena parte del interés de este libro, en el hecho de que el autor trata de descubrir los grandes interrogantes de la filosofía política que están detrás del proyecto intelectual de la Economía Social de Mercado, proyecto cuya aplicación, es cierto, no estuvo habitualmente encargada a los ordoliberales.Por todo ello resulta imprescindible el análisis de la obra de Röpke, cuyo pensamiento (y, en concreto, su noción de orden, que significa en su obra el equilibrio y justo...

Entrevista a Álvaro Mutis

Entrevista con Álvaro Mutis, poeta y novelista, Premio Príncipe de Asturias y Premio Reina Sofía. Breve biografía. 

Nueva Revista

La conversión digital

Reseña literaria de "La radio en la era digital" por María Pilar Martínez-Costa.

Comunicacion, underground

Reseña literaria de "Un laberinto informativo" por Carlos Soria.

La dignidad bien entendida

libros, reseña¿Crónica de sucesos? ¿Novela policíaca? ¿Periodismo de investigación? Una vez más, Antonio Tabucchi (Vecchiano, 1943) recuerda a los lectores sus magníficas dotes de narrador. Y lo hace con una pequeña novela que, como Sostiene Pereira, destila carácter político. Eso no impide que La cabeza perdida de Damasceno Monteiro sea, ante todo, buena literatura. El comienzo es fabuloso. Manolo el Rey (uno de esos personajes breves, pero memorables, de toda gran obra literaria) descubre un cuerpo decapitado en un descampado de las afueras de Oporto. El diario lisboeta Acontecimiento envía a Firmino, un joven periodista, a investigar el suceso. A partir de ese momento, empieza a entretejerse una historia que pone en acción a alguien indispensable en el relato, el inolvidable abogado Fernando Diogo Maria de Jesus de Mello Sequeira, un personaje esencialmente tabucchiano sin el cual la narración no podría prosperar. Excéntrico, cultivado, marginal a su manera y de origen aristócrata, Fernando de Mello es la voz de la conciencia que recorre La cabeza perdida... El tema: la tortura ("la tortura puede venir de cualquier parte, ése es el verdadero problema"), la razón de Estado, la Grundnorm o Norma Base, el concepto jurídico de Hans Kelsen que aparece hacia la mitad de la novela e ilumina el resto de la lectura. La grundnorm, "si usted quiere, una hipótesis metafísica" situada en el vértice de la pirámide que representa el Derecho, la Justicia. La "grundnorm", el concepto que permite a los individuos abdicar de su responsabilidad individual y ampararse en la Norma Absoluta, con mayúsculas. Son unos cuantos los elementos de La cabeza perdida de Damasceno Monteiro que remiten a Sostiene Pereira. De nuevo, el protagonismo descansa sobre la figura de un periodista (aunque bien es verdad que la presencia de Fernando de Mello es insustituible). De nuevo, la acción transcurre en Portugal; ésta vez no se trata de la bella Lisboa, sino del viejo Oporto. Con todo, es preciso recordar que no estamos ante una novela "portuguesa". Lo que la última entrega de Antonio Tabucchi relata bien podría haber sucedido en cualquier país de Europa Occidental. De nuevo, el valor de la dignidad humana preside cada una de las frases del relato. Todo ello sin contar los guiños del autor a sus lectores habituales, que recordarán cómo la víctima de su anterior novela (galardonada con unos cuantos premios de prestigio internacional) se llamaba también, como la de ésta, Monteiro, Monteiro Rossi. La narración discurre con una agilidad sorprendente y con un sentido del ritmo que mantiene la tensión dramática de forma perfecta. La sobriedad, el arte de utilizar las palabras justas —ni más, ni menos— para contar lo que ocurre es una de las grandes virtudes de este escritor. No es del todo típico recomendar lecturas en estos meses del año. Pese a todo, hay que...

La lógica del genio

Kazuo Ishiguro
Los inconsolables
Anagrama
Barcelona, 1997
568 págs.

Nueva Revista

El padre ausente

Parecía apropiado dedicar a la mujer un número de NUEVA REVISTA. Su incorporación al mundo laboral se va desarrollando de forma paulatina y va dando lugar a nuevos estilos y culturas de trabajo. Sin embargo, no todo son luces optimistas en este panorama. En este contexto histórico, la mujer se enfrenta a problemas para los que son necesarias soluciones valientes. Uno de ellos (quizá el más importante), consiste poder hacer compatible el trabajo con el deseo de muchas mujeres de ser madres.

La libertad era esto


Ignacio Vidal-Folch
La libertad
Anagrama
Barcelona, 1996, 251 páginas


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